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UNDERGROUND DESIRES

2. II

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Desperté confuso sobre la cama de una habitación a oscuras. Mi madre se hallaba dormida a mi lado, sin embargo, salió de su sueño cuando sintió que me movía entre las sábanas, a mi otro lado se hallaba mi hermana Samantha. Me extrañó la situación y me acomodé un poco en la cama intentando recordar lo sucedido. 

Hubo una explosión y luego todo dio vueltas, fue lo único que pude definir. Debíamos hallarnos aún en el viejo bunker, lo comprendí al sentir calor y visualizar las paredes con papel tapiz viejo del lugar. 

—¿Cómo te sientes?— preguntó mi madre. Noté que sus ojos se hallaban rojos y diminutos, debió llorar recientemente. Me moví entre las sábanas intentando no despertar a Samantha. 

—Bien, creo, me duele una pierna y el hombro, también parte de la espalda— Me moví tanteando mi cuerpo, podía moverme, y no sentía rastro de quemaduras serías por el cuerpo. Lo cual era de por sí una bendición. 

—Tienes un hematoma enorme en toda la espalda. Saliste disparado escaleras abajo y te golpeaste contra la pared antes de dar contra el suelo. 

—Hubo una explosión ¿verdad?— Pregunté recordando lo vivido. 

—Si, y la entrada quedó tapada por lo que creo es una enorme piedra, ahora todo está muy caluroso, no sé si es porque exista fuego en la superficie— Conjeturó ella. Aún así yo razoné que aquella no podía ser la razón. El bunker se hallaba al menos a veinte metros bajo el suelo, eso significaba que la tierra húmeda mantenía un clima templado e incluso frío en el lugar, sin contar que a un lado debía hallarse un enorme tanque de agua subterranea. 

—¿Abrieron las ventanillas para que funcionen los filtros de aire? 

Mi madre negó con la cabeza. 

—Eso debe ser lo que pasa, nos estamos ahogando con nuestro propio dióxido de carbono. 

—¿Con el dióxido? ¿Por respirar? No se nos ocurrió Shun. 

—Dame un instante— Me levanté de la cama y Samantha se movió en la cama, abrió un ojo, me miró, subió un pulgar y continuó durmiendo. Yo por mi parte sentí el dolor recorrer toda mi espalda y parte de mis piernas— Ish, me golpee fuerte— Toqué mi costado y dolía el solo moverme, aún más al tacto. Había participado en algunas peleas en mi vida, aquello se sentía como la peor paliza que pudiera imaginar. 

—Te metí un calmante hace algunas horas, luego podría aplicarte crema. 

—Descuida, no voy a morir por esto— comenté e intenté sonreír. Mi madre también se levantó de la cama, llevaba un camisón de noche que dejaba ver la forma de su cuerpo y en especial la forma de la punta de sus pezones. Yo intenté apartar la mirada y me enfoqué en mi dolor—. Es extraño que mi papá no abriera las esclusas para los filtros de aire, nos podríamos morir sofocados aquí adentro—. Mi comentario fue ligero, sin embargo, mi madre se detuvo de forma brusca ante este, me miró con los ojos abiertos y comprendí la razón de su llanto y el tono rojizo de sus ojos. 

—Shun…

—¿Y mi papá?— pregunté girando mi cara, un escalofrío me recorrió y ante la expresión de llanto de mi madre comprendí toda la realidad. 

—No llegó, nos quedamos esperando por horas— Rompió a llorar y se lanzó sobre mis hombros. Yo no pude evitar dejar correr mis lágrimas— Lo que explotó, lo que fuese, fue una explosión enorme, lo vimos en la televisión justo antes de que llegase frente a tí. No hubo tiempo. Lo esperé Shun, lo estuve esperando, lo siento. 

—No tienes nada de qué disculparte mamá. 

—Me quedé en la segunda entrada esperándolo por horas a ver si llegaba Shun, no te atendí de inmediato por estar esperando. Lo siento, soy una pésima madre, de verdad lo siento. No pensé como debía, no reaccioné sino hasta que Nicole y Samantha me sacaron de allí. Yo...

—Estoy bien mamá, descuida— Mi madre se despegó de mí y aterrizó en la cama. Ocultó su rostro entre sus manos para llorar mientras que Samantha se despertaba y la abrazaba. Yo me retiré de la habitación consternado. Mi padre era el centro de nuestro hogar, una figura primordial, alguien inteligente y decidido que llevaba las riendas de la casa. 

Ciertamente mi padre no era un alma fiestera que alegrase nuestros corazones con risas y juegos, o bromas, pero sin duda era la piedra angular, el amalgama que juntaba el resto de las piezas de la familia. Sin contar el sostén de raciocinio y pensamientos lógicos. Mi padre no estaba mucho tiempo en casa, pero las pocas horas al día que nos dedicaba, estaban llenas de consejos y tranquilidad. 

No podía imaginarle muerto. De hecho era él quien siempre tenía un plan de respaldo para cada clase de situación. El centrado y calculador que siempre se preocupaba por la seguridad de la casa. 

Afuera se hallaban la mayoría dormidos en diferentes lugares, recostados contra las paredes probablemente cansados o muy impactados por todo lo sucedido. Me moví por la estancia hasta la zona central de la sala, donde una enorme columna de acero y concreto se erguía. Allí abrí la compuerta de abajo y aperturé las ventanillas. El aire comenzó a fluir a pesar de no haber electricidad en el refugio. Me apoyé contra la pared y lloré un instante en silencio por mi padre. Se fue de una forma donde siquiera hubo una despedida de nosotros. 

Me moví hasta la cama nuevamente, tranquilo por haber abierto las esclusas de aire, los filtros deberían estar en funcionamiento, pero no estaba seguro. Tendría que verificarlo luego, me moví por inercia hasta la cama y traté de dormir. No fue difícil, mi cuerpo adolorido me exigía un descanso. 

Desperté a las dos de la tarde, aunque poco importaba la hora, nos hallábamos en la oscuridad total del refugio, la electricidad aún no funcionaba y la única opción viable era el uso de la planta eléctrica. El problema de la planta es que esta producía mucho monóxido de carbono y no había adónde dirigir tal gas. Las ventanillas de aire no eran suficientes, y necesitábamos al menos una tubería para poder sacar el gas nocivo, de otra forma tendríamos electricidad, pero moriríamos ahogados todos. 

—¿Vas a comer? —Mi madre llegó hasta la cama con un plato lleno de sándwiches. Tomé uno que tenía atún y salsa de tomate, sin embargo me preocupó la cantidad de ellos. En especial porque algunos tenían varias lonjas de jamón, queso, lechuga y tomate. ¿Acaso no estaban pensando en lo que se avecinaba? 

—Al fin despertó el idiota— Nicole se asomó en la puerta de la habitación con comida en la boca. Samantha llegó hasta su lado, me miró, sonrió y contestó. 

—Pues con todo lo idiota que sea, nos salvó de morirnos sofocados. Ahora, creo que el tema es si vamos a hacerle un funeral a papá o no. 

Guardé silencio, la simple mención me causó dolor, pero mi mente trabajaba de otra forma y con puntos que en mi opinión eran más importantes— No hay un cuerpo, no tenemos nada que velar— No levanté la voz, pero supongo fui lo suficientemente claro en mi punto. 

—Pero nos ayudaría a superar la pérdida ¿no? Deberíamos despedirnos de tu padre de alguna manera— comentó mi madre mirándome. 

—Quizás, pero creo que tendrá que esperar un poco— respondí notando que su mirada se hallaba confundida y contraía el entrecejo. No estaba de acuerdo, y no podía culparla. Sin embargo, tenía varias cosas en la mente de mayor prioridad, y como dije, no había cuerpo alguno. ¿Qué iba a velar? ¿Una foto? 

—¿Hay algo más importante que hacerle un funeral a papá?— preguntó Nicole con tono sarcástico como le era usual. 

—No morirnos, quizás— contesté igual en tono mordaz— ¿Alguien revisó el tanque de agua? ¿Cuánta comida tenemos? ¿Si los filtros de aire funcionan?

—Separé la comida junto a mamá— respondió Samantha— Y el agua solo noté que el tanque parece tener bastante, pero no sé si estará lleno. 

—Los ductos de ventilación se crearon para unas cinco personas, ahora somos ¿cuántos?— Siquiera sabía cuántos de nosotros estábamos abajo.  

—Once entre todos— Habló Natalie— recuerda que tu tía trajo a los vecinos, los niños están bien. 

—Los que estaban afuera...— No hice la pregunta, supuse la respuesta. Gina mi hermana menor también entró a la habitación para escucharnos hablar y tomar otro sándwich antes de salir a conversar con mi prima Carol— Bueno, hay varias cosas que debemos hacer si deseamos permanecer aquí un tiempo. 

—¿Un tiempo?— preguntó Nicole abriendo los ojos— ¿A qué te refieres con un tiempo? 

—No sé ¿un mes, un año? No sabemos cuánta radiación hay allí afuera y no tenemos nada para medirlo— respondí. 

—¿Un año? ¿Estás loco? ¿Qué vamos a comer durante un año? ¿Con qué electricidad vamos a vivir durante un año aquí abajo?— repuso mi hermana.

—¿Si sabes que no necesitas electricidad para vivir?— preguntó Samantha sonriendo con sarcasmo. 

—¡No comiences Samantha!— Le siguió Nicole. 

—¡No empiecen ninguna de las dos!— Sentenció mi madre— Si su hermano está pensando en ese tiempo, es porque tiene sus razones. Después de su padre es quien más sabe sobre ese tipo de cosas. 

—Pues entiendo lo que es la radiación, pero sin nada para poder medirla, es difícil. Nos falta mucha información, siquiera sabemos en qué lugares sucedió esto, o si hay patrullas de rescate en la superficie. Miren, cuando hay un evento nuclear o radiactivo, es importante saber si la fuente de radiación se encuentra activa, la cercanía a la fuente y qué tipo de radiación es.

—¿Patrullas de rescate?— Preguntó Nicole. 

—Las naciones suelen brindar ayuda en momentos así, y ya existe la experiencia de las bombas en Japón y lo de Chernobil, si hay ayuda, deben estar conscientes sobre la radiación en el aire y contrarrestandolo de algún modo. 

—En una serie de esas vi algo sobre el boro, eso podría servir ¿no?— Preguntó Samantha.

—Si tuviésemos boro, o si supiéramos qué clase de agente radiactivo se encuentra en el aire, si es yodo podríamos prepararnos con yoduro de potasio— Respondí. 

—¿Yoduro de potasio hijo? ¿Dónde vamos a conseguir eso?

—En el baño, en el jabón antiséptico ese que usas para heridas que es marrón, o con sal normal. Ahora, eso me lleva a la siguiente cosa que debemos hacer, debemos ducharnos todos. 

—¿Qué?— Preguntó Nicole. 

—Podemos retener radiación en pequeños porcentajes, necesitamos lavar toda la ropa y bañarnos todos, luego limpiar aquí adentro lo más que podamos. 

—¿No hay peligro de gastar mucha agua?— Preguntó mi madre. 

—Si, y tendré que revisar eso, pero es importante no morirnos por radiación— contesté— La radiación debe ser nuestra primera preocupación. Es algo que no vemos, pero nos puede matar a todos. 

—Si mamá, vi una serie donde la radiación les quitó el cabello y quemó la piel, parecían monstruos. Si necesitamos bañarnos, pues será cuestión de hacerlo— Intervino Samantha.

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