1. Axel
Siempre quise cantar…
hasta que todos empezaron a escucharme.
El ruido es insoportable.
No el de la música, no.
El de la gente.
Gritos.
Mi nombre repetido como si fuera una oración.
Luces cegadoras apuntándome directo a la cara.
Sonrío.
O al menos eso creen.
Porque por dentro… no hay nada.
—¡Una más! —gritan desde abajo.
Una sonrisa más, una foto más, otro autógrafo…
una mentira más.
Siempre es lo mismo.
Agarro la guitarra con fuerza.
Mis manos tiemblan, pero nadie lo nota. Nunca lo notan.
Piensan que soy perfecto.
Inalcanzable.
Pero solo soy un ser humano más.
Empiezo a tocar.
Sé los acordes… debería emocionarme, ¿no?
Antes lo hacía.
Antes lo amaba.
Pero no sé en qué momento todo se volvió tan monótono.
Antes cada acorde me hacía sentir vivo…
pero ahora solo estoy vacío.
Abro la boca.
Nada.
Ninguna emoción emerge.
Fuerzo una sonrisa.
Ya ninguna palabra significa nada.
Es como una historia repetida sin cesar.
Un pitido insoportable invade mis oídos.
Estoy exhausto.
Siento que voy a desmayarme.
Miro a mi amigo, comunicándole con una simple mirada que ya no puedo más.
Él asiente… mientras sigue tocando la guitarra eléctrica.
La presentación termina.
Y yo despierto.
Porque sí, esto ya es como un sueño… uno del que no puedo salir.
Sonreír ya es tan fácil de fingir.
Me pasan algo de beber.
Ni siquiera me fijo qué es.
Solo bebo.
Cuando pasa el líquido, me arde la garganta; por su sabor me doy cuenta de lo que es: energética.
Me voy a los vestidores.
Felicito a todos por su gran trabajo.
Yo solo entro… con Marck.
—Estuvo de locos esta noche —dice, sentándose y encendiendo un cigarro.
—Sí… —suelto un suspiro.
—No te desanimes así.
El humo sale de sus labios directo a mi cara.
Comienzo a toser.
Él me golpea la espalda para ayudarme.
—No seas idiota, se golpea en la espalda cuando te atoras.
—Lo sé…
Me pega más fuerte.
—Ya, Marck, para.
Él solo ríe.
Pero yo no.
Ya ni para eso tengo energía.
Me miro al espejo.
Estoy todo sudado… y más chascón de lo normal.
O sea, sí, soy chascón… pero tampoco tanto, ¿okey?
—Cálmese, señor Axel —dice—. Todo ha salido bien. ¿Acaso te sientes así por…?
—Sí —lo interrumpo—. Me tiene harto ese viejo de mierda. Siempre controlando todo por ser mi mánager.
—Tranquilo, será una pareja pasajera más de tu madre.
—Eso espero… —tomo más energética.
Últimamente solo tomo eso.
Necesito estar despierto.
—¿Y ya tienes novia? —pregunta intrigado.
—Es obvio que no… pero —hago una pausa— ¿tú debes de salir con el baterista?
Un fuerte golpe llega a mi hombro.
—No soy gay —dice enojado.
—Pero es lo que siempre pasa —sonrío maliciosamente.
—Bueno, si fuera así, al menos tendría a alguien… no como tú.
Hago un gesto llevándome la mano al pecho, como si me hubieran apuñalado.
—Auch… eso dolió.
—Qué dramático —aplaude—.
Deberías trabajar como actor.
—Lo sé —digo orgulloso.
—Listo para continuar, esta noche será muy larga.
—Lo sé, pero ¿acaso tengo de otra?
—Parece que no. Mejor vamos ya para así salir rápido del tema.
—Sí, vamos.
Salgo desorientado.
Solo quiero que todo se acabe… que ya no haya más ruido.
Aunque sea por una noche.
¿Te está gustando la historia?
Crea una cuenta gratis para guardar tu progreso, dar like y seguir a tus autores favoritos.
Comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!