19. REVOLUCION (III)
—¿Qué haces? Es obvio que están atascados, esos robots obreros no podrán avanzar más de allí y aun hay miles de robots detrás llévalos al frente para que abran camino— Expresó la pequeña Laura recordando su experiencia en videojuegos de batallas medievales y seres mágicos.
—¡Debes proteger a Isaac por sobre todo! ¡Envía de nuevo a los vehículos esos flotadores con los rayos! ¡Apenas si han avanzado por el campo de batalla Andrew!
—Tranquilícense que tan solo acabo de dar todos los planes de la estrategia a cabo, ahora llegó la hora de controlar a algunos androides por mi cuenta.
—¿Algunos?
—Hay un grupo de androides más viejos que otros, los de primera generación son más agiles y fuertes que los actuales pues estaban más especializados para la guerra, esos usaré— Respondió Andrew a la pregunta colocando música a alto volumen en un par de auriculares— Es hora de acabar con esto, juguemos seriamente— Desplazó sus manos por la pantalla virtual del computador a gran velocidad, aquellos movimientos tenían respuestas en el campo real.
Isaac observó como un androide vestido con un traje negro algo quemado pasaba a gran velocidad y atravesaba el pecho del gigante que se acercaba a él, salió por la espalda del mismo y caminó por la superficie hasta la cabeza redonda, la cual arrancó con gran ruido y arrojó al frente de la lucha, acto seguido una robot vestida con un vestido rojo y negro pateaba fuertemente la esfera metálica, la cual salió disparada cual bólido chocando y derribando todo a su paso. Unos cien enemigos se abalanzaron por el aire en una gran salto, Isaac observó a un androide controlado por su hermano de superficie metálica con marcas azul brillante y rostro cromado pulido lanzar una placa metálica a gran velocidad; esta atravesó los cuerpos de los androides enemigos en el aire, el resto al caer al suelo se vieron atacados por el mismo androide a una gran velocidad.
Jorge disparaba un impulsor de ondas sónicas con destreza, resultaba sencillo luego de aprender a mantener firme el pulso ante la retracción del arma tras cada disparo, corría entre los cuerpos que derribaba, pero a cada metro que avanzaba el peligro acechaba aun más, Bronx se hallaba muy cerca de él, unos cuantos pasos por delante junto con un grupo armado. El chico sintió un fuerte golpe en su costado que le derribó, un autómata sin piel recibía un disparo en el pecho, rayos ondas y explosiones sucedían en todas direcciones. De pronto en las cercanías observó un grupo de cinco androides increíbles, no pudo dejar de observarles durante un par de segundos, luchaban con una habilidad sin igual, patadas y golpes a velocidades increíbles que dejaban al enemigo reducido a pedazos de metal torcido esparcido por el terreno.
Un rayo devastó el suelo a sus pies, Jorge notó como una línea se abría en la tierra al paso del disparo, aprovechó este espacio para correr y avanzar, observó nuevamente el grupo de androides, se encontraban cercanos a él, uno de ellos era un robot de gran contextura, blandía un pedazo de metal filoso cual espada tasajeando a todo enemigo que se cruzaba a su paso.
Isaac avanzaba a paso firme, Sofía logro verlo a la distancia, había logrado entrar en pleno campo de batalla, un estallido sucedía justo a su lado y le expulsaba por el aire a un extremo de la batalla, cayó de bruces rodando por el suelo polvoriento; un hombre gritaba a su lado mientras golpeaba con una barra de metal la cabeza de un androide que se aproximaba a él, Sofía recordó su misión allí, debía detener al robot y luego al mismo Isaac.
Miku observaba todo desde el bolsillo de su amo, sentía mucho miedo, balas y rayos rebotaban, impactaban sobre cada ser a su alrededor, los cuerpos caían como sacos al suelo sacudiendo la tierra a sus pies. Una bola de fuego se observó a lo lejos irradiando calor a todos los presentes, ella lo podía sentir gracias a sus censores; observó cercanamente a un androide con un par de armas de propulsión laser disparando a todo ser que se le acercaba, reconoció era un amigo pues este tenía la cinta negra en su cuello.
—¡También quiero ayudar!— Expresó la pequeña Laura presionado una tecla externa del monitor para desplegar una nueva pantalla, desplazó esta con la punta de su dedo y se preparó para manejar al menos a un robot, a diferencia de Andrew que mantenía ocho pantallas simultaneas, en un estado de éxtasis movía sus manos y los ojos al mismo tiempo.
La pequeña comprendió que aquello no era muy distinto a manejar un personaje en realidad virtual, así que no sería muy difícil, tenía mucha experiencia en ese campo.
Isabel se quedaba observando la guerra desde lejos, lagrimas bajaban por sus mejillas inconscientemente, era espantoso el solo observarlo, silbidos, estallidos, detonaciones, rugidos y gritos acompañados de las peores imágenes, nubes y explosiones reinaban en el lugar, un mar de cuerpos amontonándose, y rayas de luces amarillas y azules viajando de un lado a otro eliminando a todo ser en su camino.
Un grupo de naves negras y triangulares llegaron al campo de batalla como salidas de la nada, redujeron su aceleración supersónica a cero en un segundo y quedaron detenidas en el aire, se escuchó un fuerte sonido, nadie se detenía a observarlas, eran armas clasificadas, pero el fragor de la lucha requería la plena concentración de todos sus participantes. Isaac tomaba a Julys de la blusa y le arrastraba por el suelo, observando sobre sus cabezas a las naves, habían recibido la onda expansiva de una explosión cercana y esta les había aventado por los aires.
Las naves estáticas comenzaron a girar sobre su eje radial aumentando la velocidad radicalmente cuando un centenar de bombas salieron disparadas de la nave en todas las direcciones, un androide en particular saltó desde el cuerpo de un robot gigante, era el mismo que sostenía en su mano aquel pedazo de metal semejante a una espada, la cual clavó en una de las naves, y el impulso de fuerza centrípeta que esta ejercía saltó a una segunda cercana derribándole. Cientos de explosiones le sucedieron, Isaac observó cómo eran protegidos del fuego por un ser mecánico enorme que se apostaba frente a ellos; recordó con pesar a Karol, mientras pedazos de metal fundido y llamas pasaban a su alrededor.
Varias de las naves triangulares caían a tierra en grandes explosiones, muchos gritos se escucharon, alrededor, Isaac se levantó sujetó un arma que se hallaba en el suelo, la suya la había perdido hace mucho, sin saber cómo, Julys seguía con él en la marcha, ya se encontraban cerca, disparaba a cualquier enemigo que se acercara, la ruta era despejada por la brigada especial que Andrew manejaba.
Poco a poco se acercaban a la meta cuando uno de los robots de cuarenta metros se interpuso en el camino, con sus pies barría y pisaba a todos en su camino, la bestia extendió sus brazos y de ellos dejó salir un enjambre de misiles que volaron minando todos los alrededores.
—¿Qué haremos?— preguntó Julys observando semejante monstruo.
—Pasar por debajo, su peso y tamaño le hacen lento, somos insignificantes en lucha como para él— Expresó el chico avanzando con paso firme, la batalla era menos densa en ese punto gracias a la bestia de metal en sí que arrasaba con todos a su paso, el chico la observaba fijamente y comenzó a correr en dirección a la torre, la chica le siguió el paso y Miku cerró los ojos con sus manitas.
Un centenar de piezas de metal flameantes caían, pedazos de cuerpos humanos incinerados junto a estos, el polvo, humo y los ataques del resto de los androides les cubrían. El robot gigante se inclinaba y con su mano arrastraba todo, los chicos se prepararon para aquel inevitable ataque, cuando un mecánico saltó con mucho impulso e impactó en la cabeza de aquel ser enorme que ahora se hallaba desestabilizado por haberse agachado. Julys observó la onda expansiva recorrer su rostro luego de semejante golpe, el metal crujir y la bestia tambalear un poco para golpear contra la torre, la cual permaneció inmóvil ante ello. Sin embargo aquello no era suficiente, el robot se reincorporaba, desplegaba un cañón desde su brazo, cuando Isaac notó el paquete que un par de androides cargaban en su regazo
—¡Miku apágate ahora!— Aunque la pequeña robot contaba con un revestimiento que le protegía de quemar sus circuitos no deseaba arriesgarse.
Una bomba Pem fue lanzada al suelo y activada, una chispa se encendió en la maquina un pequeño estallido sonoro disimulado entre el ruido de la lucha y todo lo que se hallaba a cien metros a la redonda se apagó por completo.
Isaac reaccionó ante la imagen tomando a la chica de la mano y avanzando entre los pies del ser gigante llegando a la entrada de la torre, tres compuertas abiertas, avanzaron por el interior, el lugar se hallaba a oscuras, sin embargo se podía observar un ascensor, probablemente el que llegaba hasta el primer comando, generalmente esa clase de instalaciones se construían por niveles.
—El ascensor no sirve, de seguro por la onda Pem— Denotó la chica pulsando el control táctil el cual no reaccionaba— Todo está apagado.
—Pues tendremos que tomar las escaleras y subir hasta donde la onda Pem funcionase.
—¿Y si desactivó todo el primer nivel hasta el piso cien?— Su pregunta no obtuvo respuesta, Isaac comenzaba a subir por las escaleras mientras apretaba con su mano la herida sufrida en su abdomen, la chica imaginó aun debía dolerle, aquello no había sido la mejor sanación ni tuvo tiempo para descansar de ello.
—¿Qué haces?— Isabel observó a su pequeño levantarse dejando de manejar la computadora.
—Isaac está adentro, y la batalla tomará el curso que tracé, todo durará veinte minutos a lo máximo— Comentó el chico, Laura se levantaba observando que perdía la imagen y señal para el manejo de su androide.
—¿Qué planeas?
—Ire yo— Aseveró el pequeño.
—No pensarás que te dejaré ir, es una locura.
—Mamá, mi hermano me necesitará— Se acercó y besó la mejilla de la mujer para luego abrazarle— Siento no poder quedarme, pero te aseguro que estaré bien.
La mujer sonrió— En cierta forma me imaginé que así sería, ustedes jamás se han separado, uno sigue los pasos del otro.
—Regresaremos, todavía tenemos que reparar a Karol, y nos iremos juntos a la estación solar, lo prometo.
—¿Te vas nya?
—Si, y tu deberás cuidar a mamá mientras tanto— El chico la miró— Toma, este es mi computador desde hace mucho tiempo, puedes manejar los androides y protegerse, también está la dirección y un localizador de los puntos seguros que mi hermano y yo habíamos preparado— La besó en la frente— Serías una gran hermanita, después de todo eres inteligente— Se despidió encaminándose a la lucha.
Había sido entrenada para situaciones de riesgo, desde la muerte de su madre tuvo que sujetarse a la organización gubernamental de inteligencia secreta, entrenar día tras día, estudiar en las noches, sufrir penurias en habitaciones oscuras cuando no se comportaba adecuadamente, participar en dos incursiones armadas en países no alineados.
Aunque los odiaba con todo su ser no actuaría tan precipitadamente, había planeado durante años llegar a la cima y destruirles desde allí, escalar posiciones e ir recaudando evidencias irrefutables, para ello siempre grababa todo lo que sucedía en su alrededor sin que Grecia se enterase de ello.
Había sido una tarea dura, y ahora todo dejaba de tener sentido gracias al plan maquiavélico de un chico, lo intuyó desde meses atrás, sin embargo tenía esperanzas de equivocarse, finalmente había observado a un chico digno de su atención, enigmático e inteligente y que guardaba tanto rencor al gobierno como ella.
La chica disparó a los pies de los autómatas cercanos, esquivó un haz de luz roja que pasaba por sobre su cabeza, se deslizó por el suelo polvoriento cubriéndose en un aerodeslizador incrustado en tierra, observó a tres metros de distancia un hombre muerto con un exo-esqueleto, pensó que este ya no lo necesitaría, así que se acercó para tomarlo, le arrastró hasta la seguridad del aerodeslizador, zafó la seguridad y se colocó el sistema, encendió la interfaz visual y notó que esta tenia ciertos desperfectos, sin embargo aquello era una gran ventaja, mas velocidad, reflejos mejorados, un sistema de alerta ante ataques, mayor potencia muscular, una verdadera arma en el cuerpo de alguien entrenado.
Una fuerte explosión sacudió el terreno mientras ella saltaba y disparaba sobre los androides enemigos abriéndose paso a la columna, sintió el impacto de aire sacudirle hasta caer precipitadamente y sin control a un lado, un fuerte golpe en sus costillas, sin embargo la armadura recibía la mayoría del daño, cuando escuchó una voz familiar.
—¡Sofía!— la voz de Jorge que se acercaba a ella acompañado del fornido Bronx.
—Que bueno verte vivo— Expresó ella al tiempo que golpeaba con su codo a un ser metálico y el chico le pisaba el rostro haciéndole crujir y hundir.
—Es bueno verte luchando y viva a ti también.
—¡Debemos llegar a la torre lo antes posible, hay que detener a Isaac.
—¿Detenerle?
—Te lo explico todo cuando estemos allí— Expresó esta con una sonrisa, accionando su arma nuevamente cuando decenas de piezas metálicas daban contra sus rostros.
—Tendrá una trampa para nosotros eso es seguro— Julys se arreglaba el cabello, recién llegaron al piso treinta y cinco la energía eléctrica funcionaba a pleno, pero no fue sino hasta el piso cuarenta en el cual pudieron tomar un elevador. Un Fuerte sonido resonó en el lugar; ambos se asustaron, la estructura se estremeció durante unos segundos, se miraron impactados, algo sumamente fuerte debió impactar contra la estructura como para hacerle temblar, o quizás algo más, sin embargo el ascensor continuaba funcionando, y lo haría hasta el piso cien de altura.
—Es obvio que tendrá alguna trampa— El chico sacó temeroso a Miku de su bolsillo, destapó su estructura en la espalda y le encendió manualmente.
—¡Amo lindo!
—No pensarás que este temblor fue obra del robot ¿o sí?
—No sé, quizás, en todo caso solo nos queda seguir adelante.
—Toma— La chica sacó un arma de su cintura— Es laser y está a media carga.
—Gracias—El chico tomó el arma apretándola fuerte, Miku escalaba entre la ropa hasta el hombro.
—¿Sabes? Nunca he cuestionado tu lógica, puede que cometieses un par de errores que tuvieron grandes repercusiones, sin embargo la lógica era correcta, pero lo que siempre me pregunto es ¿por qué confías en mí?
—Te refieres a tus motivos.
—Sabes muy bien qué me motiva.
—El odio a tu padre, sin embargo de ellos aprendiste la importancia del poder, deseas un mundo imparcial, regulado por robots, seres sin pasión, fríos y calculadores que velen por la seguridad y bienestar de todos sin políticas de estado ni necesidad de grandes corporaciones, solo con el fin del beneficio de la humanidad.
—Sabes que haré lo que sea para lograrlo…
—Inclusive pasar sobre mí— El chico volteó sonriendo— Lo sé, esa parte me gusta de ti, una fuerte convicción, eres una idealista.
—Mejor encarguémonos de la trampa que se nos avecina…— La chica apretó el arma ante las palabras de Isaac, era obvio que sentía cierta atracción por él, sin embargo si era necesario eliminarle… En todo caso ello sería después de controlar la situación.
El ascensor se detuvo, caminaron por un pasillo apenas iluminado por barandas de luz hasta toparse con otro ascensor, este igual de grande que el primero, obviamente en ellos se transportaba colosales cargas al espacio. Subieron y dieron marcha, un ligero temblar bajo sus pies les indicó se movían, pronto la velocidad aumentó estrepitosamente, lo sentían en el pesó de sus cuerpos contra el suelo, una presión recaía sobre sus cuerpos. La estancia era un cuarto cuadrado, en las esquinas estaban los elevadores, unos tubos de acero se deslizaban a gran velocidad con una especie de zumbido gracias al electromagnetismo. El ritmo se aceleraba cuando un fuerte golpe indicó que algo no andaba bien, el sonido fue haciéndose eco acompañado de otro de la misma intensidad, en una de las paredes de metal se notó un ligero abultamiento; ambos comprendieron lo que ello significaba, tenían compañía en el ascensor, alistaron sus armas preparándose para lo inevitable.
Sofía aplastaba el cuerpo mecánico de un ser con sus dos puños, ello gracias a la coraza blindada del traje, tornillos y tuercas volaban por el aire, una fuerte explosión sucedía cercanamente , chispas y gran cantidad de tierra cayó sobre su cuerpo. En medio del caos la chica fijó su mirada en algo extraño, cientos, miles de androides ahora subían por la zona exterior e interna de la torre, como rápidas arañas iban escalando.
—Algo debió suceder— Observó a Jorge y le hizo una seña, el camino estaba libre, y solo faltaban pocos metros. Corrieron los tres al unisonó de sus pies contra el suelo polvoriento, cuando un silbido llenó el lugar, Sofía reconoció el sonido de un misil el cual impactaba y se incrustaba en el cuerpo del segundo gigante de treinta metros que custodiaba la torre en vano. Entraban a las instalaciones, junto a algunos androides que a prisa subían por las escaleras, Jorge les disparaba cuando Sofía le detuvo.
—Tiene la insignia negra en su cuello, están de nuestro lado, además, todos suben por las escaleras, ninguno tiene permitido el uso de un ascensor, ello es prioridad para los humanos— El chico asintió con la cabeza ante las palabras de la chica, Bronx tomaba un ascensor.
—Vamos chicos, lo bueno debe estar arriba, no quiero dejarle la diversión a los robots— La compuerta del tercer ascensor se cerraba con ellos tres a bordo.
—Ahora quiero que me expliques todo Sofía— Sentenció el chico.
—¿Sabes la razón por la cual las armas actuales son de laser, eléctricas o de sonido?— preguntó Julys intentando alejar la tensión del momento. Una abertura se creaba en la cámara elevadora producto del brazo de un androide, pronto su rostro les observó, decenas de porrazos metálicos se podían sentir contra el metal, eran atacados mientras se movían a gran velocidad ascendiendo a la estación solar.
—No hay límite de municiones en este tipo de armas.
—Esa fue la información que recibió la gente, es lo más lógico quizás, pero la realidad es que al gobierno poco le importaba hacer grandes cantidades de balas, de hecho había todo un negocio con respecto a esto, después de todo tampoco necesitaban darle a cada soldado muchas municiones, no duran tanto en batalla, aun más cuando hay trajes blindados y androides en campo. La verdadera razón es que el transporte era muy costoso, lo importante siempre fue y ha sido el dinero. Era más barato darles armas con municiones infinitas que transportar todo el armamento.
—Interesante, como siempre el dinero marca la pauta— Ambos apuntaban al agujero más cercano mientras otros eran abierto en distintas direcciones— Hay que sobrevivir— Realizó el primer disparo a un robot que intentó entrar por el agujero, otro le siguió y su cuerpo cayó ante la descarga eléctrica de Julys. Un nuevo agujero se formó en el techo y al menos tres androides entraron en el lugar al unísono, sus pies metálicos se hicieron sentir contra el suelo, Isaac accionaba una vez tras otra el arma subsónica la cual destrozaba los torsos férreos.
Más cuerpos entraban mientras otros eran destrozados, el elevador era grande y permitía mantener distancia de los androides manteniéndose en el centro, sin embargo la cantidad de ellos iban en aumento, las entradas aumentaban y el ritmo aumentaba consecutivamente.
El ritmo cardiaco se aceleraba, sus respiraciones se entrecortaban, Isaac apenas tenía tiempo de reaccionar y disparar contra todo quien, miles de piezas volaban por el aire, la adrenalina recorriéndoles, los reflejos les permitían disparar a sus objetivos, el chico sintió un dolor agudo en su abdomen, adivinó que la herida debió abrirse de nuevo, pero no tenía tiempo de certificar con la mirada. Su instinto estaba ocupado eliminando seres mecánicos, Miku le gritaba adonde mirar.
—Las tres en punto amo, las diez, las siete— Le iba indicando de acuerdo a las horas del reloj.
—¡Debemos hacer algo!— Gritó Julys previendo el desastre.
—Podríamos disparara a las columnas— Expresó Isaac en un grito refiriéndose a los pilares magnéticos en cada esquina que les permitían subir.
—¡Una opción que no incluya morir junto a los androides por favor!— Julys razonó rápidamente, de disparar a alguno de ellos el elevador se desestabilizaría y se agitaría golpeando contra las paredes del lugar u otras estructuras, y debido a la velocidad todo se convertiría en un amasijo de metal, matando a los robots, pero a ellos junto a los primeros.
—No se me viene ninguna a la mente.
—¡Espere amo, no dispare!— Gritó Miku mientras Isaac apuntaba a un nuevo robot— Hay androides de nuestro lado— El chico se quedó observando la situación, decenas de androides entraban en el lugar, pero se veían interceptados por iguales que luchaban del bando contrario.
Isabel observó una gran explosión junto a un grito de la pequeña Laura
—¡Si! ¡Logré vencer al jefe de la zona nya!— La pequeña se refería al robot de treinta metros el cual estallaba con una onda expansiva colosal arrancando una gran sección de la torre solar. Un estruendoso rugido estremeció los cielos seguido de una onda de impacto que les sacudió.
—¡Espero que estén bien!— La mujer llevó su mano hasta su pecho, no sentía ningún espasmo, sus hijos estaban vivos, lo presentía— ¡Vamos Laura! Necesitamos ir a otro lugar.
—Entonces Isaac planeó todo este desastre.
—No puedo creer que ese chico creara tal catástrofe, estuvo ante mis narices todo el rato, siempre fueron muy respetuosos los dos ¡Conozco bien a Isabel! ¡Ella odia la violencia!
—Isaac por lo visto tiene un gran poder para convencer a las personas y hacerles ver su punto de vista como el correcto.
—Ese poder es devastador— Comentó Jorge ante Sofía— Pero entonces ¿Cómo el robot ahora está en el poder?
—Creo que en cierto punto perdió el control del robot, Grecia me comentó sobre ello, quizás la tecnología del ser era suficientemente avanzada como para planear y modificar las estrategias por sí mismo, como si fuese una consciencia propia, y desde el punto de vista psicológico tendría lógica.
—¡Hay que detenerles entonces, a ambos!— Sentenció Jorge arma en mano.
—El mal ya está hecho y después de todo el punto de vista de Isaac no está del todo errado, es cierto que había mucha impunidad y el sistema estaba corrupto y mancillado por dentro ¿Por qué no le apoyamos?
Sofía contestó la pregunta de Bronx— Isaac está cegado por la venganza, sufrió mucho en la colonia exterior, por las injusticias contra su hermano, y principalmente por la muerte de su padre, fue el gobierno quien lo mando a matar, y él está consciente de ello. Cuando el padre de Isaac develó existía una brecha en la seguridad cerebral de los androides, también descubrió que el gobierno era solo una pantalla donde las grandes compañías eran quienes mantenían el control, y que además tenían conocimiento de dicha brecha en el cerebro de los robots.
Cuando develó parte de la información lo hizo para producir un cambio futurista, para prevenir algo como la situación actual, donde los robots se levantaran contra los humanos, después de todo ese era su trabajo como jefe de seguridad. Lo que sucedió fue que hubo un terrible bajón en las acciones de los androides, las compañías respondieron y eliminaron el factor negativo.
El padre de Isaac murió y él ahora desea construir un mundo bajo sus propias reglas, el punto es que volverá a cometer los mismos errores por esa necesidad de venganza la cual le impulsa.
—Eso no es bueno.. — Bronx se refirió al sonido metálico de pisadas de androides contra el techo del tercer elevador.
Andrew subía en el segundo elevador a cincuenta pisos de distancia de su hermano mayor y ciento treinta por encima de Sofía, Bronx, y Jorge. No tenía idea de ser seguido por el grupo de la chica, estaba concentrado en proteger a su hermano mayor, usaba un sistema portátil, aunque esta vez solo podía manejar un androide por vez, la capacidad de procesamiento de aquél dispositivo virtual adjunto a lo que antes llamaban celular era muy rudimentario, producto de su poco uso comercial.
Isaac disparaba contra un androide en el suelo del ascensor, y cientos de fragmentos se esparcieron, se podía sentir que reducían la velocidad; la muchedumbre había sido reducida, pero los androides aliados habían sido reducidos uno tras otro, el chico pensó que su hermano les debió enviar a protegerles, sin saber que él también se acercaba raudamente metros abajo. Una luz roja se encendió un par de segundos antes de estallar debido a un golpe que recibió en medio de la batalla; Julys y el chico cambiaron miradas preguntándose qué significaba aquello, pero no fue necesario preguntar, hubo una ligera sacudida, ambos adivinaron que debieron atravesar a la zona del espacio exterior, solo la gravedad creada por el elevador mantenía sus pies contra el suelo.
—¡No hay gravedad amo! ¡Miku tiene miedo!— La pequeña robot se aferró a la camisa del chico. Hubo una nueva sacudida y sus pies flotaron por una milésima de segundo, sin embargo el cambio fue percibido por el pequeño intervalo de tiempo y los cuerpos hechos chatarras resonaron en la recamara, habían llegado al tope, donde se hallaba el robot.
La compuerta se abrió lentamente, la sala siguiente se hallaba a oscuras, pequeños focos de luz salían del suelo marcando el camino, al momento que pisaron el pasillo toda la zona se iluminó con un resplandor blanco pulcro, la instancia era silenciosa, ningún robot se hallaba en el lugar, Julys observó al muchacho preocupada por alguna posible trampa.
—Avancemos tranquilos— El chico comenzó a caminar por el lugar, al final el camino se dividía en dos secciones, pero él sabía a priori que debía tomar la mano derecha. Después de cierto rato de caminata en silencio tomaron la compuerta de la izquierda con una gran inscripción que decía “control room”.
—Suceda lo que suceda no llegues a activar tu onda pem Miku.
—Pero si el amo está en peligro…
—Bajo ninguna circunstancia Miku, o me molestaré de verdad contigo, no valdrá de nada estar aquí si se dañan los computadores.
—Está bien amo.
—En cambio toma el control de los computadores apenas entremos a la sala.
—Entendido amo.
—¿Estaremos bien?
—Confió en que lo lograremos, no es un robot muy ágil, yo me esmeré más en los procesos cognoscitivos— Ambos dieron un paso adelante y la compuerta se abrió.
—Los estaba esperando— Los ojos rojos del robot brillaron en la penumbra del recinto, el espacio se hallaba a oscuras solo resaltaban las pantallas tridimensionales esparcidas por todo el lugar, y los ojos del ser mecánico.
Andrew repasaba el campo de batalla, solo podía observar pequeños puntos, pero tomando en cuenta la tasa de reducción de los puntos podía comprender el estado de la batalla, estaban en ventaja total, quizás ya la situación se hallaba controlada, y su hermano se hallaba arriba, su juego no había fallado, al igual que siempre las estrategias daban sus frutos— Jaque — Se atrevió a decir.
MIku empezó a bajar por la espalda del chico escurriéndose entre su camisa, él y Julys se acercaban al robot, el cual se levantó de donde se hallaba esperándoles avanzando en dirección a ellos— La verdad supuse llegarías hasta aquí con la intención de detenerme, sin embargo lo confuso es observar que viniste con compañía, eso es extremadamente raro, tu análisis psicológico me indicó vendrías solo, pero tenemos otros dos elevadores acercándose a esta misma sala ¿Con quién viniste Isaac? — Le interrogó el autómata.
Julys apuntaba con el arma al ser metálico, Isaac había levantado su arma y de acuerdo al plan debió disparar inmediatamente al tener un blanco fácil, pero se hallaba paralizado ante la información— ¿Dos elevadores? ¿Acaso Andrew vino detrás de mí? ¿Mamá vendría en el segundo? No, le especifiqué mi hermano que se quedará con mamá y así el plan funcionaría, pero, y ¿si mamá tuvo un arrebato emocional y fue detrás de mí? Tampoco habría dejado a Andrew y Laura solos, de ser ellos vendrían los tres juntos, y Andrew no se arriesgaría a semejante estupidez, y de no ser ellos ¿Quién más podría subir? Todos sabían que el objetivo era detener al robot en el tope de la estación solar, sin embargo era casi imposible atravesar la barrera de robots sin ayuda de los androides. Algo ciertamente no cuadra en la información— Pensó el aun sin apretar el gatillo, cuando una ráfaga oscura se abrió paso ante él, arremetiendo contra su cuerpo. Sintió el impacto de cientos de kilos contra su cuerpo a gran velocidad, la presión en su pecho junto a un dolor agudo, se había quedado sin aire y dio contra la pared más cercana.
Miku voló por los aires, el robot había embestido al chico, la herida de su abdomen estaba abierta nuevamente y tres costillas se rompieron, su visión se volvió borrosa en un instante y escupió sangre; no tenía el arma consigo, el impulsó debió expulsarla. Julys disparaba en todas las direcciones, aquél ser se movía demasiado rápido, no pudo reaccionar cuando la tomó del brazo y lanzó al suelo haciéndole girar bruscamente.
—Me parece que olvidaste que yo también soy un robot Isaac— Comentó el robot acercándose, le tomó de la camisa levantándose hasta pararle del frio suelo.
—Te modificaste, yo no te cree ese cuerpo.
—He mejorado, verás, tuve mucho tiempo aquí arriba ¿De verdad pensaste que podrías manipularme? Apenas me encendiste e implantaste en mí tu plan comprendí las imperfecciones que este tenía, eres demasiado blando como para castigar a la especie humana por todos los crímenes cometidos, demasiado blando como para guiarles a un futuro prometedor, comprendí que interferías con el objetivo de crear una utopía donde humanos y maquinas vivieran bajo un ecosistema sustentable y donde la vida humana prevaleciera sin importar el lugar en el cual se encontraran.
—Preví morirían cientos, miles, pero tú mataste a miles de millones.
—Fue un mal necesario, ahora la humanidad tiene un nuevo comienzo ante sus pies, cuentan con la tecnología para poder vivir en paz durante cientos o miles de años, yo velaré por su futuro.
Deberías estar feliz Isaac, tu plan Inoccence tendrá éxito después de todo, aunque debas morir por ello. Era un riesgo notable desde que comenzaste en este juego.
—¡Listo amo!— La voz de Miku resonó en la recamara y el robot se vio apagado repentinamente, Julys observaba sentada en una esquina recuperándose del impacto, asustada por todo lo sucedido, una lagrima caía por su rostro, en cierto modo estaba feliz de ver que todo había acabado, pero la compuerta se abrió nuevamente, Isaac intentaba caminar hacia el panel de control cuando observó la figura de Sofía entrando al recinto, sus miradas se intercambiaron, en cierta forma estaba feliz de verle con vida, por otra parte, ella le apuntaba con un arma, y ahora no habría medio de salvación alguno.
Se abalanzó hacia el panel de control, pero el dolor estremecía todo su cuerpo, como cuchillas clavadas en su cuerpo las costillas le hacían gritar de dolor mientras caía al suelo, Miku saltaba de entre los computadores para llegar hasta su amo, Julys intentaba tomar su arma cuando se vio alcanzada por el disparo de la chica.
—Entonces eras tú quien venías ¿A quién más trajiste contigo Sofía?
—Bronx y Jorge están afuera, un par de pisos abajo intentando controlar a cientos de androides que se dirigían a este punto.
—Supongo ya no hay salida, dispara, pero sabes que siempre tuve la razón.
—¡No amo! ¡Haga silencio amo pierde mucha sangre!
—¡Idiota! Sabía muy bien sobre la corrupción y lo podrido que se encontraba la sociedad pero había planeado hacerlo de otro modo, simplemente se necesitaba…
—No te mientas a ti misma Sofía, este era el camino más corto y adecuado para darse el cambio, es solo que es uno muy difícil de aceptar, nadie quería sacrificar millones de vidas, pero por eso preparaban planes que se dispersaban con el tiempo mientras miles morían año tras año— El chico vomitó sangre.
Sofía se le quedó mirando, analizando sus palabras, — Deberías callar, tu robot tiene razón estás perdiendo demasiada sangre y morirás; es irónico, tu plan se llegará a ejecutar, pero tú ya no estarás allí para verlo. Mereces este final, lo pediste a gritos dejándote llevar por la venganza.
—¿Y acaso esto tuyo no es una venganza en cierto modo?
—¿A qué te refieres?
—También odias el sistema actual, tuviste pistas sobre mí desde un principio pues tu misión dentro del grupo alpha era vigilarme de cerca, y sin embargo dejaste pasar muchos puntos, me diste oportunidades de seguir adelante, pero yo no te apoyé y seguí en tu plan sino que impuse el mío, además de no habértelo contado todo a su tiempo, por eso estás aquí, con un resentimiento, por eso disparaste a la primera oportunidad a Julys.
Sofía quedo petrificada, miró su alrededor, caminó hasta el panel de control y abrió las persianas, desde aquel lugar se observaba toda la superficie terrestre, grandes manchas negras se observaban aquí y allá, en lugares donde debían haber grandes incendios, nubes y el azul característico del mar.
—Te detendré, porque aunque inoccence es una excelente idea sobre cómo debe de ser el futuro, tu proceder fue errado, de igual forma tampoco puedo dejar que alguien como tu tome el poder.
—¡Apártate de mi hermano!— Gritó en un arrebato de valor Andrew quien se hallaba armado con la pistola de Isaac frente a la chica.
—¡Suelta el arma Andrew!— Gritaron Sofía e Issac al unísono; la chica no tenía pensado matarle, estaba dolida, y confusa, pero por alguna razón aquel chic llamaba su atención de una manera más que investigativa, era único en su tipo, comprendía bien porqué una Julys le seguía. Pero ahora la situación cambiaba, apuntaba al hermano menor por mero instinto, debía defenderse.
—Andrew apártate, te dije claramente que no vinieras aquí, dejaste a mamá sola.
—Pero esa chica piensa matarte, te estaba apuntando con el arma.
—¡Calma Andrew, ve al panel de control ahora y desactiva todos los androides descontrolados, eso debes hacer!— El tono tajante hizo reaccionar al pequeño el cual caminó hasta el lugar y se puso a trabajar de mala gana.
Sofía miró a Isaac fijamente repitiéndose a sí misma— ¡Este chico merece morir, merece morir, hazlo, hazlo!— Se hallaban ante la penumbra del espacio y bajo la luz del planeta tierra a sus pies, sacudidos por la ola de eventos de los últimos días.
Hubo un disparo, Andrew emitió un grito mientras Miku corría en dirección a Sofía desesperada.
( Un mes después)
—Está rico mamá nya— Laura comía el segundo pedazo de pastel con chocolate.
—Es el preferido de Andrew.
—¿Cuándo veremos a Andrew?
—Está ocupado, hay asuntos que debe solucionar allá arriba, además, la torre quedó destruida luego de la batalla, deberá bajar en una nave.
—Cuando llamó dijo que vendría en tres días.
—Quizás le tome cuatro, debemos ser pacientes.
—¿Isaac?
—Aun no sabemos nada de él— Isabel puso su mano en su pecho— Pero debe de está bien, mi sentido de madre me dice que está bien.
—¿Seguro de eso?— Sofía escuchaba la transmisión celular, Jorge se hallaba en una imagen— Me alegra, es bueno que tus padres estuviesen vivos, pero recuerda que ahora hay mucha gente que creen en ti y te ven como su salvador, eres alguien de poder.
—Es mucho trabajo, pero ciertamente la ayuda de los androides es algo increíble, hemos construido mucho en muy poco tiempo, y las personas están dispuestas a colaborar sin pedir nada a cambio, es increíble.
—Es bueno.
—¿Has hablado con Andrew? ¿Segura que las cosas se mantendrán de esta manera? Me refiero a la paz, y un sistema recto, es increíble pensar que ahora seamos un solo planeta unificado sin fronteras.
—De eso se trataba Inoccence, el plan de su hermano, hará exactamente lo que su hermano planeó, tenlo por seguro— Sofía sonrió, aun en su mente retenía la imagen de cuando se atrevió a disparar.
—¿Tú estás bien?
—Por ahora las cosas están tranquilas, pero mi deber es alertar las posibles inclusiones de los antiguos mandatarios, así que trabajo tengo por hacer, y soy la chica indicada para ello.
—Me alegro ¿Debo irme Sofía, hablamos en algún otro momento!
—Vale Jorge cuídate— La chica cortó la comunicación pasando la mano por su pulsera, ciertamente retenía la imagen de aquél disparo en su mente, fue un error, haló el gatillo sin querer, la verdad es que sentía demasiado por aquél chico, a pensar de que este hubiese ocasionado un fin del mundo y el comienzo de uno nuevo. Ahora se dirigía en una nave a supervisar el estado asiático, necesitaba respuestas, el gobierno había desaparecido y ahora todos necesitaban saber que trabajaban como una gran nación unificada bajo un nuevo sistema.
—Me acercó a las coordenadas Andrew, estaré en contacto contigo si existe alguna novedad —La chica cerró la comunicación con el pequeño mediante un tablero
—Entendido Sofía, analiza la situación, sabemos que surgirán líderes entre ellos, pero es necesario contrarrestar esta situación de inmediato, necesito los seriales de los androides a los cuales colocaremos como cabecillas para dictar las órdenes al resto y tomar la resolución de la situación.
—No sé porqué huí del lugar luego del disparo, tampoco entiendo bien como Andrew me llamó para trabajar juntos, aunque según me explicó era parte del plan de su hermano y él lo seguiría al pie de la letra; Isaac no pudo sobrevivir, perdía demasiada sangre, estaba en estado crítico cuando le disparé— Pensó la chica preparándose para hacer su trabajo, si algo le habían enseñado en sus años de entrenamiento era a dejar de un lado las inquietudes y concentrase en sus acciones. Además ahora era de suma prioridad mantener esta paz, y un sistema limpio, ella era una pieza primordial, quizás por eso Isaac jamás le dio orden a Julys de eliminarle, solo de seguirla.
—Ahora tenemos un mundo mejor, aunque a un alto precio, más vale no perder esta oportunidad…
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La pequeña robot le pasaba la pieza con gusto, un chip era instalado en la zona del pecho de aquel robot, ahora podrían trabajar perfectamente en la zona del procesador neuronal, la pequeña se conectó al sistema del androide, una mano metálica acarició su cabecita, ella se mostró complacida ante el gesto.
—Esto es el futuro de todos, un robot que puede entender las emociones humanas y ser simpático ante ellas— Suspiró satisfecho, iba bien encaminado en la reparación de Karol, a pensar de encontrarse en un lugar tan apartado era fácil obtener piezas de recambio. Por las noches su brazo mecánico le dolía fuertemente, pero aparte de eso se hallaba cómodo en ese sitio. Ahora temblaba un poco, era un procedimiento muy delicado.
—Tranquilo amo Isaac, lo estamos haciendo bien— Miku sonrió mientras señalaba el lugar de la conexión sináptica.
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