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MECÁNICA AUTÓMATA

18. REVOLUCIÓN (II)

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La noche avanzó lentamente, la mayoría de los presentes no lograban conciliar sueño, solo Andrew, Laura y Miku parecían descansar apaciblemente, Isabel discutía con el chico mayor mientras Julys reposaba observando el cielo.

—No puedo hacer nada mamá, salvo seguir, bien pudo haber sido un error, pero no puedo retroceder y evitarlo, solo puedo seguir avanzando, y el robot es necesario destruirle.

—¿Me juras que tu no planificaste toda esta destrucción desde un principio y que ese robot aun no sigue tus ordenes? 

—Lo juro mamá— El silencio lleno la noche, a lo lejos se escuchaban algunas aves, sonido que ninguno de los presentes siquiera recordaba.

—Me he estado preguntando si cometí algún error con ustedes, les quiero más que a nada, pero no tenía idea que alguna de sus acciones podía originar semejante catástrofe y la verdad….

—Mamá, esta catástrofe habría ocurrido con o sin nosotros de un momento a otro, en algún punto de la historia alguno de los robots que el gobierno había creado sin el uso de las leyes de la robótica hubiera llegado a la conclusión de que la humanidad no podía protegerse sola, buscando el poder y sacrificado una porción de la vida terrestre a cambio de preservar a la mayoría, nosotros solo hemos encaminado este suceso a un final más satisfactorio.

—No estoy segura de tus palabras, tendrás que demostrarlo Isaac.

—Lo haré mamá— El chico caminó en dirección a Julys.

—Nunca había visto tantas estrellas, son hermosas.

—Sin energía eléctrica y grandes edificios la visión es más clara, es un hermoso cielo.

—A mi no necesitas explicarme el porqué ¿recuerdas? Es una mala costumbre tuya.

—Lo siento.

—Isaac diciendo lo siento, vaya, probablemente en verdad estemos frente a un día milagroso.

—¿Sobre qué pensabas? 

—Primero que era una pena que tuviésemos tanta compañía, esto bien podría ser algo muy romántico, y segundo sobre todo lo que sucederá mañana.

—Mañana— Repitió el chico.

—¿Seguro de que todo irá bien? La lógica indica que el robot debe de estarte esperando, tú eres su segundo enemigo luego del gobierno, sin embargo no se ha preocupado en buscarte.

—Sabe bien que yo lo buscaré, por eso llamé a la población en general, ellos serán la distracción y el frente de batalla.

—¿Los usarás?

—¿Hay de otra manera? Además me parece que les estoy dando también la oportunidad de luchar y ganar su futuro.

—Sin embargo desde cierto punto de vista estás siendo egoísta, pues ninguna de esas personas habían pasado trabajo antes mucho menos pertenecido a una guerra de la magnitud que se librará.

—No podemos protegerles.

—Deberías dormir— Agregó la chica.

—No puedo, de hecho tengo mucho por hacer— El chico se levantó de donde se encontraba con Julys sacando a la pequeña Miku de su bolsillo— Debo recargarla— El chico caminó hasta el vehículo, sacó de la parte delantera del mismo un par de cables y los conectó a la pequeña robot.

—Cuidas mucho a Miku.

—Es linda y la cree yo.

—Isaac.

—¿Si? 

—Podríamos jugar un rato, aquí juntos…

—Me gustaría— El chico se acercó a ella besando sus mejillas, rozando suavemente su cuello con su mano, respirando en su oreja hasta finalmente besar sus labios— Pero hay mucho por hacer esta noche.

—¿Programarás la escolta?

—¿Lo sabías? 

—También soy inteligente, deberías de notarlo más seguido.

El chico salió  del vehículo, Julys se quedó allí un rato, la brisa era fría, a pocos metros estaban las carpas y la señora Isabel frente a una de ellas calentándose con una especie de lámpara que irradiaba luz y calor por medio de químicos en su interior. Isaac volvió con el computador de Laura y un disco duro que siempre guardaba— Me conectaré, enviaré instrucciones a los robots que se encuentren más cercanos para que lleguen acá, nos acompañen mañana y nos protejan, aunque aun no sé cómo especificarles mi ubicación, la ciudad está destruida y no hay marco de referencia.

—Miku debe de tener un GPS, usa la posición global para saber donde nos encontramos y dale esas instrucciones a las maquinas.

—Brillante.

—Gracias— Respondió la chica con altanería, él se limitó a encender el computador, activar el programa y colocar el comando de dirigirse a las coordenadas adecuadas, así cualquier androide con la cinta negra dibujada en su cuello en un rango de ochocientos kilómetros se acercaría hasta donde él se hallaba —Me he estado preguntando desde que te conozco ¿Es cierto que tu hermano tiene un CI superior a todos nosotros? ¿Es más inteligente que tú? 

—Yo no diría inteligente, recuerda que la inteligencia es una respuesta a la cantidad de conocimientos que tenemos almacenados, pero ciertamente tiene mucha más capacidad de yo, inclusive me supera fácilmente en varios aspectos.

—Increíble, me gustaría verlo.

—Lo verás, será él quien controlará a los robots en el campo de batalla, o al menos les dará las instrucciones estratégicas del campo de batalla.

—¿Le confías algo tan importante a él? 

—Mas que confiármelo a mí mismo, verás inclusive fue él quien entendió el código del lenguaje neuronal de los robots y halló la manera de alterarlo, me ayudó con la creación del programa invasor a la red creando la estructura más difícil de todo el sistema y en cierta forma ha sido la inspiración de mis ideas más brillantes.

Julys se quedó observando al chico el cual descansaba en la tienda— Se ve tan pequeño, indefenso, me contaste sobre su enfermedad, y me resulta difícil verle como el genio que es.

—¿Sabes? La mayoría de las personas inteligentes sienten cierta pasión por el ajedrez, para mi es una buena forma de analizar la capacidad de análisis, coeficiente y capacidad abstracta-espacial del individuo.

—También lo he hecho, de hecho hemos jugado varias veces.

—El punto está en que en cada turno un jugador se encuentra expuesto a una cantidad de jugadas posibles, el novato inteligente analiza cada una de estas jugadas, probablemente tenga tres o cuatro movimientos por pieza, y posibilidad de mover unas diez piezas, lo cual da un total de treinta o cuarenta movimientos, las personas más experimentadas prevén unos cuatro hasta cinco movimientos posteriores a cada posible movimiento a realizar, lo cual es da hasta doscientas o más jugadas a analizar, una persona con nuestra capacidad analiza quizás hasta quinientas jugadas, mi hermano por en cambio es capaz de procesar hasta catorce jugadas, eso implica más de tres mil jugadas, es un nivel de procesamiento increíble. 

—No jugaré ajedrez jamás contra él.

—Yo nunca he podido ganarle.


Las seis y media de la mañana llegó con toda su calma, todos se hallaban despiertos y nerviosos en grado extremo, poco a poco miles de androides y personas se congregaban alrededor de ellos, Miku se encontraba casi cargada y expectante observando a todos a su alrededor, Laura se mantenía con la señora Isabel a quien Isaac convencía de que se alejara del lugar junto a la pequeña y el hermano menor, pero ella en un mar de nervios frente a lo que se avecinaba se negaba, su hijo mayor tenia la misma prioridad que el resto.

Andrew trabajaba en Karol a quien aun no le lograba hacer funcionar, la mayoría de su capa externa se hallaba quemada, al igual que los circuitos externos, el líquido de enfriamiento derramado sin embargo el cerebro se hallaba en perfecto estado, pese a ello el sistema de reiniciado parecía tener un sistema de seguridad anti infiltrado, el panel matriz era demasiado complejo, un sistema de lectura completamente inusual, y un código increíble; entendía completamente por qué su hermano le decía ni siquiera tener idea de cómo repararle.  

—¡Isaac!— Le sacó de sus pensamientos la chica.

—Deberíamos movilizarnos un poco y alentar a los que aquí se encuentran a los androides les dará igual, pero las personas son distintas.

—Entiendo— Isaac desplegó la pantalla del computador de la niña— Laura convence a mamá de que vaya a un lugar seguro y tu Andrew procura cuidar de las dos.

—No tengo ninguna intención de irme hermano, estamos juntos en esto desde el principio, te acompañaré al final también.

—¡Pero yo también quiero quedarme con ustedes chicos! ¡Nya!

—Es obligatorio Laura, Andrew deja de ser tan testarudo, mamá necesita de ti, además debes orquestar toda la estrategia de la batalla desde un lugar lejano en el que te encuentres a salvo— Isaac se retiró, indicó a cien androides proteger al cabecilla del grupo que se pronunciaría en breves minutos por medio del computador, hizo el arreglo del transmisor y activo un pequeño altavoz, aclaró su voz mientras Julys le tomaba de la mano frente a una multitud.

—“Señoras y señores, androides y habitantes de esta nación, les he convocado aquí este día para luchar por nuestra libertad, para enfrentar un mal que pone en riesgo la supervivencia de la raza humana, a menos de tres kilómetros se halla la torre de la estación solar”— A sus espaldas se observaba un hilo negro que ascendía en el cielo hasta perderse de vista— “Allí defenderemos el futuro de nuestros hijos y de toda la raza humana”

Julys tomó la voz—“ ¡Hoy nos unimos contra un mal común, aquí aglomerados con un solo pensamiento, dispuestos a luchar, a demostrar lo valioso e indomable que puede resultar el espíritu y el coraje humano!

—¡Avancemos señoras y señores, allí adelante está nuestra meta!— Isaac tomó la delantera con andar parsimonioso, Julys le seguía; el murmullo de las personas crecía haciendo eco, las pisadas de todos los presentes resonaban en el aire como un tambor de guerra que se convertía en un mar revuelto. Aun sentía dolor en su hombro y su abdomen, a pesar de haber sido reconstruidos por un regenerador de tejidos, por lo visto los nervios se hallaban sensibles al movimiento y la estimulación eléctrica del cuerpo al recibir el tratamiento, sin embargo su abdomen era lo que más dolor le causaba, pero en aquel momento no podía dar muestras de sufrimiento, debía resistir, ser fuerte para los demás, era la hora de la verdad y no había vuelta para ello, todo se decidiría en ese instante con o sin él. 

La tensión y el fuerte latir de su corazón, Isaac ascendía una pequeña colina, llegaba a la punta y observaba el terreno de batalla, Cientos de naves destruidas, naves y escombros de edificaciones y vehículos dispersos por todo el terreno, y aglutinados entre todo esto un mar gris y negro de androides, millones de ellos, de todos los tipos y clases, inclusive se observaban robots enormes dedicados a la construcción, y al fondo de aquel mar de seres mecánicos se encontraba el pilar ascendente, custodiado por dos seres mecánicos de cuarenta metros cada uno, los guardias, eran llamados, eran la ultima defensa terrestre de aquel lugar. 

Un silencio abrumador reinó en el lugar, todos llegaban formando una hilera de más de un kilometro, frente al campo de androides tan vasto que el mismo Isaac no hallaba ver su fin, una misión suicida desde cualquier punto de vista, excepto por un detalle, su hermano era el estratega en ese instante. 

El clamor ante el encuentro inminente aquel temor que no mitigaba la adrenalina fluyendo, el siguiente instante Andrew pulsaba una tecla y un grupo de androides se abalanzó a la lucha contra aquel mar de seres.

—¿No deberías atacar por aire primero?— Preguntó la pequeña Laura observando el simulador que Andrew controlaba.

—Esa será la respuesta obvia del robot, así que primero enviaré un escuadrón defensivo sin que parezca que lo sea, mientras divido una unidad que rodee el lugar, así ocultaremos una fuerza de ataque lateral que será implacable, luego enviaremos los ataques aéreos nosotros, el desplegará su defensa aérea, al mismo tiempo usaremos la fuerza terrestres, ciertas secciones se perderán, pero sembraremos un caos beneficioso para nosotros, las secciones de robots atacaran con forma de punta de flecha, así abriremos un camino hasta la torre, en realidad no necesitamos vencerlos a todos, solamente llegar a la torre— Explicaba al tiempo que tecleaba virtualmente y ejecutaba diversos comandos en la pantalla. 

Una lluvia de misiles y rayos se dirigieron a los androides en avance, los cuales tomaron autos y escombros esparcidos por el terreno lanzándoles en trayectoria de los disparo; una nube de polvo se colocó en medio de ambos bandos, una segunda oleada de robots salió en lucha, seguidos de un grupo de naves expulsando rayos y ondas sónicas al mar de robots, Isaac se hallaba detenido con la mano en alto deteniendo a las personas de unirse a la lucha aun, conociendo a su hermano sabía muy bien qué clase de estrategia usaría al menos en un principio de la batalla, una tercera oleada de robos salió en pos de lucha, aquello era su señal, justo detrás de los androides de gran tamaño a su alrededor se aglomeraba un grupo de androides con círculos negros en sus cuellos, aquello era su escolta personal. 

Avanzaron en carrera bajando la explanada que les proporcionaba buena vista, abajo los escombros y vehículos abundaban, pasaban alrededor de estos, Isaac observaba como llegaban al lugar donde la lucha se llevaba a cabo, los robots gigantes barrían con los de su alrededor abriendo una brecha para los demás, los androides caseros luchaban a mano limpia unos contra otros arrancándose las extremidades y cabezas, la batalla se llevaba a cabo a gran velocidad, pronto se dio cuenta que aquello era una masacre, detrás de él avanzaba el mayor grupo de personas y robots.

—Espero que mi hermano ponga su música en este momento— Comentó el chico mayor al ver a un grupo de mecánicos acercarse en su dirección chocando contra sus iguales del bando humano.

—¡¿Música?!— Gritó Julys, se escuchaba el fuerte chirrido del metal siendo doblado y golpeado una y otra vez, pedazos crujiendo y volando en todas direcciones, un rostro de metal con la piel caída a sus pies y sangre sobre el mismo.

—Mi hermano suele escuchar música a gran volumen cuando necesita concentrarse— Respondió este; frente a él sucedía una lucha cruenta, un androide enemigo atravesaba a un humano por el abdomen desparramando sangre y vísceras por el suelo, un ser mecánico respondía tomando el cuello del primero hacia atrás hasta dislocarle y este caer pesadamente al suelo sin función motora; Isaac se detuvo, estaba en un circulo de androides donde todos luchaban arduamente, Julys obviamente tenía miedo, al frente los robots gigantes se habían atascado ante el avance de sus iguales, se golpeaban unos contra otros derribándose, hundiendo sus caparazones de metal plateado brillante y cayendo sobre otros seres tan solo para levantarse y volver a luchar.

Un grupo se acercó para atacar al chico y su acompañante desde la izquierda, Julys sacó de sus pantalones un revolver sónico el cual accionó contra el cráneo del primero, el cual estalló en miles de pedazos y tuercas, Isaac tomó a Julys de la camisa hacía atrás observando el golpe que uno de ellos le dirigía, para luego accionar un arma eléctrica que guardaba en su cintura, quemando los circuitos de aquél ser. Sin embargo el sombro fue enorme al ver que un ser de metal de al menos cinco metros se dirigía en contra de ambos, su corazón dio un vuelco, y sintió una fuerte punzada en la herida de su abdomen resentida por el movimiento brusco de su cuerpo al salvar a la chica. 

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