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KILLER

1. LA APUESTA DE SIETE PERSONAS

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Se terminó la leche y Neil observó el interior del refrigerador con insatisfacción—. ¿Y ahora qué hago? Aún quiero comer mi cereal—. Mientras buscaba en el refrigerador otra botella observó a su hermano, el cual tenía un recipiente rebosante del lacteo. Se sentó a la mesa a comer las crujientes hojuelas sin seguir cuestionando la situación. 

El reloj de manecillas frente a la mesa marcaba las nueve en punto de la noche y Franco tomaba el control remoto y colocó el nuevo programa, ese donde los participantes eran puntuados según lo que lograban matar, el último éxito en realitys, una vista cruda a la realidad humana, la cual se emocionaba en ver cómo cazaban a criaturas y otros concursantes con la finalidad de obtener dinero. 

Sin embargo, la suma de dinero era impresionante, cien millones en la moneda que escogieras.  Cualquiera imaginaba la cantidad de dinero y la simple idea de ser tan rico cómo quisieras daba que pensar, los deseos afloraban, otorgando una sensación más que humana. 

Neil no era fanático de ese tipo de shows sensacionalistas. Todavía recordaba cuando los reality shows iniciaron en el mundo de la tv. Los que más repudió eran estos programas que buscaban rating con gordos o enanos, mostrándoles cómo feria de circo. Aunque entendía que aquellas personas probablemente lo hacían en búsqueda de fama o dinero ganado fácilmente.

Franco se levantó de la mesa dispuesto a observar el programa desde la comodidad de la silla, su hermano menor apenas tenía dieciséis años, pero esto era suficiente para ser independiente en el mundo actual. Su novia acababa de irse de casa, una linda chica llamada Eve. A Neil aquello lo ponía un tanto celoso, su hermano menor disfrutaba su vida en pareja,  en cambio él se hallaba soltero en sus veinticinco años, recientemente había salido de una relación infructuosa de cuatro años. Aunque, si lo pensaba de forma detenida, no deseaba regresar a una relación tan seria tan pronto. Las relaciones requerían ciertas responsabilidades de las cuales ahora prescindía. Ahora disfrutaba el placer de permanecer libre y de que su sueldo como ilustrador no se viese disminuido. O al menos se repitió varias veces esa idea en su cabeza para autoconvencerse.

 Esa noche definitivamente tendría que permanecer despierto hasta el amanecer terminando el borrador de una nueva historieta, después de todo necesitaba el dinero, el mercado ya se acababa y su hermano exigía pagar la universidad y la hipoteca de la casa— Un típico 27 de marzo—. Pensó Neil.

—¡Ven a ver el programa!—. Le animó el otro chico desde la sala contigua—. ¡Blaster está por matar al otro concursante que está en el nivel seis, aunque me gustaría eliminase al del nivel tres que solo busca matar a los nuevos, creo que se llama Nexus!

—Nunca le he prestado atención a ese juego macabro, no llevo la secuencia.

—¡No importa, apenas van a comenzar y allí explican todo lo necesario!—. Franco golpeó el mueble negro de semi cuero invitando a su hermano a unírsele.

—Por favor dime no has apostado nada de dinero en ese programa— Pensó Neil recordando que había un sistema de apuestas en redes basado en el show.

—Solo un poco de dinero, algo que me sobraba, además lo dupliqué pues aposté a Blaster, y como ya ves ha avanzado, hoy es su sexto programa, aunque parece necesitará varios más para poder llegar a la meta—. El hermano menor se vio cortado por un pantallazo rojo, este chasqueó los dedos para oscurecer la iluminación de la habitación, así podían visualizar mejor la pantalla de cristal ultrafino que abarcaba toda la pared. El comercial de promoción empezaba y un título grande en negro azabache golpeó un fondo sangriento, titulado ”THE RED ZONE” . Neil recordó algunos viejos shows de la vida real, y lo simple que resultaban sus ideas, este en cambio resultaba sombrío desde el principio hasta el final, era increíble ver lo pervertida que la mente humana podía ser—. ¿Cómo rayos esta gente consiguió permiso para hacer un programa de esta índole?—. Se preguntó en voz alta. 

Sin embargo su hermano menor parecía no prestar atención, Neil ocupaba su atención en detallar ciertos aspectos gráficos que notaba a simple vista en el show, el juego de luces rojas, los letreros a gran velocidad y letras estampadas en hierro que daban un tono de imponencia a la presentación. Sonrió levemente, estos conocimientos cualesquiera que hubiese estudiado algo de diseño de colores lo sabría a primera vista. 

Neil entonces se acomodó tratando de analizar los aspectos gráficos de aquel siniestro programa. Como desviaban la atención o enfocaban en ciertas secciones de información con letras bien grandes, sonidos o incluso difuminando otras secciones no tan relevantes.

—Las reglas resultan simples, cada semana entran diez personas al terreno de “la zona” cada una de ellas equipadas con tres armas de su preferencia, pueden permanecer la cantidad de programas necesarios, la meta es obtener mil puntos (1000) los cuales obtendrán aniquilando a la bestia del día la cual otorga cien puntos (100) a su asesino. O eliminando a otros concursantes los cuales son puntuados respecto a la cantidad de programas en permanencia, de esta manera cada jugador al entrar representa cinco puntos (5), a la semana siguiente si sobrevive tendrá un valor de diez puntos (10), a la tercera semana quince puntos (15), a la cuarta veinte (20), luego veinticinco (25), treinta (30), treintaicinco (35), cincuenta (50), en la novena semana tu cifra aumenta a cien (100), y si has llegado a la décima, tu valor sube a ciento cincuenta puntos (150). De esta forma cada concursante podrá participar en cuantos programas le amerite alcanzar el puntaje.

Se escuchó una segunda voz de fondo—. Aunque se debe de tener en cuenta que es un juego de cazar o ser cazado, donde cada programa tendrás un mayor peligro Henry—. Alegó uno de los comentaristas ante su compañero—. ¡Ahora mejor conozcamos a los concursantes de esta semana!

—¡Preton!—. En pantalla aparecía un hombre vestido de negro, cabello corto oscuro, mirada turbia, nariz aguileña; a su izquierda su valor en letras negras: 100 puntos—. El francotirador ha reunido 640 puntos, y esta será su novena semana concursando. 

Neil notó el uso de colores para distinguir la información. La pose del concursante para enfatizar su ego o experiencia. El sujeto lucía imponente y confiado. La tipografía también era un asunto serio. Usaban unas cinco tipografías distintas para ayudar visualmente al espectador a entender la información sin que estos siquiera comprendiesen estaban siendo guiados en la información suministrada. 

—Glauco el ex convicto— Un hombre moreno con pantalón militar daba una expresión fiera ante las cámaras, a la altura de su tobillo se observaban un par de cuchillos de caza—. En su octavo programa ha obtenido 320 puntos. 

—¡Blaster! En su sexto programa ha obtenido 370 puntos luego de matar a la bestia en el programa anterior.

—¡Acer! Es el contrincante directo de Blaster, también en su sexto programa con un puntaje de 150 puntos.

—¡Arianne la especialista en artes marciales en su quinta aparición con 170 puntos acumulados! 

—¡Alan el pulcro, o al menos así le han denominado sus seguidores, con 100 puntos a favor en su quinto programa!

—¡Nexus el eliminador, en su tercer programa con 65 puntos.

—Increíble selección de participantes, cada uno de ellos una máquina experta en el arte de matar,  Henry.

—Así es Luis, y debemos acotar que en el día de hoy no tendremos participantes en un segundo programa, pues todos fueron eliminados por Nexus en el capítulo anterior, sin embargo entran diez nuevos concursantes ¡conozcamoslos!— Expresó Henry aplaudiendo.

—Ellos son: Cirio, Vaan, Pablo, Muriel, Dana, Víctor, Ciel, Yoko, Trentor, y Priess. 

—Será una lucha ardua, sin contar el hecho de la bestia que será liberada entre ellos, alguna especie de quimera, tal cual ha sucedido en programas anteriores, de la cual nos reservaremos los detalles hasta que aparezca en escena.

—En efecto Henry este será un programa emocionante, Blaster definitivamente tiene cierta rencilla con Acer, y este con su compañero. Nexus por su parte parece querer cazar solo a los pequeños novatos, en mi opinión esto es algo bastante despiadado, mientras tanto está Arianne, una sensual mujer resulta fatal para quienes se acercan a ella. 

—No debes olvidar a nuestro campeón actual Preton, el cual con su rifle va eliminando metódicamente todo lo que pase por su mira.

—¡El terreno de juego!

—10 kilómetros cuadrados, la zona de árboles a un costado, tres edificios en el otro, autos esparcidos por el lugar, una zona baldía y cientos de armas y cámaras esparcidas por el lugar. 

—Recuerden espectadores que este programa cuenta con la visión personalizada, hay tres mil cámaras esparcidas por todo el lugar, todas las vistas posibles, así que podrán elegir entre la vista general, la cual les brindará el mayor entretenimiento, las mejores escenas, y cada una de las muertes y persecuciones. Pero también pueden controlar la vista de su televisión seleccionando específicamente el seguimiento de cualquier concursante, de este modo, usted puede ver cuánto desee. 

—Esta es una transmisión en vivo para cincuenta países de manera simultánea, esto es ¡La Zona! ¡Regresamos con ustedes después de los anunciantes! 

Neil observó a su hermano, preguntándose cuán siniestra podía ser la mente humana, mientras las hojuelas crujían en su boca—. No pueden permitir muertes reales en un programa en vivo, debe de ser un buen montaje, algunos efectos especiales, algo de tercera dimensión, maquillaje, explosiones, buenos actores, tal vez coordinadores coreográficos, expertos en armas, en artes marciales—. Tragó y devoró nuevamente observando los mensajes que llegaban a su agenda, un compañero del trabajo le recordaba la entrega del día siguiente, algo que obviamente no olvidaría, pues faltaba poco para la paga, y esta dependía de la entrega.

Neil trabajaba para una pequeña empresa local que realizaba servicios de diseño al área de constructoras y marketing, y como freelance ganaba algo de dinero adicional generando storyboards y borradores de algunos cómics. Distaba mucho de hallarse en su trabajo soñado e ideal, en especial en términos económicos, sin embargo, aquello pagaba las cuentas, y por el instante, era suficiente para él. 

—¡Regresamos con la transmisión de su programa desde la zona roja!

—Faltan escasos dos minutos para que se dé inicio a la cacería, mientras tanto podrán observar el terreno de juego.

—De igual forma les recordamos que cualquier televidente puede participar en el sistema de apuestas, tan solo debe elegir el personaje de su preferencia, y anticipar a quién creen ellos el participante cazará ¡Tan simple como eso!  El sistema de apuestas es online, y podrán saber inmediatamente cuánto ganan o pierden. 

—Los competidores se están preparando, aquí podemos ver a nuestro campeón Preton con su rifle preparado para salir—. Se observó al hombre revisando el cartucho, al tiempo que pulía el cañón del arma.

—No pueden matar en verdad ¿cierto?—. Preguntó Neil.

—En ocasiones pecas de inocente hermano. El programa ha sido muy criticado por promocionar tal grado de violencia, pues las muertes presentadas en él son reales—. Contestó el hermano menor regresando del baño.

—¡La cacería ha comenzado querido público! ¡Y esto promete ser un nuevo baño de sangre! — . Se escucharon las palabras del comentarista, sin embargo, Neil no las escuchó su atención se centró en la pantalla, el ambiente cambió repentinamente cuando desde distintas puertas los concursantes fueron soltados al terreno de juego, cada uno tomaba diferentes direcciones. 

Preton comenzó a ascender por las escaleras de un edificio, la cámara general le seguía el paso cuando se detuvo a colocar una trampa, un hilo de nilón sujeto a una escopeta escondida entre los escalones que se accionaría al pasar alguien por ella. Satisfecho con su trampa continúo subiendo hasta llegar al tejado, observó su alrededor y los edificios aledaños, al tiempo que colocaba su rifle listo para cualquier objetivo. 

Sin embargo, la pantalla general cambió dando un paseo por varios concursantes, por alguna razón Neil observaba con atención, quizás orientado por la presentación, o por descubrir el programa del que tanto había escuchado, pero que su trabajo no le permitía observar.  El ritmo y música para el show era además bastante atractivo. Comprendió casi al instante parte de su éxito. Las cámaras se movían muy cercana a los participantes, lo cual permitía al espectador sentirse parte del área de juego. Esto era crucial para introducir la sensación de expectativa y miedo. 

Neil se fijó en un acto en particular, la participante llamada Dana se encontraba sentada de una manera muy tranquila contra la pared en su salida, por su mirada se notaba que se hallaba expectante a algún cambio en su alrededor, sujetaba en su mano un cuchillo, y en el otro un pequeño revólver. La imagen cambió, el hermano mayor saltó del sofá tomando el control remoto y colocó una visión aparte tan solo para la chica. Se percató que un grupo de hojuelas habían caído al suelo en su arrebato, pero se quedó observándola. Se detuvo a detallarla, sus expresiones faciales, era extremadamente linda, sin embargo, daba miedo verla detenidamente, obviamente no era ninguna inexperta. Allí tranquila era un cazador esperando por su presa. 

Su cabello era castaño claro, sus ojos oscuros ¿o acaso los ocultaba? Él no era capaz de descifrarlo, estaban ensombrecidos por su cabello, su piel blanca se confundía contra la pared y a su alrededor el ambiente se hallaba calmo.

—¡Acaban de liberar a la bestia a partir de ahora los concursantes tendrán una hora para librar su batalla!

—Y como pensábamos Henry, se trata de una quimera, aquí nos informan que se trata de un experimento soviético usando lobos siberianos, entre las referencias aparece que son extremadamente rápidos y su tamaño supera por mucho el de un espécimen normal.

—Lo cual nos deja en claro que sus dientes serán igual de grandes—. Comentó el narrador cuando de pronto—. ¡Oh por Dios santo! ¿Acaban de ver eso? ¡Son dos bestias! ¡Dos bestias!—. Un par de lobos blancos con negro enormes pasaron por el frente de una cámara colocada en un edificio, saltaban los escalones camino a la planta baja, dejando una estela de saliva a su paso.

—Esto indica que comienza el plazo de…

—¡Una hora! ¡El día de hoy tendremos una cacería de una simple hora!

El terreno de juego se vio invadido por un estruendo de voces que daban el anuncio de que solo dispondrían una hora los competidores para realizar la cacería. 

—¿La cantidad de tiempo para la cacería cambia?—. Indagó Neil.

—Sí, generalmente es una hora o dos, una vez usaron un terreno distinto, muy pequeño y el juego duró solo diez minutos, pero fue muy cruento. Últimamente he visto ese mismo escenario, llevan semanas sin cambiar. 

Niel observaba la pantalla compartida, en un lado se encontraba la persecución de los lobos por las cámaras, en la vista general, en la otra estaba la chica, sentada aun en el suelo, inexpresiva pero acechante. De pronto la pantalla general cambio para seguir la secuencia de un encuentro que prometía ser una batalla, Glauco, el ex convicto se encontraba en el pasillo de un hall derruido frente a un hombre que llevaba un par de Berettas plateadas en sus manos, las cámaras le identificaron como Cirio, un concursante nuevo. 

El novato era un hombre de cabellos rizados cortos y amarillos con una camisa beige manga larga y pantalón marrón, una apariencia contrastante al par de pistolas que sostenía; ambos se miraban expectantes del primer movimiento del oponente. Fue Cirio quien comenzó el ataque disparando a los pies del Glauco, quien a pesar de su gran tamaño ya no se encontraba en el lugar, y rodeándole se acercaba en carrera, manteniendo su perfil bajo, corría con el torso gacho a gran velocidad, al cabo de un segundo sacaba un par de afilados cuchillos de cacería de su espalda. 

Cirio continuaba disparando, Neil observó la escena percatándose que la chica, Dana, en la otra pantalla había volteado apenas el arma del hombre se accionó. Glauco era escurridizo, ahora se apoyaba detrás de un escombro protegiéndose de las balas, cuando se decidió a usar una treta. Se quitó la franelilla verde que usaba y en un movimiento rápido la lanzó a un lado para despistar a su adversario, mientras el salía por el contrario, los disparos se escucharon. Cirio comprendió que había caído en la trampa al ver cómo le disparaba a una franelilla, pero para ese instante ya un cuchillo se clavaba en su pierna. Glauco la había arrojado desde el otro lado y ahora se acercaba a gran velocidad, aprovechando la reacción del hombre a sujetarse la herida de la hoja afilada clavada en el músculo vasto externo. 

Los disparos habían cesado y Glauco se hallaba a pocos metros cuando Cirio con una expresión de dolor en su rostro intentó dispararle, el hombre se hallaba a medio metro y con su brazo desvió la dirección de la mano que empuñaba la pistola, Trató de encajar una puñalada a la espalda de su contrincante, pero para su sorpresa Cirio reaccionó lanzándose al suelo no sin antes propinarle una patada en el rostro que le dejó la vista nublada y un dolor punzante en la nariz. Cirio sacó el cuchillo del músculo vasto de su pierna y con la misma rasgó el rostro de Glauco, el cual esquivó un golpe mortal retirándose por mero instinto.

Las balas se habían acabado y Cirio se abalanzó sobre el ex convicto aun despistado cuchillo en mano, este respondió bloqueando, y lanzándole por los aires hasta dar contra el suelo con un sonido grave y seco.  El dolor se apoderó del cuerpo de Cirio, la pierna le dio una punzada, como si alguien le clavara nuevamente un cuchillo en la misma herida. Glauco se hallaba a un par de metros de distancia cerca del ventanal que daba hacia la calle, su rostro estaba lleno de sangre y su respiración agotada. Glauco se acercó lentamente a dar el golpe de gracia al hombre caído, cuando de pronto se escuchó un sonido aturdidor, un disparo y un silbido, la cabeza de Glauco se hallaba agujereada y su cuerpo sin vida caía sobre el de Cirio, el cual aún se hallaba confundido ante lo ocurrido.

—¡Acaban de ver, señoras y señores una pelea magistral, Glauco confió en su victoria y fue nuestro campeón Preton quien terminó eliminandolo a larga distancia! 

—¡Con esto nuestro campeón obtiene cincuenta puntos, quedando en un total de seiscientos noventa!—. La imagen del francotirador apareció en pantalla. Niel observó a la chica nuevamente, esta había reaccionado al último disparo, levantándose y corriendo por todo el lugar a gran velocidad.

—¿Aún tienes tu apuesta en pie por Blaster?—. Preguntó el mayor a su hermano—.¿En que se basa tu apuesta? 

—Pues debes apostar por un concursante, y elegir entre sí será quien mate más contrincantes, si será quien mate a la bestia, o puedes hacer una apuesta de mayor riesgo, pero las mejores son las que predicen que concursante matará a otro, pero son muy difíciles de asestar. Ya ño viste ahora, Glauco tenía la victoria en la bolsa y zum, una bala en el cráneo.

—Entonces cambia tu apuesta, esa chica va a matar a Preton—. Señaló Niel observándola correr entre unos matorrales. 

—Imposible, Preton es el favorito y más cercano a ganar— Franco observó la seguridad en las palabras de su hermano—. ¿Qué te hace pensar eso?

—Ella estaba aguardando para cazar una presa grande, es un depredador, los puedo reconocer. Es algo que me quedó de ver tantas veces los documentales de animales para basarme en ellos en mis ilustraciones. 

—No voy a apostar por esa chica solamente por un presentimiento tuyo Neil.

—¡Dame el número telefónico entonces!—. Por alguna razón sostenía el celular en su mano, estaba dispuesto a arriesgar parte de su preciado dinero en esa apuesta. Estaba seguro de saber que pensaba esa chica; eliminar a su objetivo. Llamar para hacer una apuesta por la muerte de otra persona era en definitiva algo que él no haría normalmente, pero allí estaba marcando y esperando le contestaran.

—Bienvenido al sistema de apuestas…

—¡Dana eliminará a Preton!—. Gritó.

—Ok, estamos procesando su apuesta ¿Cuánto desea usted apostar? 

—¡Dos mil euros!—. Incluso Franco se quedó impactado ante la suma, sabiendo que esa cantidad eran todos los ahorros de su hermano mayor.

—¿Desea usted subir la apuesta diciendo que clase de arma usará?

Neil se quedó observando a la chica por un instante, pensando en el método, después de todo era la cacería de un cazador contra otro, sin embargo, su manera de moverse, sigilosamente, el irse escabullendo entre los matorrales hasta llegar al edificio, esa actitud—. ¡Un felino!—. Pensó— ¡Lo matará con un arma blanca!—. Contestó sorprendido de lo impulsivo de su apuesta, a su lado Franco se hallaba boquiabierto, nunca le había visto actuar de ese modo.

—¿Algún detalle que desee especificar? Este último multiplicará la suma que gane por cinco. 

—Lo matará por sorpresa— Expresó analizando el comportamiento de ella, una leve imagen de su rostro volteando al percibir un disparo le sobrevino—. ¡Es una felina en toda regla! No es más fuerte que su enemigo, así que usará el factor sorpresa, para cuando él se dé cuenta ya estará muerto —. Lo matará en los próximos diez minutos. 

—Perfecto, la apuesta será registrada a la cuenta bancaria asociada a este número telefónico.

—Si— expresó Neil y se colgó la llamada.

—¿Estás loco? Esa niña no podrá matarlo ¡acabas de perder y tirar por la borda dos mil euros bro!—. Pero el menor no obtuvo respuesta; ahora en la vista general se observaba una batalla entre Arianne y un japonés de nombre Yoko, este último se acercaba con un bo, un madero especializado en lucha de larga distancia. La mujer en cambio luchaba con una daga y sus manos, le fascinaba el matar cuerpo a cuerpo. Antes de que el hombre se percatara y a pesar de haberle propinado a la mujer un gran golpe con el madero en su pecho, se hallaba recibiendo una patada que le fracturó el cuello, cayendo sin vida al suelo como costal de carne. 

—No pude disfrutarte…— Fueron las palabras de la mujer, la cual se retiraba no sin antes tomar el madero del hombre y ajustarlo a la correa que pasaba por su espalda. 

La pantalla cambió pues Nexus se dedicaba a eliminar a Trentor y Victor, el par de novatos se hallaban por lo visto trabajando en conjunto con la finalidad de no ser eliminados. Nexus por su parte disfrutaba la escena, son su andar parsimonioso daba sensación de hallarse tranquilo mientras ascendía las escaleras de una de las edificaciones, sabiendo que sus presas se hallaban allí a escasos pasos en el pasillo, los otros dos parecían no tener experiencia en el arte de matar.

—A la cuenta de tres— Susurró Trentor—. Uno… dos… ¡tres!—. Ambos tomaron direcciones opuestas del pasillo en el cual se encontraban, pero fue Victor quien se detuvo petrificado ante el sonido retumbante, volteó su rostro con horror para observar a Trentor en el suelo.  Nexus detrás aun disparándole sin piedad al tiempo que esbozaba una sonrisa en su rostro.

—¿Por qué escapar si puedes disfrutar la adrenalina? ¿No lo sientes en el aire? ¡Es la euforia! La sangre caliente ¡Esta es la mejor forma de sentirte vivo!—. Victor hizo caso omiso de aquellas palabras, sus piernas apenas reaccionaron, se hallaba bañado en sudor, pero el instinto de supervivencia le instó a saltar hacia las escaleras traseras. Aquel hombre era terrorífico y sin duda alguna disfrutaba el matar.

—¡Es un psicópata!— Fueron sus últimas palabras, antes de sentir como rebanaban su torso, el ardor del filo de acero atravesándole, y un par de ojos mirándole, Vaan esperaba escondido en la penumbra de las escaleras katana en mano. Nexus sintió el sonido del cuerpo caer y sonriendo continuó su camino en la otra dirección, no le apetecía dirigirse a ninguna trampa cuando podía disfrutar de otros placeres, Vaan escuchaba sus pasos alejarse de la escena aún sumido en la oscuridad.

Dana se adentraba en el edificio, buscó el ascensor, un espacio vacío enmarcado en metal en medio de la recepción. Observó la estructura, no había cabina en aquel espacio, pese a ello el cable guía aún se encontraba allí, y eso era perfecto para ella.

La imagen general cambió, la mujer llamada Muriel era perseguida por las bestias, se hallaba en medio del pequeño bosque, era obvio que pronto la alcanzarían, pues las segundas eran más ágiles y veloces, como sombras en medio de la espesura. Detrás de ellos Priess corría notando que aquella era su oportunidad para conseguir cazar a las bestias, llevaba consigo un rifle de alto calibre, tan solo debía esperar a que la mujer fuese atrapada y disparar certeramente. Se sentía el jadeo de Muriel a distancia, y las pesadas patas de los lanudos lobos súper desarrollados contra el suelo lleno de hojas secas.

Alan observaba tranquilo detrás de un árbol, Muriel, Priess y las dos bestias acababan de entrar a su territorio, en cambio las otras dos siluetas que podía observar a lo lejos eran preocupantes.

Muriel solo sintió el click de la mina que pisó cuando una columna de tierra y fuego le despedazó, los lobos saltaron a los lados tomando porciones que salieron esparcidas por el lugar. Priess se lanzó al suelo y con cuidado gateó a un árbol cercano, asegurándose de apoyarse sobre las gruesas raíces. Aquello era un verdadero aprieto, la bomba solo indicaba que aquello era el terreno de algún otro jugador, este de seguro le había visto correr, de ser así, él ahora era una presa acorralada en medio de un campo minado, eso sin contar que los lobos gigantes se hallaban a escasos metros. Secó su sudor y verificó la dirección del viento, este estaba en contra, lo cual le beneficiaba, pues aquellos monstruos debían tener el olfato excepcional igual que sus ancestros.

Un silencio sepulcral reinaba, excepto por los lobos que hacían crujir los huesos de la mujer, los segundos pasaban lentamente para Priess quien se desesperaba instante tras instante. El era un hombre de mediana contextura, cabeza rapada, barba con forma de candado que le daba aspecto recio, algo que le quedó de su pasada formación en la marina. Su experiencia le permitía reconocer el ambiente hostil que se desarrollaba en ese momento. Necesitaba un distractor, o conocer la posición de su enemigo, pues huir no era opción, incluso esquivando las minas y las facultades de los lobos, podría estarse dirigiendo a una trampa dispuesta por algún cazador.

—¡Cálmate!—. Respiro profundo—. Piensa en alguna solución—. Observando el espesor del bosque se le ocurrió subir al árbol, siempre y cuando fuese silencioso y usara el viento a su favor para cubrir cualquier sonido podría hacerlo. Con ello se levantó trepando la dura corteza. Alan observó apuntándole, pero no era conveniente disparar en esa situación, aquello significaba dar su posición. En ese momento se escucharon disparos a lo lejos, provenientes del mismo bosque, los monstruos velludos corrieron en aquella dirección, los disparos continuaban. Blaster y Acer se enfrentaban el uno al otro en el otro extremo del bosque mientras las fieras se aproximaban a ellos. Alan se decidió a seguirles en carrera, Priess también, aunque a un ritmo mucho menor, pues se iba moviendo por las ramas de los árboles.

Lo que pasó después fue muy rápido, Blaster aprovechó la proximidad de las bestias y desenfundando un cuchillo se impulsó en una roca para saltar sobre uno de los lobos que cruzaba el lugar en carrera, clavándole la daga en el cuello y quedando sobre el lomo del animal, luchando por no caerse, pues estaría a merced de sus garras y colmillos. El lobo gigante herido corrió saliendo de la espesura directo al terreno baldío, entrando en la mira de Preton, quien se percató de inmediato. Pero la mayor sorpresa fue Dana, quien había escalado por una ventana hasta la terraza, se acercó por detrás del francotirador con una cadena fina entre sus manos, y antes de que este pudiese disparar la cadena envolvió su cuello. La chica apretó fuertemente, colocando su pie en la espalda del hombre que forcejeaba por su vida, pero la cadena cada vez le apretaba más y comenzaba a rasgar la carne haciéndole brotar un pequeño hilo de sangre por la tensión ejercida. En un minuto el forcejeo acabó, Dana empujó el cuerpo desde las alturas al vacío, para cerciorar la muerte y se fue del sitio ante una audiencia que no salía del asombro. 

En ese momento las cámaras cambiaban de lugar para mostrar cómo Blaster terminó de abrir el cuello del lobo, al otro lado del terreno Acer perforó el cráneo del otro animal con disparos, no sin antes haber sufrido una gran rasgadura en su brazo izquierdo por la cual caían hilos de sangre.

—¡Y así se acaba el programa del día de hoy!  Con un final sorpresa, a los cincuenta y dos minutos de haber comenzado la contienda—. Comentó uno de los animadores, en las pantallas se observaba como se les daba un anuncio a los participantes para que regresaran, mientras era desplegado por el lugar un equipo armado de fuerzas para cerciorarse de que el juego no continuara y los participantes regresaran en paz. 

—¡Así es Henry, esto sin duda fue un final sorpresivo! — Repetían las imágenes de cuando Dana asesinó a Preton— Sin embargo ahora los jugadores se retiran y debemos repasar las puntuaciones.

—Los dos favoritos acaban de ser eliminados, Glauco y Preton, quedándonos Blaster y Acer, aunque cada uno de ellos está muy lejos aún de la meta.

—Y estas son las puntuaciones: Blaster obtuvo 100 puntos y se coloca con 470 en su marcador, Acer obtiene 100 puntos igualmente y sube de posición con 250 puntos.

—Arianne por su parte ha matado solo al concursante Yoko, con lo cual queda con 175 puntos.

—Alan sube solo cinco puntos en su puntaje y continua al siguiente programa con 105 puntos a su favor—. En la pantalla se observaba la imagen de cada jugador y su puntaje en números grandes y rojos.

—Nexus tan solo eliminó al concursante Trentor, subiendo solamente 5 puntos, quedando con 70 puntos en su score.

—Vaan anotó 5 puntos a su favor.

—Los concursantes Cirio, Pablo, Ciel y Priess suben a la siguiente ronda sin anotar ningún punto, y tenemos a nuestra concursante sorpresa de la noche de hoy, Dana, quien acaba de subir y obtener 100 puntos a su favor. 

—El programa ha terminado por el día de hoy pero esperamos verles…

—¡Tú!— Franco observó a su hermano con estupefacción, había predicho la muerte de Preton, con tan solo ver la expresión y reacción de aquella chica— ¿Cómo rayos hiciste eso? ¡Eso era una muerte casi imposible!—. Neil se limitó a encogerse de hombros sin saber qué responder— ¿Cómo lo supiste?

—Te lo dije, esa chica tiene la expresión de los felinos cuando acechan a su presa, era obvio que iría tras Preton, primero era el más peligroso, y segundo, ya viste cómo reaccionó cuando escuchó el disparo del hombre. Sin contar que, en términos de relación peligro, recompensa, era la jugada obvia. 

—¡No! ¡Yo no vi ninguna reacción! Esa chica tan solo estaba sentada como una tonta y tú, tú,¡olvídalo!—. Franco cambió de canal—. Debes verificar cuánto dinero ganaste, de seguro fue mucho.

—¿Tú crees?

—Bueno, eso depende de cuantas personas hayan apostado igual que tú, pero supongo que ganaste algo grande.

—No es que me dé mucho orgullo ganar con la muerte de otra persona, pero si gano unos cuatro mil euros, no me caerían nada mal ¡En serio!

—Me tendrás que invitar a comer entonces, porque la idea de que vieras el programa fue mía.

—Dale, me parece bien Franco.

Neil comprendió que había ganado y que con ello había resuelto su problema económico, aunque no sabía a ciencia cierta cuánto había ganado, por ello marcó el número telefónico y buscó de averiguarlo. La cifra que escuchó le dejó paralizado, el teléfono cayó al suelo y Franco se asustó.

—¿Qué paso? 

—Solo siete personas, solo siete personas en todo el mundo hicieron la misma apuesta que yo.

—¿Eso qué significa? 

—¡Gané! ¡Gané cinco millones de euros!

—¿Qué?—. Ambos saltaron de felicidad sobre el sofá y buscaron algo de beber para terminar lanzándoselos el uno al otro, Neil renunció a su trabajo esa misma noche sin terminar su tarea. Pensó que podría dedicar su tiempo a una ilustración que hacía mucho tiempo deseaba hacer, un comic basado en historia de ángeles y demonios, un proyecto personal, definitivamente ahora podía, incluso podía darse el lujo de tener su propia editorial o iniciar el proyecto con un grupo de apoyo, era tiempo de pensar en grande. 

Lo que ambos hermanos desconocían es que al igual que Neil, otras seis personas habían hecho la misma apuesta, pero de ellas sólo cinco tenían información previa sobre la procedencia de la chica, sus antecedentes y manera de matar, por lo cual era racional apostaran por ella. Dichas personas pertenecían a la élite comercial mundial, y en dichas apuestas jugaban acciones y proyectos a futuro, pero dos personas habían hecho una apuesta acertada sin conocimiento alguno sobre Dana, y el comité organizador del programa en el cual tantos intereses se jugaba había notado tal acontecimiento. 

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