InkVoid
KILLER

2. LA VIDA DE UN MILLONARIO

Configuración de lectura

Neil se levantó tarde al día siguiente, eran las once de la mañana y aun sentía la satisfacción y suerte fluyendo por sus venas. Caminó descalzo no sin antes ver como su hermano se hallaba dormido en calzoncillos sobre el sofá. Abrió la nevera y al observar que no había leche tomó el celular para ordenar un paquete de compras hasta la casa, ya en la noche había verificado su cuenta bancaria y el dinero estaba en ella, era impresionante lo rápido que había sido todo.

—Soy millonario—. Una sonrisa se dibujó en el rostro, y la euforia le embargó de nuevo, la idea de comprar y dejar a un lado las preocupaciones.

Se sentó a disfrutar de la televisión, nunca antes sus pensamientos habían estado tan lejos de la realidad, pensaba en las posibilidades, en todo lo que podría comprar. Qué clase de trabajo podía hacer, los proyectos que podría llevar a cabo, los diversos diseños, incluso podía crear su propia empresa, comenzar desde cero, aquello era una oportunidad de oro. Costearía la carrera de su hermano, él incluso ahora disponía del tiempo y el dinero como para estudiar algo más, quizás arquitectura, siempre había sido de su agrado luego de haber estudiado diseño gráfico, o quizás ingeniería civil o de sistemas, también le eran atrayentes. Se recostó a soñar hasta que Franco dio indicios de volver al mundo real.

Probablemente era la hora de llamar a Lucy, una hermosa chica que conoció unos cuatro meses atrás pero que pertenecía a un modo de vida incosteable para él. 

—¿Qué hora es?—. El menor arrastraba las palabras.

—Más de las once ¡Vamos despierta! ¡Tendremos un día bastante agitado!

—¿Qué planeas?

—Remodelar la casa al menos para comenzar—. Neil sonrió levantándose para tomar una ducha y cambiarse. 

—¿Remodelar la casa?

—Bueno, el televisor es viejo, el mueble tiene algunos resortes que raspan la ropa, quizás mejorar un poco mi computadora, una cama que no nos joda la espalda.

—Bien, ya entiendo.

Tardaron menos de media hora para salir del recinto, el mayor brindó un desayuno en un restaurante y continuaron su camino tomando un taxi, ya que ninguno de los dos poseía vehículo, por ello el concesionario fue la primera parada.

—¿En serio?

—En lo absoluto, ambos necesitamos en qué movilizarnos.

—¿Ambos?

—Por supuesto, no pensarás que voy a compartir mi carro contigo, menos para que andes con tu novia, después no me podría subir a él—. Lo miró con sarcasmo.

—Si es así quiero un auto azul con rayas blancas.

Neil se quedó mirándolo, pensando si era en serio aquello dicho, su hermano no había pensado primero en una marca sino en el color y sus rayas blancas, aquello le causó una risa sin sentido que solamente cesó cuando llegó el encargado para ver que deseaban. Luego de probar distintos modelos, Franco se decidió por un deportivo, mientras Neil tomó una camioneta confortable, con asientos de cuero negro un tablero de madera, un reproductor con luces rojas que llamaban su atención y satisfacía sus oídos y una computadora integrada que le permitía finiquitar cualquier trabajo mientras se encontrase en el parque o algún lugar paradisiaco. Ahora su mente trabajaba de esa manera, imaginándose lugares paradisiacos en los cuales trabajar y descansar al mismo tiempo. 

Firmó los papeles, contrató un seguro para el automóvil contra todo daño y pagó una cuota extra para poder llevárselo de inmediato, eso además de darle propina al encargado por la buena atención prestada. Ciertamente se sentía como un rey en su nuevo vehículo, salió del parqueadero con su hermano detrás de él, la siguiente parada fue la tienda de muebles y tecnología, cuatro pantallas de cristal fino, dos de ellas para usarlas de monitores alternos cuando trabajase en algún proyecto, una tabla de dibujo digital de alto calibre, procesadores potentes y toda una línea de sonido y video. Sofás nuevos de cuero negro, un par de asientos individuales, un juego de comedor de madera pulida, y un armario enorme de caoba, todo ello como entrega pautada para dentro de un par de horas, pues primero el par de hermanos tenían un ultimo lugar que visitar.

La tienda de ropa fue el lugar más divertido para ambos, jamás ninguno se habría imaginado disfrutar tanto de encontrarse probándose toda clase de atuendos, trajes y accesorios, sin embargo al salir de allí estaban radiantes, con ropa elegante y una sensación de renovación que calaba en sus huesos. Se dirigieron a su casa, tan solo para notar que eran las cinco de la tarde. A las afueras de la casa  tanto el personal de la tienda de tecnología y muebles como los de las compras de víveres se hallaban esperándolos. Luego de agradecerles económicamente por el tiempo perdido, todas sus cosas fueron acomodadas en sus nuevos sitios.

—¿Magnifico cierto? 

—Más que eso, es como un sueño, y uno muy bueno además—. Neil se acostó en el mueble nuevo, el olor y la comodidad eran de otro mundo. Al tomar el control remoto y activar el sistema de masaje por vibración, sintió un placer recorrerle la espalda. El nuevo sistema de sonido brindaba una calidad digna de la realidad por toda la casa sin importar que clase de programa estuviesen viendo en la televisión podrían escucharlo en cualquier rincón, eso sin contar que estaba integrado a todas las computadoras de la casa, con lo cual ver televisión, revisar los correos, y trabajar podía ser hecho desde la comodidad del sofá cama que…— Neil comenzaba a quedarse dormido, su hermano buscaba un par de bebidas energéticas al tiempo que llamaba a su novia.

Al despertar al día siguiente notó que estaba en su habitación. El nuevo televisor se hallaba frente a él para darle la bienvenida, la voz de Eve se escuchaba en la casa, lo cual le dio a pensar que la chica se había quedado a dormir, pero aquello no le importaba, ya Franco se hallaba lo bastante grande como para ello. Por otra parte, la presencia de la chica significó tener que cambiarse antes de salir de la habitación. Repasó el desorden de su nuevo closet, la ropa nueva, y tomando un bóxer de paquete y un short casual salió de la habitación. Era un día lluvioso, pero relajado, el ambiente en la casa era espectacular, se hallaba relajado, descansado y la chica había preparado café, chocolate para tomar y unas croquetas para desayunar, ciertamente era un día perfecto.

—Buen día Eve.

—Buenos días Neil.

—Anoche me tuve que quedar, porque comenzó a lloviznar y—. Se detuvo ante la mano del chico que le indicaba que aquello no importaba.

—Tienes mi confianza, descuida—. Respondió Neil—. Además acabas de preparar desayuno, Franco nunca lo hace ¿Y el loco de mi hermano? 

—Está duchándose—. Respondió la chica, a lo cual Neil se le quedó mirando fijamente, ella terminó por sonrojarse y no comentar nada al respecto.

—Buen día—. Franco aparecía recién duchado tomando una croqueta.

—Buen día, por lo que veo tuviste una buena noche—. Neil observó a su hermano y luego a Eve con el rabillo del ojo de manera sarcástica, el aludido le dio un puntapié por debajo de la mesa sonriendo.

—Sí, dormí bien—. Eve ni siquiera se atrevía a voltear y fingía beber un poco de jugo contra el refrigerador—. ¿Adivina que pedí anoche y llegó hoy en la mañana?

—Llegó algo tan temprano? ¿Pediste con mi tarjeta? que abuso—. Neil sonrió.

—Pedí lentes de realidad aumentada, esos que vimos por internet la otra vez.

—¿En serio? ¿Y ya llegaron? ¡Quiero verlos!

—¡Primero deberían comer!—. Intervino Eve, pero ya ambos hermanos se hallaban corriendo a ver los tres paquetes. Los lentes de realidad aumentada no eran nuevos en el mercado, pero si bastante costosos, razón por la cual no habían podido tener unos, sin embargo proporcionaban una experiencia única, no poseían cristal alguno, tan solo el marco, una cámara, un súper procesador de datos y un haz de luz. Aquello permitía al que lo usara tener un ordenador para uso diario sobre sus ojos, podían enviar, recibir mensajes, tomar fotografías, compartir videos, visualizar anexos sobre lugares, hacer un mapa con sus sitios más visitados. Un sinfín de acciones que brindaban un nuevo aspecto a la vida diaria, además de proporcionar música, algo que al parecer de Neil era necesario en lo cotidiano, la música era necesaria para cualquier actividad. 

—Cuéntame Neil ¿Cómo es que supiste lo que sucedería en el programa?—. Preguntó Eve.

—¿Se lo contaste? 

—¿Qué querías le dijera? Oye mi amor, mi hermano se volvió rico de la noche a la mañana, pero no te puedo decir la razón, por favor no preguntes de donde proviene el dinero—. Lo miró con sarcasmo—. No sé a ti, pero a mi eso no me parece una buena opción.

—Ya se lo expliqué al loco—. Refiriéndose a su hermano—. Tan solo noté sus reacciones durante el juego, actuaba como lo hacen los felinos cuando van a cazar. Nada más, tampoco es algo del otro mundo, cualquiera lo podría haber hecho.

—Pero sólo siete personas en el mundo lo hicieron, incluyéndote—. Argumentó Franco.

—Él dice también haber visto el programa contigo y no haber notado dichas reacciones, supongo tenemos suerte de tener con nosotros alguien capaz de notar cosas tan sutiles—. Eve lanzaba una pequeña risa disimulada.

—No les conviene burlarse, después de todo gracias a eso es que ahora podemos darnos la vida de reyes—. Sentenció el mayor.

—Deberías buscarte una novia ahora Neil—. Expresó Eve—. Tienes el tiempo y el dinero.

—¿Buscarla? Saltarán sobre él como aves de rapiña, se meterán en su auto y en sus pantalones.

—No veo a Neil haciendo eso.

—Quizás, buscaré alguna chica con la cual me sienta cómodo—. Neil tomó otra croqueta—. Aunque les agradeceré no estén regando por allí la información del dinero. Seria imprudente, es peligroso y bueno, cualquier persona se acercaría a nosotros simplemente por el dinero.

—Tú no estás conmigo por el dinero de mi hermano ¿Verdad amor?—. Pregunto Franco con una sonrisa y mirada inocente ante una Eve que negaba con la cabeza para besarle. 

El resto del día resultó tranquilo, todos salieron de casa. Neil aparte, disfrutó de un café achocolatado mientras diseñaba un par de bocetos en su tableta en un sitio bohemio donde se escuchaba jazz, caminó un poco por la ciudad, deteniéndose a ver algunos objetos curiosos, y luego se dirigió al cine, donde disfrutó dos rondas seguidas, los lentes de realidad aumentada le permitían ver trailers de las películas antes de comenzar la función, la duración de la misma y la opción de ver el detrás de cámara en cualquier momento. Escuchó música camino a un restaurant en el cual pidió un atún al ajillo y pizza para llevar. Pasó comprando algunos dulces y tomó la ruta larga a casa mientras escuchaba un clásico de los Beattles, su banda favorita.

Pensaba en lo afortunado que era—. La vida de los ricos es fantástica, quien dijo que el dinero no compra la felicidad, definitivamente no tiene mucho, y si no la compra la chantajea al menos—. Tarareó golpeando el volante del auto con los dedos, observó a un par de mujeres de buena figura y redujo la velocidad para dibujarlas en la mente—. Quizás Franco tiene razón, bien podría empezar a salir un poco. Divertirse un poco no es malo después de todo, y yo no tengo novia, no sería ningún pecado—. Sonrió ampliamente antes de continuar su camino. 

Entró a la casa con una bolsa llena de bocadillos y pizza, encontrando las luces apagadas—. De seguro Franco continúa en la calle dándose la gran vida con Eve—. Dejó las cosas en la sala, llegó a su habitación, se cambió y se dirigió a la cocina cuando notó algo raro, los lentes de su hermano y la chica se hallaban en la mesita de la sala, lo cual indicaba habían regresado a casa— De seguro están en el comedor—. Pensó—. ¡Ya llegué!—. Gritó para evitar poder importunarlos, pero al llegar al comedor la escena era distinta a todo lo imaginado. Un grupo de hombres armados le esperaban de pie, su hermano y la chica se hallaban sentados llorando en el comedor. Un sujeto de aspecto recio, en traje beige le esperaba sentado con las manos juntas frente a él se encontraba al frente de todos.

—Siéntate Neil, esperábamos que llegases.

—¿Quiénes son?—. Pero fue interrumpido por la señal del hombre el cual le indicaba nuevamente tomara asiento—. Si lo que quieren es dinero, entonces puedo darselos.

—No queremos dinero Neil.

—Sabe mi nombre, si no quiere dinero ¿Qué quiere? No le debo a nadie, y no recuerdo tener problemas serios con alguien en específico. 

—¿Podrías dejarme explicar la situación?—. Sentenció el hombre en un tono que no dejaba lugar a dudas de que aquello no era una opción.

—¿Se encuentran bien?—. Preguntó a su hermano y la chica, los dos asintieron con la cabeza.

—Verás Neil, yo soy un representante del reality show que ves, The red Zone, y obviamente nos llamó la atención la apuesta que hiciste en el último programa.

—No hice ninguna trampa si a eso se refiere—. Contestó el chico de mala gana, ante lo cual el hombre dio una orden moviendo su mano, y un par de hombres apuntaron sus armas a la cabeza del chico.

—Agradeceré no me interrumpas, es de muy mala educación.

—También lo es entrar a la casa de alguien y apuntarle a la cabeza—. Refutó este a lo cual recibió un golpe en la cabeza. Neil verificó no estar sangrando, definitivamente si salía de aquella mejoraría la seguridad de la casa, y demandaría a quien fuese el responsable, incluso a los del show si era preciso. Su mente funcionaba a gran velocidad, buscando explicaciones para toda la situación dada, de igual forma contenía toda la rabia en su interior, se sentía oprimido y vulnerable, deseaba sacar a toda aquella gente, golpearles.

—Como te estábamos comentando, obviamente notamos la apuesta que hiciste en el pasado programa. Apuesta que dicho sea de paso solo siete personas realizaron con éxito a nivel mundial, y no, no pensamos que hicieras trampa para ello, en realidad tenemos un filtro muy bueno de la información sobre los participantes, pues aunque no lo sepas dicha información también es vendida por nosotros, eso le brinda cierta ventaja a ciertos accionistas y apostadores del programa. Los cuales juegan intereses muy grandes en el mismo, de esta manera también es posible mantener el alto costo que todo ello ha implicado, sin contar de conseguir permisos y firmas para poder transmitirlo. 

—Bien, tampoco pienses que deseamos un reembolso del dinero, pues como te explicaba el dinero no es problema para nosotros, afortunadamente contamos con muy buenos inversionistas de nuestra parte, eso sin contar que el programa es un éxito mundial sin igual.

—Entonces ¿qué puede querer? ¿Qué hacen aquí?—. La ira recorría todo su cuerpo, sentía miedo, indudablemente estaba lleno de miedo, un pavor indescriptible, más que todo por su hermano. No obstante tampoco parecía una ejecución, pues de ser así, no era necesaria ninguna explicación, ni dejar a su hermano y Eve vivos—. Pudieron eliminarme al entrar eso quiere decir que me quieren vivo. Me planean usar de alguna forma, quizás quieren que estudie el programa y les dé información previa. Sí, eso tiene que ser, o tal vez que vuelva a apostar el dinero para perder. No, han recalcado que el dinero no les importa— Pese a sus pensamientos continuaba tembloroso, el aspecto del lugar era tétrico gracias a la presencia de aquellos hombres rodeándola con armas. 

—Eres temerario, pero en serio no me gusta ser interrumpido. 

—Comprendo—. Respondió Neil intentando calmarse

—Como te explicaba, el dinero no es un problema. No necesitamos nos ayudes económicamente, en cambio si hay algo con lo cual tenemos problemas— Hizo una pausa en la cual todos tragaron saliva y se miraron las caras—. Las vidas humanas. Verás Neil, el programa se transmite una vez por semana, y en el incluimos diez, veinte, hasta cuarenta o cincuenta personas por emisión, todo esto diseñado para el disfrute de los espectadores, pero no es fácil conseguir cuarenta o cincuenta asesinos profesionales cada semana, de hecho no los conseguimos—. El hombre golpeó la mesa con suavidad, la forma en la cual detallaba la situación de manera relajada, daba la impresión de confianza—. A pesar de que el premio sean cien millones en la moneda que prefieran, los verdaderos asesinos pueden conseguir grandes sumas con un par de trabajos. Tampoco podríamos darnos el lujo de usar reos, pues como comprenderás no todos los prisioneros de las cárceles realmente son asesinos, tampoco poseen la debida experiencia. Lo intentamos en los primeros programas, mueren muy rápido y aburre al público. No tienen iniciativa, son bastante cobardes a decir verdad. Muchos se ocultaban todo el programa y terminaban muertos por una bomba, o una mina, cosas de ese estilo, un desperdicio de esfuerzo en mi opinión. 

El hombre suspiró antes de continuar—. Para un programa de calidad necesitamos asesinos de verdad ¿Si me comprendes? personas dispuestas a matar, a sobrevivir a cualquier precio, dispuestos a eliminar a otras a sangre fría. pero no es fácil hallar asesinos de ese tipo, no solo florecen, son personas que de alguna manera nacen distintos a los demás, y las probabilidades son muy bajas. Hay algunos cálculos que dicen que se trata del 1% de la población mundial, pero eso significa más de 80 millones de psicópatas. La realidad es distinta. Menos del 0,001% de la población llega a desarrollar una psicopatía capaz de convertirlo en un asesino de alta eficiencia. Es por ello que pensamos, ideamos, o bueno de hecho esta fue una sugerencia de un organismo de paz el cual no podemos mencionar. La idea de reclutar personas con perfiles psicológicos aptos para ser asesinas, a esto lo denominan asesinos en potencia, si mal no recuerdo.

—Mi trabajo en sí—. Se acomodó las mangas de la camisa de manera elegante—. Consiste en tomar los análisis y bueno, reclutar por así decir a los participantes de la siguiente semana, y déjame decirte que me has hecho esperar mucho aquí sentado y mi agenda se ha retrasado—. Esbozó una sonrisa fría—. Ahora, además de los asesinos que puedan llegar a nosotros, o los presos que en ciertas ocasiones reclutamos, tenemos el sistema opcional, las apuestas claro está.

Neil quedó petrificado ante aquellas palabras, ahora podía comprender todo el panorama del asunto, la visita, la situación—. ¿Yo? 

—Claro Neil, has sido seleccionado para participar en el programa, sin duda serás un gran jugador.

—Pero ¿qué? ¿Esto es en serio? muchas personas apuestan allí, muchas de ellas ganan, incluso mi hermano.

—Claro que muchas personas ganan, pero muy pocas son capaces de adivinar una muerte como tu la anticipaste, déjame ponerlo más en claro—. Agregó el hombre acercándose—. Muy pocas podrían haber pensado que una recién llegada podía matar al campeón hasta ese momento Preton, mucho menos llamarían justo después de ella dar señales de interés en él, lo cual indicaba obviamente dichas personas habían observado los sutiles cambios faciales ineludibles de un asesino. Aún menos habrían adivinado que lo mataría con un arma blanca como método, esto porque Dana tenía a disposición algunas armas de fuego en la cercanía, a menos que pensaran de la manera en la cual un asesino lo hace. Adivinar el tiempo y el factor sorpresa, para ello pensaste como un cazador, y eso es lo que eres Neil, allí adentro de ti hay un cazador.

—Están obviamente en un error yo jamás mataría, ni siquiera en mis sueños más remotos, soy un simple ilustrador y diseñador. Me gano la vida haciendo historietas, storyboards y esa clase de cosas.

—No hay ningún error mi querido Neil, este método es infalible, incluso de este modo es que la participante Arianne y Nexus entraron al programa.

—¿No pueden pedirle a un civil que juegue a algo tan macabro!—. Gritó Franco.

—No es un simple civil, es un asesino en potencia, después de todo demostró que posee el perfil para reconocer a otro asesino.

—Eso no es nada concluyente—. refutó el chico.

El hombre se encogió de hombros—. La verdad hace tiempo habría opinado al igual que ustedes, pero ahora, vaya, muchas situaciones me han hecho cambiar de parecer. Además no estás viendo la situación en la perspectiva correcta chico, actualmente ya te encuentras participando en el programa, has sido aprobado, por lo cual no puedes retirarte.

—¡Él tiene derechos!

—Los tenía, al menos como civil los tenía hasta hace algunos minutos atrás, pero ahora que se encuentra al tanto de la situación no tanto. Desde hoy se ha convertido en un nuevo concursante— Un silencio horrible reinó en la habitación—. Déjame comentarte algo, quizás esto te da alguna idea de lo certero que somos, de las siete personas que apostaron por Dana matando a Preton en el programa pasado, cinco de ellas eran comerciantes de alto nivel los cuales habían comprado información sobre la chica, por lo cual ya sabían su modus operandi, manera y rasgos asesinos. Realizar una apuesta para ellos era algo natural, sin embargo solo dos personas, incluyéndote también hicieron dicha apuesta, junto a ti hay otro chico, el cual recluté el día de ayer. Fue increíble lo gustoso que fue de aceptar el participar en el programa, eso sin contar que no era la primera vez que mataba y el mismo temía ser tomado por las fuerzas de seguridad, así ahora en cambio tiene la oportunidad de cometer sus actos atroces contra otros iguales, y no ser reprochado por la sociedad. 

—¡No es mi caso! ¡Me niego a participar!—. Contestó Neil.

—Hijo, chico, no tienes opción, esto no es algo participativo. No estás en una consulta democrática. Mi papel aquí tan solo es informarte y llevarte conmigo, pensé que querrías que tu familia supiera donde te encontrarías y el motivo de tu ausencia. Y he sido bastante permisivo y hablador esta noche, ten en cuenta que siempre pude haberte noqueado y llevado conmigo sin decir nada. 

—Yo no quiero.

Aquel hombre dio otra orden con su mano y acto seguido un par de guardias apuntaron a Franco y Eve con sus armas—. Deberías entender que fue muy fácil para nosotros hallarte, de hecho dudo que exista un lugar al cual te pudieras dirigir y nosotros no pudiésemos seguirte, con lo cual tu seguridad, y la de tu pequeño hermano y su querida novia es muy vulnerable—. Nuevamente se prolongó el silencio entre los presentes, hasta que Neil se decidió a hablar.

—Entonces ¿Tengo que irme con ustedes ahora?

—En efecto, se nos hace tarde, ya es de noche, y tenemos un avión que tomar.

—¿Adónde iré? ¿Puedo llevarme mis cosas? 

—Dinamarca, y si, cuanto te quepa en un bolso y lo que lleves puesto, pero necesitamos irnos ya. Te recomiendo no busques ropa, allá comprarás, el clima es distinto al de aquí, allá además contarás con un servicio exclusivo para ti, lo que sea que quieras y a la hora que quieras. 

—Podemos pagarle mucho dinero a cambio de Neil, usted podría llevarse a cualquier otro individuo— replicó Eve en un grito mientras las lágrimas caían por su rostro. Franco por su parte miraba con odio a un sujeto a su lado que le propinó por segunda vez un culatazo en la cara.

—Este hombre no accederá Eve, el disfruta su trabajo, y está convencido de que con ello elimina a los asesinos en potencia de la sociedad ¿No es así?—. preguntó Neil sabiendo la respuesta, había visto muchas personas con esa actitud, soberbios, idealistas, seres que demostraban integridad en sus acciones. 

—Me agrada que me comprendas.

—¿Podremos saber de él? ¿Puedo ir con él?—. indagó Franco.

—Con nosotros, me temo que no, pero podrá saber de él todo el tiempo, no cambiará su número telefónico ni nada parecido, siempre y cuando no esté en el show o en algún entrenamiento podrán comunicarse—. El hombre se levantó de improviso—. Ahora, si no es mucha molestia me gustaría partir señor Neil, nuestro tiempo aquí llega a su límite, tenemos un avión que alcanzar.

Neil tenía lágrimas en los ojos, sentía una gran desdicha y un calor recorriendo su cuerpo, era como si le acabaran de dictar una sentencia de muerte y no había escapatoria para ella. Su mente se hallaba nublada, no lograba pensar con claridad, incluso cuando su hermano y su novia le abrazaron fuertemente apenas pudo responderles. Tomó de su habitación tan solo un par de perfumes, un cuchillo de caza que su antigua novia le había regalado y ahora pensó podría serle de ayuda, un par de objetos personales, ropa y los lentes de realidad aumentada que aún tenía puestos. 

El camino para salir de casa le resultó corto, jamás imaginó su hogar tan pequeño,  antes de percatarse se hallaba metido en un carro de vidrios oscuros en compañía de aquel hombre. Su hermano se hallaba en la puerta, observándole fijamente, por su mejilla rodaban lágrimas, Eve sollozaba sobre su hombro. Neil no sentía ganas de llorar, comprendía que de no acatar lo más probable es que su hermano sufriera. Volteó a los lados, esquivando aquellas miradas—. ¿Cómo se llama usted?— Preguntó al hombre de traje beige.

—No tiene sentido decírtelo chico, la verdad no creo que nos volvamos a ver después de esto.

—¿Usted realmente cree que yo soy un asesino?

—Muy poco importa si yo lo creo o no, más importante es si lo eres o no, después de todo, sería conveniente que lo fueras ¿no?—. Hubo una expresión sombría en el hombre al referirse a ello—. Por cierto Lumer, ese es mi nombre Von Wrigth Lumer.

Hasta ese momento el chico no se lo había planteado, pero participaría en aquella cruenta masacre que transmitían semanalmente. Debía entonces competir con los mejores asesinos del planeta para sobrevivir; un escalofrío recorrió su cuerpo y unas nauseas le invadieron—. Moriré—. Fue la única palabra que pasó por la mente y logró pronunciar, luego de esto cayó desmayado en el automóvil.

Despertó encontrándose en el aeropuerto, a su lado un par de hombres vestidos de negro le escoltaban, miró a todos lados, el hombre de beige ya no se hallaba allí, pero tenía la sensación le estaba vigilando. Su mente se hallaba nublada, el pasaporte lo tenía en la mano, obviamente aquella gente había arreglado todo para su traslado, una empleada tomaba su boleto y lo sellaba deseándole suerte por su viaje—. Seguro—. Contestó con aquel sarcasmo cargado en su ser, deseaba salir corriendo, ocultarse, pero, ¿serviría acaso? ¿Tendría siquiera la oportunidad de dar los primeros pasos antes que le dispararan por la espalda aquellos hombres que le custodiaban? Su mente volvió a enturbiarse y quedó dormido el resto del viaje en avión.

Despertó con un estado parecido, su mente daba vueltas, sin embargo esta vez sintió un leve olor el cual le dio una pista, usaban alguna especie de inhalante para despertarle y así pasar tranquilamente por los puertos. Aquello le dejaba la cabeza hecha un revoltijo. Reconoció al hombre a su lado, era uno de los escoltas, el cual le ayudaba a bajarse del avión. 

Neil leyó las letras en grande DANMARK, Dinamarca en danés obviamente. Caminó apesadumbrado y entregó la visa  y documento cuando observó a la dependiente pedírsela. Tomó el auto junto con el escolta sin soltar palabra, intentando evitar miradas por alguna razón que él mismo desconocía.

—¿Sabes Danés?—. El auto arrancó y su acompañante le preguntó.

—Para nada.

—Sería un buen momento para aprender un poco—. Contestó este sacando un cigarrillo de su chaqueta—. Me llamo Joy, y seré tu escolta mientras participes en el programa, y aunque cualquier problema o necesidad puedes comunicarte conmigo, no estaría demás aprender la lengua del lugar—. El hombre daba la impresión de estar cercano a los cuarenta, vestía el traje típico de película de espionaje y se le notaba una pequeña cortada en la mejilla, muy contrastante con su aspecto refinado.

—¿De seguro estás pensando por qué un hombre como yo? ¿Por qué no usan a un hombre como este en el programa? 

—Ciertamente me lo preguntaba—. Neil observó las luces de la ciudad, todo era muy distinto a su hogar, aquello ciertamente era una metrópoli. 

—Necesitan personas recias de su parte también, del resto no sé qué más decirte, pero tampoco eres la primera persona que se lo pregunta— El hombre lo miró de arriba abajo notando el aspecto poco intimidante del chico—. ¿Sabes hablar inglés? 

—Sí.

—Eso te funcionará, aquí casi todos lo hablan también, están acostumbrados al turismo—. Hubo una pausa—. La verdad tienes un aspecto muy patético, espero equivocarme.

Aquellas palabras de alguna forma no le agradaban al chico, eran como notas de condolencia ante un muerto andante.

—Aunque déjame decirte que en realidad ese juego es solo para valientes,  con ello quiero decir, que primero mueren aquellos que no están dispuestos a luchar por sí mismos. Si tienes aunque sea un poco de espíritu de lucha y estás dispuesto a sobrevivir seguro lo logras—. Comentó buscando animarle, y aunque no estaba del todo seguro de sus palabras, consiguió su cometido.

El camino se hizo muy corto para Neil, quien solo deseaba una oportunidad para escapar. El destino tenía un gran letrero que decía Park Inn. El hotel era hermoso, paredes blancas iluminadas, un amplio lobby con una pared oscura en contraste, su compañero se ocupó de conseguirle una habitación y subieron tranquilamente. La recámara era de lujo, piso de alfombra, una cama matrimonial negra con sábanas blancas y nuevamente una pared negra para dar ese efecto de elegancia. Sillas de madera simples pero hermosas a la vista, sillones donde descansar, un gran ventanal, televisor y una mesa donde poder trabajar, un minibar, y como era de esperarse, un baño lo suficientemente amplio como para relajarse. 

—¿Sabes algo de Copenhague o Dinamarca? 

—Que una es capital de la otra, que hablan el danés, colinda con el mar Báltico y el mar del Norte y fue sitiada por los alemanes en la segunda guerra mundial pues tiene frontera terrestre con ellos. 

—Al menos no eres ningún ignorante, pero deberías averiguar más, hay un bosque cerca, el restaurant de aquí es bueno, lo recomiendo, procura descansar el día de hoy. Mañana de seguro te llamarán para una sesión de entrenamiento.

—¿Entrenamiento?

—¿Te sientes preparado para participar sin ello? ¿No? Eso pensé. Si, mañana te llamarán y vendrán a buscar para un entrenamiento— .Joy cerró la puerta tras de sí, no sin antes advertirle—. ¡Ah! Se me olvidaba, puedes salir adonde sea, pero no se te ocurra escapar, tenemos formas de rastrearte y sería muy tedioso tener que correr detrás de ti, o peor, tener que disparar—. Neil quedó sumido en sus pensamientos, y antes de pensarlo llamó a su hermano menor.

—¿Dónde estás? 

—En Dinamarca, Copenhague, un hotel.

—¿Te hicieron algo?

—Me durmieron un par de veces, o quizás me desmayé. Lo siento, en verdad no lo sé, pero estoy bien, al menos por ahora.

—Eve y yo estuvimos pensado Neil, llamaremos a la prensa, ellos harán un gran escándalo y quizás con algo de presión podamos hacer algo.

Neil sintió un escalofrío recorrerle, pensó en como apenas la prensa se enterase, todos los implicados morían, asesinados para guardar las apariencias, simples personas desaparecidas, entre ellos, su hermano, por buscar semejante embrollo— .¡No hagas nada! Participaré en el juego.

—¡Pero Neil! ¿Qué estás diciendo? ¡te matarán apenas salgas! Tu no sabes siquiera sostener un arma. 

—No puedes estar seguro de eso bro—. Contestó el hermano mayor—. Ya veré cómo arreglármelas.

—Te quiero bro.

—Déjate de tonterías, yo también— Expresó en voz muy baja, luego un silencio reinó, su hermano menor lloraba, por lo visto Eve trataba de consolarle de alguna manera—. Pásame con ella mejor. 

—¿Neil?—. La voz dulce de la chica.

—Espero que sepas que deberás cuidarlo, está bastante grande, pero le falta madurar en ciertas cosas, y sobre todo, quítale cualquier idea loca de hacer algo con respecto a lo que hoy sucedió. No, y escúchame bien Eve ¡No quiero que hagan nada! Si hacen algo, se mueven, si hablan, o intentan hacerlo, lo más probable es que maten a Franco de inmediato ¿Entiendes eso?

—Comprendo ¿Algo más?

—No, nada más.

—Neil, por favor cuídate— Se despidió ella, los siguientes minutos los hermanos se quedaron al teléfono sin mucho que decir, después de eso la noche fue sumamente corta.


Despertar en el hotel Park Inn era hermoso, algo paradójico con la situación en la cual se hallaba, además se encontraba adolorido, por alguna razón el viaje le provocó dolor muscular en las piernas y espalda. Neil se levantó de la cama con flojera, tomó el teléfono y ordenó comida, afortunadamente manejaba a la perfección el inglés, de no ser así no tenía ni idea de cómo se defendería. El dependiente le indicó que también podía bajar al restaurante, sin embargo pidió el servicio a la habitación, no quería demostrar lo asustado que se hallaba frente al resto de las personas—. Deseo un café achocolatado fuerte, cereal, un emparedado de jamón con queso y un yogurt—. Por alguna razón pensó que debía comer bien pero ligero, después de todo tendría un entrenamiento ese día. 

—En seguida—. Contestó el encargado, obviamente todo aquello saldría del dinero de los organizadores del programa, por lo tanto no se preocuparía por los gastos, por un instante él mismo había olvidado la cantidad de dinero que aún tenía en su cuenta bancaria. Se colocó los lentes de realidad aumentada y se asomó en el balcón, era impresionante, aquella ciudad estaba toda marcada por sitios de interés. Había fotografías disponibles de todo el lugar junto con la información necesaria, algo muy distinto a su lugar de origen, donde solo había hallado un par de lugares marcados, una iglesia y la universidad.  Razón por la cual se puso a leer un poco mientras observaba fotos del sitio sin moverse de la ventana hasta que la comida tocó a su puerta. Le daba algo de tristeza las circunstancias en las cuales pudo visitar un lugar que parecía un destino turístico de ensueño. Siquiera tenía con quien disfrutar de tal paraje.

—Room service— escuchó desde la puerta. Observó antes de abrir por la mirilla. Un chico joven en traje negro esperaba afuera con un pequeño carrito. Le dejó entrar notando el rico aroma de la comida. 

—No tengo propina, lo siento.

—Descuide se nos fue otorgada una buena propina ayer en la noche previendo cualquier situación—. El camarero se marchó, parecía encontrarse satisfecho de servirle, la mirada que le dio hizo sentir a Neil toda una celebridad. Aquello era reconfortante en cierto modo, comió el emparedado, encendió la televisión y descargó el diario por medio de los lentes. 

Neil reparó en lo gentil que era el servicio, había una flor en un pequeño jarrón, el clima era fresco y agradable, la comida caliente, cualquiera olvidaría sus preocupaciones en aquel lugar, sin embargo no él.  En pocas horas le llamarían para entrenar y luego tendría que participar en la mayor masacre que él hubiese presenciado. A pesar de todo, conversar con Franco y Eve en la noche le había puesto los pies en la tierra, no podía rendirse tan fácilmente, era preciso sobrevivir. 

El reloj dio la una de la tarde y el teléfono de la habitación sonó con un timbre melodioso, Neil lo tomó nervioso, para escuchar en un perfecto inglés que en media hora le buscarían en la entrada del hotel, este asintió con un leve sonido asustadizo que cualquiera habría tomado por un balbuceo. Buscó en el armario encontrando un par de franelas y abrigos para ponerse, tomó un par y rápidamente se vistió—. Es un entrenamiento Neil, más vale que aprendas algo, no te puedes rendir tan fácil—. Se dijo a sí mismo golpeándose la cara para reaccionar. Efectivamente pasados treinta minutos un vehículo oscuro llegó, Joy se encontraba en este invitándole a entrar.

¿Te está gustando la historia?

Crea una cuenta gratis para guardar tu progreso, dar like y seguir a tus autores favoritos.

Comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Fanart

Inicia sesión para compartir tu fanart.

🎨

Aún no hay fanarts. ¡Sé el primero!

© 2026 InkVoid. Creado por Asdrubal Vargas. Todos los derechos reservados.

Privacy Policy

El contenido publicado en InkVoid es responsabilidad exclusiva de sus autores.