12. FRAGMENTOS DE PASO A FUTURO (II)
—¡Manténganse en posiciones! ¡Alertas para activar el pulso!— Un grupo de diez personas se hallaban en la intersección, frente a uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la torre de la corporación androide Itech. Jorge daba las indicaciones a los hombres, frente a ellos se desataba una cruel batalla, una hilera de robots se acercaban desde lo lejos a gran velocidad, y las fuerzas armadas de la nación retrocedían ante el fuego de los autómatas.
La marea plateada, así se observaba desde la distancia, androides trepaban por los edificios a gran velocidad mientras que otros lanzaban por los aires a los militares que atacaban con rayos de partículas eléctricas de alta propulsión.
—¡Señor se acercan a mucha velocidad sino lo activamos...!
—¡Aun no activen nada!— El chico observaba como la cruenta guerra se acercaba, ya estaba a escasos cien metros, ochenta, setenta, pero estaba seguro de que ocurriría pronto, muy pronto, cincuenta metros de proximidad, observaba el miedo en el rostro de sus compañeros, y en ese instante las ventanas de la torre Itech resonaron en el aire, un torrente de androides se lanzaban desde las ventanas en una emboscada al grupo armado, los mecánicos tocaban el suelo, el cual crujía ante los golpes de sus pies, cientos, miles, el edificio se convertía en una catarata de seres metálicos.
—¡Señor!
—¡Ahora! ¡Activen el pulso!— ordenó en un gran grito el chico saliendo de su escondite, hubo un chisporroteo, los hombres habían encendido una maquina la cual vibró y brilló un par de segundos antes de apagarse, un robot se acercó en carrera a Jorge, pero en plena carrera cayó al suelo, al igual que el resto de los mecánicos que se hallaban en la zona. Jorge cayó de rodillas en el suelo, no de alegría, sino por una falla en sus piernas, habían activado un pulso electromagnético, una maquina gigante que tomaron del museo de la ciudad, y con ello habían quemado los circuitos de toda máquina en un radio de quinientos metros o más.
—¡Señor! ¿Se encuentra bien?— Le preguntó mientras le ayudaba a levantarse.
—¡Victoria!— Se escuchaba a lo lejos el clamor de los militares ligado a las sonrisas de los hombres al mando de Jorge.
—Estoy bien, tráiganme los repuestos para estas piernas, necesito caminar— Indicó el chico, aun contento de que todo saliera de acuerdo a lo planeado, se hallaba ahora envuelto entre sus hombres quienes le ayudaban a movilizarse, cuando sintieron los pasos de los militares acercarse en carrera.
—¡Lo sentimos chicos, pero hay órdenes de eliminar a todos los insurgentes!— Los militares levantaban sus armas contra el grupo de Jorge, el cual pidió a sus compañeros un momento para hablar, mientras le cargaban alzó la voz.
—¡Siento decirles compañeros de las fuerzas armadas, que son ustedes los que se encuentran en desventaja, y desde este momento se encuentran bajo mi comando, temo informarles que ninguna de sus armas funciona tampoco, han sido neutralizadas al igual que las fuerzas del enemigo!— Jorge hizo un ademan con la mano y un segundo grupo de hombres salieron del alcantarillado y un edificio vecino portando armas de fuego rodeando a los uniformados— ¡se los repetiré compañeros, ustedes desde ahora están bajo mi comando, y el que no esté de acuerdo con esto puede dar un paso al frente, gustosamente servirá de ejemplo para el resto de sus compañeros! ¡Por lo visto olvidaron que su servicio es para con la nación!— Terminó por decir, en el ambiente se continuaba sintiendo el rugir de armas y explosiones constantes.
—Debemos encargarnos de Julys y Grecia— Argumentó Sofía.
—Y a mamá— Andrew se levantaba con los ojos aun cerrados— No podemos dejar que mamá se entere de esto.
—No hay problema— Isaac avanzó por la estancia con Miku en su mano, la pequeña robot se hallaba apagada y colgaba cual juguete, el lugar era bastante amplio, un almacén con paredes de aluminio y cajas de madera regadas y apiladas por doquier, un par de camas, un par de computadoras en el otro extremo de la habitación, y algunos focos de luz, colgando del techo— Vengan— Le siguieron pasando por entre las pilas de cajas, hasta una pared de aluminio, el chico la empujó con su mano y esta cedió mostrando una puerta y otra estancia mucho más pequeña que la primera, a oscuras excepto por el resplandor holográfico de unas nueve pantallas virtuales de los computadores, al fondo se observaba el brillo de placas metálicas, Sofía comprendió que eran androides apagados.
—Ya veo, por eso fue que no pude hacer nada en la otra máquina, era obsoleta, ya me extrañaba— Argumentó Andrew.
—¿Nunca habías estado aquí?— Preguntó la chica.
—No puedo salir de casa, la operación fue un éxito, pero todo mi organismo aun se recupera de mis antiguos traumas y mi sistema inmunológico sigue en prueba por así decirlo.
—¿Y nuestra ausencia? Esa Grecia es una mujer astuta— Sofía cerraba la puerta de aluminio mientras Isaac encendía un interruptor y una luz blanca inundó el lugar.
—Siempre y cuando nos mantengamos en silencio no debería existir problema, la entrada no es visible— Isaac se quedó pensando un segundo— De seguro ella y Julys deben rondar la zona, de ser así la puerta en algún instante debió quedar sin protección, así que ella deducirá que en ese momento debimos de escapar, ella aun me cree sospechoso.
—Y con razón…— Sofía se sentaba cerca de un computador.
—Aunque en un principio dudará por tu ausencia, pero concluirá que trabajas con nosotros, el peligro es que mi madre jugará el papel de un rehén al quedar en sus manos.
—¡Entonces no podemos dejar a mamá!— Expresó Andrew.
—No le hará daño, ella es el certificado de que nosotros volveremos hasta ella, por en cambio le cuidará, y debo admitir que esa mujer tiene mejores estrategias de guerra que yo, es una experta en la materia.
—¿Y Laura?— Isaac quedó helado ante la pregunta, titubeó un segundo dirigiéndose hasta la puerta escondida— ¡Hermano no podemos salir!— Aclaró Andrew mirándolo.
—Olvidé a Laura— Su mente se convertía en un mar de sensaciones, la necesidad de slir y proteger a la pequeña contra el sentido común, el pensamiento frio de seguir con el plan y recuperar el control, finalmente se detuvo frente a la puerta y se devolvió apretando sus puños— ¡Debemos trabajar rápido, esta noche el gobierno debe de realizar su movimiento crucial, aquello que lo descubrirá todo, y debemos usar ese momento a nuestro favor.
—¿Qué hará el gobierno?— Preguntó la chica.
—Usará las armas que supuestamente no existen según la regulación de mecanismos autómatas y destrucción masiva— Andrew se sentaba frente a un ordenador al tiempo que se mofaba de la pequeña Miku y esta le respondía sacándole la lengua de manera grotesca.
—He escuchado rumores sobre ellas, pero, supongo tu sabes de su existencia desde que te metiste a la red del estado— La chica miró a Isaac quien tan solo asintió tomando asiento— ¿Qué sucederá con Laura?
—Estará bien, está junto a mamá, y ella se encariñó con la niña, así que de seguro le pide a Karol que la proteja también, como te imaginarás esa androide también tiene modificaciones, está especializada en protección y cuidados médicos.
—Mientras se mantengan juntas estarán bien— Aseguró Andrew, quien denotaba también preocupación bajo su aspecto de chiquillo frio.
—¿En qué puedo ayudar?— Preguntó la chica.
—¿Sabes algo de programación?— Preguntó el menor, a lo cual la chica se limitó a negar con la cabeza— Pues entonces no creo que seas de mucha ayuda, necesitas aprenderte todo este lenguaje— El pequeño le mostró un pliego de papeles impresos.
—¿Solo esto?— La chica ojeaba, eran solo diez hojas— Esto lo puedo aprender en un par de minutos— El par de chicos la miraron— No olviden que por algo estoy en la clase especial como una de las personas con mayor capacidad intelectual en el planeta.
—Ciertamente no debo subestimarla, de seguro tiene un plan propio, nada de lo que le conté fue mentira, pero no puedo cambiar su ideología y su forma de ver el mundo en solo un par de minutos, si accedió a ayudarme es para reducir los daños a su manera, ¿o quizás quiera poder? No, de ella lo dudo mucho, se seguro tiene un sentido humanitario, pero por ahora significa una ayuda, lo único que me preocupa por ahora es Grecia, estoy seguro de que esa mujer tiene un as bajo la manga, debe de tener sus razones para quedarse a mi lado, algo trama, es demasiado peligrosa y lo último que recuerdo es que se mostró cooperativa, debe de tener instrucciones, planeaba acceder a sus datos, a través de la pulsera que usa, pero supongo que a esta altura será imposible, deberé actuar de otro modo— El chico razonaba al tiempo que escribía comandos de texto en la computadora.
—¡Listo! Lo recuerdo todo— Andrew observó el reloj, solo le había tomado cinco minutos, un trabajo que a su hermano le había llevado dos días y a él tres horas, sin embargo aquello no demostraba destreza, solo una grandiosa capacidad mental para memorizar.
—Necesitamos ayudes con un saltador de redes, Andrew está trabajando en un código de infiltrado, yo estoy armando la estructura del archivo.
—Comprendo— La chica se sentó frente a la maquina, la cual mostraba solo una pantalla negra para escribir, algo que nunca había visto en los ordenadores excepto por fotos de textos donde relataban la historia de los computadores.
Bronx sostenía un reparador de tejidos en su mano, curaba las heridas, una abertura en su torso principalmente, al tiempo que miraba el cielo azul oscuro sin estrellas soportando el dolor en calma, un par de compañeros revisaban la zona, ya llevaban un par de horas escapando, a su lado había un rifle de compresión sónica de metal y plástico azul.
—Los chicos tuvieron razón, nos atacaron exactamente como predijeron, si hubiese movido mis tropas antes… no, ya era tarde, de hecho ese movimiento que el me recomendó no era más que una especie de huida muy bien planificada, así como una distracción para evitar el peligro en el resto de la zona— Sintió una punzada en su abdomen y se retorció durante un instante, ya no podía fingir el dolor, la maquina no podría reparar los huesos rotos, solo enmendar el tejido superficial, y de haber sangrado interno perdería sus fuerzas en poco tiempo.
—¡Señor se acerca un par de autómatas a las tres, debemos movernos!— Bronx asintió levantándose del suelo de mala gana, no era momento de bajar la guardia, aun tenía muchos hombres a su disposición, una buena cantidad de armas y el peligro parecía haber disminuido luego de que detonaron una bodega para detener el paso de los mecánicos mientras tomaban la oportunidad para huir de la escena.
—Tienen ventaja en la noche, de seguro ya nos vieron, deben de ser mas de dos, ordene fuego a discreción por parte de los hombres más cercanos y que los francotiradores les cubran, de seguro aparecerán más de esos— Pero sus palabras fueron ahogadas por un silbido que cruzó el aire pasando por encima de él, un misil de estallido eléctrico impacto contra el par de androides y una bola azul de energía surgió en el lugar, los seres metálicos se vieron aplastados por fuerzas superiores a las suyas, se escucharon vítores por parte de personas que se escondían en los edificios.
Jorge observaba desde cierta distancia por medio de los binoculares a aquel hombre corpulento que sostenía el rifle, obviamente era el cabecilla de su grupo, pero ahora sería absorbido por el suyo, estaba entrando a su territorio.
Un grupo de androides surgió desde las cercanías, y la planta baja de un edifico estalló frente a ellos, Bronx quedaba petrificado, sabía muy bien que allí se encontraban camaradas suyos, y más robos salían del interior entre la humareda y los escombros que se dispersaban por el aire, rifle en mano fue a por venganza, corrió con un grito al aire, con la culata del arma golpeó al más cercano mientras accionaba la misma para disparar al siguiente en acercarse, el cual se vio expulsado un par de metros por el aire.
—Pelean bien y están organizados, serán de mucha ayuda— Sonrió Jorge.
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