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MECÁNICA AUTÓMATA

13. FRAGMENTOS DE PASADO A FUTURO (III)

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—No hay otro modo hija, la operación se llevará acabo ahora, los dirigentes de las diferentes súper naciones han comenzado a actuar, el uso de armas de destrucción masiva así como androides regulados por el gobierno ha sido permitido.

—Entiendo, yo por en cambio deseaba pasarte cierta información, se que esta red no es del todo confiable, pero pude verificar la culpabilidad del chico, de hecho tengo un video en vivo y directo que lo demuestra— Grecia sonreía, mientras observaba a su padre, en una imagen tridimensional proyectada desde su pulsera, mientras en el brazo izquierdo sostenía a una inconsciente Julys, satisfecha de que su plan surgiera efecto, un trío de micro sensores estaban en la ropa de Isaac, desde hace minutos enviaba un video y audio de él, su hermano menor y la chica hackeando el sistema.


—¿Terminaste? 

—Cuando te sabes las líneas de memoria no hay mucho trabajo que hacer— Isaac descansaba el cuello, pues levaba veinte minutos de trabajo.

—¿Qué haces entonces?

—Quiero entrar al sistema de Karol o de los robots que están afuera, pero es técnicamente imposible, Andrew y yo nos aseguramos muy bien de que fuese casi imposible invadirles con una señal externa.

—Les protegiste bien.

—¡Mi amo es el mejor!— Miku sonreía al ritmo de una danza sobre la mesa de trabajo.

—¡Eres una maquina loca que está enamorada de su amo!— Andrew terminaba su parte del trabajo.

—¿Yo enamorada?— La robot se tapaba el rostro con sus manitas— ¡Imposible imposible!— Movía la cabeza de un lado a otro— ¡Andrew es un idiota! ¡Dice cosas sin sentido, malo y feo!— Le sacaba la lengua antes de correr en su dirección agitando el puño al aire.

—¡Te aplastaré robot loca!

—¡Ya cálmense los dos! No es tiempo para juegos, ahora nos queda esperar el momento oportuno.

—¿Momento oportuno? — Preguntó la chica.

—Si, por ahora adentrarnos en la web sería peligroso, los computadores podrían quedar infectados, solo Miku tiene suficiente protección, y sin embargo no la quiero comprometer, así que nos queda esperar el momento ideal para tomar las redes, necesitamos una falla en el sistema.

—¡Despierte ama, debemos irnos de inmediato!— Karol escaneaba su alrededor con la visión infrarroja, analizaba la situación y segundo a segundo todo empeoraba. Tomó a la señora y le despertó a la fuerza del mismo modo a la niña.

—¿Sucedió algo Karol? ¿Dónde están los chicos? 

—¡Están bien señora, pero debemos irnos en este preciso instante!— La robot calculaba todos los posibles movimientos así como las probabilidades de supervivencia en cada uno de ellos, a su izquierda a las afueras del depósito podía observar la silueta de la mujer llamada Grecia con Julys colgando de un brazo y el robot gigante apostado a sus espaldas, el índice de agresividad en su manera de caminar y de actuar en los últimos instantes daba a entender una conducta violenta que ponía en riesgo a su ama y a la niña. Los chicos se encontraban en un cuarto contiguo escondido, aunque estaba segura de que el amo Isaac se encontraba al corriente de las situaciones, el mismo había programado los sucesos, además estaba el factor de la chica presente, ella también era cómplice, su memoria almacenaba aquél dato importante, habían pasado veinte días de aquel incidente, en el cual observo a la chica salir envuelta en una toalla del baño de la casa.

—¿Todo bien?— Preguntó su amo Isaac, se encontraban en un pasillo, el mismo que dirigía al cuarto de estudio y al cuarto de Isaac, justo después de pasar la cocina y el comedor de la casa. 

—Perfecto, aunque el calentador no funciona del todo bien— Contestó la chica.

—Es un defecto, ya se arreglará tranquila.

—No importará mucho dentro de poco tiempo tampoco ¿Sabes? Podríamos estar mejor— la chica dejó caer la toalla al suelo, la robot observó la espalda desnuda de la chica mientras esta se acercaba insinuante a su amo besándole en la boca.

—Aquí no, en la habitación…

—Pero tu mamá no está.

—Pero le debo respeto, y está mi hermano, además Karol te está observando— El chico señaló en su dirección con la cabeza.

—¿Crees que nos escuchó antes?— La chica 

Pero un hecho crucial estaba a punto de suceder, había una nave de aproximadamente cincuenta mil kilómetros cuadrados descendiendo a la atmosfera terrestre,  de ella millones de láseres iban a ser disparados en los próximos segundos, al mismo tiempo leía los protocolos que viajaban por la red, había una reacción a la nave, los protocolos de lanzamiento de misiles se estaban efectuando. La robot buscaba el lugar más seguro, este se hallaba a cuatrocientos treinta metros de distancia, una escotilla marítima de almacenamiento, sin embargo su ama le indicaba la seguridad de los chicos, la prioridad de un robot normal sería la de salvar a los menores de edad, sin embargo la situación indicaba que Isaac podía manejar la situación, las ordenes del amo habían sido las de cuidar a su madre estrictamente, sus cálculos razonaban que Grecia entraría pronto y habría un confrontamiento, pero el análisis le demostraba que el señorito se hallaba en situación ventajosa.

—¡Laura despierta!— Replicó la señora Isabel tomando a la niña en brazos.

—¡Ama sujete bien a la niña, que se quede en su regazo, y usted sujétese a mi espalda!

—¿Pero cómo?

—¡Tan solo hágalo ama!— La mujer se montó en la espalda de la robot con Laura en brazos despertándose sin saber que ocurría exactamente cuando el androide dio un salto colocando una mano hacia atrás en una forma inhumana pero sujetando a ambas a su cuerpo, y con esto corrió saliendo del lugar en dirección al este, mientras desde el Oeste doblando una esquina se acercaba Grecia, quien no llegó a verles.


—Una pregunta Sofía— Isaac se levantaba del asiento— ¿Cuándo llegó la energía eléctrica? 

La chica lo observó contrariada— Cuando llegamos al almacén ya había energía eléctrica según recuerdo.

—¡Es una trampa!— Sentenció con un grito Isaac al tiempo que integraba el programa rápidamente y Grecia hacia su entrada triunfante, habiendo dejado en la entrada del almacén al robot gigante, la mujer apuntaba con un arma al chico mayor, mientras colocaba en el suelo a Julys quien aun se hallaba inconsciente.

—Eres mío Isaac, tengo las pruebas necesarias…— El chico observó a la mujer, aunque sin impresión, respiró profundo y acercó su mano al computador.

—Con solo presionar una tecla, podría cambiar el rumbo de la historia, de tus planes, solo presionar una tecla Grecia, y conociéndote no querrás destruir el computador, sabes que aquí se encuentra la mejor prueba de mi culpabilidad ¿Me dispararás? 

—No necesariamente tiene que ser ella quien dispare— Sofía apuntaba al chico desde la zona trasera, este volteó a verla y sonrió, su hermano Andrew se escondía detrás de la mesa observando atentamente, Miku corría hasta la espalda de su amo.

—¿Eres cómplice de Grecia? De la mano de hierro, pues debo decir que no me extraña— Grecia disparó sobre el brazo del chico, un haz de luz y un pitido se produjo, Isaac sintió un ardor en su hombro antes de que la piel y la musculatura del lugar se abrieran como un racimo de flores. Un fuerte gritó llenó la habitación, Andrew salió de su escondite, tenia un arma eléctrica en su mano, Isaac estaba arrodillado en el suelo con el brazo ensangrentado y la mano tapando la herida, Miku se lanzaba al suelo desesperada en ayuda de su amo. 

Mientras tanto el resto de la ciudad se hallaba paralizado, una nave de enorme proporciones había aparecido iluminando el cielo nocturno, las nubes se separaban y toda la ciudad podía observar la gigante forma con luces verdes y azules circulares descendía ante la mirada atónita de hombres, mujeres y maquinas, las batallas se detuvieron un instante ante la escena. 

Las manos de los sobrevivientes se alzaban por las ventanas y calles de la ciudad, un trueno ensordecedor llenó el aire, un haz blanco de luz fue disparado al centro de la ciudad, desde lejos muchos no podían observar los estragos que esto ocasionaba, pero todos lo reconocían,  era un haz de neutrones, y cualquier lugar tocado por aquel rayo se vaporizaba de inmediato, sin importar fuese, cosa, animal, humano o maquina.

Gritos inundaron el cielo, resonando entre el estruendo de la destrucción, la masacre y la desesperación de quienes observaban la imagen, cuando aparecieron tres líneas blancas en el cielo en dirección a la nave, las esperanzas se acabaron, las lagrimas se observaron en los rostros, y muchos se tomaron de manos. 

Isaac por en cambio no escuchaba tal alboroto, sin embargo estaba consciente de ello, era el momento que había esperado, el gobierno realizaba su movimiento enviando las naves de guerra que se hallaban en el espacio custodiando las estaciones solares. Su mente repasaba los hechos al tiempo que el dolor y un ardor recorrían su brazo, la sangre caliente se escurría empapando su ropa, lloraba sin darse cuenta, Miku corría sin saber qué hacer, y su hermano apuntaba a la chica— Debo mantener la calma— Se dijo a si mismo antes de respirar profundo y aun con dolor levantarse del suelo, tenía a Grecia a tan solo dos pasos, si aquella mujer disparaba de nuevo no habría regreso, sería definitivo.

—Sin embargo, ustedes dos han sido muy descuidadas— Isaac sonrió.

—¡¿A qué te refieres?! — Grecia blandía el arma mientras le interrogaba.

—Primero que todo, nosotros tenemos ventaja, somos tres contra dos, y segundo, sabíamos que Sofía era una espía, le habíamos investigado, una chica como ella no habría sobrevivido a la muerte de su madre, y aunque estaba consciente de que ustedes habían asesinado a su ser querido, no tuvo otra opción más que unírseles cuando fue recogida por tu escuadrón Grecia, después de eso fue entrenada como agente encubierto, yo era una amenaza, y siendo una chica genio era el momento adecuado para usarla.

—Aunque debemos admitir que confirmamos nuestras sospechas el mismo día de hoy, cuando ella y yo nos vimos juntas en el accidente, y pidió a un robot dirigirse a la casa de Isaac, una decisión ilógica y fuera del sentido común bajo circunstancias normales, pero las situaciones cambiaba si eras aliada del gobierno— Julys se hallaba de pie apuntando en la cabeza a Grecia. 

Karol acababa de cerrar  el lugar, su ama y la pequeña se hallaban a salvo aunque asustadas y preguntando las razones, luego de que se viesen a espaldas del androide que en carrera cruzó todo el puerto. Pese a las preguntas Karol no respondía ante su ama, tan solo contaba los segundos, cuatro, tres, dos…

Afuera las tres líneas blancas dieron contra la enorme nave, tres ojivas nucleares estallaron, una luz enceguecedora iluminó toda la ciudad, tres enormes bolas de fuego se formaron durante unos segundos en el cielo nocturno, la tierra retumbó y las edificaciones que se hallaban debajo de las explosiones desaparecieron en un segundo dejando solo un hueco negro en su lugar y una nube de polvo, luego una serie de ondas expansivas se dieron lugar, la nube de polvo fue disipada, pero el resto de la ciudad se vio arrasada por la ola, aquellos que se encontraban cerca no tuvieron chance a reaccionar, los que se hallaban a distancia notaron como la tierra temblaba, levantándose frente a sus pies, un calor inmenso les irradiaba y luego la onda expansiva dio de lleno contra sus cuerpos expulsándoles así como todo a su laso.

Grecia, Sofía, Isaac, Julys, Andrew, y Miku sintieron el estertor creciente y la tierra temblar, todo se sacudió, en ese momento el chico mayor presionaba un botón en la computadora más cercana con una sonrisa dibujada en su rostro ante la vista de Grecia, un segundo después todo se tornó blanco y un fuerte calor les embargó, instante antes de que  sintieran como sus cuerpos se veían empujados por una fuerza superior a la suya, después de esto, todo se tornó negro.  

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