3. DETERMINACIÓN Y CONTROL
—¿Quiénes aquí han matado alguna vez?—. Tres de cinco levantaron la mano, Neil los observó preguntándose en qué clase de lugar y con qué clase de sujetos estaba tratando, desde que había llegado no pudo evitar notar lo disparejos que se hallaban. Tres de ellos eran mucho mayores que él, el cuarto era apenas un chico, quizás menor que Franco, sin embargo este último había levantado la mano—. Ese chico ya ha matado a alguien—. La simple visión del muchacho lleno de sangre le horrorizó; ninguno de los presentes daba la impresión de ser un asesino, uno incluso era un hombre calvo, debilucho de lentes al cual todos darían por sentado como el vecino amigable y honesto de la localidad.
Se encontraba en un pequeño edificio, sus ojos habían sido vendados, sin embargo podía adivinar que el lugar quedaba a las afueras del centro de la ciudad, a solo dos horas del hotel. Quizás un poco más. Las ventanas eran grandes, en las afueras se observaba un campo abierto y algunos hombres armados montando guardia.
—¿Quiénes han tomado un arma en sus manos?— Preguntó el entrenador pautado para ellos, nuevamente tres de cinco levantaron la mano, Neil se sentía un poco avergonzado, él y un hombre gordo eran los únicos inexpertos en todo. Era como ser descalificados antes de jugar y sentirse mera carnada, aquello le hizo preguntarse cómo aquel gordo había llegado al juego, y quien sería la otra persona que realizó la misma apuesta que él—. Quizás me acerque a él y le hable, podría ser una persona como yo, que cayó en este enredo por un simple error—. Pensó—. Aunque ni tan simple, ciertamente adivinaste como un asesino atacaría, ahora que lo pienso quizás eso me pueda funcionar a futuro, si sé cómo piensan podría evitarles—. Se alejó de la realidad un poco esperanzado.
El entrenador era un hombre alto, negro, de cabello abundante pero recogido en una cola, de contextura gruesa pero bien definida—. ¡Déjenme dejarles algo claro! ¡Aquí nadie sabe absolutamente nada! ¡La zona es un juego despiadado, y si creen tener ventaja por saber usar un arma o haber cometido algún asesinato antes, son carne muerta!
Un hombre entró en la habitación por una puerta lateral de madera, su aspecto era recio, les miró con una mueca en la boca que se podría haber tomado como una risa burlona—. ¡Si quieren sobrevivir el primer paso que deben tener es control sobre sí mismos!—. Neil reconoció al hombre, era el concursante Blaster—. ¡El miedo es lo que primero mata a una persona, miedo es lo que lo hace vulnerable y es el miedo lo que le hace cometer errores que significan la vida o la muerte!
—Miedo…— Repitió Neil en voz baja, lamentándose de sentirlo hasta en los huesos.
—¡Pero el miedo tampoco es malo, es mejor que lo tengan, es el miedo a morir lo que te hace saltar, correr o reaccionar a velocidades que nadie más podría, el miedo te puede impulsar, por eso les digo, lo primero que deben hacer es controlar sus miedos!
—Si el miedo es un arma potencial, entonces yo debo ser una bomba atómica humana a punto de estallar—. Pensó Neil—. Mejor presta atención idiota, y deja de temblar como gallina, los demás lo notarán y esos tres asesinos buscarán aprovecharse de mí en la arena de juego.
—Así es chicos, aquí tienen la experiencia de nuestro concursante Blaster hablando de manera adecuada—. Blaster se retiraba a un piso superior subiendo unas escaleras a un costado—¡La determinación que tengan por sobrevivir los definirá como ganadores o muertos! ¡Aquí no hay términos medios, o deciden vencer y eliminar al resto o serán eliminados, lo primero que deben vencer es el miedo a enfrentarse a otras personas, deberán recordar que los otros concursantes son iguales a ustedes! ¡Aquí no existe ningún concursante con súper poderes ni súper habilidad, tan solo algunos más experimentados que otros, y sin embargo, como pudieron ver en la entrega pasada una concursante nueva pudo eliminar al más experto—. Los cinco concursantes se sintieron esperanzados ante aquellas palabras recordando el mérito de Dana.
—¡Si algo me ha enseñado la experiencia es que cualquier persona tiene la capacidad de matar, cualquier persona con el impulso correcto es capaz de cometer las peores atrocidades, y ustedes señores están obligados a eliminar a su competencia, y su competencia directa son estas personas que ven a su lado!—. Todos se miraron algo preocupados, Neil repasó en su mente que tres de ellos ya habían matado a alguien alguna vez. Él, tan solo tenía la esperanza de poder mantenerse a salvo, de hallar algún escondite seguro en la arena de juego.
—Dichas estas palabras, primero quiero que sepan a qué se enfrentarán el día del juego—. La habitación se oscureció, en sus pies habían alfombras mullidas en las cuales se sentaron al observar que se encendía un proyector sobre una pared—. El juego comienza a las dos de la tarde, sin embargo ustedes deberán estar preparados a las doce del día en el terreno de juego; las reglas son simples, allí adentro no hay reglas sobre cómo eliminar a sus competidores, sin embargo podrán elegir llevar al terreno de juego hasta tres armas u objetos. De todas formas por todo el terreno habrán armas dispersas, pero, recuerden bien, un hombre equipado, y preparado es capaz de sobrevivir, así que lleven siempre consigo algo que les pueda beneficiar. Ustedes tendrán que jugar dentro de dos días, no tienen mucho tiempo, les vale estar preparados.
—Dos días, en dos días debo hallar una manera de sobrevivir a una masacre— Un escalofrío le recorrió de pies a cabeza.
—Lo segundo que deberán tener en cuenta es la cantidad de participantes que entren en la jornada, esto influirá en el tiempo que durará la matanza. Obviamente no les diré cuánto durará esta semana, pero siempre deben andar sobre aviso, incluso para durar un día en la lucha y sobrevivir el tiempo necesario. Solamente sabrán cuántos jugadores participan y cuánto durará el juego cuando entren al terreno, un megáfono dictará lo pautado en diferentes lenguas, así que siempre deberán prestar atención a ello.
—Otra cosa que deben recordar es el terreno de juego, esto influye mucho en los resultados, deben estudiar el terreno de juego y compararlas con las habilidades de sus competidores, esto les dará una idea de a qué se enfrentan. Lamentablemente a ustedes por ser nuevos no se les da el beneficio de esa información, en cambio a todos los concursantes con más de un programa reciben un listado de la cantidad de participantes que jugarán, sus antecedentes y modus operandi, sean nuevos o no ¡así que prepárense pues están obviamente en desventaja!— Las palabras de aquel hombre eran escalofriantes pero al mismo tiempo llenas de emoción, infundían ánimo y adrenalina.
—Tienen mi información, de seguro se reirán al leer, ilustrador de una pequeña revista juvenil, trabajador de una pequeña empresa a la cual renunció al pensar era millonario. Accedió al programa por el sistema de apuestas, jamás ha tocado un arma en su vida, además le gusta cocinar y disfruta de la lectura ¡Que me maten! ¡Les acaban de decir que soy la presa mas fácil de este juego!—. Neil observó al hombre obeso que se hallaba a su lado—. Bueno, soy la presa más fácil después del gordo.
—Para aquellos que no son televidentes usuales del programa les diré que nadie ha logrado pasarlo aun—. Aquellas palabras resonaron en la mente de todos, en la pared se observaban imágenes de muertes de distintos jugadores—. Pero es posible pasarlo incluso en menos de diez programas y mi recomendación es que lo hagan señores ¡aprovechen todas las oportunidades que se les presenten, eliminen y prevalezcan! ¡Durante cada programa es lanzada una bestia distinta, la cual otorga cien puntos a quien le elimine!. Pero jamás y repito ¡Jamás pierdan la cabeza por cazar!. Pues ustedes también son presas, ustedes también pueden ser cazados, y mi recomendación de tomar cualquier oportunidad radica en que aun sobreviviendo, si no han acumulado la cantidad de puntos necesarios al cabo de nueve programas y pasan al decimo, su valor aumenta a ciento cincuenta puntos, ello implica que ustedes serán la presa principal de dicho juego, sus cabezas valdrán más que la misma bestia del programa—. El hombre gordo se desmayó desplomándose a un lado de Neil, sin embargo nadie le ayudó—. Después de esto pueden permanecer cuantos programas quieran hasta conseguir el puntaje de mil, pero sus cabezas seguirán teniendo el valor de ciento cincuenta puntos, así que no es lo más recomendable. También hay que tener en cuenta que si no eliminan a la bestia en el tiempo establecido de cada programa, alguno de ustedes perderá la cabeza en un sorteo en el cual no tienen poder.
—¿Qué? Eso quiere decir que no me podré esconder indefinidamente, y que si nadie mata a la bestia igualmente alguien morirá, pero—. Pensó, aunque las últimas palabras las susurró—. ¿Qué rayos de juego es este?
Un chico a su lado le miró de reojo— Un juego para descubrir los instintos animales en el hombre.
Aquellas palabras provocaron un segundo escalofrió recorriendo su cuerpo, Neil sonrió toscamente al individuo, hubiese preferido no ver el rostro de aquel chico. Una mirada envenenada fue dirigida hacía él.
El entrenador continuaba con las explicaciones—. Dicho esto, pasemos a la parte práctica—. Las luces se encendieron y un par de hombres llevaron hasta una esquina al gordo—. A nosotros como organizadores su formación física no nos incumbe, de ustedes depende si se encuentran adecuados o no para el juego, sin embargo siempre les brindaremos zonas y equipo para entrenar, así como vieron a Blaster otros participantes se encuentran en zonas superiores entrenando—. El hombre realizó una pausa y puntualizó algo alzando la mano—. Un punto que olvidaba, ningún jugador podrá eliminarse fuera del juego, si tienen cualquier disputa o desencanto con algún otro jugador deberán eliminarlo durante el juego, de no ser así serán descalificados y recibirán la muerte como castigo.
—Por ahora necesito que se familiaricen con las distintas armas que podrán ver en el terreno de juego—. El hombre acercó hasta el centro un par de cajas de metal que se hallaban al fondo, Neil nunca las vio desde que llegó, pensó que quizás las habían colocado mientras veían las imágenes proyectadas, ahora el entrenador se sentaba y con calma abría los recipientes metálicos—. Las pistolas más comunes son la Colt, las Berettas y el revólver Smith & Wesson, como verán son distintas—. El hombre las colocaba sobre la mesa—. Jamás confundan una pistola con un revólver, el revólver como pueden ver posee un tambor, la pistola funciona con cartuchos—. El hombre deslizó su dedo hasta por encima del mango de la Beretta.
—Aquí, como pueden ver, hay una pestaña, permite cambiar el modo de disparo. Una bala, tres, o ráfaga rápida. Este es el modelo 92 S el preferido por muchos, se podría decir que es un clásico, permite usar munición 9 milímetros o .40, de todas formas ustedes tendrán que informarse sobre los diferentes modelos y peculiaridades por su cuenta, del resto, les enseñaremos a desmontarlas y montarlas, darles mantenimiento y a sujetarlas mientras disparan. Estos de aquí son subfusiles, o como la mayoría de las personas les llama, ametralladoras. Estos son los rifles, mis preferidos además, proporcionan potencia, precisión y velocidad como ningún otro.
Neil escuchaba, las explicaciones sobre la Dragunov, el AK47, el AR 15 y el M14 resonaban. Sus piernas se hallaban tambaleando y antes de que se diese cuenta la charla terminaba y eran pasados en fila hasta las escaleras, descendieron un par de pisos hasta una sala de práctica de tiros, obviamente se hallaban en el subsuelo—. Neil no te atrevas a desmayarte cuando te den una pistola—. Se repitió a sí mismo un par de veces; notaba también la tensión en el ambiente por parte de los otros participantes, quienes mantenían un silencio sepulcral, nadie parecía querer hacerse amigo de otro, a quien obviamente tendría que matar dentro de dos días.
Neil espabiló, volviendo su atención a las explicaciones, el profesor daba las instrucciones sobre cómo tomar correctamente el arma al tiempo que los demás tomaban posiciones, colocándose sus respectivos audífonos frente a un cubículo para cada quien.
El chico observó que en cada espacio había una mesa con diferentes armas a probar, la primera que tomó fue la llamada Beretta, era ligeramente pesada y su mano sudada no ayudaba a retenerla—. Que no se te caiga y termines disparándote en un pie—. Observó la posición de las manos del entrenador y la compraba con la suya. Exceptuando el temblor de las últimas, las posiciones eran idénticas, intentó fijar la mirada en el blanco, aunque el sudor que emanaba de su frente le dificultaba todo, intentó tranquilizarse y disparó. Sintió la presión dar contra sus manos, el calor del arma, la energía cinética, dolor en los dedos aún apretados en la empuñadura, pero al mismo tiempo una emoción recorría su cuerpo, su corazón acelerado daba un vuelco, había dado en el hombro del muñeco. Accionó el arma nuevamente hasta agotar la munición, respiró fuertemente, soltó la pistola sobre la mesita a su lado y observó al objetivo, notó que no llegó a dar en el centro, pese a todo se hallaba exaltado.
—Increíble—. Expresó luego de disparar, aunque sus ánimos bajaron al observar un blanco vecino, donde el hombre calvo había acertado todos sus disparos a la caja torácica—. Ahora entiendo el decir de, no juzgar un libro por su portada.
—Ahora si quieren pueden probar los rifles, la manera adecuada es colocar el respaldo contra su hombro, fijando la mirada, deben respirar hondo— Neil calculó, relajarse en ese momento era imposible, siempre el arma terminaba levantando un poco la mira debido al impulso, así que decidió bajarla un milímetro del centro, respiró profundo, soltó el aire, y disparó.
Regresó al hotel luego de cinco horas, tres de ellas disparando, increíblemente aquella sensación le era relajante, a pesar de darle un gran dolor en las articulaciones. Obviamente esa noche no podría dibujar aunque quisiera, de hecho pensaba le sería imposible tomar un arma para dentro de dos días cuando debería enfrentarse al resto de los competidores—. Morirás por no poder sujetar un arma, o quizás mueras antes, de hambre, por no poder sujetar siquiera un cubierto—. Pensó con una ligera sonrisa en su rostro. Copenhague brillaba a las seis de la tarde, había oscurecido a tempranas horas y la vista desde su habitación resultaba hermosa, buscó el teléfono celular y llamó a su hermano.
—¿Cómo está todo?
—Bien, aunque la casa se siente vacía bro.
—¿Eve?
—Bien, aunque deprimida, y muy preocupada por lo de la seguridad. Está con el asunto de blindar el auto, que debemos tener cuidado en clases, además hoy vino el cerrajero y colocó el mejor sistema con alarmas en la casa, no sé, ella no se siente confiada con eso.
—Yo te sugerí que podías viajar y calmar esos ánimos.
—Pero aún no terminamos los estudios.
—Toma el dinero y haz un negocio en algún otro lugar, o dedícate a vivir tu vida tranquilamente—. Agregó Neil—. ¿Quién necesita estudios cuando tienes dinero suficiente?
—Tengo metas bro, Eve también.
—Pueden hacerlas donde quieran que vayan.
—Lo discutiré con ella— Franco sonaba triste.
—Oye, adivina que hice hoy.
—¿Qué?
—Estuve toda la tarde disparando en una sala de entrenamiento.
—¿QUUUEEEEÉ? ¿En serio?
—Sí, aún me duelen las manos, pero la verdad fue genial, permite liberar mucha tensión— Las manos de Neil temblaban sujetando el celular— Entiendo ahora porque ciertas personas le gustan las armas.
—¿Tú disparando un arma? Eso se lo debo contar a Eve.
—Sí, supongo que estará extrañada cuando se lo digas.
—¿Te sientes preparado para el juego?—. Franco realizó la pregunta, aquella que él tanto estaba aguardando, esa que ni él mismo se atrevía a realizar, hubo un momento de silencio. Neil pensó en sus probabilidades, intentó ser sincero consigo mismo.
—No, y dudo que en algún momento me llegue a sentir preparado.
—¿Podrías escapar?—. Su hermano realizaba las preguntas adecuadas, esa que él no se permitía.
—Imposible, creo que es más difícil que el mismo juego, de no ser así muchos habrían escapado ¿no?—. Una nueva pausa—. La verdad donde me encuentro estoy muy cómodo, es una especie de hotel lujoso, y la ciudad es hermosa. Creo que mañana temprano saldré un instante a caminar, sería relajante, pero a pesar de todo, la sensación de que me observan siempre es inexplicable, creo que eso es lo que me da más miedo.
—Supongo…—. Terminó por contestar Franco— Solo trata de mantener la calma, podremos pensar en alguna manera. He visto muchos capítulos, y descargué los anteriores. Eve y yo estamos analizando los episodios, viendo cómo sobreviven cada uno. Hallaremos algo.
El reloj marcó las nueve de la mañana, Neil se levantó aun somnoliento. Tocaban la puerta de la habitación enérgicamente, el dependiente le sonrió al abrir, y de nuevo tenía frente a él un desayuno perfecto, un amanecer frío y un ambiente tan calmado que por instantes se olvidaba del motivo de su estancia. Aquello habría sido posible de no ser por la pesadilla de la noche anterior, en la cual observaba a Blaster hundiendo un cuchillo en su pecho provocándole una herida donde brotaba un líquido negro que le ardía y hacia brotar yagas infernales en la piel.
Aún le dolían las manos, al tomar la taza para tomar el chocolate caliente lo pudo constatar, incluso el calor le hacía daño, pero no se quejaba, la sensación del día anterior había sido fantástica al menos—. Quizás en otra vida fuiste un tenaz cazador Neil—. Se atrevió a juguetear con sus pensamientos—. Y por eso ese tal Wrigth Lumer me reclutó, solo que se confundió con mi vida pasada. Ahh si, solo una confusión—. Tomó otro sorbo de chocolate recordando la sensación de accionar el arma, incluso deseaba poder hacerlo de nuevo—. Von Wrigth Lumer, debo investigar ese nombre. De seguro es algún maldito imbécil que ha asesinado a cientos de personas.
Observó un instante el portátil que estaba en la habitación y sin dudarlo lo encendió. Mientras devoraba los huevos revueltos y tomaba chocolate buscaba información sobre armas, su correcto uso y sobre el nombre tan peculiar de su reclutador, sin embargo, sobre este último no obtuvo resultados.
Antes de percatarse que era de tarde, pidió más comida en el servicio y continuó investigando, mientras por su mente rondaba la pregunta—¿Qué objetos llevaré mañana? ¿Un arma? No tenía en todo caso, y era imposible buscarla con tan poca antelación, sin embargo aquello era lo que más le gustaría, a pesar de no sentir tener la suficiente fuerza para dispararle a una persona real. Visualizó el cuerpo de Nexus, y a pesar de no agradarle sintió repulsión al hecho de accionar el arma.
—¿Sucede algo?— preguntó Neil, la noche cayó y él realizaba otra llamada.
—Eve tuvo un ataque de nervios ayer en la noche, pensó que alguien entró a la casa, es desesperante en realidad, pero luego logró quedarse dormida. Aún sigue en la cama, hoy no fuimos a estudiar, creo que es mejor que descanse
—¿Está bien? ¿Están bien los dos?
—Sí, supongo que sí, ha sido duro todo esto. La verdad si estoy pensando seriamente en la posibilidad de viajar.
—¿A dónde irían?
—Copenhague por supuesto.
—No es seguro por la situación en la cual estamos.
—Ya lo sé, pero quería ver tu reacción, sin embargo si pensaba algo cercano. Allá en Europa, donde con tomar el tren podemos vernos.
—Olvídalo, tú harás lo que quieras de todas formas, además dudo estas transmisiones no estén siendo escuchadas, esta gente creo que está preparada para toda clase de situación, pareciera que incluso saben mis gustos en comida— Pensó en el desayuno, y el banquete de filete asado con papas que se dio en la tarde
—¿En serio?
—Solo exagero un poco—. Neil tomó un poco de té con miel en una taza negra con adornos dorados— Lo que si me tiene preocupado es el día de mañana, luego me preocuparé por el resto del planeta, por si me vigilan o no, la contaminación ambiental y la hambruna mundial.
—Tienes que sobrevivir como sea bro.
—No dije haberme rendido, pienso sobrevivir, es solo que aún no he hallado una manera eficiente de hacerlo.
—Podrías esconderte y mantenerte durante todo el rato.
—Es una posibilidad, aunque no me parece efectiva, pero teniendo en cuenta que tampoco deseo eliminar a nadie. Pero lo veo poco probable, los demás competidores me buscarán rápidamente, además ya saben que soy un inexperto en el campo de juego, seré presa fácil. Tengo que hallar una manera de alejarme de ellos.
—Son asesinos hermano, podrías, no sé, hallar alguna especie de escondite. Hay algunos que lo han hecho antes, los más eficientes han sido escombros y bolsas de basura. La otra opción es que—. bajó la voz—. Los mates.
—Te recuerdo que, si los mato yo también me convertiré en un asesino Franco.
—Pero tú fuiste obligado a estar allí.
—No puedo saber quiénes están o no en la misma posición que yo.
—Tienes razón, pero de igual forma no quiero que mueras.
—Ni yo—. El silencio incómodo reinó, Neil se meció en la silla pensando que esa podría ser la última vez que escuchara la voz de su hermano menor—. Mañana debo llevar tres objetos conmigo, aun no sé qué llevar, tampoco tengo estrategia para estar allá, la verdad mi mente está bloqueada.
—Armas no te lo recomiendo, hay muchas por todo el lugar, sin embargo, siempre he visto que ciertas personas llevan brújulas, cuerdas, explosivos, ácidos, cosas así. Tú viste el programa una vez ¿qué es lo más difícil que ves en él?
Una idea recorrió la mente del hermano mayor—. Lo pequeño del lugar diría yo, un par de kilómetros es demasiado pequeño para esconderse o maniobrar, no es posible escapar con tantas personas buscando matarte en tal espacio y es vital saber en qué lugar está cada jugador y como es el terreno.
—Bueno, no tienes nada para eso, dudo existan mapas del terreno de juego, aunque no estaría mal buscar algo de eso en internet, sino, creo recordar algunos detalles de la arena en los últimos dos juegos.
—¿Los dos últimos programas? ¡Pero si tienes meses viendo el juego! ¡Deberías estarme dando consejos sobre cómo sobrevivir!
—Pero es que el terreno lo cambian cada tres o cuatro emisiones, siempre están rotando.
—¿Eso yo no lo sabía, y yo, mañana estaré en el mismo de la semana pasada?
—Sí, es lo más probable. Usualmente cambian el terreno de juego cuando queda muy destruido o lleva muchos programas. Llevan un par de programas en este escenario, pero está en buenas condiciones.
—Entonces puedo hacerme una idea de cómo será, aún hay ciertas cosas que recuerdo—. Neil accionó nuevamente la computadora.
—Aunque insisto en que un mapa sería fantástico en ese lugar—. Comentó Franco por el auricular.
—En realidad si tengo algo que podría servir— Neil observó sus lentes de realidad aumentada tirados sobre la mesita de noche—. Están los lentes, con ellos podría saber dónde está cada jugador y marcar cada sitio que vea del terreno de juego.
—¿Podrás ver a cada jugador?
—Bueno, en realidad tú los verás, y pondremos el sistema de vista compartida, así yo podría ver lo que tú ves como si fuese en una cámara pequeña, o sino tu simplemente me dices donde está cada uno.
—¿Está permitido eso en el juego? ¿sirve el sistema en línea desde tan lejos?— indagó Franco percatandose de aquella gran posibilidad.
—Hoy nos dictaron las reglas, y no hay nada en contra de ello, o al menos no expresaron nada al respecto—. Alegó Neil—. Por otra parte, solo es cuestión de probar ¿Qué puedo perder?
—¡Me parece un buen plan, de hecho, eso aumentaría mucho tus probabilidades de supervivencia!
Un calor llenó el cuerpo del chico, era como sentir que volvía a respirar luego de encontrarse ahogándose, su cuerpo recuperaba la sensación de vitalidad que necesitaba, tenía una esperanza en aquellos lentes.
—Necesitó ver videos de los capítulos anteriores del programa.
—Están en la red, podrías verlos con los anteojos conectados al computador y así ver si puedes copiar ciertas partes del mapa.
—Conéctate a la computadora Franco, ayúdame, tengo trabajo que hacer esta noche.
—Tranquilo para mí apenas son las doce del día, Eve preparará hoy la comida.
—No ha salido de la casa.
—No digas tonterías al respecto—. Expresó Franco, encendiendo también su computador.
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