14. VERDAD Y CONTROL
—Hola chicos, me llamo Isabel— La mujer se acercó a ellos, el mayor se encontraba de brazos cruzados detrás de su hermano menor, el cual se hallaba en una silla de ruedas, la muñeca de su brazo derecho mostraba pequeños estigmas, señal indudable de transfusiones e inyecciones constantes.
—Lo siento señora, los chicos se encuentran algo desanimados— Contestó una androide que se hallaba junto a ellos.
—Se llama Karol, es una androide propiedad de los chicos, de hecho es su única propiedad, según ellos explicaron la robot fue construida por su padre, está especializada en el cuidado del Andrew— Explicaba la protectora infantil, mujer morena de entrada edad al mando del hogar de cuidados de la ciudad, un edificio blanco, amplio en el cual cientos de niños sin padres eran mantenidos.
—Entiendo— Respondió la mujer intentando ver los ojos escurridizos del par de niños, había algo en ellos que le resultaba atrayente, porque a pesar de sus condiciones aquellas miradas no eran deprimidas, tampoco alegres, por en cambio eran ardientes, como de aquellos que desean algo con todas sus fuerzas, le hacían recordar los ojos de su propio padre fallecido mucho tiempo atrás.
—Señora Isabel— habló el niño menor observando un ventanal que se hallaba en un extremo de la habitación iluminando el sitio— Usted es una mujer joven, de seguro le interesarían más chicos menores.
—Vaya, tal vez tengas razón, pero quizás tengo mucho amor para dar, tanto que un chico normal no sería adecuado para mí.
—No deseamos su lastima— El mayor respondió tajante ante la mujer, la protectora infantil se levantó enfadada, pero Isabel le indicó que no estaba molesta en lo absoluto por aquella respuesta.
—Pero necesitan ayuda, no hay que ser inteligentes para notar que tu hermano necesita cuidados intensivos, y yo te puedo asegurar daré todo lo que tengo para velar por su bienestar.
—¿De verdad se arriesgará con nosotros? Véalo desde mi punto de vista, nosotros somos el peor partido aquí dentro, mi hermano está demasiado enfermo, y yo, ya soy un adolescente.
—Es cierto, no son la elección más usual, pero por eso mismo deseo que sean ustedes, pues de no hacerlo yo, nadie se atrevería, además sus miradas me dicen que no son malos, desean salir de aquí.
—El tiene necesidades que no cualquiera podría costear, de hecho somos el dolor de cabeza de la institución— Alegó Isaac.
—Daré todo lo que poseo de ser necesario— Insistió la mujer desafiante ante las palabras del chico.
—Mejor no digo nada más— El mayor se retiró a paso lento, mientras el hermano menor observó mejor a la mujer.
—¿Podría tener mi propio cuarto?
—Lo tendrás— Sonrió la mujer.
(Tres meses después)
—¡Señora Isabel!— Isaac abrió la puerta de la habitación donde se hallaba la mujer—¡Mi hermano, es una emergencia!—Corrieron por el pasillo, al final Karol sostenía al pequeño en brazos el cual se sacudía violentamente, Isabel sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, aun con todos los cuidados era la segunda vez que se presentaba un incidente.
—¡Hay que llevarlo al hospital de inmediato!— Gritó la mujer, colocándose una chaqueta sobre el camisón de dormir.
—¡Karol toma la vía mas rápida para el hospital! ¡Y no desatiendas sus signos vitales!
—¡Entendido amo!— La robot salió de la casa en carrera con el chico en sus brazos.
—¿Qué sucedió?
—Karol me llamó al ver a Andrew convulsionando.
—Vámonos, de una vez— La mujer salió al exterior sin percatarse sobre el atuendo, las horas o el frio que hacía en el exterior.
(Horas después)
—El chico se encuentra estable, aunque creo que deberíamos conversar— El médico observó a Isaac un instante mientras se dirigía a la mujer.
—Puede decirlo aquí.
—El chico está empeorando, su sistema inmunológico no resiste, cada vez que le inyectamos la solución para evitar hemorragias sus anticuerpos luchan contra la misma es una reacción que sucede pocas veces, pero para él resulta fatal, ciertamente no sé cómo ha podido sobrevivir tanto.
—El es un milagro andante.
—Lo creo, pero no me imagino lo que sucederá cuando la suerte no esté a su favor, por ahora debemos programar una operación en su medula espinal lo más pronto posible, hay ciertas zonas dañadas, recomendaría el uso de nanomaquinas, el procedimiento es simple, nos evitaríamos riesgos y dolores post operación que dudo el chico pueda soportar, de inmediato llenaremos una fórmula para pedir el subsidio del estado no se preocupe.
—El estado ya subsidió tres veces al chico este año, de hecho nos hemos pasado del monto permitido— La mujer sonrió— Pero no se preocupe, haremos los papeles la operación del niño es prioridad, debe de ser lo más pronto posible.
El hombre se impactó ante aquellas palabras, ya había revisado el expediente del chiquillo, las referencias de otros doctores eran numerosas, la cantidad de intervenciones superaban con creces lo común— Entonces podríamos replantearnos el tipo de operación, el uso de nanomaquinas sería muy costoso y…
—¡No se atreva algo que no sea lo mejor en mi muchacho! ¡Quiero la mejor operación sin importar su costo!— Isabel no aceptaría una respuesta negativa, había prometido darle lo mejor a los chicos, y no se atrevía a fallarles.
(Dos años después…)
—Debes descansar, Karol se encargará de mí— Andrew terminaba de comer y la robot le aplicaba una inyección de alta presión en su brazo.
—Pondré la televisión, descuida estoy relajado.
—¿No consiguieron nada hoy?
—Tú deberías estar tranquilo.
—Mamá está muy preocupada por mí, se le nota, parece no haber dormido en días, debes cuidarla hermano.
—Le tienes mucho cariño.
—No te hagas el frio, tu también la quieres, noté que la comenzaste a llamar mamá también…
Isaac rio ante las palabras de su hermano, acababa de ser descubierto— Bueno, si, se ha ganado el llamarla madre.
—Ya llevamos casi dos años de vivir aquí, se que mamá vendió su antigua casa y su auto para pagar la operación, pero te mentiría si no dijese que me gustaba mucho la otra casa.
—A mi también, era muy grande, y tenía todas las comodidades, aunque tú no puedes quejarte, nos habremos mudado a un mal barrio, pero aquí cuentas con todo lo necesario, inclusive el aire que respiras es más puro que el del exterior.
—Lo sé, me lo has dicho varias veces, sin embargo aun quiero salir y comprobarlo con mi nariz.
—¿No le crees a tu hermano mayor?
—No es eso, tú sabes a lo que me refiero Isaac.
—Si, lo sé bien, pero pronto podrás hacerlo.
—No hay dinero para la operación ¿Verdad?— Andrew colocaba el recipiente de comida en la mesa de noche y por comando de voz ordenaba que la imagen de televisión cesase, y las imágenes en tercera dimensión que se proyectaban desde una esfera negra en el techo se esfumaron— Les dije a mamá y a ti que dejasen de buscar, yo estoy bien así como estoy, y lo estaré por el tiempo que pueda estarlo, luego, visitaré a papá y…
—¡Idiota! ¡Como si te fuese a dejar hacer eso!
—Pero yo…
—Papá no se alegraría de escuchar tus palabras, y estarías desvirtuando todo el esfuerzo que mamá y quizás sea algo egoísta, pero— El chico se calmó respirando profundamente— No creo que debas decir esas palabras, o al menos yo no quiero oírlas, buscaré la forma.
—Me dieron dos meses hermano, no se puede conseguir esa suma en dos meses, la casa está embargada, mamá ya tiene bastantes deudas y prestamos, el gobierno ya ha ayudado, tú mismo has conseguido ayuda de dos compañías, y yo… yo solo quiero que todo esto pare, de verdad.
Isabel escuchaba desde el pórtico de la habitación, varias lagrimas rodaban por su rostro, intentaba no hacer ruido alguno, respiraba profundamente, amaba a los chicos como si fuesen su sangre— Son únicos— Expresó para sus adentros, había notado cuan unidos eran, cuan inteligentes, cooperativos, astutos, bondadosos, simplemente no podía entender como Dios castigaba tan duramente al menor.
Isabel sintió los pasos de Isaac retirándose de la habitación, así que secándose las lagrimas corrió por el pasillo para que este no le viese, se encerraría en su habitación a pensar en alguna salida que no se le ocurriese antes, a repasar los estados de cuenta, e intentar dormir un par de horas antes de salir a trabajar nuevamente.
El chico salió, volteando a su izquierda, le pareció ver la sombra de su madre, pero lo descartó de inmediato, de seguro estaba dormida, había llegado hace poco de uno de sus trabajos y de seguro estaba cansada. Camino hasta su habitación, decidido a hallar una manera de pagar las tres cirugías necesarias, y los dos meses de rehabilitación que supondrían la cura de su hermano, eso además de hallar la manera de pagar las deudas que se les acumulaban encima— Encontraré la manera, aunque esta no sea del todo legal.
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