InkVoid
MECÁNICA AUTÓMATA

15. VERDAD Y CONTROL (II)

Configuración de lectura

(Tres semanas después)

—¿Para qué nos reuniste aquí Isaac? ¿Alguna buena noticia?— Comentó la mujer acariciando la cabeza de Andrew, el chico se notaba más delgado y pálido que en otras ocasiones, la habitación estaba tranquila, y ambos prestaban atención.

—Creo haber hallado la manera de conseguir los fondos— Los rostros de la mujer y el niño se iluminaron— Pero— El silencio ante esa palabra fue notable— No es algo estrictamente legal, necesito explicárselos detalladamente— Todos se quedaron callados y expectantes.


—No te voy a dejar ¡Es una locura Isaac! ¡Yo no te he criado con esa clase de mentalidad!

—Estoy consciente mamá, pero…

—Ningún pero… ¡te lo prohíbo!

—¡Solo serán diez céntimos!

—¿Diez céntimos?— preguntó Andrew intrigado ante esas palabras.

—Solo necesitamos diez céntimos, solo eso.

—¿Diez céntimos Isaac?— Preguntó Isabel, molesta en grado extremo, pero sorprendida ante estas palabras, el chico planeaba robar un banco, o al menos eso acababa de expresar.

—Solo sustraeré diez céntimos de cada cuenta existente, existen alrededor de siete billones de cuentas abiertas, inclusive si no tomo la cantidad d todas podemos llegar a la cifra necesaria y tendríamos para pagar las deudas. 

—Eso de igual manera es robar— Sentenció la mujer.

—¿Como planeas hacer tal cosa hermano? 

—Pienso intervenir las cuentas de los bancos.

—¡Aun peor te atraparían de inmediato! ¡Estas pensando tonterías!

—¡No! No es ninguna tontería llevo toda una semana pensándolo y planeándolo hasta lo mas mínimo, y es completamente posible, llevaría mucho trabajo, pero si es posible hacerlo.

—¿Estas bromeando? Terminarás en la cárcel ¿Acaso deseas eso? ¡Isaac reacciona, este no es el chico que yo conozco!

—No creo que mi hermano este jugando mamá, si nos lo está contando es por qué está seguro de ello.

—¡No deja de ser una locura Andrew!

—¡No hay soluciones! ¡Se nos acabaron!— Replicó Isaac gritando, luego percatándose de lo exasperado que se encontraba se sentó rápidamente intentando tranquilizarse, apenado bajando la cabeza— Perdón mamá, no debí gritar…

—Descuida, creo que todos nos exaltamos un poco— La mujer se sentó al lado Andrew sonrió brevemente, la situación se volvió mas amena.

—Sé que puedo hacerlo, pero te quise pedir permiso, no lo haré aquí en casa, además deseaba explicarles en qué consistía el proceso, de hecho esperaba que Andrew me ayudase, el comprende algunos de esos procesos mejor que yo.

—¿Qué harás? 

—Aun no estoy de acuerdo con que lo haga— Sentenció Isabel.

—Robar un banco físicamente es una locura, una tontería, algo insensato, pero a nivel informático, el dinero que nosotros manejamos en nuestras tarjetas son simples números en computadoras, los números están conectados a una central que mantiene todos los datos y los distribuye y actualiza según sea necesario.

Pero irrumpir en ese sistema es demasiado difícil, los bancos por si mismos no tienen mucha seguridad, así que para poder respaldar sus intereses compran servicios a ciertas compañías de seguridad, estas emplean diversos mecanismos para poder cubrirles, pero lo interesante es que las compañías compiten entre ellas, y muchas veces cubren a varios organismos a la vez.

Así pues que si quieres adentrarte en un banco lo primero que deberías hacer es penetrar la seguridad de una de estas compañías, sin embargo no es tan sencillo, indagué un poco y lo más increíble es que muchas de estas compañías no solo le ofrecen protección a los bancos sino también a los estados, así que para poder irrumpir en alguna de ellas tendrías que…

—Tomar el control del flujo de información de todo el estado al mismo tiempo.

—¡No importa el procedimiento! ¿Te lo prohíbo Isaac, por primera vez en años me obligas a prohibirte algo! ¿Escuchaste? ¡Prohibido!— La mujer zanjó la conversación retirándose, Isaac y su hermano hicieron lo mismo, el mayor con la cabeza gacha.

—Mamá tiene razón es una locura, aunque lo plantees de manera convincente es una locura total, estarías cometiendo cientos de delitos en un solo instante ¡El solo pensarlo debería ser un delito!

—Lo haré hermano…

—¡Pero mamá…!

—Necesitaré prepararlo todo, será un trabajo largo, pero estoy seguro de poder hacerlo, entrar al sistema, cambiar los datos y salir sin ser detectado por nadie.

—Es peligroso Isaac.

—Tu vales la pena— El hermano mayor sonrió alborotando el cabello del menor.

—¿No es robar? 

—No sucederá nada, al momento en que entre al sistema puedo arreglar las cuentas de todos aumentando la tasa de interés en un porcentaje muy bajo durante una sola cuota, además el sistema no registra movimientos de cuentas de tan baja cantidad.

—¿Estas seguro?

—Completamente, tan solo quería la aprobación de mamá.

—Me emociona la idea— Se detenían ante la habitación del menor— Pero es muy riesgoso, en lo que te pueda ayudar lo haré, pero ten en cuenta que sigo pensando no es necesario, la verdad no me interesa salvarme, yo considero…

—¡Ni se te ocurra continuar esa oración…!— Sentenció el mayor retirándose.


(Un mes después)


Andrew entraba en una silla de transporte, un vehículo que flotaba a pocos centímetros del suelo, con potencia solo para levantar a una persona, Karol le seguía de cerca, se dirigían a la habitación del hermano mayor, la puerta de entrada se desplazó a un lado, la habitación se hallaba en penumbras, las luces se encendieron; Isaac se hallaba en el fondo, varias imágenes digitales se hallaban en las paredes, así mismo un monitor encendido a un lado.

—¿Isaac?— Le llamó aun sin verle, un ruido le estremeció, la silla al frente del escritorio se retorció y su hermano apareció, tenia ciertas marcas en el rostro.

—¿Qué haces aquí?— Preguntó el mayor desconcertado ante la presencia de su hermano, el rostro del pequeño estaba pálido, a un lado del transportador se observaba el suministro de medicina para el dolor, un suplemento dietético y un medicamento lleno de células madre.

—Mamá mencionó que no desayunaste ni cenaste, estaba preocupada, llegó y se acostó, creo que no le fue bien en el trabajo..

—No importa, todo está bien, estoy bien.

—¿Qué haces? ¿Aun intentas acomodar el programa? ¿Sigues teniendo problemas con los códigos? 

—No, lo resolví, de hecho ya está listo, tan solo me quedé dormido— Contestó este señalando las pantallas, las cuales al tocarlas se iluminaban.

—¿Lo hiciste? ¿Terminaste el programa? 

—No solo lo terminé, lo lancé también, ya se encuentra operativo, desde hace dieciséis horas para ser exactos.

—Pero…— Andrew detalló la información en las pantallas, comprendí la complejidad del proceso, el mismo había ayudado a secuenciar ciertas zonas del archivo, había escrito en código y creado rutas; sin embargo lo que observaba ahora era algo increíble, el contador estaba fuera de sí, marcaba más de veinte billones de servidores y seguía en aumento— ¿Ya estas controlándolo todo? 

—No, tan solo disperso el programa, cuando esté completo lo activaré.

—¿Qué harás después? No habías resuelto el problema de donde alojar tanta información, calculamos que necesitaríamos cientos de depósitos llenos de memorias para poder almacenarlo todo. 

—Me di cuenta que no necesitaba almacenar toda la información, no la extraeré, tan solo use un código para indicarle a cada computador del planeta que su información ha sido borrada, aunque realmente se encuentre allí, así puedo administrar todo lo que desee, sin necesidad de tener donde almacenarlo, pues el lugar ya existe, están todas las computadoras, ellas son las que conforman el mundo virtual como conocemos.

—Una solución brillante.

—Tú me diste la idea, el otro día cuando mencionaste que era imposible hallar espacio para almacenar todo lo sucedido en el universo, a menos que construyésemos otro universo para almacenarlo, pero sería un círculo vicioso el proceso. 

—No esperaba tal uso ¿Lo activarás? ¿No hay peligro de rastreo? 

—Si lo haré; ningún peligro, de hecho si supieran del programa se encontrarían aquí en casa.

—Pero cuando lo actives será distinto, se notará de inmediato.

—Lo tengo cubierto, lo ensayé ya cinco veces en el simulador— El chico presionó la tecla de confirmación iniciando el proceso. 


—¡Mamá!— La mujer escuchó el grito, Karol se hallaba a su lado despertándole, sin embargo aquella voz era la de su hijo menor, aquello era inconfundible, se despertó sobresaltado y corrió hasta el cuarto de los chicos, la robot decía algo, más ella no prestaba atención, al entrar en la habitación encontró a los muchachos frente a las pantallas ampliadas del computador llorando, Andrew tapaba sus ojos mientras gritaba mientras el mayor se hallaba en shock, detenido frente sin emitir sonido alguno.

—¡¿Qué sucedió?!— Pero la respuesta fue obvia, reconoció aquel rostro plasmado en las pantallas de inmediato, era el padre de los chicos, se hallaba ensangrentado tirado al lado de un auto manchando el suelo.

—¡No! ¡Papá murió en un accidente!— Gritaba el pequeño, Isaac volvió a reproducir el video, la mujer se quedó impactada ante la imagen, un grupo de dos hombres y un par de androides interceptaron el vehículo del padre de los chicos, este parecía conocerlos pues entabló una conversación con ellos, sin embargo de pronto la situación cambiaba uno de los seres mecánicos tomaba al hombre por la espalda y le pegaba contra el auto, acto seguido uno de los individuos le disparaba a quema ropa seguidamente en su pecho y por último el robot le tiró fuertemente contra el suelo colocando su pie contra este hasta el punto de aplastar parte de su sección torácica, una gran cantidad de sangre fluyó de la escena.

Andrew volvió a gritar, Isabel se tapó la boca con las manos mientras unas lagrimas bajaban por su rostro, instintivamente abrazó al más pequeño evitando que viese las imágenes.

—Lo mataron... Papá me había llamado ese mismo día minutos antes, y me dejó un mensaje, mencionó haber salido temprano del trabajo, pero no especificó la razón— Isaac golpeaba fuertemente la mesa de trabajo desde la cual se proyectaban las imágenes. 

—¿Isaac como te enteraste? 

—Entró al sistema mamá— Andrew respondía entre sollozos, Isaac escribió algo en el ordenador, acto seguido aparecieron los archivos de Charles Montreal; Isabel se acercó al computador también, estaba impactada, la cantidad de información sobre el padre de los chicos, cientos de videos, archivos, fotos, todos almacenados a pesar de la cantidad de tiempo de muerte.

—Lo mataron mamá, lo mataron por descubrir una falla en el sistema de los robots, lo que él no sabía es que el gobierno conocía esa falla desde mucho antes pero la ocultaban.

—¿Una falla? 

—Hay una manera de modificar a los androides y borrar las leyes de la robótica de sus sistemas, lo descubrió e intentó advertir a todos de que esto era un peligro para la sociedad, al parecer pensaba dar testimonio sobre el caso, los rumores se esparcieron y la bolsa de valores tuvo una fuerte caída, las compañías respondieron, presionaron al gobierno al cual manipulan y este lo silenció.

—Es imposible, el gobierno no sería capaz, se sabría perderían credibilidad— Expresaba la mujer, pese a que sus ojos presenciaban lo contrario, las imágenes eran devastadoras, Isaac investigaba, cada clic en el teclado se transformaba en la imagen de una guerra en cierto lugar, y en cada uno de ellos los androides eran usados como armas para masacrar a los humanos. 

—Hay archivos de todos, cada persona, todos tienen archivo— Isaac verificaba la red— Tu, yo, inclusive Andrew— El chico desplegaba los archivos por las paredes del cuarto, la mujer y el pequeño un poco más calmados leían.

—¡Es inaudito!... ¡Borra los archivos! ¡Que no tengan información sobre nosotros!— Los rótulos de los informes titulaban “En extremo peligroso” a continuación se leían detalles resaltados “hijo de Charles Montreal, nivel de coeficiente intelectual superior, se cree puede retener información valiosa” “Hijo de Charles Montreal, enfermo terminal, nivel de coeficiente intelectual superior al promedio, recursos estatales congelados” “Madre adoptiva de posibles traidores a la nación, bajo investigación exhaustiva, se cree puede retener información”

—Pero si borra es información de seguro le encontrarían ¿O me equivoco? 

—Todo estará bien— Contestó el mayor, Isabel por su parte se levantaba, necesitaba un vaso de agua y calmar sus pensamientos.

—¡Aun no estoy de acuerdo con lo que estás haciendo! ¡Sin embargo si borras la información…!— Se retiró.

—Hermano ¿qué harás? 

—¡Me vengaré!

—¡¿Qué harás qué?! ¡Pero debes apegarte al plan original, así no te encontraran, si haces alguna tontería te descubren y…!— El pequeño tosió muy fuerte, Karol reaccionó suministrándole el aparato de respiración.

—Tranquilo, lo pensaré muy bien esta noche…


(Actualidad) 


El cielo aun brillaba entre la oscuridad de la noche, un denso humo y polvo ascendía en todo su alrededor, Jorge observaba aun sin comprender donde se hallaba, segundos antes de las explosiones todo su grupo se escondía en el estacionamiento subterráneo de un edificio, ahora se hallaba observando el cielo, o la nave que aun surcaba el cielo, estaba fragmentada en dor enormes porciones y varios destellos resaltaban de ella; un escombro de varios metros cayó a su lado haciéndole reaccionar, se levantó a tientas, todo a su alrededor de hallaba destruido, lo que antes había sido una gran ciudad había sido reducido a escombros en segundos, solo las bases de los edificios continuaban en pie, y el suelo sufría una gran inclinación, lo cual le sugería al chico que el suelo a sus pies se había hundido gracias al estallido. 

Personas y androides se levantaban aturdidas ante el suceso, todos miraban el cielo, expectantes, una tranquilidad reinaba en el lugar, nadie se atrevía a gritar, el silencio y las lágrimas reinaban.

—Señor— Jorge escuchó la voz de un seguidor, le ayudó a ponerse en pie, notando heridas en los brazos de aquel hombre— ¡Los androides!

—Descuida, no están atacando, me da la impresión de que algo sucedió, ya no deben de estar al mando del robot.

—La ciudad está destruida, lo perdimos todo.

—Quedan nuestras vidas ello es más importante— Se escuchó un estertor proveniente de la nave a kilómetros de distancia sobre sus cabezas y los androides parecían reaccionar ante ello, tomaron en sus brazos a quienes tenían cerca y salieron corriendo con ellas en los brazos; el chico buscaba con la vista en su alrededor la manera de salir de allí— ¡necesitamos algún vehículo!— Le gritó a su compañero.

—¿Qué sucede?

—¡La nave caerá! ¡Debemos salir de aquí de inmediato, hay que seguir a los androides, saben lo que hacen.

—¡Allá hay un deslizador!— Se refería a una de los vehículos de dos plazas que levitaban a solo tres metros de la superficie.

—Perfecto, nos tenemos que ir de aquí— Jorge se monto el vehículo, analizando la situación, la nave se encendía y comenzaban a movilizarse de manera manual por los restos de la ciudad, podían observar a los androides agitados a sus pies, saltando y pasando cualquier obstáculo mientras llevaban personas a sus espaldas— En un principio creí que inclusive este suceso podía ser acto del gobierno, pero ahora esto demuestra que son tres los involucrados, el gobierno, el robot que mando a detonar la nave, y un tercero que vulneró la seguridad de los robots nuevamente haciéndoles reaccionar.

—¿Eso que significa señor? 

—Que esto es el fin de la humanidad como la conocemos y el comienzo de una nueva— Aumentó la velocidad del deslizador— Esperemos que esta vez no cometamos tantos errores— El suelo a sus pies temblaba, todo se sacudía y los robots esquivaban ágilmente rocas y escombros, ellos solamente se debían preocupar por la poca visibilidad, un polvo blanco cubría todo excepto la nave negra que surcaba el cielo rumbo a colisionar contra la superficie. 


El ministro observaba la pantalla la cual aun se movía, todo el lugar se hallaba estremecido sin embargo intacto, pero la situación cambiaba radicalmente, todas las personas en el recinto corrían aglomerándose en la puerta del lugar, varios charcos de sangre se observaban esparcidos por el lugar de cuando debieron enfrentarse a los androides dentro de las instalaciones, sin embargo había prevalecido ante todo aquello.

El hombre observaba su reloj de oro, una reliquia de marca Rolex, tomaba un recipiente con whisky sirviéndose un buen trago, observaba el color de la bebida y deseaba poder tener a la mano un buen puro el cual fumar; segundos antes había mantenido una reunión urgente con sus semejantes, todos ellos se hallaban en situaciones semejantes, obviamente se habían quedado sin cartas para jugar, todo se desboronaba ante sus ojos.

Conecto la línea para comunicarse con Grecia, quizás había una salida por su lado, pero la comunicación no caía; dejó de intentar establecer contacto quizás la chica no había sobrevivido a los impactos nucleares, una verdadera pena de ser así.

Tomó un trago, repasó los archivos sobre su mesa de trabajo y observó la foto de Charles Montreal sonriendo junto a sus hijos— ¡Maldito bastardo mira lo que hiciste!— Gritó ya sin temor a ser escuchado; de pronto una comunicación entró en el sistema y en la pantalla se observó el rostro de aquel siniestro robot.

—Jaque mate.

—Supongo que verdaderamente has ganado esta vez.

—Ya no hay duda de ello.

—Déjame preguntarte algo, una última pregunta— El robot asintió ante la petición de aquel hombre— ¿El chico Isaac está detrás de todo esto?

—Podríamos decir que él fue mi creador, sin embargo, actualmente soy un ser racional que actúa por su cuenta.

—Ya veo, así que el chico también perdió su apuesta— Tomó un gran trago hasta no dejar gota en el vaso; la imagen del robot se desvaneció dejando el fondo anterior, la siniestra silueta de la inmensa nave cayendo a tierra, sin duda alguna impactaría muy cerca de las instalaciones militares y de gobierno, y aunque se hallaran bajo una montaña no había forma de escapar, la muerte parecía reclamar su vida esta vez, acercándose funestamente bajo la forma de una nave que el mismo había aprobado construir. 


—¡Amo Andrew no muera!— Miku rociaba el compuesto coagulante para detener el sangrado en las heridas del pequeño— Prometo no burlarme mas de usted pero ¡no muera!— El corte en el brazo era cicatrizaba de inmediato.

—Es la primera vez que me llamas amo Miku— Apuntó Andrew abriendo poco a poco los ojos, tenía polvo en todo su rostro y un par de laminas de metal sobre sus piernas.

—¡Andrew!

—Ya no podrás burlarte de mí robot enamoradiza.

—¡Ah! ¡Claro que puedo, la promesa no cuenta si usted ya se encontraba consciente!— La herida se cerraba— ¡Debe ayudar al amo Isaac!

—¡Isaac! ¿Dónde está?— El chico se levantó mientras la pequeña robot camino entre los escombros y cables, el pequeño observó su alrededor, Julys se hallaba a medio metro de distancia, inconsciente y con un vidrio clavado en su brazo, Sofía y Grecia se encontraban frente a él, pisabas por una viga de metal y un estante de madera, probablemente este mismo les había protegido del impacto.

El polvo se metía en sus pulmones, era asfixiante, se tapó el rostro con el brazo y observó el paisaje, ya no había altos edificios alrededor, solo escombros y siluetas puntiagudas alzándose sobre la superficie, borrosas y oscuras gracias a la cantidad de polvo en el aire contrapuestas con lo negro de la noche.

Su hermano se hallaba a escasos pasos, aun tenia la herida en su hombro abierta brotando sangre, mientras que su abdomen ahora se hallaba atravesado por un hierro de escasos milímetros. 

—¡Hermano!— Gritó acercándose por sobre los escombros hasta él, despertándole con un par de palmadas— ¡Rocía el coagulante en el Miku! ¡Rápido!

—¡Eso hago! ¡Pero no es suficiente, el estado de la herida del hombro, tiene una herida en la arteria, si no se detiene la hemorragia en los próximos minutos el amo morirá!— La expresión de la pequeña era alarmante.

—¡Debemos buscar algún recurso quirúrgico, lo que sea!— Andrew se desesperaba volteando a su alrededor, cuando sintió a su espaldas el impacto grave y estremecedor de un nuevo estallido, volteó con miedo, todo su cuerpo temblaba, la tierra misma lo hacía, lagrimas escapaban de sus ojos cuando observó aquel brillo indescriptible, cerró un poco sus ojos tapando la vista nuevamente con su brazo, una onda disipó todo el polvo que había en el aire, la explosión ocurría a miles de kilómetros y sin embargo la observaba por completo. 

Sintió el miedo embargándole, Isaac también observaba ahora la imagen, cuando de pronto el enorme robot de construcción que alguna vez Andrew habría reparado se cruzó frente a todos ellos arrimándoles con sus brazos; centrándoles para luego apostarse contra la explosión sin emitir sonido alguno. 

Una fuerte onda de sonido aire comprimido y calor les abatió inclusive hallándose a la sombra de aquel ser metálico que les cubría, La pequeña Miku esparcía el coagulante al tiempo que se sujetaba de la ropa de su amo, y este le miraba atónito. 

¿Te está gustando la historia?

Crea una cuenta gratis para guardar tu progreso, dar like y seguir a tus autores favoritos.

Comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Fanart

Inicia sesión para compartir tu fanart.

🎨

Aún no hay fanarts. ¡Sé el primero!

© 2026 InkVoid. Creado por Asdrubal Vargas. Todos los derechos reservados.

Privacy Policy

El contenido publicado en InkVoid es responsabilidad exclusiva de sus autores.