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MECÁNICA AUTÓMATA

8. LA RESERVA HUMANA (II)

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—¿Mi papá estará allí?

—Encontraré a tu padre luego— Le aseguró Isaac, ahora se hallaban escondidos detrás de una pared, se encontraba jadeante por tener que correr una par de cuadras. Las ultimas restantes de la zona industrial, ahora pasaba a una zona residencial, y aquello implicaba una mayor cantidad de mecas en las calles. Grecia por su parte cargaba el arma, se asomaba por la esquina, debían atravesar la calle y habían al menos seis androides en la calle, se Lamentaba de no haber traído su arma sónica, la eléctrica la reservaba para algún caso de emergencia pues solo tenía carga para tres disparos en ella. 

—Calma Grecia, tengo una idea, necesitaremos tus balas luego— Comento el chico, sentía la presión de la manita de Laura contra la suya, aquello era increíble, no podía zafarse y no por falta de fuerza, la energía que emanaba la niña era increíble, pese a todo sus pensamientos estaban en otro lugar, Miku le acababa de indicar una falla en el sistema , y estando junto a Grecia le resultaba imposible verificar el error, los mejor que podía hacer era llegar lo más pronto posible a casa, de seguro su hermano tenia información sobre esto, después de todo, el plan debía continuar por el bien de la humanidad.

—Miku ve allí, atrae su atención y ejecuta la onda. 

—En seguida amo— La pequeña robot apretaba sus puñitos y sus cejas cerrando los ojos muy emocionada.

—Ella tiene muchas modificaciones ilegales, las suficientes como para encerrarte por suficiente tiempo, ni siquiera se vio afectada por el proceso que sufren el resto de androides.

—Y con las suficientes modificaciones como para poder salvarnos ahora también— Isaac sonrió, Miku corría por la calle dando saltos a cada paso.

—La robot…— Se preocupaba Laura.

—Estará bien, prometido, ella es fuerte.

—¡Vamos Miku tu puedes!— La pequeña androide se acercó al centro de la calle y habló por el altavoz.

—Atención todos los androides— El efecto fue el deseado— Acérquense a mí un instante— Les llamaba agitando las manitas, siete androides se acercaron a ella, la pequeña robot abrió la boca hacia arriba y una pequeña luz se expandió rápidamente como un estallido.

—¿Eso acaso fue un pulso eléctrico?— Preguntó Grecia observando cómo los autómatas caían al suelo sin ejercer lucha.

—Pero solo puede hacer uno por carga, de seguro quedará agotada— El chico caminó hasta la robot— Ven Laura acompáñame es seguro, pero al instante se percató de la presencia de tres aviones a lo lejos surcando el aire a gran velocidad, sin pensarlo corrió con Laura en mano, la tomó entre sus brazos, y se abalanzó con ella sobre Miku, protegiéndoles a ambas con su cuerpo, hasta sentir aquel impacto sobre sus oídos, era un dolor agudo y perforante, no era la primera vez que lo experimentaba, sentía como su recuerdo se convertía en realidad nuevamente, y casi podía sentir el polvo de aquella ocasión dar contra su rostro. Reaccionó nuevamente y se apartó, tanto la pequeña niña como la robot se hallaban bien, el por en cambio tenía un hilo de sangre bajando de su oreja.

—¿Amo está bien? 

—Perfecto, mejor preocupémonos por reprogramar estos autómatas, serán nuestra salvación.

—Bien pensado chico ¿con qué equipo?

—Yo puedo hacer eso— Miku levantaba su mano emocionada.

—Necesitarás ayuda estás agotada, Grecia en cambio me gustaría vigilarás la zona un instante, no sería bueno tener visitas mientras estamos concentrados en esto.

—¿Y yo que hago?— Laura se levantaba del suelo limpiándose.

—Serás mi supervisora, deberás observar muy bien lo que yo haga y aprender a hacerlo. 

A pocos Kilómetros de distancia Andrew operaba su computador apresuradamente, las cosas estaban fuera de control, los códigos se estaban reescribiendo por si mismos interrumpiendo las rutinas y suplantándoles, segundo a segundo perdía el control, hasta que llegó un instante en el cual su computador se congeló, la imagen quedó bloqueada y el chico se lanzó hacia atrás en su silla con la manos en su cabeza— ¡Que desastre! ¡Esto es serio!— Su habitación era completamente blanca, habían pocos muebles y sobraban piezas metálicas y restos de androides armados y desarmados, al fondo de la habitación se encontraba un robot gigante de metal azul marino y negro, la cama plegada a la pared y una serie de pequeñas criaturas metálicas colocadas en una repisa.

—Señorito Andrew— La androide Karol entraba en la habitación— Su madre le espera en la cocina, ha servido la comida, le recomendaría calmarle, se encuentra muy preocupada.

—Enseguida voy— La preocupación le embargaba— Me acaban de hackear— Encendía el televisor de su cuarto, la pared se iluminaba, pero la imagen estaba en negro al igual que su computador ya que ambos se hallaban conectados— ¡Anuló mi sistema! ¿Puedes creer eso Karol? ¡Alguien acaba de hackearme!

—Es difícil de creer señorito Andrew teniendo en cuenta que usted es el ser humano con coeficiente intelectual más alto, además es un experto en computación, redes, lógica y robótica.

El chico reflexionó sobre las palabras de la robot— Tienes razón soy el ser humano más inteligente, aunque casi nadie en este planeta lo sepa, lo cual me lleva a la conclusión de que probablemente lo que me acaba de hackear…— Salió apresuradamente de su habitación, su madre se hallaba en la cocina sosteniéndose contra el mesón con una mano en su rostro debido al impacto, la televisión mostraba la imagen del robot en transmisión repetida— A menos que el hacker no sea humano.


¿Cómo rayos terminé con una niña a mi cuidado? ¿Por qué este deseo de cuidarla? En todo caso bien sabes que acabas de firmar la sentencia de ejecución de miles o millones de personas por el bien de la humanidad ¿qué diferencia hay en una simple niña?— Observó sus rostro dulce, la muñeca tomada entre sus brazos apretada contra su pecho mientras observaba muy de cerca— Ve y abre a aquél robot exactamente como yo lo hago— Presionaba un botón en la parte inferior de la caja torácica— Aquí hay un botón, presiónalo y…

—Yo sé eso, así se le hace mantenimiento a los robots, y así mismo se cargan— La pequeña Laura sacaba su lengua y Miku se reía ante aquello.

—Desconecta estos cables, colócalos de esta manera, luego desde aquí puedes acceder al centro nano neuronal, el cerebro del robot, luego dile a Miku que se encargue del proceso, ella sabe qué hacer.

—Así que tú lograste acceder y hallar una manera de reprogramar el cerebro de un robot— Habló Grecia al tiempo que una maquina se acercaba en carrera y ella le disparaba en la cabeza sin esfuerzo— Supuestamente es imposible.

—Eso solo implica que nadie lo ha logrado hasta ahora.

—Te acabo de ver haciéndolo, sinceramente no pensé que alguien llegase tan lejos, ahora comprendo porque el gobierno te quiere con vida.

—Sé demasiado, y soy una fuente de futuros logros y avances para ellos.

—¡Listo nya!— La pequeña saltó a otra máquina para repetir el procedimiento.

—Déjame preguntarte ¿Lograste todo esto tu solo?— Otro par de autómatas se acercaban por el flanco izquierdo, su velocidad era tremenda, la mujer gastó unas cinco balas en ellos.

—En realidad esto es trabajo de dos personas, no mio, mi padre y la persona más inteligente en el mundo.

—¿Sofia?

—¿Y qué diría usted si le dijese que hay alguien inclusive más inteligente que ella?

—El gobierno le habría encontrado y usado.

Isaac sonrió— Veo que sabe cómo actúa el gobierno, usar, es un término interesante, siempre que el fuerte sea el que use, entonces esto no va contra las reglas— Termino con el sexto robot, se levantó complacido limpiándose las manos.

—¿Les ordenaste que nos protegiesen?

—No— El chico sonrió— De hecho le acabo de hacer una modificación a las leyes, acabo de colocar proteger a un humano bajo cualquier costo como principal, aunque también poseen una subrutina la cual les permitirá elegir entre seguir o no las leyes.

—¡Idiota chico! ¡Eso hará que nos maten!

—Al contrario, la mente de un robot puede ser muy parecida a la de un ser humano, tan solo hay que saber manejarles, después de todo, cualquier ser en este mundo, desea saber la razón de su existencia, otórgales eso y te seguirán sin importar la lógica ¡Miku!— Dio la orden de encender a los autómatas, espero se levantasen y les miró decidido— Les he despertado y les he dado la opción de elegir entre seguir las leyes de la robótica o no, sin embargo déjenme aclararles, su misión en este mundo es asegurarse de nuestra supervivencia, a cambio serán tratados como iguales, así mismo deben estar enterados de la situación actual, déjenme decirles dicha opción sugerida por uno de sus iguales es un error, pues si para poder salvar a la raza humana es necesario extinguirla casi por completo y subyugarla, pues ese no es un camino viable.

—Entendido— Corroboraron.

Grecia observaba, no era la primera vez que veía robots modificados, pero el hecho de darles una razón, era impensable, sin embargo su entrenamiento y tiempo de combate le sacaron rápidamente de su asombro, en el campo de batalla jamás había espacio para pensamientos irracionales, la verdad siempre era lo que se mostraba a la vista, así que decidió probar usarles— Robots, les ordeno…

—Nada de ordenes Grecia, son nuestros iguales, solo diles lo que se debe de hacer— Ambos se miraban.

—¡Es necesario cubrir nuestro flanco trasero, sus iguales usaran esto en nuestra contra, debemos llegar hasta la casa del chico, pues allí podremos organizarnos para un contraataque cibernético, necesito que uno de ustedes se adelante y de especificaciones acerca de cuantos autómatas se encuentra, tomaremos esta ruta, la formación será dos tres y uno, de atrás hacia adelante, en marcha!— Sus palabras eran firmes, denotaba la seguridad y experiencia en ellas, puntos los cuales Isaac conocía y estaba dispuesto a usar a su favor— Cualquier arma que encuentren úsenla a su favor, recuerden sus enemigos son los androides, no humano.

—Entendido.

La marcha se aceleró de inmediato, Laura sostenía la mano del chico, preguntándose por qué era tan cálido con ella, así por su padre, por qué el mundo se volvía un caos tan rápidamente y los robots se tornaban en el enemigo.

—Por eso te llaman el puño de hierro— Comentó el chico al tiempo que avanzaban.

—¿De dónde escuchaste esas palabras?

—¿Así te llaman en las colonias externas no Grecia?— Intercambiaron nuevamente miradas, un par de androides se lanzaban de un edificio, caían con un sonido seco sobre el pavimento y les miraban intimidantemente, se dirigían a atacar cuando fueron interceptados por los reprogramados— Si, además también se que no es la primera vez que trabajas con robots modificados.

—No quiero hablar de eso, no es momento, además esta situación es distinta, tu acabas de darles libertad sobre las leyes de la robótica.

—¿Qué son las leyes de la robótica?— Preguntó la pequeña Laura, llegaban a la siguiente esquina, en la zona trasera dos robots luchaban a puñetazos, lanzándose contra las paredes de concreto repetidas veces hasta destrozar sus capaz externas.

—No es un tema como para ella.

—Grecia, es un tema común, es el eslogan de las empresas de androides ¡las leyes salvadoras! La protección para los humanos…— Miró a Laura, Grecia ordenaba adelantarse a uno de los robots para atacar a un par de iguales.

—Existen tres leyes implementadas sobre cualquier robot, estas fueron inventadas por un escritor de ciencia ficción hace más de un siglo, las tres leyes sirven para proteger al ser humano de cualquier ataque 

Ley 1 “Un robot no debe dañar a un ser humano, o permitir, por inacción, que un ser humano sufra daño, a menos que tal acción viole la Ley Cero”

Ley 2 “Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, salvo cuando tales órdenes entren en conflicto con la Primera Ley”

Ley 3 “Un robot ha de proteger su existencia, siempre que dicha protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley”

Así pues, deberíamos encontrarnos seguros ante cualquier amenaza robot, sin embargo existe una cuarta regla:

 La ley cero “Un robot no puede lastimar a la humanidad o, por falta de acción, permitir que la humanidad sufra daños”, esto quiere decir que cuando el gobierno consideraba a cualquier hostil simplemente usaba como excusa el hecho de que la humanidad se encontraba en peligro y manipulaba a los androides, algunos inclusive no venían con la ley 1, razón por la cual podían matar personas. 

—Suena como algo muy malo— Comentó la pequeña.

—Y lo es, es algo muy malo— Respondió él, Grecia observaba con rabia al chico, sin embargo se encontraba ocupada, el arma resonó nuevamente y un androide caía al suelo.

Estoy segura de que este chico es el culpable, debo seguirle y hallar las pruebas, aunque su coartada es que el también se encuentra en medio del ataque— Pesaba la mujer mientras se escondía en un callejón, acababan de escuchar un par de patrullas policiacas y el zumbido de motos planeadoras sobrevolando la zona—Bien podría haberse quedado en casa y decir se hallaba enfermo, no, pero esto le haría un mayor sospechoso ¿pero porqué estará tan tranquilo teniéndome cerca? Además mostrar compasión por esa pequeña de esa manera me hace dudar— Se asomó a la calle aledaña, quedaban tres robots escolta, el chico intentaba reprogramar un cuarto el cual tenía un agujero de bala en su pecho, razón por la cual habían discutido

Por su semblante y el tiempo que lleva callada debe estar organizando sus pensamientos, sospecha de mi obviamente, pero se acaba de quedar sin ayuda, en semejante caos el gobierno no buscara al culpable de inmediato, se avocará a solventar la situación, a minimizar los daños, y ocupar los sitios estratégicos para poder mantener el estado, luego dispersará las fuerzas para barrer la ciudad y consolidar sus posiciones, solo después de ello pensará en el culpable para hacerle pagar, así que por ahora, yo seguiré libre sin que nadie me busque, a excepción de ella, aunque hasta ahora ella no tiene ninguna prueba excepto mi experiencia en los temas, pero nada más, además mi manera de actuar y el hecho de encontrarme en peligro al igual que el resto le debe desconcertar— Conectaba el ultimo cable y Miku pasaba a la acción, le impresionaba con la rapidez que la pequeña Laura podía aprender, otros cinco motos, se escuchaban ráfagas de disparos de las cercanías— ¡Están contraatacando!— Miku tenía listo el nuevo guardia— Grecia está ahora sola contra mí, ahora solo debo sacar a mi madre y hermano, y dejarla a ella en la zona antirobot.

Pasaron el callejón sin mayor contratiempo que un pequeño resbalón, el fragor de una batalla se escuchaba en las cercanías y al observar la siguiente calle comprendieron, una red de barricadas se abría por parte de cuerpos de la policía y civiles, mientras que en el otro extremo los androides se acercaban en carrera mientras sus cuerpos volaban en pedazos producto de balas provenientes de los cuerpos apostados en tierra así como de los motociclistas flotantes.

—¡No podemos pasar por allí!

—¡Claro que sí!— Se observó el brillo en los ojos de la mujer. Un robot gigante se abría paso entre el montón, aventaba un automóvil por los aires contra sus atacantes, el resto les seguía avanzando por paredes y suelo como arañas o corriendo a gran velocidad—Avanzaremos por este flanco, los robots nuestros irán al frente, solo son unos doscientos metros, lo lograremos antes de que los robots nos alcancen, tenemos al menos trescientos metros de ventaja en comparación con ellos.

—Sujeta fuerte la muñeca Laura— La pequeña asintió, salieron del lugar en carrera, avanzando pegados a la pared lateral de un edificio, Grecia tomaba la delantera, seguida por la pequeña y el chico, pasaban alrededor de un auto, Grecia tomaba a Laura le ayudaba a pasar por encima del vehículo, se escuchó un fuerte ruido y un auto en la zona trasera salió expelido por el aire rumbo a caer sobre la mujer y la niña cuando por orden de Grecia un par de robots se abalanzaron en carrera sobre este desviándole en el aire cayendo un par de metros a la derecha. La marea de robots se acercaban, los disparos no parecían causar mucho daño y ellos se veían atrapados en medio del alboroto, en ese instante Isaac se percató de un par de figuras las cuales podía reconocer, Sofía y Julys se hallaban detrás de una barricada agazapadas escondiéndose de la línea de fuego mientras la amenaza se acercaba, pero ir y ayudarles implicaba dejar sola a la pequeña Laura, la observó, pensó sus acciones y el riesgo imprudente que tomaría— ¡Grecia toma a Laura y Miku!

—¿De qué hablas?— Pero se percató del par de chicas a un par de metros a las cuales no vio por concentrarse en dirigir a los tres androides que les servían de escolta restantes así como  derribar a los androides más cercanos con su arma apuntando directo a sus cabezas, preocupada por el problema que implicaba aquél robot gigante, el cual obviamente debió ser construido en algún tiempo para procesos industriales.

Isaac dejó a la chiquilla y corrió hacia su derecha, escuchaba el silbar de las balas, su cuerpo se movía a gachas preguntándose el porqué de su actuar, estaba consciente de que situaciones así se darían que vidas se perderían, pero ¿Por qué deseaba tanto salvar a los cercanos? Quizás no estaba tan preparado para la lucha como se lo había imaginado.

—¡Retirada!— Se escuchó un coro de voces a lo lejos, los hombres huían ante la inminente avalancha.

—¡Chicas!— Llegó jadeando ante la sorpresa de ambas—¿debemos salir de aquí!— Calculó que quizás segundos faltaban para verse arrollados, intentaba buscar soluciones pues solo había una calle, correr no solucionaba nada pues de todas formas se verán alcanzados,, hasta que observó una ventana en el edificio residencial de la derecha— ¡por aquí!— Tomó a Sofía de la mano, y cabeza gacha corrió por entre los vehículos, el ruido alrededor era atroz, había una nueva explosión pero no se detuvo a averiguar su procedencia, Julys les seguía hasta que saltaron por un ventanal introduciéndose en un recinto. Un vidrio se clavó en el brazo del chico, las luces del lugar estaban apagadas, Sofía se quejó mientras Julys se limpiaba a oscuras, aunque por alguna razón parecía tener el rostro lleno de hollín. 

—¡Fuego!— Se escuchó a las afueras, los tres se asomaron rápidamente por la ventana, un grupo de lanzacohetes apuntaban a la bestia gigante mecánica, los disparos salían silbando dejando una estela de humo tras de ellos, el primero en impactar al parecer era del tipo eléctrico, los demás estallaron derribándole, el suelo y el edificio se estremeció ante el impacto, Isaac observó a los perpetradores, reconociéndoles— ¡Es el grupo de la reserva humana!

—¿Te refieres?

—¿Acaso estamos cerca?

—Es imposible que tu vivas en la reserva humana ¡Tienes robots!— Concluyó Sofía.

—Pues tengo un permiso especial, pero sí, es allí donde vivo.

—Parecen estar muy bien armados allí— Comentó Julys ante el chico al observar como las personas portaban armas de diferente índole portándolas contra los androides.

—Es un sitio apartado y excluido del resto de la ciudad con sus propias reglas, aquí no es delito usar la violencia contra un robot, es por ello que existe un sistema de defensa y ellos son sus integrantes— El chico se apartó de la ventana y comenzó a caminar por la casa buscando la siguiente salida, cuando recordó un asunto importante y salió corriendo por la ventana.

—¿Qué sucede?

—¡Lo había olvidado, pero Grecia está con Miku y Laura, y lo de la reserva no le dejarán pasar¡— Contestó al tiempo que las chicas le seguían el paso.

—¿Qué sabes tú de la reserva humana?— Preguntó Julys mirando a su compañera, el paisaje alrededor era devastador, ascendían columnas de humo y el cristal de los ventanales reflejaba las llamas naranjas esparcidas por el lugar, continuaba el fuego, pero de manera más controlada.

—No sé mucho, recuerda que las noticias están censuradas, pero he escuchado de que es la zona marginal de la ciudad, donde viven aquellas personas que en la revolución robot no pudieron adquirirles por su alto costo, razón por la cual se vieron exentos de trabajos y marginados, así que crearon una zona libre de androides.

—Es la primera vez que entraré a tal lugar.

—Lo mismo digo— Unas lagrimas escapaban de Sofía al ver su alrededor sintiendo una especie de deja vu. Se acercaban al frente de combate, los hombres se agrupaban en equipos de cuatro a cinco personas, escondidos entre los vehículos y edificios, abriendo fuego intermitentemente, la zona residencial parecía encontrarse evacuada, probablemente una acción de algunos cautos o coordinada por parte de los integrantes de la reserva. 

Isaac se acercaba a un hombre de piel oscura, chaqueta de cuero y un fusil sónico de alta potencia fuertemente tomado a la altura de su cintura apuntando a Grecia, al tiempo que la mujer le apuntaba con su revólver directamente en la cabeza.

—¡Me dejará pasar!

—Mi arma licuará sus órganos internos, eso sin contar que ninguno de mis hombres permitirá que usted hale del gatillo, así que ahora dígame donde encontró el robot que lleva en su hombro— El hombre tenía una voz recia, imponente e intimidante, pero Grecia era un igual así que  aquello no le afectaba, Miku mientras tanto se escondía en el hombro de la mujer.

—¡Bronx!— Gritó Isaac haciéndose escuchar entre el estruendo del alrededor, su ritmo cardiaco se sobresaltaba con cada ráfaga de fuego.

—¡Chico! ¡Qué bien que apareces! ¿No es ese tu robot? 

—¡Despreocúpate Bronx ellas vienen conmigo!— Señaló a la mujer, la niña y las dos chicas a su espalda.

—Conoces las reglas de la reserva chico— Le miró detenidamente como pensando en las posibles razones de verle acompañado— ¡Más vale que te apresures tu madre debe estar preocupada!  ¡Y de seguro no me perdonaría si te detuviese mucho tiempo aquí!— Hizo un par de señas para que sus compañeros bajasen las armas y permitiesen el paso, a espaldas del hombre se observaba un gran muero y hombres apostados sobre este.

—Lo sé, estoy consciente de ello— Contestó al momento que Laura le tomaba la mano, sintiendo el miedo en las manitas frías  temblorosas de la pequeña.

—¿Seguro sobre esta mujer?— Preguntó mirándola de reojo, Grecia apenas comenzaba a bajar su arma y no le parecía agradar el comentario— Podrías deshacerte de ella ahora, yo me encargaría— Rió entre dientes— Conozco a las de su especie.

—Seguro— La miró— Digamos que es una especie de escolta.

El grupo avanzó ante las indicaciones de un hombre que abría una verja a un lado del muro, solo Isaac y Laura de su mano se quedaron con el hombre un pequeño instante, Bronx pasaba una mano por el hombro del chico— No necesitas escolta aquí chico, esto es el lugar más seguro de la ciudad, ahora las personas reconocerán la amenaza que pueden representar los robots para la sociedad, y seremos nosotros, los marginados aquellos que les defenderemos.

Isaac sintió el peso de aquella mano sobre su hombro, la esperanza en la mirada de aquel hombre recio— Bronx una recomendación, sal de aquí, y saca a tus chicos también

—¿De qué hablas chico?

—Este lugar no resistirá mucho, ustedes tienen municiones limitadas, y los robots se concentrarán en este lugar al ver que ustedes ofrecen resistencia, esos que acaban de derribar, presumo que será solo el comienzo— Dedujo el chico, aunque aquello era algo que él no había planeado, las cosas parecían estarse saliendo del curso de sucesos que él había previsto.

El grupo caminaba a paso lento, la mayoría estaba cohibido ante sus ojos, solo Grecia e Isaac avanzaban tranquilos, la luz solar no alcanzaba a ninguna zona de la reserva, eran apenas las 8:40 am y los edificios a su alrededor la opacaban, el sector estaba lleno de hogares precarios, construidos de manera arcaica, la pequeña Laura lloraba en silencio mientras caminaban, Sofía temblaba, su mente repasaba momentos de su pasado, justamente aquellos minutos después de que su madre falleciera, la desesperación que le embargó, la impotencia recorriendo su mente y cuerpo, la destrucción alrededor.

—Esta es mi casa— Anunció Isaac ante la sorpresa de la compañía quienes se hallaban sumidos en sus pensamientos, sintiéndose derrotados y pequeños ante la situación que se desenvolvía. 

—¡Hijo!— Una mujer entrada en sus treinta, de mirada apacible y ojos llorosos por las preocupaciones de los últimos minutos, corrió a abrazar a Isaac.

—Todo está bien mamá… —El chico la abrazaba fuertemente, ambos tenían la misma estatura, y de no ser por la palabra hijo y mamá, Sofía y Julys habrían pensado que se trataba de una pareja— Ellos son unas amistades del colegio—Presentó.

—¡Oh un placer conocerles! Me llamo Isabel, perdonen la apariencia, estaba algo preocupada— Los chicas asintieron sonriendo, Grecia por su parte mantenía la vista fija en el vacio de mala gana— ¿Y quién es esta linda chica?

—Me llamo Laura nyo.

—¿Laura? Pues déjame decirte que eres hermosa— Besó su frente— Ese “nyo” me suena familiar, quizás del juego ¿Guerreros fantásticos? ¿La raza gatuna?

—¡Si nyo!— La niña sonreía con gusto.

—Un juego muy bueno, aunque me gustan más los personajes elfos de montaña— La mujer le picó un ojo a la pequeña— Bueno, entremos, las cosas están muy alborotadas hoy como para permanecer afuera— Les invitó al interior, las personas corrían por las calles con armas en la mano y el silencio en ese lugar era abrumador.

Isabel fue a buscar algo de tomar al ver los rostros pálidos del grupo, se quedó mirando un instante a Grecia quien hizo un pequeño gesto con la boca que algunos podrían haber tomado por una sonrisa.

—¿Qué sucederá ahora?

—El gobierno debe de tener planes para momentos como este— Habló Julys.

—En realidad los planes son muy escasos, el atacante ha sido precavido y ha anticipado nuestros movimientos anulando los sistemas de defensa, las armas tácticas, los silo de misiles, las comunicaciones con la armada, marina, todo está paralizado, los escuadrones tienen solo cierto grado de autonomía, se necesitan los permisos, y aunque hay otros medios de comunicación como una red alterna, y la comunicación por radio , al parecer la primera también fue infectada, y la segunda no es un medio confiable—Explicó Grecia recibiendo un vaso de té por parte de la androide Karol.

—¿Osea que no queda nada?

—No quise decir eso, hay planes alternos, así como grupos de inteligencia, servicio secreto, algunos con funciones independientes.

—Por ahora creo que nos deberíamos centrar en el ahora y aquí, este lugar no resistirá mucho— Apuntó el chico— Tu tienes conocimientos estratégicos Grecia, y viste como está conformado el frente de la reserva ¿Qué opinas?

—Yo he leído muchos libros de tácticas militares del pasado— Intervino Sofía.

—¡Karol tráenos por favor algo de lápiz y papel!— El chico ordenó y luego observó a la pequeña Miku— Tu ve a recargarte y dile a mi hermano que he llegado.

—¡De inmediato amo!— La pequeña saltó al suelo y salió corriendo saltando.

—El enemigo se concentrará en esta zona, y aunque la reserva tiene un mayor potencial en armas esto es algo muy relativo, y ficticio, pues estos no son humanos, son robots, yo recomendaría un movimiento estratégico, colocar avanzadas aquí y aquí— Señalaba el mapa improvisado— Para separar la concentración.

—Ese es el movimiento de “Los aliados en 1814 en Francia” sin embargo la reserva está rodeada— Comentó Sofía.

—La misma muralla que la protege es su cárcel, y esta es una guerra que no pueden ganar, la misión debería poder hacer el tiempo para evacuar, cubrir esta zona y crear una distracción en este frente mientras se saca a las personas por este otro, claro que un grupo de protección sería necesario.

—Esos planes parecen muy buenos— Isaac tomó el papel— ¡Karol!— Necesito que le lleves esto al jefe Bronx, estará en el frente de batalla en la entrada de la reserva, entrégasela a él en persona.

—¡Enseguida señorito!— Asintió la robot, Andrew llegó a la escena, observando a su hermano y luego a los invitados, era de corta estatura, delgado y de piel muy blanca .

—¡Un placer me llamo Andrew! ¡Isaac, necesitamos hablar!

—Me disculpan un instante— Les abandonó Isaac ante la mirada inquisitiva de Grecia.

—Pongamos la televisión para ver la situación— Comentó Julys— ¡Televisión!

—Creo que aquí no hay sistema de televisión para toda la casa, de seguro tienen un equipo para verla.

—¿Eso existe?— Preguntó Julys ante el comentario de Sofía.

—Llamarme así no fue la mejor idea— Isaac veía a su hermano.

—Es una emergencia, tenemos un serio problema.

—Lo supuse, la situación parece un poco salida de control, fui en la vía cuando falló el sistema, pero se suponía que los autos debían frenarse, al principio supuse que sería un simple problema aleatorio, algo mínimo, sabía desde un principio que habrían muertes, pero esto fue una catástrofe, luego los robots, no están respetando ningún protocolo, están atacando sin piedad.

—Fuimos hackeados desde adentro.

—¿Hackeados dices?

—Desde adentro, creo que fue el mismo robot que creaste— Respondió Andrew mientras su hermano pasaba las manos por su cabeza, hubo un momento incomodo de silencio en el cual Isaac se sentó a pensar.

—Debemos recuperar el sistema y arreglar los protocolos.

—Nuestras computadoras están intervenidas.

—Pues entonces salir al punto de acceso remoto e intentarlo desde allí— Isaac se calmaba— La pregunta es cómo lo haremos con la compañía que tenemos.

—¿Quiénes son ellas?

—La mujer mayor me está investigando, es parte del gobierno, una militar— Isaac pensó que mejor no era dar todos los detalles sobre la mujer, no era apropiado infundir miedo en su hermano— No me la puedo sacar de encima, además he pensado que puede ser de provecho, podemos usar su experiencia a nuestro favor, las otras son compañeras y una chica que encontramos en el camino.

—¿Y por qué las trajiste?

—Situaciones que se dan en el momento, pero ahora las preocupaciones son otras, salir de aquí y arreglar la situación.

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