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BAJO EL AGUA

7. VENCER, VIVIR

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Ganar era algo que nunca esperó en la vida, pero al vivirlo sus espectativas y su manera de ver el mundo habían cambiado. El calor, la alegría, la autosatisfacción de sentirse realizado. Todo se mezclaba en un coctel que nublaba los sentidos. Lo único que lograba sacarlo de allí era Valery y sus besos. 

Los últimos días eran espacios entre besos. Coquetos mientras se hallaban en los pasillos del instituto donde más de uno les veía con curiosidad. Suaves pero momentáneos cuando se encontraban en el pasillo de la sala de natación y largos y apasionados en el carro y la casa. 

Era magnifico, la vida resultaba magnifica en ciertas ocasiones, como mostrando rayos de luz que reconfortan todo el ser. 

El pasado sábado fue especial sin duda. Milo tuvo la idea de compartir el equipo entero en la zona de la piscina y Dylan y Linda estaban invitados al igual que Natasha, Fernanda y el novio de Byron. La comida fue imposible cocinarla allí y la idea de Sebastian de una parrilla quedó descartada, pero terminaron llevando arroz y pollo cocido en grandes bandejas. 

—¿Te pasa algo? 

—Dy está feliz, es como si pudiera caminar de nuevo —Señaló Luka a su hermano cuando este caminaba de la mano de Linda. 

—Si, debe ser genial. 

—Lo es. 

—¿Desde cuando él no puede...? 

—A mitad de los once, se entumecieron y bueno... Fue progresivo. 

—¿De qué estaban hablando hace un rato? 

—Estaba fastidiandome con que le habría gustado verme ganar. 

—Pero tu ganaste, segundo lugar no es malo. 

—Si pero ya sabes como es él, cualquier excusa para joderme es valida. 

—Lo hace siempre ¿Tú no lo fastidias? 

—Con Linda a veces, se pone mega bobo cuando está con ella. Habla solo y esas cosas.

—¿Tú lo haces conmigo? —Valery se acercó a su cuerpo con una sonrisa. 

—No responderé eso. 

—Una lastima había un beso de recompensa.

—Bueno... a veces, si —Admitió bajando la cabeza pero ya Valery estaba a su lado uniendo sus labios delicados con suavidad y el frío de la piscina. 

—¡Oigan no necesitan comerse a cada segundo! —Fernanda se acercaba nadando como perrito cerca de la orilla. 

—¡Déjanos! —Chilló la otra chica. 

—Sebas dice que quiere hablar con Luka sobre los nacionales y eso. 

—¿Quiere hablar? 

—Supongo, deben decidir si van a nacionales o a mar abierto supongo —Expresó Valery dando una vuelta en el agua. 

—¡Sebas! —Le reclamó su novia. El tiburón estaba afuera devorando un pedazo de pollo. 

—¿Si? 

—¿No ibas a hablar con él? 

—¡Ah si! —El muchacho dio una gran mordida, tragó todo de súbito y se limpió la boca antes de lanzarse de nuevo al agua. 

—¿Y de que es? 

—Milo me ha estado preguntando si vamos a los nacionales o al mar abierto —Inquirió Sebastian cuando su novia le tomaba por detrás del cuello. 

—No entiendo, siempre dicen sobre los nacionales a mar abierto ¿no son lo mismo? —Preguntó Luka, fue Valery quien contesto. 

—No, entre nosotros lo llamamos así. Los nacionales se celebran en el lugar mas grande y queda al lado del mar. Todos los años simultaneo a los nacionales se celebra las competencias de nado a mar abierto. Por eso si uno va a ver uno, termina viendo el otro y todo se convierte como en un gran evento. Pero son dos distintos. 

—Uno lo celebra el estado, los nacionales y si ganas en este quedas como selección nacional con derecho a Olimpiadas y todo eso. Pero la competencia en mar abierto la realizan un grupo de empresas, es televisada y hay un premio en efectivo —Terminó de explicar Sebastian. 

—Por eso es que las personas lo confunden y ven normalmente es la competencia a mar abierto. Pero los nacionales reales se realizan al lado bajo techo. 

—¿No se puede estar en ambos? —Preguntó Luka temiendo la respuesta. 

—No, por lo general los nacionales empiezan unos minutos antes, pero el mar abierto es demasiado agotador, nadie podría nadar en ambas competencias —Sebastian miró a Luka en tono serio —Incluyéndonos. 

—Tenemos que elegir.

—Si. 

—¿Tu cual tomarás? 

—Pienso competir contigo.

—¿Conmigo? 

—Fueron dos milésimas de segundo de diferencia. Tu eres mi nuevo enemigo a quien derrotar Luka —Aquellas palabras se hundieron en el pecho del chico, pero no eran desagradables, era como un elogio ser considerado así por Sebastian. 

—¿Hasta cuando podemos elegir? 

—¿Dos semanas? Milo está desesperado por hacer un cronograma de trabajo para los que vayan a nacionales. 

—Me tenta la idea del mar abierto. 

—Por Oliver —Atajó Valery. 

—Tenemos bastante que hacerle pagar a ese malnacido —Aclaró Sebastian. 

—Estoy seguro de que fue quien publicó la foto de Byron además. Y está lo de Dy... —Luka observó a su hermano quien se divertía con los saltos de Justin al agua y Byron detrás de este, mientras las chicas reían y gritaban. 

—Hay que dejarle en vergüenza —Expresó Sebastian antes de ser besado por Fernanda dejando la conversación allí, en términos medios. 

El novio de Byron resultó un chico agradable pero reservado, de poco hablar y que se mantenía al margen de las conversaciones. Algo contrario al ánimo extravagante de Justin para lanzar piropos a Natasha o hacer bailes raros o saltos alocados para entrar a la piscina. Natasha lucía encantada y conversaba con Valery a cada tanto. 

A la mayoría en el club de natación le tomó por sorpresa la relación entre Jennifer y Milo, auqnue después de saberlo parecía incluso obvia. Ambos eran la imagen de perfección. Radiantes, de cuerpos esculpidos por griegos, de perfectas calificaciones y cada vez que andaban juntos y tomados de la mano una luz bajaba desde los cielos para iluminarles al andar. O eso afirmaban Justin y Sebastian para fastidiarles. 


La siguiente semana fue dura en entrenamiento, la alineación aun no se había decidido, aunque Milo se hallaba consciente de los deseos de Sebastian y Luka por ir al mar abierto donde podrían medirse con Oliver. Ian había regresado a los entrenamientos pero tenía prohibido nadar con las piernas, para ello usaba una tabla de nado ente las piernas. 

Christian era otro asunto, cada vez se ausentaba más y Jennifer y Milo ye abordaron para conversar con él, era obvio que sentía un gran peso por lo sucedido durante los interescolares. 

La expulsión de Milo y Byron no entró a colación nuevamente, era obvio que el primer lugar y los premios individuales habían servido como incentivo para guardar silencio al cuerpo eclesiastico del instituto. 

De esta forma corría la semana, este día en particular estaba algo agotado, acababa de realizar un largo examen de matemáticas para el cual no había siquiera repasado. Por si fuese poco tenía por delante cien piscinas por delante y Sebastian hablaba de ir a nadar en el mar constantemente. El único motivo para negarse era la falta de tiempo, apenas si podía verse con Valery  los fines de semana. Debía compartir el tiempo en distintas obligaciones: nadar, estudiar, ayudar a su madre, estar pendiente de Dylan y sus locuras, también el darle cariño a Valery aunque fuera solo por mensajes de texto o un chocolate antes de ir a clases. 

Realizaba la vuelta sesenta y dos cuando se escuchó un alboroto por los vestidores, Luka se acercó nadando hasta la orilla. Valery estaba llorando y Milo le sujetaba de los brazos. La escena era extraña, hasta allí llegaban los gritos y el resto del equipo se percató de ello también. 

Luka salió del agua para preguntar que sucedía cuando Valery se acercó con la cara envuelta en llanto. Lo miró fijamente, abrió la boca para hablar pero se contuvo, las lágrimas brotaban de sus ojos como manantial.

—¿Qué pasó? 

—Yo... 

—¡¿Qué paso?! —Preguntó al verle así. Milo atrás se encontraba callado y detuvo a Justin que se acercaba. 

—Dylan Luka...

—¿Dy? 

—Se fue —Expresó ella con los ojos abiertos como platos. 

—¿Se fue?  ¿Adonde? Aun no es hora de traerle al entrenamiento. 

—Dylan murió Luka, murió —Valery cayó de rodillas en llanto mientras Luka quedó en shock de pie sin saber cómo. 

—¿Dy... ? —Luka retrocedió un paso. Su corazón se contrajo y detuvo, la vista se le nubló y un vacío tan profundo llenó su pecho que solo pudo hacer algo, correr. 

Luka salió del lugar apenas colocándose los pantalones húmedos, se resbaló por el impulso cayendo al suelo golpeando su cabeza, se puso la franela y partió en carrera ante el silencio de todos. 

—¿Qué paso? —Preguntó Byron. 

—Su hermano, la mamá de Luka acaba de llamar a Valery, falleció hace poco —Explicó Milo con voz trémula. 

—¡Luka! ¡Luka! —Valery reaccionó levantándose del suelo. 

—Se fue —Aclaró Milo aun sin saber exactamente como reaccionar. Los presentes estaban igual, todos detenidos mirando como Valery salía en carrera con el uniforme mojado. 

—¡Luka! —Sebastian entró treinta segundos después con cara de espanto —¿Donde está Luka? ¡Dylan!

—Se acaba de ir, Valery le acaba de decir, ambos salieron corriendo. 

—¡Voy tras ellos! —El tiburón tiró la puerta y Milo se lanzó detrás al igual que el resto. Para cuando llegó a la puerta de la entrada Valery ya salía despedida como loca en el auto, no había ni rastro de Luka. Sebastian tomó la moto para seguirle. 

Aceleró casi a fondo y salió a toda maquina del lugar, Valery ya le llevaba ventaja, intentó alcanzarla pero esta manejaba como desquiciada, lo más impresionante era que no veía a Luka por ningún lugar. 

Por delante de él Valery manejaba a sesenta kilómetros esquivando a cuanto auto se atravesaba, su vista estaba fija en solo una cosa. Luka corría a todo pulmón a un costado de la calle. 

El muchacho entró a la casa que estaba con la puerta abierta, su madre estaba envuelta en lágrimas. Al verle se levantó y le abrazó. 

—¡Dylan hijo! ¡Se nos fue amor, se nos fue! 

—¿Cómo? 

—Un paro amor, me lo quitó un paro. Estaba jugando en la consola y un paro... yo... yo... apenas hoy cuando me gritó mamá... yo... —Gabriela se tapaba el rostro, sus palabras eran una mezcla de llanto y voz quebrada.

Luka sintió el dolor más grande y desgarrador que alguna vez había experimentado, su madre le apretaba fuerte en un abrazo. Pero el hoyo que se hallaba en su ser no tenía reparo, era enorme sofocante y arrollador. Deseo morir allí de pie, irse con su hermano y no saber nada más. 

Su madre Gabriela le abrazó y retuvo de pie hasta que por fin las lágrimas salieron de Luka —¡Mi hermano! ¡Él es mi hermano! ¡Dy...! —Cuando Valery y Sebastian entraron en la casa le hallaron sentado con el rostro hundido en sus manos ahogando un grito colérico y desesperado que nada lograba llenar. 

Sebastian llegó hasta la habitación para observar un cuerpo acostado con las piernas encogidas y un rigor en su mano sobre su pecho. El videojuego continuaba encendido con su musica hipnótica. Tapó la escena con la sábana y comenzó a golpear la pared con el puño desnudo por la impotencia. Lloraba sin querer, iracundo y en silencio. 

Nunca antes se había percatado cuan pequeña era esa habitación y cuan llena de instrumentos y consolas estaba. Aquello era el mundo de Dylan, el espacio donde él vivía normalmente. 

Luka era abrazado por Valery contra su pecho, solo deseaba llorar y quedarse seco, o tal vez ya lo estaba por dentro, la sensación era insoportable. Se levantó y dirigió a su cuarto sin ver a nadie o nada más. No se percató de que Milo y Byron llegaban en ese instante después de tomar un bus y encontrarse todos desarreglados y húmedos. Solo siguió a su habitación y hundió la cabeza en la almohada deseando morir él también y dejar de sentir ese agujero en el pecho. Tampoco se percató de que su madre estaba sentada contra el mesón gritando por dentro. Ni que Valery llegó a su habitación y se acostó a su lado sobando su cabeza. 

El recuerdo de Dylan en la piscina... 

Dylan junto a Linda en el parque...

La despedida al entrar a la competencia de los interescolares.

Dylan emocionado por verse con Linda...

Dylan el día que recibió un pago como buen jugador... 

Era doloroso recordarle, un dolor que atesoraba ahora, su sonrisa ¿Por qué no estuvo más con él? ¿Y si había sufrido? El no estuvo allí para ayudarlo, quizás si él hubiese estado en casa, si no hubiese ido ese día a clases habría podido escucharle, le habría cargado y llevado a un hospital ¡¿POR QUÉ?! La ira consigo mismo le consumió junto el dolor y así se quedó dormido. 

El grito de Linda fue tan desgarrador que le sacó de un salto de la cama, era apenas horas del mediodía y el dolor continuaba tan latente como antes. Linda estaba de pie sin poder respirar bien en la puerta de la habitación con una mano en su boca y otra contra la pared para no caer. Al verle se lanzó en sus brazos para llorar. Lo apretaba tan fuerte que le cortaba la respiración. 

—Dy... Era único, ¿Por qué? Él me hacía feliz ¿Por qué?

—Yo tampoco lo sé. 

—Íbamos a salir mañana al cine.

—Yo...

—Me dijo para tener relaciones la semana pasada, o le dije que no —La chica Miró a Luka como asustada —Le dije que todavía no... yo... —Arrancó a llorar nuevamente en su hombro. Luka ya no podía llorar, estaba deshidratado pero el dolor tan punzante como horas atrás. 

Los padres de la chica estaban en la sala, conversaban en voz baja con su madre quien tan solo asentía con la cabeza. Era la primera vez en verles, eran altos y muy serios en comparación a la pequeña estrafalaria de su hija. 

—Lo amo ¿Cómo puede irse? Lo amo... No le dije lo suficiente...

Apretar su espalda y dejar que sacara de sus sistema todo aquello. Valery le veía en silencio a distancia, no sabía ni qué decir ni que gesto hacer. Era como ver todo desde lejos, como si estuviese en una película muy triste donde era solo un espectador. 

—Quiero verlo, quiero despedirme —Expresó Linda. 

—Ve —Él no quería entrar a la habitación, no deseaba ver a su hermano así, la imagen de él el día anterior aun era muy vivida, estaba feliz bromeando mientras sacaba jugo del refrigerador y hacía un sonido de auto al chocarle  las piernas. 

La chica entró y él siguió hasta la sala, se sentó al lado de Sebastian quien le dio un abrazo fuerte también, el chico había llorado mucho. De hecho la mayoría en el lugar tenían los ojos hinchados y rojos. Milo y Byron estaban en uniforme escolar sentados y en silencio. 

El servicio funerario tardó al menos veinte minutos más. Su madre y Linda estaban en estado desgarrador, los padres de la menor se fueron después de unos minutos y ella se quedó conversando con la señora Gabriela. Luego su madre se retiró junto con los del servicio dejándole solo con Sebastian, Valery y Linda en la casa. 

Fue raro estar allí todos y en tal situación, ninguno de los presentes sabía qué hacer exactamente. Luka preparó algo de ensalada e iba por el pollo cuando todos admitieron no tener apetito en ese instante. 

—Un paro cardio pulmonar producto de la distrofia muscular de Duchenne —Escuchó varias veces esas palabras hasta que se halló repitiéndolas sin sentido. Linda se retiró luego de una hora, Sebastian le siguió con una despedida leve. 

Las siguientes horas las pasó en la cama con Valery recostada a su lado. Jmás imaginó sentirse tan mal por dentro como para no no sentir el calor de la chica a su lado, no obstante le agradecía su presencia, era en cierto modo reconfortante. 

Su madre no llegó sino hasta dos horas después para buscar algo de ropa y equipos que vender. 

—¿Qué pasó? 

—Es muy caro el servicio... 

—¿Qué tan mal estamos? —Preguntó él en voz baja y con pena de que Valery escuchara. 

—Aun no terminamos de pagar lo de la clínica la otra vez, voy a ver si vendo unas cosas ahorita para el servicio, pero el entierro de mañana... 

—Entiendo —Comprendía el silencio y la realidad caía tan fuerte sobre sus hombros que tuvo miedo de caer. 

¿Cómo la vida podía cambiar tan rápido? El día anterior no imaginó que sería el último día que lo tendría a su lado. Habría hecho tantas cosas de saberlo. Habría salido, habría amanecido jugando con él en la consola cualquier tontería. Si tan solo hubiese sabido que era el último día de felicidad. Pero no fue as, y la realidad golpeó tan fuerte que ahora estaba derrumbado sin saber como colocarse de pie nuevamente. Había un sentimiento de culpa y ausencia que comenzaba a llenarle. Las palabras de su hermano resonaban cual eco en su mente, el deseo de caminar, de poder correr y estar en la calle como los demás, o lo feliz de poder estar en la piscina y compartir con todos. 

La persona que más sufría aparte de él era su madre, quien no había descansado y regresó a las once de la noche envuelta en llanto por no tener suficiente dinero para el entierro al día siguiente a pesar de haber vendido el equipo respiratorio, el televisor y su anillo de compromiso. 

Lo que quedaba de valor era la computadora de Dylan y las consolas pero ninguno de los dos pensaba vender aquello. Primero paso la opción de vender la casa y mudarse a un lugar más pequeño y alejado antes que eso. 


El día siguiente amaneció como ningún otro, Luka no había dormido en toda la noche, dejó la televisión encendida y había leído los cien mensajes que Valery le dejó respondiendo cada uno lentamente. Luka caminó despacio hasta el instituto, faltó a la primera clase y espero sentado en el pasillo a que fuese hora de que el equipo entrenara. 

Cuando Luka abrió la puerta y entro en el vestuario Milo, Byron, Justin, Ian y Jeniffer se quedaron en silencio, salieron del agua y le miraron sin hallar palabras. Luka mantenía la cabeza gacha, no había llanto en sus glándulas lacrimales. 

—Yo no habría venido hoy aquí de no ser necesario...  —Luka levantó el rostro — Mi mamá vendió varias cosas de la casa y hoy intentará vender los muebles y la nevera, yo venderé mi computador. Pero aun así Podría faltar dinero y la única otra opción sería vender la casa y mudarnos —Luka bajó nuevamente la mirada e intentó no llorar, aquello no era dolor, era resumirse a o más bajo y perder cualquier grado de orgullo. Milo avanzó un poco pero el chico volvió a hablar —Quería saber si alguno de ustedes podría colaborar conmigo para terminar de pagar los gastos  —Apretó los puños tomando el pantalón entre sus dedos con furia —Ustedes saben que no les pediría de no ser necesario, lo que sea, cuanto fuese... yo... 

—No va a ser necesario —Sebastian entró interrumpiendo el momento, Milo los miraba sin saber qué exactamente decir. Era inteligente pero tales temas se escapaban de su mente al ser hijo único. 

—Sebastian yo... 

—Tu mamá me dijo que viniste hasta acá, me tarde porque tuve que esperar un taxi. 

—El entierro será dentro de unas tres horas —Expresó Luka. 

—No deberías estar aquí, deberías estar con tu mamá en la funeraria, está mal idiota. 

—Pero yo, el dinero.

—Le acabo de dar el dinero a tu mamá, Valery me comentó sobre eso anoche cuando fui a ver a Fernanda. Había una persona que desde hace un mes me estaba insistiendo en que le vendiera la motocicleta y bueno, terminé vendiéndola. 

—¿Qué hiciste qué? —Milo abrió la boca sin creerselo. 

—¿Qué? ¿La vendiste? 

—Bueno, tampoco es para tanto. 

—Tu amabas tu moto. 

—Dy fue un gran amigo —Sebastian apartó la vista —Le quité varios juegos y no los regresé, nunca se quejó en lo absoluto. 

—Eso es...

—Ya me compraré otra moto de todas formas.

—Yo no tengo como para pagarte. 

—Lo tendremos si vamos al mar abierto —Sebastian vio a Luka y este le devolvió la mirada. Milo estaba frente a ellos. 

—Entonces no hay duda, tendremos que ir juntos a la competencia de mar abierto. 

—Milo. 

—Ya me imaginaba que terminarían decidiendo por algo así. Los extrañaremos en la piscina. 

—Más vale que nos extrañen y lleguen al oro, sobre todo tu Milo, este es tu último año aquí. 

—Solo es salir, ahora es cuando tendré camino por delante, la universidad es tan grande y prometedora...

—¿Estarán en mar abierto entonces? —Ian llegaba adonde se hallaba el resto —Suerte, es una de las competencias más difíciles. 

—Tendrán que aumentar de peso si quieren estar allí —Byron se acercó también. 

—Ya los escuchaste, solo nos queda una cosa por hacer, vencer —Expresó Sebastian. 

—Dylan lo habría querido así, somos los pro players después de todo. 

—Muévelo, tu mamá se quedará seca de tanto llorar allá y tenemos que tomar un taxi. Valery está con ella pero ya sabes que no es la mejor para esas cosas. 

Luka y Sebastian partieron en silencio dejando la piscina en una confusión de pensamientos y confusiones. Los presentes sintieron como si dos grandes se marcharan tomando un camino distinto, uno grande y peligroso. Luka y Sebastian no superaban aun la perdida, pero ahora la visión de lo que debían hacer se hallaba más clara que antes. El único camino posible era el que se habían marcado. Ganar a toda costa, vencer a como diese lugar. 

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