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BAJO EL AGUA

6. INTERESCOLAR

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Revisó el celular, las dos palomas azules continuaban allí y ninguna respuesta de ella a sus disculpas. Llevaban dos semanas del incidente y ninguna palabra entre ambos. Comenzaba a desesperarse, no era la primera vez que alguien le dejaba en visto, pero si la primera en que le dolía e importaba tanto una respuesta. 

Terminó de comer el pedazo de pan y tomó la chaqueta nueva. Estaba orgulloso de ella, su madre se esforzó en comprársela al igual que el resto del equipo regular de natación. El color negro y azul era llamativo y el resto de los alumnos los miraban al deambular por los pasillos. Cuando esto sucedía tenía dificultad en decidir si estaba orgulloso por el equipo de natación o avergonzado por llamar la atención. 

Dylan tampoco había mejorado, el cuello cada vez se tornaba mas rígido y ni él ni su madre se atrevían a hablar de ello, era como alborotar un avispero que solo desencadenaría llanto en el chico, quién se mantuvo ocupado y feliz gracias a la compañía de su novia. La chaqueta y su inclusión en el equipo regular trajo otras cosas consigo además de las miradas inquietantes. Problemas con los mayores, afortunadamente había aprendido a esquivarles mucho tiempo atrás. Pero por sobre todas las cosas, lo que más le afectaba en su día a día, era el silencio incomodo al encontrarse con Valery antes o al salir de entrenar. Los compañeros de natación lo notaron de inmediato, pero nadie se inmiscuía en el tema, incluyendo a Sebastian y Justin. 

Los entrenamientos y las clases ahora eran más rudas, cada entrenamiento era peor que el anterior y las pesas pasaron a ser parte del día a día para todos en el área de las piscinas. Sebastian le colocaba rutinas extras a las que Milo le exigía y los exámenes, principalmente los de física se ponían cada vez mas rudos. Por consiguiente el tiburón se la pasaba más horas en su casa, horas que en realidad no estudiaba sino que gastaba frente a la consola con Dylan. Incluso Fernanda, la novia de Sebastian y prima de Valery llegó a la casa a compartir. La chica era bastante agradable, de aspecto reservado en un gran contraste a Linda quien se emocionaba y gritaba mientras Dylan mataba a los demás en la consola; pero no tan hermosa como era Valery, o al menos Luka pensaba de ese modo. Su madre se hallaba encantada con la cantidad de personas que terminaban compartiendo con Dylan. 

Salió de la clase de química que terminó diez minutos antes con la esperanza de no encontrarse a los idiotas bravucones cerca. Caminó lento pensando en las respuestas del examen, estaba seguro de la mayoría, pero el benzeno era... Esfumó el pensamiento cuando notó una chaqueta con un pez espada en la espalda entrar en la zona de las piscinas. Apresuró el paso para encontrar la riña abierta cruzando el umbral. 

Sebastian, Justin y Byron se hallaban de pie frente a Oliver, Jhon y dos chicos màs, uno de ellos bastante delgado y el cuarto fornido y de espalda muy ancha. El de cabello verde se hallaba adelante del resto, y Oliver mantenía la misma sonrisa que Luka tanto odiaba. No lo pensó para colocarse al lado de Byron e impedir el paso. La tensión se sentía y en las gradas todos se hallaban de pie observando lo más cerca de la baranda posible. 

-Lárgate -El de la voz imponente era Sebastian. 

-No entiendo la hostilidad, venimos a tener un rato agradable entre compañeros. Y a saber si ya seleccionaron a los nuevos regulares -Luka sintió la mirada del chico sobre él y su chaqueta - Aunque es obvio que ya lo hicieron. 

-Patético - La burla de Oliver taladraba sus oidos, pero guardó silencio conteniendo la ira. 

-Me habría gustado conversar un rato con Milo, además, creo que incluso podríamos hacer alguna competencia, amistosa previa a los interescolares. 

-Limpiaron la piscina ayer, sería una lástima ensuciarla tan rápido -Sebastian se mantuvo firme frente al resto. 

-Pero que insolentes pueden ser estos niños — Oliver dio un paso adelante. 

-Dame la excusa para patearte- Ian apareció detrás del resto junto con Milo. 

-No necesitamos ser tan hostiles. Creo... — Milo detuvo a Ian y caminó hacia el grupo de invitados -Es extraño tenerlos por acá. Mucho más después de que escuché noticias interesantes. Escuché que les ganaron -El silencio se mantuvo durante un par de segundos, en los que incluso Luka se extrañó ante ello. Era bastante confuso, irreal pensar que ese equipo, donde estaba Jhon y Oliver fuese vencido -¿Es verdad? 

-Lo es, la escuela de arte nosequèrayos. 

-Carolingio. 

-Esa cosa rara... -Refunfuñó Jhon. 

-¿Les ganaron a todos? ¿Cada uno? -Preguntó Sebastian. 

-No, el problema es que uno solo fue el que nos ganó, a todos, en cinco rondas seguidas -Contestó Jhon con un rostro serio. Milo se hallaba igual, guardó silencio, calmado, sin decir nada al respecto, el resto del equipo se quedó observandose. Valery llegaba y se encontraba con la noticia al igual que el resto. 

-¿Un nadador estrella? 

-Un estadounidense por lo visto. 

-¿Qué carajo hace un Phelps aquí? -Exclamó Justin en voz alta. 

-Se quedará una temporada por trabajo de algún familiar, y va a la competencia- Argumentó Jhon. 

-Bueno, supongo que veremos cuando estemos en los interescolares - Finalizó Milo con una amplia sonrisa -Ahora, mi equipo necesita entrenar, y creo que no hay suficientes carriles. 

-Descuida, creo que se nos quitaron las ganas de entrar al agua, de todas formas, lo que vinimos a hacer ya lo hicimos, están advertidos, será una lucha triple este año. 

-Será triple entonces. 

-Veo tu nueva adquisición -Luka sintió la mirada posarse en él. 

-La verás en el interescolar, por ahora confórmate con saber que forma parte de nuestro equipo -El equipo rival se retiró en silencio mientras el alboroto se formaba en el propio. La noticia de que competirían contra un nuevo nadador entrenado en el extranjero era tan alarmante como sorpresiva. Las esperanzas se reducían, o al menos así lo veía Luka, a mucha diferencia de Byron y Christian, quienes comentaban que era excelente y una excusa perfecta para exigirse el doble. 

Luka solo tuvo dos horas para entrenar, Valery no estaba buscando a Dylan y por ende su tiempo para hallarse en el instituto se veía reducido. Luego de ello se cambió y dirigió a comer para irse a casa, pero un revuelo en los pasillos llamó su atención. 

Las chicas cuchicheaban y señalaban... le señalaban, a él y a Justin que realizaba una pantomina de un baile más allá. Además un grupo de chicos observaba el tablero de publicaciones escolares en un frenesí que solo podía significar que algo importante sucedía. 

Se acercó por mera curiosidad aun con el estomago vuelto un agujero negro de hambre. Apartó a un par de personas y de inmediato encontró la causa del revuelo. En la cartelera, frente a todos los alumnos estaba publicada una foto de Byron junto a su novio caminando tomados de la mano. Se acercó para arrancar la publicación, pero Josefina, la madre superiora del instituto agustiniano surgió de la nada, y con un movimiento de la mano tomó el pedazo de papel dirigiéndose al club de natación. 

Nada bueno podía surgir de aquello, razonó el chico con el corazón a mil, como si él fuese un guardián de aquel secreto. Y lo peor es que él no podía quedarse, debía ir a casa a estar con Dylan. Todo lo que pudo hacer fue mandar un mensaje a Justin y Sebastian lo más rápido que pudo. 

Luka llegó a casa con un extraño sabor de boca, preocupado por el resto del equipo de natación, su hermano mientras tanto estaba tendido sobre la cama rendido y roncando. La comida preparada sobre la mesa junto con una nota de su madre "cuídense los dos, llego a eso de las ocho" Se recostó en la cama luego de comer. Los mensajes de texto de Justin, Milo y Sebastian no tardaron en llegar, las cosas estaban peor de lo que él podía imaginar. Acababan de ordenar la expulsión de Byron del instituto y por consiguiente del equipo de natación y el día siguiente se celebraría una junta disciplinaria para discutir el asunto con sus padres. 

En la tarde debió ocuparse de recoger la casa y las tareas de química y física, que terminaron consumiéndole hasta la noche. Para cuando se levantó de la mesa, ya su madre había llegado y preparaba la cena, su hermano se hallaba chateando con Linda y su celular era un mar de mensajes. 

—"No podemos dejar que se lleven a Byron, es uno de los mejores, y el interescolar está encima de nosotros" —Milo. 

—"Esa mierda no es razón para expulsar a alguien" —Justin. 

—"Esa vieja arpía. Qué carajos le importa a ella si él lo da o no? Debe ser que nunca se ha dado dedo, o ha visto a un cura..." —Sebastian.

—"Hablaré mañana en la junta" —Milo

—"Tengo ganas de llegarme donde esa mujer a ver que me dice a mi en la cara" —Sebastian.

—"El tibu dice que irá donde la vieja" —Justin

—"Dile al idiota de Sebastian que no haga nada, que deje a los demás conversar mañana. No vayas a hacer una estupidez tu también" —Milo. 

—"Hablé con la mamá de Byron, está mal..." —Justin

—"Debemos apoyar a Byron de alguna manera" —Milo.

—"Ahora Milo dice que si voy donde la vieja Josefina me expulsa del equipo. Qué le pasa?" — Sebastian.

—"Creo que también iré a la audiencia esa de mañana" —Justin.

Y finalmente un mensaje de quien más esperaba leer —"Estoy preocupada por By, no quiero lo saquen del equipo" —Valery.

El corazón le dio un vuelco, después de semanas ella le enviaba un mensaje, por corto que fuese, sin importar lo extraño y malo que era la situación. Se sintió feliz de poder leerla. Repasó la única línea un par de veces antes de responder.

—"Estará bien, hablaremos por él en la junta de mañana" —Lo escribió y decidió en el acto, estaría allí dándole su apoyo, aunque no tenía la menor idea de qué decir en una junta, menos en un caso como aquel, siquiera había leído las leyes de la institución como para saber existía algo en contra de ello. 

Quizás era un poco egoísta de su parte, terminar sintiéndose tan feliz como para gritar cuando su compañero enfrentaba una expulsión y todo su equipo una gran perdida. Pero así se hallaba, con ganas de saltar de felicidad ante aquel diminuto e insignificante mensaje. Sin importar lo pequeño que fuese este, el silencio se rompió y él podía volver a verla y conversar de nuevo con ella. 

La noche y la mañana siguiente llegaron de inmediato, las tareas quedaron inconclusas por culpa del pensamiento del leve mensaje y lo que ello podía implicar. Se despertó temprano, comió dos platos de cereal y caminó hasta el instituto repasando en la mente las palabras que podría decir frente a la junta. La clase de historia fue inexistente, su mente estaba distraída en lo que sucedería. Tampoco le interesaba saber el pasado de un hombre que se escondió en una casa y luchó desde allí contra otro grupo de personas. 

La siguiente hora pertenecía a biología, la saltaría. Salió del salón sin prestar atención al grupo que intentó retenerlo en las afueras del aula. Cruzó el pasillo y halló a un tumulto agrupado de chicos en el pasillo buscando de entrar en la sala de juntas. También se hallaban algunos padres y representantes, de pie y con aspecto serio. 

—¡Hasta que llegas! —Justin se acercó lanzándose sobre él —Te esperábamos —Detrás se acercaban también Milo, Sebastian, Ian y Byron con el cabello húmedo y los ojos rojos. 

—Hola. 

—Gracias por venir Luka —La voz del grandulón fue quebrada y apenas audible. 

—Estás todo.

—Quise nadar un rato antes de que me expulsen, ya sabes, una última vez. 

—Nadie te expulsará —La voz de Milo era más fuerte y decidida que nunca. Un murmullo se apoderó de la estancia, Josefina entraba a la sala de la junta en conjunto al comité disciplinario del instituto, un cuerpo conformado por monjas y un padre novato llegado un par de meses atrás. El grupo de padres y representantes le siguieron tomando lugares en la pequeña sala. Un grupo de sillas blancas de plástico le esperaban en forma semi circular. Una extra en el medio, Luka adivinó de inmediato que aquella sería el lugar de Byron, adelante y separado del resto. 

Más allá al frente de todo presidido por una larga mesa rectangular los siete miembros del comité tomaron asiento, en el medio de todo se hallaba Josefina, con su traje blanco impecable y aquella mirada altiva y nariz arrugada como si algo apestase muy cerca... constantemente. 

Los chicos tomaron asiento adelante, los padres de Byron le dieron una pequeña palmada en el hombro en total silencio antes de que se sentara al frente de todo aquel teatro. Jennifer y Valery tardaron en llegar, pero sus puestos fueron apartados. Luka la miró a los ojos y ella le saludó con un leve gesto de la mano. Su corazón se aceleró de inmediato y deseó tener un panfleto para leer y defender a Byron, uno como el que sostenía Milo en ese momento y repasaba en voz baja. 

—¡Silencio por favor! —La voz de la madre superiora se alzó y el silencio inundó el lugar, las puertas quedaron abiertas y un gran cúmulo de estudiantes se aglomeraron allí entre risas y miradas nada alentadoras —Estamos aquí reunidos por una falta grave para con nuestra institución y la comunidad. 

—¿La comunidad? ¿Caso mató a alguien? —Bramó por lo bajo Sebastian, Ian de inmediato interpuso su brazo para no dejarle levantar. 

—La ley de nuestro señor es piadosa, nuestro señor es comprensivo, pero también exige el respeto, respeto en el espíritu y en nuestros cuerpos. El alumno aquí presente fue grabado y fotografiado junto a otro chico. El día de ayer me acerqué personalmente por esa razón hasta el chico y le pregunté la naturaleza de tal hecho. Para mi sorpresa el chico de nombre Byron, el cual tenemos aquí al frente me certificó que la persona en las fotos es su novio. 

Las voces de sorpresa y espanto se hicieron escuchar, el murmullo incrementó, principalmente afuera donde los alumnos escuchaban atentos para saber que era tal ajetreo. “Es una verguenza” se escuchó decir a una mujer “Que lo expulsen y listo” La voz de un hombre algo gordo en la parte de atrás “un marico, lo que faltaba” expresó otro. Voltearon para identificar las voces mientras tanto Josefina asentía levemente con la cabeza en conjunto a otra mujer delgada y de ojos pequeños. 

—¿Es esto cierto Byron? —La pregunta de Josefina calló abruptamente de nuevo el lugar. 

Para Luka fue extraño, Byron siempre se mostraba fuerte jovial pero rudo a pesar de sus gustos. Ahora estaba cabizbajo, no emitía ruido alguno, pero por el movimiento de sus hombros y los puños sobre sus rodillas era obvio que se hallaba llorando —Si, él... —La voz se quebró de un modo abrupto. Milo mostraba un coraje sin igual —Él es mi novio —Terminó por soltar en un hilo de voz. 

—¿Sabes tu que eso es un pecado y que la biblia habla sobre ello? 

—... Si señora, lo sé. 

—Y aun así decidiste tomar el camino del pecado. 

—Si, algo así —Luka se hallaba a tan solo unos cuatro metros y aun así era difícil percibir su voz, en cambio los murmullos y grititos en la parte trasera iban a derrumbar el lugar. 

—¡Silencio por favor! Estamos ante un caso fuerte señores, lamentablemente el demonio ha entrado en el cuerpo de este niño y lo ha llevado por un camino pecaminoso. La comunidad sufriría mucho, aliento al comité a su debida expulsión inmediata temiendo que su ejemplo pueda infectar al resto de los chicos del instituto. 

Las personas en el comité asintieron de inmediato. Luka se sorprendió, no había nada defendiendo, aquello no era siquiera como un juicio, era como declaración y sentencia en la misma frase. Milo se levantó de su asiento llamando la atención de todos los presentes. 

—Madre superiora yo tengo que decir unas palabras. 

—Esto no le corresponde señor...

—Me corresponde, como vicepresidente del consejo estudiantil, mejor promedio del instituto, amigo del acusado y capitán del equipo de natación donde también se encuentra el chico. Si alguien tiene el derecho de hablar por los estudiantes, soy yo. 

El silencio perduró, la madre superiora no dijo nada, no le dio señal de poder seguir pero tampoco le negó de nuevo el habla.

—Como muchos ustedes sabrán mi nombre es Milo, soy alumno de esta institución y como ya lo dije, vicepresidente del consejo, mejor promedio del instituto y capitán del equipo de natación. Y más importante, amigo por tres años de Byron a quien conozco a la perfección. Byron es una persona agradable que comparte con sus compañeros, jamás se le ha insinuado a ninguno de los chicos dentro del instituto y mantiene su relación por fuera como una vida aparte de la que vive dentro de estas paredes. Resulta inaudito que se castigue a una persona por algo que sucede y mantiene en su vida privada, y que no afecta la integridad del resto del estudiantado en ningún momento y que además ha proporcionado galardones, tres medallas exactamente para la institución y cuyas copias se encuentran en la vidriera en el hall. 

—Lindas palabras señor Milo, pero debo recordarle que lo que el señor aquí presente ha hecho va en contra de las sagradas escrituras. Por lo tanto... 

—¿Lo juzgaremos en base a las escrituras? —Milo interrumpió de nuevo a la mujer y esta vez todo el mundo le miró de mala manera —Si vamos a juzgar por las escrituras entonces expulsemos a todos los presentes, incluyéndoles a ustedes miembros del comité. 

—¿Qué insulto es ese? ¡Haga el favor de mostrar más respeto y guarde silencio en su silla porque...

—¡No guardaré silencio! Según su propia biblia usted madre superiora no tiene el derecho siquiera a poder alzarme la voz o a tratarme como igual. Si no me creen pueden verificar en la primera de Timoteos, capítulo dos del versículo once al catorce. Dice clara y expresamente que en una reunión la mujer no tiene derecho a levantar su palabra frente a la de un hombre. 

—Es obvio que me encuentro aquí como sierva de Dios y mi condición de mujer... 

—También podríamos decir que todos somos pecadores y merecemos estar en el infierno. Por el simple hecho de hallarnos vestidos, deberíamos estar desnudos o usar solo tela de un solo tipo y confección. Levíticos diecinueve diecinueve.

—No vinimos aquí a burlarnos de la biblia por reglas que han sido desechadas. 

—¿Ahora es usted quien decide que regla es actual y cual no?

—¡Señor Milo, haga el favor de sentarse o será sancionado al igual que el señor Byron! —La voz de la mujer bramó por encima del resto. 

—Yo también quiero hablar —Sebastian se colocó de pie. 

—Y yo —Ian le secundaba.

—Yo —Luka se levantó a pesar de que sus piernas temblaban. 

—Y yo —Justin continuo con una sonrisa mirando a sus compañeros. Desde la distancia podía sentir las miradas comprensivas y la sonrisa de la madre de Byron. Una mujer de cabello negro y rostro bonachón. 

—Esto es tonto de verdad —Expresó la segunda mujer al lado de la madre superiora. Pero la voz de un hombre en la audiencia interrumpió. 

—Soy el presidente del consejo de padres, y doy mi permiso para que los chicos hablen, es obvio que son sus compañeros del equipo de natación — Milo asintió con la cabeza, era obvio que él y el hombre se conocían. 

—Bien, que hable el primero —Josefina dio el habla a Sebastian. 

—Yo he sido compañero de Byron durante dos años, y durante ese transcurso de tiempo —Luka se hallaba de pie al igual que los demás chicos, no escuchaba en realidad las palabras del tiburón, prestaba más atención al rostro colérico y cubierto en llanto de Valery, a la ira en el rostro de Milo y Sebastian y por último en la mirada dispersa de los miembros del comité. 

De hecho Josefina no prestaba atención tampoco a las palabras del tiburón, conversaba en voz baja con la otra mujer delgada con traje de monja, y realizaba una seña al padre novato quien asentía con la cabeza. Era obvio que no importaba lo que ellos dijeran, la sentencia estaba tomada de todas formas, o al menos así lo entendió Luka. 

De manera sorpresiva le tocó el turno de hablar y las miradas se concentraron en él. No tenía discurso preparado ni argumentos como Milo, tampoco sabía qué decir, aunque dada la situación era obvio que poco importaba, el comité continuaba conversando de manera análoga. Observó a Valery, volteó y notó que algunos alumnos habían entrado al lugar y se hallaban de pie al fondo, al final observó a Byron quien continuaba sentado de espaldas a ellos con la cabeza baja. La locura pasó por su cabeza durante un segundo.

—Yo también soy gay —Luka habló y la reacción fue inmediata, sus compañeros le observaron boquiabiertos. Byron volteó desde su silla y en el comité todos quedaron helados ante la confesión. 

Estalló un murmullo fuerte y espantoso en la zona trasera donde se hallaba el alumnado y fue necesario un instante para que las voces del comité se comprendieran. Luka tragó saliva, lo había hecho, por dentro de su cuerpo se hallaba una risa loca que deseaba salir. Era una locura, lo dijo sin pensar, era una burla expresa al comité, pero las palabras ya habían sido dichas. De pronto encontró la mirada de Milo con una sonrisa fugaz y un guiño de ojo y la voz del capitán del equipo se escuchó fuerte y clara por encima del resto. 

—Yo también soy gay, de hecho Sebastian y yo llevamos dos años de relación —Expresó abrazando a un Sebastian que lo miró contrariado sin saber que decir. Fue necesario un codazo de Ian para que reaccionara. 

—Yo... Este, bueno, yo también soy gay, y soy el novio de él —Expresó en voz ronca y confusa. 

—Lo siento chicas. Yo también me declaro gay —Justin primero lanzó un saludo a un grupo de muchachas en la zona trasera —Y este que está aquí a mi lado también es una loca, al igual que yo —Le dio una fuerte palmada a Ian. 

—Si, yo también. 

El escándalo fue instantáneo, las voces de los estudiantes resonaron y los padres comenzaron a levantarse alzando también la voz en una sarta de palabras que no tenían sentido. El comité intentó hablar pero ninguno era escuchado, el desastre se apoderó del lugar hasta que Josefina se dio a escuchar por encima del resto. 

—¡Señor Byron, Milo, Sebastian y el resto, a mi despacho en este momento! —Y con aquellas palabras se marchó de la estancia dejando el desastre atrás. 

Los chicos se miraron a las caras mientras la estancia iba siendo desalojada, Sebastian se zafaba del abrazo de Milo de mala gana. La madre de Byron les hizo un gesto de aprobación con una sonrisa. Byron fue el último en levantarse de la silla, para observarles y darles un abrazo tan fuerte que Luka sintió le asfixiaba. 

—¿Por qué lo hicieron? ¿Están locos? —Preguntó quitando sus lágrimas con la manga de la camisa. 

—No sé, pregúntale a Luka —Expresó Milo. 

—Yo, no sé, entré en pánico —Se disculpó este —¿Por qué los demás me siguieron? 

—Porque puede resultar un buen plan —Expresó el capitán ante la mirada confusa del resto —No nos pueden expulsar a todos, somos el equipo de natación, y esto puede ser nuestra jugada. Y ustedes se unieron si comprenderlo. 

—No sé, a mi me dio risa la cara de la vieja esa y me quise unir —Expresó Justin. 

—Bueno, si, la cara de la vieja Josefina fue bastante buena —Expresó Sebastian quitando un poco el rostro amargado. 

—¿Qué rayos hicieron? —Jennifer y Valery llegaban hasta ellos apartándose de las personas que salían. 

—¿Este era el dichoso plan que tenían? —Preguntó la menor de las féminas. 

—No, esto fue el plan b improvisado. Obra y autoría de Luka —señaló Milo. 

—¿Estás loco? Ahora los pueden expulsar a todos, acaban de hacer enojar a esa vieja loca. 

—No lo pensé, yo solo me fijé que los de la junta no prestaban atención y bueno... 

—Descuida Valery, podemos usar esto a nuestro favor —Señaló el capitán. 

—Si el capi lo dice yo le sigo —Justin comenzó a marchar donde un grupo de chicas alborotadas en las puertas. Todos se le quedaron mirando cuando se colaba a conversar con ellas y volteaba para hacerle un saludo raro a Ian diciéndole que se uniera el grupo y este lo miraba con su expresión fría característica. 

—Debemos llegarnos hasta donde la superiora —Señaló Milo. 

—No sé como agradecerles, pero no quiero que estén en peligro por mi, yo me lo busqué y ... 

—Y somos un equipo, un equipo se mantiene junto —Apunto Ian siguiendo al capitán. 

—Ya qué, Valery y yo nos declaramos lesbianas si es necesario —Señaló Jennifer tomando el mismo curso.

—Esto es una locura —Valery miró a Luka y este sonrió por instinto —Aunque está divertido, vamos donde esa vieja. 

El camino por los pasillos de la escuela era una locura, como en cualquier otro lugar la información se regó como pólvora por el lugar, las miradas se concentraban en ellos a cada paso. Luka sentía que de una forma u otra había cierto poder en ello, en la atención que atraían ahora y en como todos los del instituto reaccionaban. 

—¿Crees que en verdad sean gays? 

—Seria una lastima ¿No?

—Los expulsarán, yo que te lo digo.

—Pero es todo el equipo de natación viejo. 

—¿Le has visto la espalda al moreno? 

—El tiburón me da miedo, yo prefiero a Milo. 

—Ya ves que no debió darte miedo, es... ya sabes... 

—Byron no estaba nada mal, yo te apuesto lo convierto. 

—Yo vi una competencia de ellos, son bastante rápidos en el agua. 

—Se entrenan para eso, deberían serlo. 

—¿Crees que nos dejen sacarnos una foto con ellos? 

—Deberías pedir la foto cuando estuvieran en la piscina, sin camisa se ven mejor. 

—Yo me muero es por las piernas de Byron, son gruesas. 

—Tu manía por las piernas. 

—Justin no es gay, eso lo puedo asegurar. 

—El nuevo es tan cuchi. 

—También es gay.

—Yo haría hablar a ese alto, al callado.

—Se llama Ian, va a mi clase. 

—¿Me lo presentas?

—Tampoco tiene mal trasero ese capitán.

—Y con las chicas guapas que tienen. 

—Y así nos quedamos sin equipo de natación.

—Tu ni ves esas cosas. 

—Pero ellos estaban allí pues. 

—Dicen que el tiburón estuvo con todas las de la clase tres b. 

—¿Tú crees? 

—Es la princesa.

—Ese es nuevo, no lo había visto. 

—Esa espalda...

Llegaron hasta la puerta en cuestión y todos entraron con cuidado, Josefina les esperaba con el ceño fruncido y una taza de café negro. Cerraron la puerta a pesar de que afuera habían bastantes personas pegadas a las paredes en silencio esperando escuchar incluso los alfileres caer. 

—¿Quién de ustedes me va a explicar la estupidez sin razón y la burla que acaban de hacer allá afuera? —A sus palabras le siguió un silencio —Del resto de ustedes quizás me lo habría esperado, pero ¿Tú Milo? Voy a tener que llamar y hablar por primera vez con tus padres. Estoy segura que estarán muy consternados por escuchar esto.

—Puede hacerlo pero ya lo están, mis padres estaban sentados junto con los demás, son miembros del consejo de padres y representantes —Respondió el chico. 

Josefina se mostró decepcionada por esa respuesta y continuó —Y usted Ian de la familia Beltran, estoy segura de que tu madre es muy devota.

—Tengo dos meses viviendo solo y trabajando en las tardes para poder mantenerme, llámela si lo desea, no le contestará —Muchos se miraron en silencio. Luka no tenía ni la menor idea. 

—Usted señorito Luka, entró recientemente al instituto —Luka tragó saliva y miró al resto, era obvio que no se dejaban intimidar. ¿Y él? ¿Qué iba a decir él? 

—Podemos expulsarle ahora mismo. 

Aquello fue más fácil de lo que esperaba, temía era que llamara a su madre, pero no una expulsión —Yo no deseaba entrar al instituto —Aunque ahora la realidad era distinta, el instituto era casi toda su vida, los entrenamientos y la chica que se hallaba a sus espaldas —Mi hermano está muy enfermo y esto era un gasto que no podíamos costear, mi madre insistió y yo acepté con la condición de venir e irme  siempre por mi cuenta para ahorrar gastos. Si me saca estaré mejor. 

—¿A ninguno de ustedes les interesa su futuro? ¿Les da igual si los saco a todos? 

—A usted le importa —Intervino Milo. 

—Los voy a sacar, ¡A todos! ¡Por falta de moral y decencia! ¡Por groseros! 

—El año llegamos solo al segundo lugar, pero el tiburón obtuvo un chance de ir a los nacionales y presentarse en la competencia de nado en mar abierto. Estoy seguro de que la institución recibió una buena cantidad de dinero por ello. En la ley se encuentra que la institución que promueva y cuyos alumnos tengan logros extracurriculares serán recompensadas con un estimado. No recuerdo la Cifra.

—Este problema puede manchar la reputación de tan noble institución.

—Insignificante como que de pronto se expulse a toda la selección de natación a pocos días de celebrarse el interescolar y más porque todos ellos resultaron ser amanerados. 

—Es una idiotez, ustedes están fingiendo y yo...

—Usted lo sabe, pero ¿Qué dirán los medios? El consejo de padres se quejará, saldrá a la luz publica. Y en una semana se sabrá que no fuimos a los interescolares, no hay oportunidad para los nacionales, y la institución no recibirá el dinero que tanto necesita la administración. 

—No va a venir a mi oficina a chantajearme señor Milo. ¡Expulsado!

—También tengo entendido que el equipo de futbol salón quedó muy bajo este año. 

—¡Expulsado dije!

—No la estoy contradiciendo, me iré del instituto, pero le sugiero que me expulse dentro de dos meses —Milo se levantó y la mujer quedó en silencio al igual que el resto, en parte sorprendido —Diga que se hacen averiguaciones sobre nuestra moral mientras tanto y retráselo durante dos meses, eso nos dará tiempo de estar en los interescolares y los nacionales, y el dinero llegará a la institución. 

—¡No te puedes ir Milo! —Jennifer se acercó tomándole de la mano. Josefina se quedó viendo a todos durante un par de minutos. 

—¿Cómo están para el interescolar? 

—Le puedo asegurar el primer puesto. 

En las cejas de la mujer se notó la duda, la lucha interna entre sus ideales y moral en contra del beneficio —Dos meses, y quiero aquí el premio del primer lugar para el instituto —Refunfuñó. 

—Bien. 

—Luego de eso tu y ese chico serán expulsados —Señaló a Byron el cual lloraba.

—Esta bien por mi, es mas de lo que esperaba. 

—Y los demás deberán cumplir algún castigo por su insolencia —Respiraba agitado —¡Ahora lárguense! Tengo trabajo atrasado y ustedes armaron un revuelo...

Al salir debieron atravesar un mar de personas que esperaban afuera. Los primeros fueron los padres de Byron quienes le abrazaron fuerte cuando este les decía que podía quedarse dos meses más. 

—De hecho luego del interescolar probablemente podamos enviar una carta a la alcaldía para que este prohíba la suspensión por el otro mes. Ya después de allí, estaríamos graduados. Por lo tanto no importa mucho. 

—¿Y tú pensaste todo eso mientras estábamos allí adentro? Yo me quedé viendo las arrugas que esa mujer tiene en el cuello. ¿No viste? —Justin realizó un ademán como de algo colgando de la barbilla —Son muchas, me recordó al hombre pez este de la película de piratas, que asco. 

—Gracias capitán, yo... Milo yo... 

—Deja de pensar en eso, tenemos algo más importante,ya la escucharon, tenemos que tener el primer lugar en el interescolar. 

Los entrenamientos a partir de ese día eran lo más semejante a una tortura que Luka pudiere imaginar. Pasaba cuatro o cinco horas metido en la piscina, su hermano era buscado por Valery y jugaba en las gradas mientras él sufría de dolores musculares y calambre por doquier. 

Las pesas ahora eran parte de la rutina diaria y a cada uno se les exigía el doble o triple que antes. No quedaba tiempo para tareas escolares, apenas podía llegar a casa comer y dormir. Dylan se quejaba de que abandonó los videojuegos, pero su figura era suplantada por Sebastian quien duraba hasta tarde jugando en la casa. Lo mejor de todo era sin duda Valery, intercambiar buenos días y buenas noches por celular, encontrarla por el pasillo e ir juntos a entrenar o regresar a casa mientras ella manejaba. 

El día del interescolar llegó tan rápido que no lo pudo creer, sus piernas llevaban veinte horas de temblor ininterrumpido. Por ordenes de Milo debió comer tres platos de pasta a las cinco de la mañana y aquello aun le pesaba dos horas después. 

—¿A que hora empiezan? 

—Nueve —Contestó Luka a su hermano. 

—Linda va a llegar un poco tarde entonces. 

—¿Pero tu tienes su entrada no?

—Si, pero no creo que eso vaya a estar muy lleno ¿No? 

—Es la competencia de toda la región ¿Tu crees que se llene?

—Pues depende si estamos en Sinnoh o Kanto o en islas sete. 

—Pues imagínate a una con seis gimnasios que competirán. 

—¡Muévanlo los dos! ¡Estamos retrasados! —Su madre Gabriela corrió por la sala con una mochila y la cartera en brazos y un zapato sin terminar de colocar. 

—¡Ya yo estoy! 

—Estás abrochándote la camisa Dy. 

—Tu cállate o te arrollo con mi silla te piso un pie y no compites —La corneta del taxi irrumpió en la casa y todos salieron corriendo para abordar junto con el par de bolsos. Principalmente Luka, quien llevaba uno enorme y rojo en su espalda. 

El mensaje de su celular le sacó del trance y el apuro cuando abordaba. 

—“Ya voy en camino” —Era el tercer mensaje de Valery esa mañana. 

—“Te dije que desperté tarde apenas estoy saliendo de mi casa”

—“Pues apúrate, quiero verte antes”

—“Y eso?”

—“Nada, estoy nerviosa”. 

—“Lo harás bien”

—“No pude dormir, y esa pasta...”

—“También tuviste que comerla?”

—“A las cuatro y media estaba comiendo, fue horrible!”

—“Tenia buen sabor” 

—“Eran las cuatro de la mañana”

—“Yo la comí a las cinco y caí dormido de nuevo por una hora” 

—“No entiendo cómo puedes hacerlo, muévelo” 

—“Tú vas cerca?” —El taxi ya se encontraba en movimiento. Lo último fue montar a Dylan en el auto y subir la silla de ruedas a la parte trasera. 

—“Estoy como a media hora del estadium, Milo ya está allí como eufórico”

—“Yo siento que vomitaré en cualquier momento”

—“La pasta?”

—“Nervios, estará difícil”

—“Somos los mejores ten confianza” —Luka leyó el mensaje varias veces en el carro cuando avanzaban por la autopista rumbo a la ciudad a buena velocidad. 

—¿Ya son novios? —Preguntó Dylan asomando la cabeza. 

—No. 

—¿Y? ¿Para cuando? 

—No tengo idea —Contestó Luka con ganas de no recordar ese punto, después del entrenamiento estaba feliz de que Valery le hablase de nuevo, pero no se atrevía a tocar el tema y que una segunda bofetada cortara toda la amistad y trato que tenían hasta ahora. 

—Yo insistiría. 

—Mmmm —No deseaba responder. 

—¿Estás nervioso por lo de hoy? — Insistió el hermano menor. 

—Bastante. 

—Descuida, serás como Ash cuando gana la liga pokemon. 

—Pero Ash nunca ha ganado una liga pokemon —Volteó contrariado Luka. 

—¡Exacto!

—A veces no eres de mucho ánimo Dy... —El hermano menor soltó una fuerte carcajada y Gabriela daba indicaciones al conductor. 

—“Hay muchas chicas aquí! ! —Justin parecía ya haber llegado. 

—“Pensé habías invitado a Natasha”

—“Creo que sus padres no la dejaron venir”

—“Quiero agradecerles a todos por este día. Sin importar lo que suceda, los considero mis hermanos” —Mensaje de Byron. 

—“Vamos a ganar” “Los quiero a todos aquí ya!” —No necesitaba siquiera ver el remitente para saber que era Milo. 

El trayecto de una hora se convirtió en un par de minutos en su mente. Bajar del auto fue un acto de suprema voluntad, sus piernas no reaccionaban y el estadium lucía más imponente de como lo recordaba. Era enorme por cualquier lugar que lo vieras. Pero lo que más le ponía a temblar era la cantidad de personas en los alrededores, aun más el par de chaquetas de colores que observó. Fue Dylan quien sacó la suya del bolso y se la lanzó. 

—Vale que te la pongas, tenemos que representar a nuestro equipo —Sebastian llegaba de estacionar su moto junto a un poste y amarrar una cadena a la rueda. 

—¿Qué paso nub? 

—Hey pro player —Su hermano y su compañero se saludaban. 

—Hola señora Gabriela. 

—Hola Sebas, creo que ya deberían estar adentro. 

—Ni que lo diga, Milo está hecho una fiera allí adentro. 

—Supongo quiere conversar con su equipo —Luka y Sebastian sacaban a Dylan del taxi a la silla de ruedas. 

—Le aseguro que quiere darnos un discurso hasta que entremos a la piscina. 

—¿Nos va a marear? —Preguntó Luka. 

—¿Qué más puede ser? 

—¿Por qué hay tanta gente? 

—Nosotros nos vamos adelantando para tomar asiento —Su madre tomaba la silla de ruedas del hermano menor. 

—Ok, bendición. 

—Luka, dios te cuide siempre estaré orgullosa no importa la posición, el estar aquí es todo un logro —Luka se ruborizó ante las palabras de su madre —Tú también Sebas, ahora vayan a nadar. 

—Gracias señora —El tiburón se colocó erguido dando la impresión de ser mas alto de lo que ya era. Algo curioso pues los últimos días Luka no lo veía ni tan alto ni tan musculoso como antes, probablemente por notarlo más como a un semejante y compañero, eso o el hecho de que él también había ganado peso y un par de centímetros más desde que comenzó a entrenar. 

—Eso de sin importar la posición, no sonó como que tengas muchas esperanzas en él mamá —Agregó Dylan —Naden, al menos en eso no son noobs —Se despidió. Luka y Sebastian tomaban el camino paralelo, el que daba directamente a la zona inferior de las duchas y salas administrativas. 

—Esos son los del Carolingio —Expresó Sebastian alzando la cabeza. Era apenas un grupo de cuatro chicos con chaquetas negras moradas y verdes. 

—¿Ese es? 

—Ese mismo .. —No era necesario que les presentaran a la estrella del instituto de arte Carolingio, este resaltaba del resto con extrema facilidad. El chico debía medir dos metros de altura, su cabello era de un negro intenso y su rostro algo infantil en contraste a la enorme masa de músculos que tenía por cuerpo. Luka lo miró con curiosidad. Era como si tomaran la cabeza de un chico y la implantasen en el cuerpo de un hombre superdesarrollado de treinta años. 

—¿Es real? ¿Vamos a competir contra eso? 

—Contra eso y otra gente y debemos ganar —pasaron al lado del grupo, un reportero tomaba las declaraciones del extranjero. 

—¿Y esos quienes son? 

—No reconozco la chaqueta. 

—¡Aquí están! —Jennifer llegó por su espalda, llevaba puesto el traje de baño y sobre este la chaqueta. De este modo solo se observaban sus piernas anchas y fuertes. 

—¿Ya están todos? —Preguntó el tiburón mientras era guiado a empujones. 

—Si, desde hace rato. Ustedes son los últimos en llegar. 

—¿Milo? 

—Como loco, no para de andar de un lado a otro. 

—¡Por fin! —Valery apareció recibiendo a Luka con un abrazo —Hola Sebastian —Percibió la mirada de Jennifer —En cinco minutos —El pequeño silencio —Ya entramos. 

—No se pierdan nada más, ya sabes como está el otro... — Jennifer empujó a Sebastian por la puerta para cerrarla después de ella. 

—Hola. 

—Tardaste demasiado. 

—Me quedé dormido —Se excusó el chico. 

—Ya sé. 

—¿Qué sucede? 

—Quiero irme de aquí. 

—¿Qué? 

—Estoy demasiado nerviosa, me voy a quedar congelada frente a la piscina Luka, lo sé, hace dos días soñé con eso y la verdad es que...

—No te vas a quedar paralizada ¡Mira mis piernas! Parecen gelatina. 

—No se ve nada. 

—¿Por qué no respiras un poco? 

—No sirve. 

—¿Vino tu familia? 

—Mi papá debe llegar en un rato, vine con mi prima, vino a ver a... 

—A Sebastian, pero de seguro también te verá a ti. 

—Algo así dijo ella. Eso solo empeora las cosas y me pone más nerviosa. 

—¡Vamos! —Le tomó de la mano.

—¿Y si fallo? —Valery se acercó y le abrazó fuerte —Abrázame —Le ordenó con voz apenas audible. Luka se quedó contrariado por un segundo antes de terminar por abrazarle también y sostenerla. Su cabeza se apoyaba en su hombro, el aroma de su cabello le inundaba y el calor de su cuerpo lograba que el miedo se disipara tan rápido que él mismo se sorprendía. 

—¿Mejor? 

—Mucho —Ella no se apartó ni él dejó de abrazarla. Pero cuando abrió los ojos pudo notar la sonrisa de un Sebastian y Milo desde la puerta. El primero le indicaba que bajara la mano. Luka bajo esta un poco hasta un poco más abajo de su pecho, Sebastian indicó que un poco más abajo y la mano del chico terminó calzando justo en la cintura. 

—Chicos, necesito hablar con todos —La voz de Milo cortó el momento. Valery se separó un poco y Luka se mostró lo más serio que pudo cuando el tiburón le señalaba que no dejara de sostenerla por la cintura Asintió levemente con la vista y mantuvo su mano allí donde la cintura de la chica se partía, aferrándole de un modo intenso pero suave. 

Justin levantó un pulgar y guiñó un ojo cuando se percató de que Luka y Valery entraban junto. Milo cerró la puerta de la habitación y todos guardaron silencio de inmediato. Luka nunca había experimentado nada como eso, la tensión era extrema, en los ojos de todos se veía el miedo y las ansias de salir ya a la piscina.  Habían entrenado tanto y ahora era el momento de demostrar cuanto valían. 

—Primero que todo debo decir que estoy orgulloso del equipo que se encuentra aquí este día. Me han demostrado estar a la altura de todas las circunstancias al punto de que hoy nos podemos ver unos a otros casi como una familia. Hoy se que podría poner mi vida en riesgo por ustedes. 

—Ya lo hiciste con Byron ... —Señaló Justin y hubo una pequeña risa general. 

—Si, pero no solo yo. Todos nos unimos en ese momento y empiezo a creer que eso significa ser un equipo. Estar juntos al momento de enfrentar algo que nos supera, y ante eso estamos el día de hoy. Ante gente prodigiosa, algunos de ellos tan impresionantes que nos sorprenden. Debemos ganarles, debemos demostrar el por qué llegamos hasta aquí, lo que nos hace fuerte y el trabajo que hemos hecho las últimas semanas sin descanso. 

—Y porqué nos hicieron tragar platos de pasta antes de venir. 

—Justin por favor esto es serio. 

—La pasta también lo fue. 

—Eso es energía que necesitarán hoy. De verdad que sin importar los resultados estaré orgullosos de ustedes. 

—¿Ya aplaudimos? 

—Ahora —Hizo caso omiso a las palabras de Justin —Diré el orden y el renglón en el cual competirán. El primero me complace en decir que será Justin con los doscientos metros de espalda. Luego vendremos Byron con cien metros pecho, y yo con doscientos mariposa. Para ese momento deberían estar las chicas Jennifer y Valery en los cien, doscientos y cuatrocientos libre. Ian y Christian en la carrera de relevos de los ochocientos metros y finalmente Luka  y Sebastian en la se doscientos metros libre y Sebastian en la de cuatrocientos metros libre. 

—¿Por qué comienzo yo? —Preguntó Justin. 

—Porque a los necios los despachan primero —Contestó Ian. 

—Me va a dar algo, me va a dar, te lo juro.

—Chicos a ustedes tengo que decirles algo —Milo se acercó a a Sebastian y Luka. 

—Se que se prepararon para enfrentarse a Oliver, pero parece que él no competirá el día de hoy. 

—¿Qué? 

—¿Cómo?

—Parece que tiene una torcedura muy fuerte y reposo médico o eso dijeron en las inscripciones los de su equipo. 

—¿No vino ese canalla? —Preguntó Sebastian. 

—Oh, si vino, lo vi en las gradas temprano hablando con Jhon, tenía un yeso en el pie, pero la verdad yo tampoco no me lo trago del todo. 

—Prefirió no competir contra el chico extranjero —Comentó Luka. 

—Eso mismo pienso yo, esta esperando que seamos nosotros quienes lo saquemos de circuito, él de todas formas ya tiene entrada al nacional en mar abierto. 

—Imbécil. 

—Pero por eso quería hablar con ustedes dos —Milo les observó, Luka aun sostenía a Valery por la cintura, no deseaba soltarla por nada del mundo. 

—¿Qué pasa? 

—Ustedes más que ningún otro deben concentrarse, deben ganar, deben tener alguno de los tres primeros puestos para que puedan estar en los nacionales, y ya sé que es difícil, Jhon y Max el extranjero son muy buenos. 

—¿Se llama Max el fortachon? 

—Querrás decir la masa de esteroides ambulante —Comentó Sebastian. 

—Si, pero al parecer en realidad es más que bueno, está a nivel nacional quizás más, estará en las dos categorías que ustedes compiten.

—Sabias palabras Milo, me dices que me enfrentaré a un Phelps en natación y acto seguido me dices ¡Gánale! 

—No, primero te mencioné que le ganaras, luego que probablemente es un Phelps. —señaló el capitán con una sonrisa. 

—Ah claro, eso simplifica las cosas —Remarcó el tiburón —Eso nos deja en claro que debemos nadar como locos allá. 

—Quería competir contra Oliver —Expresó Luka. 

—Pues no no queda de otra que seguirle hasta el nacional en mar abierto.  Allí no podrá escapar. 

—En el nacional es más difícil. 

—Ya veremos.  Yo me iré a cambiar en los baños —Se despidió de ambos y continuó su camino. 

—¿Querías enfrentarte a Oliver? 

—¿Recuerdas lo que le dijo a Dylan el día que salimos? 

—¿Por eso? 

—¿Te parece poco? 

—No, no me refiero a eso, es solo que me sorprende un poco, pensé dejarías eso de lado. 

—No, he entrenado es con eso en mente. 

—Bueno, te has superado bastante. 

—Quizás —Contestó él. 

—Yo también debo irme a cambiar, y tú —Argumentó Valery. 

—Si. 

—Luka. 

—¿Si? 

Valery acercó su boca hasta su oreja, las siguientes palabras fueron como un susurro pero la intensidad de las mismas le provocaron un escalofrío —Si ganas te daré un beso — Al separarse tocó sus labios con los dedos y se fue tan de prisa que él quedó en estado de shock. 

Justin se acercó hasta Luka para darle una sonora palmada —Parece que la tienes hombre. 

—¿Si? 

—De eso no hay duda ¿Que hiciste para atraparla a la final? 

—Ese es el detalle, no tengo idea —Contestó Luka, el temblor de las piernas se había ido, ese beso debía ser suyo a como diese lugar. 

Los baños eran una decena de chicos cambiándose al unísono. Tomó un cubículo mientras se perdía en las voces, algunos discutían sobre las posibilidades, pero un tema en común brotaba, Max. La mayoría sabía que el muchacho de origen extranjero era un ser extremadamente veloz en el agua. Le daban por ganador en la mayoría de los renglones. 

Luka salió con la mente hecha un revoltijo y el convencimiento de tener que nadar como jamás había llegado a hacerlo en su vida. Como aquella vez en el mar abierto, como si su vida dependiera de ello. 

—!Ven acá! —Ian le sujetó del brazo y guió hasta donde se hallaba el resto del grupo ya cambiado y con chaquetas encima. 

—¡Ahora les pediré un fuerte y sonoro aplauso a los subcampeones del año pasado los tiburones! —La voz resonó 

por encima del estruendo de un millar de aplausos. Avanzaron en silencio por un pasillo, Justin alzaba los brazos y a la cabeza de todo estaban Milo y Sebastian. Al pasar por aquel umbral las luces le enfocaron y los vitores se hicieron tan fuertes que le dejaron sordo, las luces le cegaron y solo pudo continuar caminando junto con el resto, en ese paso decidido. Se detuvieron y todo fue más claro, el estadium era enorme y en el centro dos enormes piscinas les daban la bienvenida. Las gradas estaban repletas y la voz del comentarista era apenas audible. 

—Esto es el interescolar —Señaló Christian a su lado saludando a las personas. 

Los demás institutos fueron haciendo acto de presencia, el ánimo se caldeó a un punto indescriptible, y luego, el silencio. Uno tan tenso que podía escuchar su corazón latir fuerte y su mente repasar escenas de los últimos días. 

—¡El día de hoy se celebra...! —La voz del comentarista era joven, o eso le dio la impresión. ¿Donde estaría su madre? Empezó a buscarla con la vista, pero todos estaban agitados y levantaban las manos. Era confuso adivinar los asientos. Se percató del padre de Valery y de su prima, ambos se hallaban sentados a su derecha en la sección del medio. ¿Estaría su madre cerca? En efecto, observó a Dylan con Linda un par de asientos adelante, su madre estaba detrás de ellos sonriendo y alzando los brazos. A veces lucía tan joven que se olvidaba se trataba de su madre, allí en las gradas era como una chiquilla más animando a su equipo. Alzó los brazos y saludó procurando ser visto. 

—Vamos por aquí —Les guiaron hasta unos bancos a unos metros de la zona de las piscinas a un costado. 

—¡A estirarse muchachos! —La voz de Milo resonó entre las demás haciéndose notar, el resto del equipo parecía hallarse en el mismo trance que él. Era algo un poco irreal —¡No quiero que ninguno haga nada de fuerza, solo estiramiento, no queremos un calambre en el agua! 

Si, un calambre era los peor que podía tener un nadador. Ya lo había vivido varias veces, era como si un musculo se montase sobre otro y se desgarrase en el proceso dejando un dolor tan intenso que impedía moverlo bien, por consiguiente el nadador entraba en desesperación. Era lo que menos quería. 

—Es tu turno Justin —Habló el capitán dándole una palmada al chico. 

—¿Tan rápido? —Luka se sorprendió, él apenas había empezado a estirar el cuerpo y ya Justin se hallaba saltando camino al trampolín y pasaron de este. 

Max competía en ese mismo renglón, de inmediato se observaba la diferencia con el resto de los competidores. Era extra musculoso en comparación al resto. Entraron al agua de inmediato y se aferraron todos a la pared.

—¡Ahora sentados todos y tranquilos! —Ordenó Milo y todos prestaron atención en silencio con la vista fija en el gorro de la fila seis donde se hallaba Justin. 

Las piernas se movían por si solas, la ansiedad empezaba a ganarle. Los competidores tensionaron los brazos y pegaron las piernas a a pared. El lugar se mantuvo en silencio un par de segundos, las respiraciones fueron contenidas y una corneta sonó. 

El impulso inicial era un salto leve por encima del agua con mucha potencia. Lo siguiente fue una guerra de brazos alzándose con furia en reversa para llegar a la pared. Giraron en esta y apoyando sus piernas nuevamente continuaron superando los primeros cincuenta metros. La ventaja comenzó a ser visible, Max en el carril tres tomaba una delantera de dos cuerpos frente al resto, Justin tomaba el segundo lugar con medio cuerpo de ventaja frente al del primer carril. 

Tocaron la pared de salida con un giro y regresaron a toda potencia. Luka se había levantado sin saber como, el resto del equipo estaba igual, de pie y agitando los brazos entre gritos —¡Justiiin! —Regresaban en la vuelta final.  Era el momento crítico, los brazos de todos sacaron energías de donde no las habían, el ritmo fue despiadado, Justin llegó al nivel de las piernas de Max cuando tocaron la meta quedando en segundo lugar. 

El grito general de todo el lugar, padres, gente en las tribunas, y los equipos. Christian gritaba con todas sus fuerzas con el puño en alto, Jennifer y Valery estaban abrazadas saltando de felicidad. ¿Qué era esa sensación tan genial en su garganta? Deseaba gritar con todas sus fuerzas — ¡SIIIIIIIIIIII! —Lo hizo con tanta fuerza que creyó quedaría sin voz y sin embargo apenas fue audible entre el ruido general, pero fue tan magnifico, estaba feliz por el triunfo de Justin. El comentarista dabas las posiciones pero nadie escuchaba, el tablero de posiciones en la pared frontal daba la información que deseaban. El nombre de Justin brilló en segundo lugar.

El chico regresó solo para ser abrazado por el equipo completo, le frotaron el cabello y dieron palmadas. Natasha salio de la nada para abrazarlo y Justin se mostró tan rojo como un tomate. 

—Vengo yo capitán —El ánimo de la victoria apenas había pasado, aun se sentían aplausos y gritos en las tribunas y Byron ahora se hallaba de pie aferrado por una mano al hombro de Milo —Le daré el primer lugar al equipo. 

—Haz lo mejor que pu...

—No capitán, hoy les daré mi primer lugar, será mi forma de decir gracias —El alto y cuadrado chico caminó solo hasta los trampolines y la tensión reinó nuevamente. Max no competía esta vez, había otro representante de su equipo. 

—Se sobre esforzó estos días —Señaló Jennifer acercándose a Milo. 

—Estará bien. 

—¿Nerviosa? —Luka se acercó a Valery. 

—Bobo, demasiado. 

—Estará bien, Byron es bueno. 

El silbato de salida y el salto de los competidores, de inmediato se observó porque llamaban a Byron la ballena o el submarino. Su ventaja era un avance largo y rápido en la salida por debajo del agua. La ventaja se hizo evidente desde el primer instante, los movimientos de Byron eran largos y muy rápidos, tomó un cuerpo de ventaja en la primera vuelta, para la segunda tres cuerpos le daban una victoria asegurada. 

El tablero dio nuevamente el anuncio de posiciones, Byron tomaba el primer lugar en pecho. Luka no supo nisiquiera qué gritó con todas sus fuerzas, pero grito tan fuerte como el resto en medio de un abrazo grupal que perduró un par de minutos. Byron alzaba ambos puños al aire con intensidad. Su victoria era una victoria para todos. Así lo sentían. 

Entonces la emoción se dividió, la competencia de las chicas comenzaba en la piscina de al lado y la de Milo en la del frente. El calor de la mano de Valery al despedirse para ir a competir, estaban allí mismo, a solo metros de distancia, pero era fuerte tener que verla ir a nadar con el rostro pálido por completo. Las pausas entre rondas de competidores eran de diez minutos ¿Por qué a él le parecían solo segundos? 

—Debemos concentrarnos —La voz de Sebastian resonó a un lado. 

—¿Qué? ¡Ah si! ¡Hay que ganarle a ese grandulón!

—Va a ser difícil. 

—¿Miedo? 

—Ansiedad. 

—El tiburón no siente miedo de las presas —Expresó Luka con una sonrisa y Sebastian se quedó observando por un instante. 

—Así es, el tiburón no siente miedo al devorar. 

Se supone que debían mantener sus puestos, pero terminó moviéndose detrás de los bancos de los equipos para observar el nado de las chicas. Comenzó de inmediato. 

Una chica morena tomó la delantera desde el salto inicial con un cuerpo de ventaja frente al resto, Jennifer y Valery se mantenían muy unidas en tercera posición, nadaban casi sincronizadas en los carriles cinco y seis. Se sintió el rugido del fin del nado de los chicos, pero faltaban todavía cien metros para el final de las chicas y desde allí era imposible ver el tablero. 

Jennifer y Valery giraron en la pared y dieron el último tramo con aceleración. Era obvio que lo habían ensayado de esa forma, habían reservado fuerzas para el final. La remontada tomó por sorpresa a la chica morena quien se vio superada a mitad de la piscina. Jennifer tenía un estilo de brazadas muy largas mientras que Valery se iba por cortas pero muy rápidas entre si. 

Jennifer coronó el primer lugar mientras que Valery tomaba el segundo. Corrió por entre los banzos para abrazarla pero para su sorpresa Milo se adelantó, salió de su piscina en carrera para abrazar a Jennifer tan fuerte y con un beso tan apasionado que no dejó de ser visto por todos los presentes y vitoreado. 

Después de aquello Luka y Valery se miraron sonrojados y se limitaron a un abrazo y un pequeño beso en las mejillas. 

—¡Felicitaciones!

—¡Segunda! Dios segunda! ¡Pensé que llegaría de cuarta cuando dimos la primera vuelta!

—Remontaron al final

—Era la idea de Milo, pero Dios ¡pensé que sería todo un desastre! ¡estoy tan feliz! ¡Quiero gritar! 

—¡Grita! ¡Nadie lo notará! 

—¿Qué? 

—¡Grita!

—¡Ganeeeeeeeee! —El grito de la chica fue fuerte y audible, después de ello terminó más colorada que antes. 

La emoción aun estaba en el aire cuando comenzó la competencia de nado de relevo donde Ian y Christian participaba. 

Milo se despidió de Jennifer quien iba a nadar nuevamente en los cuatrocientos metros libres y se dirigió a la pista de los hombres. Desde el principio los problemas fueron evidentes, Christian inició el nado con brazadas rápidas como le caracterizaba, pero a mitad de la segunda piscina hubo un momento de vacilación donde dejó de nadar. Después de allí continuó en la retaguardia. 

—¿Crees que...? 

—Lo más seguro —Le respondió Milo a Byron con aspecto serio.

—Debemos sacarlo. 

—Ya está terminando —La última vuelta de Christian fue un desastre, un calambre en la pierna derecha le impedía nadar bien. Cuando el penúltimo lugar llegó a la meta para dar el relevo, él apenas se encontraba a mitad de la última piscina nadando con todas sus fuerzas en los brazos. 

Ian espero con la mirada fija y seria, para cuando Christian llego a la meta y él partió el grupo le llevaba una piscina por delante. 

El equipo contenía la respiración, Valery se tapaba la boca con las manos mientras observaban con temor la situación. El chico moreno salió blanco del agua quejándose de la pierna, pero más que todo llorando a cantaros por lo sufrido y la posición que dio en su nado. Milo y Byron corrieron a llevarle junto a un equipo médico que aguardaba a un lado de la piscina. 

El nado que Ian demostró fue por encima de lo normal excepcional. En la primera vuelta alcanzó al  penúltimo, y en los últimos cincuenta metros logró tomar para si la tercera posición. 

Los gritos de emoción volvieron a hacerse sentir, pero algo andaba mal. Ian salió del agua pero se quedó tendido en el suelo tomándose la pierna con las manos en una señal de dolor tan fuerte que nadie dudó ni un segundo en correr hasta él. 

—Desgarre... —La voz del paramédico fue suave pero sonó a sentencia. 

—Un desgarre muscular —repitió Byron. 

—Descuiden chicos, estaré bien, tercer lugar no es tan malo —Sonrió con calma cuando fue llevado por los asistentes al hospital. 

La sensación que quedó después de aquello fue totalmente desconcertante, Christian estaba atrás aun con el equipo médico que le ayudaban a caminar, pero lo peor era ver sus lágrimas y el llanto desconsolado que nadie le podía quitar. 

—Nos llaman —Sebastian tocó a Luka por el hombro pero este no reaccionó, aun veía como la camilla con Ian desaparecía por el umbral donde ellos habían entrado. 

—Estará bien, pero necesita un coctel y descansar —La voz de Milo estaba quebrada, nadie esperaba semejante golpe y menos en el callado e inquebrantable Ian. Ese tercer lugar fue peor que perder, fue vacío triste y sin celebración alguna. 

—Nos toca Luka —El tiburón le tomó del brazo y arrastró hasta la zona de los trampolines. 

—Suerte —La voz de Valery en la lejanía. 

—¡Nuub! —estaba seguro de haber escuchado la voz de Dylan en el fondo, y se imaginó el regaño correspondiente de parte de Linda y su madre de inmediato. Sonrió, de alguna forma ahora que estaba subiendo al trampolín eso le reconfortaba, su hermano estaba allí viéndole, debía hacerlo por él. 

Se hallaba sobre el trampolín cuando se percató por completo de que era el momento de la verdad. Sebastian se hallaba a su lado derecho, y del izquierdo estaba el gigante de Max, imponente, pero no tan alto como pensaba. 

Luka se colocó los lentes se inclinó y tocó con sus dedos el trampolín, flexionó las piernas con ligereza y observó nuevamente a los lados, todos estaban listos. Hubo un instante de silencio, respiró profundo y la corneta de partida sonó fuerte y claro. 

Saltó con sus manos unidas  y entró al agua con suavidad, el frío le invadió y pasó tan fugaz como un destello, se hundió y pateó fuerte para tomar cierta ventaja. El fondo era suave, azul y callado, solo interrumpido por las burbujas de los que habían entrado a ella, Sebastian y Max continuaban a su lado. 

Ascendió y afuera el rugido de las brazadas inundó sus sentidos. Él mismo movía los brazos uno tras otro con tanta intensidad y desespero que rompía el agua a cada instante. 

Tomó la primera bocanada de aire y giró dando la patada de los primeros cincuenta metros, se comenzaba a notar cierta distancia mínima entre él, Sebastian y Max tomando la punta. Era tan solo medio cuerpo de ventaja, pero no estaba dispuesto a permitirlo, el tiburón parecía pensar al igual que él pues comenzó a patalear más rápido. Necesitó respirar nuevamente a mitad de la piscina, la ventaja que tenía de permanecer bajo el agua siempre es que podía ver muy bien el avance de todos a su alrededor. Ellos tres estaban por delante del resto en los carriles cuatro cinco y seis. 

Giraron nuevamente completando los primeros cien metros. Podía sentir las ansias del extranjero deseando despegarse de los demás, la turbulencia del agua cuando este se sacudía y avanzaba buscando la ventaja, Luka observaba ahora su pecho, luego su cintura, lo cual indicaba buscaba nuevamente la ventaja. Pero del otro lado le impactó lo que veía, del tiburón apenas podía ver los pie —¡Toma la delantera! —Pensó. 

¿Iba a dejarlo así? La verdad no le importaba que Sebastian tomara la victoria pero, ¿Max? NO. Giró su cuerpo y se apoyó en la última vuelta quedando cincuenta metros entre él y la meta. 

Respiró profundo y sintió el cansancio en su cuerpo ¿Había nadado tanto para rendirse ahora?. Furia. Los últimos metros movió los brazos como si el agua del mar le estuviese jalando y temiese por su vida, debía lograrlo a como diese lugar. Bajo el agua observo como quedaba a la par del cuerpo de Max. ¡MÁS! ¡MÁS! No podía detenerse, batió las piernas con mayor fuerza, su cuerpo pedía oxigeno pero se lo negó, no iba a perder ni un segundo respirando. Estaba cerca, ya podía verlo, el punto de llegada. Estiró el brazo con todas sus fuerzas y tocó la pared. 

¿Era su impresión? 

Salió del agua quitando las gafas apresurado, Sebastian y él se miraban incrédulos, el grito se escuchaba en las gradas pero ellos dos permanecían en silencio, esperando que los resultados aparecieran en el tablero. 

—¡Tú! —Sebastian lo miró con asombro y felicidad. 

—¡Tú! —Respondió el también, sorprendido por el despliegue y la distancia que llegó en cierto momento tomar de Max. 

La voz del comentarista resonaba y por encima podían escuchar las voces del resto del equipo. Max a su lado golpeó el agua con los lentes y Jhon salía de la misma furioso. El tablero brilló con sus letras rojas indicando las posiciones. Luka debió leer dos veces. 


Sebastian 1:40:47

Luka         1:40:49


¿Era real? ¿Había llegado en segundo lugar? Gritó tan fuerte que pensó quedar mudo al instante. Su cuerpo estaba lleno de una sensación caliente que le cubría a cuerpo entero. 

—¡Ganamos! 

—¡Ganamos! —El grito de Sebastian y el de él se confundían. El tiburón apretaba los puños con la boca abierta en el grito mientras él se tomaba del cabello. ¿Qué cosa tan impresionante era esa? La adrenalina fluía como sangre por sus venas. Podría haber cargado un camión en ese instante. 

El equipo les recibió en un coro de gritos muy fuertes. Luka sintió los brazos de ella rodear su cuello al tiempo que saltó sobre él. La abrazó fuerte y cargó. ¿Desde cuando era más alto que ella? ¿desde cuando ella era tan ligera? Él había cambiado sin notarlo. 

El cuerpo de Valery se pegó al suyo y a mitad de la sonrisa en la mirada de ella sintió como sus labios se tocaron una vez más. 

Esta vez la sensación fue tan cálida y suave que su cerebro dejó de funcionar por completo. Se apagó. No habían luces, no había ruido alrededor, solo podía sentir el peso de ella, su cuerpo al suyo, su aroma y la ternura de su boca, su lengua contra la suya. 

Se separaron y fue como salir de un trance, el resto del equipo reapareció para abrazarlo tomarle del cabello y darle espaldarazos. 

El júbilo fue aún mayor después de que Sebastian ganara los siguientes cuatrocientos metros en primer lugar. Pero Luka no estaba allí. Valery y él habían huido al cuarto de cambio. Su cuerpo estaba lleno de calor, el de ella también, sus labios ardían ente cada beso que a cada instante era más desesperado y voraz. 

La mantenía retenida de la cintura, pero pronto la colocó contra la pared, era instintivo, ella paso su mano por su cabello y apretó de tal manera sus labios que le dejó sin aliento al instante. Luego le separó un poco y se quedaron viendo por un instante entre risas descontroladas y nerviosas.

—Eso fue...

—Intenso —Terminó ella. 

—Me gustó. 

—Yo no diré nada —Especificó ella a pesar de que su sonrisa delataba la realidad.

—Wow ¿crees que terminaran? 

—Eres un idiota ¿Lo sabes? 

—¿Qué? 

—Me molesté mucho contigo. 

—Te pedí disculpas. 

—No borra que fuiste un idiota, debiste esperar un poco más. Dejarme pensar con claridad. 

—No pensé nada. 

—Idiota. 

—Ya me lo has dicho como tres veces.

—Acostúmbrate, te lo diré unas veinte mas, y solo por el día de hoy. 

—Eso es mucho —El resto del equipo entró de sopetón 

—¡GAAAANAAAAAMOOOOOOOS! —Era un coro general con la voz de Justin al frente, solo faltaban Ian y Christian quien decidió marcharse antes de tiempo. Milo llevaba cargada a Jennifer en la espalda. Natasha se mostraba tranquila a un lado cuando Justin era cargado por Byron al punto de pegar con el techo. 

—¿Donde están los pro players? —Dylan entraba llevado por linda en la puerta del lugar. 

—¿Cómo te dejaron entrar? 

—Ventajas de ser Vip con rueditas —Respondió Dy mientras Linda le daba un golpe por el brazo —¡Pero es cierto!

—¿Lo viste? —Sebastian se acercaba al hermano menor. 

—Dos segundos de diferencia entre pro players.

—En realidad fueron dos milisegundos —Intervino Milo. 

—Entonces tenemos a tiburón y a tiburonsin —Bromeó el menor. 

—Hola Dy —Saludo Valery. 

—Hola Val —El muchacho notó que su hermano mayor y la chica iban abrazados —¿Por fin juntos? 

—Tardaron mucho ¿verdad? —Bromeó el tiburón. 

—Demasiado, ya me tenian verde ustedes dos con sus jueguitos y nada de nada.

—déjalos, cada quien llega a su tiempo —Expresó Linda. 

—Nos íbamos a hacer viejos viéndoles. 

—Hola —Fernanda llegaba a felicitar primero a su prima y luego a Sebastian con un sonoro beso. 

—¿Ya todo bien? —Preguntó Luka a Valery. 

—Me sigue molestando que tome mi ropa sin permiso, por lo demás... 

—Entiendo. 

—Chicos, ¡Chicos! —Milo tomaba a Justin por el cuello quien saltaba sobre los bancos y lo sentó —Quiero felicitarlos a todos, el trabajo en equipo rindió sus frutos, con esto tenemos como mínimo tres plazas para los nacionales y alguna para los que desean entrar en los de mar abierto. Y como equipo nos llevamos el primer lugar, ahora en las premiaciones quiero que...

—Pero si es el hermanito lisiado del pecesito —La voz resonó por encima de lo demás, el cuarto se hizo un silencio, Oliver se hallaba en la puerta a un lado de Dylan y de una temerosa Linda —¿Viniste a traerles las toallas? ¿Eres el toallero del equipo? —Pasó su mano por el cabello de Dylan —Para eso sirves, de toallero.

—¡Tú! —Fernanda detuvo a Sebastian que ya iba encima del chico. Valery se interpuso delante de Luka abrazándolo, Luka soltaba una lágrima lleno de furia instantánea. 

—¿Qué les pasa chicos? Vine aquí a darles mis felicitaciones, hoy fueron menos patéticos que de costumbre, pero no sabían que tenían mascota. 

—¡Suéltame que mato a ese infeliz! —Sebastian batallaba por escapar de Fernanda y Byron que le sujetaban cuando el puño chocó contra el rostro de Oliver para el impacto de todos. Milo había dado un paso al frente para romperle la nariz y sacarle del cuarto al mismo tiempo. 

La nariz de Oliver empezó a brotar sangre —Patético —Sonrió levantándose del suelo —¡Los voy a ver en mar abierto peces de estanque! —Se marchó.

—¡Allá vamos a estar maldito! —Gritó Luka antes de que Valery le calmara con un beso.

—Ya... no vale la pena. 

—Calma chicos, yo tampoco dejo que cosas como esas me afecten —Dylan se mostraba tranquilo y sonriente. 

—Se me fueron un poco los estribos —repuso Milo. 

—¡Eso fue genial! ¡El jodido día perfecto! —Gritó Justin. 

—Recuerda que Ian está en el hospital. 

—¡Oh cierto, excepto por eso! —Repuso el joven entusiasta. 

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