10. LA MUERTE REFULGENTE (II)
—Ese es el balance de la situación— El ministro de defensa de la nación americana, la superpotencia que abarcaba lo que antes fue Canadá, Estados unidos, México, Guatemala, Costa rica, Panamá, Colombia, Ecuador y Brasil así como otros países coaccionados a colaborar. El hombre observaba a los representantes de cada superpotencia, así como a sus ministros o consultores, todos sentados en una mesa negra ovalada muy amplia, estaba consciente de que todos eran imágenes holográficas pero aquello de igual forma era una reunión de suma importancia.
—El presidente de la súper nación Americana— Hubo un anuncio precedido a la imagen de un hombre de tez blanca, cabello castaño oscuro y mirada sombría— Señores, me disculpo por el retraso.
—¿Ya se encuentra en la estación espacial?
—Seguro, al igual que el resto supongo— Observó a los demás dirigentes.
—La seguridad de los presidentes es cuestión de vital importancia en cada nación, ahora debemos tocar el punto clave de esta sesión extraordinaria, la primera en su clase— Los presentes asintieron.
—La seguridad de las naciones ha sido comprometida, y no existían planes para un ataque de esta envergadura en nuestro propio terreno.
—¡La nación americana debe hacerse responsable! ¡El ataque se originó en sus servidores! ¡Ha sido comprobado por la transmisión del robot!
—Sin embargo ello no prueba que el ataque sea desde una fuente interna— Contestó el ministro de defensa manteniendo la compostura, a pesar de que el también pensaba el ataque era ocasionado de manera interna aquella información no debía filtrarse, el mismo le ordenó a su hija Grecia escoltara a uno de los principales sospechosos.
—Es cierto señores— Habló el presidente americano— La situación es complicada, pero debemos tener en cuenta que nuestro enemigo es alguien en común que ha usado la imagen del robot para esconder su rostro, lo cual a primera vista nos podría dar el indicio de un origen en algún país no alineado— Se dio un murmullo en la sala, personas entraban y salían de las imágenes, secretarios y ministros firmaban ordenes mientras se encontraban en la reunión.
—¿Qué medidas tomaremos?
—El estado asiático de Qin ha decretado un estado de emergencia y se está evacuando las zonas pobladas afectadas, la milicia está afuera y aprobado el uso de armas no aturdidoras y letales.
—El estado americano ha desplegado un ataque a las fuerzas rebeldes, el uso de armas letales ha sido consentido por el senado y el ministro de defensa— El presidente observó al hombre el cual asintió con la cabeza— Además tenemos un amplio operativo para recuperar el control del servicio de comunicación web por medio de las redes alternas de seguridad nacional.
—Les recomiendo que usen sistemas de comunicación radial— Habló el ministro de defensa Europeo— Parece ser efectivo y seguro.
—¿Alguien sabe como violaron la seguridad neuronal positrónica del cerebro de cada robot?— La pregunta fue lanzada al aire.
—Cierto, teníamos entendido era inquebrantable.
—Sin embargo debemos aceptar que cada nación aquí presente ha hallado la forma de subyugar las leyes de la robótica simplemente eliminando la ley cero, usando así a los androides a su favor.
—Pero este no es un caso de esa índole— Un ministro intentaba enfocar la información en el punto deseado— Es bien sabido que todas las naciones hemos fabricado androides de índole militar, sin embargo, también sabemos que es imposible modificar a un robot luego de que se activa su sistema neuronal, pese a lo que sabemos el día de hoy acabamos de presenciar cómo se han modificado a todos los robots en funcionamiento, inclusive los de origen domestico, y sin intervención directa con los androides, exactamente usando el medio de la internet.
—Debió de existir alguna especie de plan muy bien organizado…
Un portavoz fue interrumpido por un hombre de voz ronca de origen claramente ruso— Yo tengo en mi poder una copia de un informe americano, de hace nueve años, donde un hombre, el jefe de seguridad y desarrollo robótico del sector tres de la estación espacial Americana de apellido Montreal especificaba el grado de peligro que se corría debido a una apertura en el sistema de seguridad neuronal de los androides de toda clase— El documento fue lanzado sobre la mesa, y un par de dirigentes tomaron ejemplares, cosa que se lograba gracias a un copiado laser de alta velocidad. El ministro americano se colocaba en pie, no era un asunto que tuviese que discutir, tampoco responder, aquello era obviamente una provocación y el no caería en semejante juego, ahora el tema de conversación se desviaba para tocarlos puntos económicos y como manejarían los bienes capitales de cada nación frente a tal emergencia.
Sin embargo recibía un comunicado del presidente de la nación a su computador— “Jhonn necesito la información sobre ese informe, si hay una falla de seguridad debí enterarme hace mucho tiempo, hablaremos en sesión privada cuando termine esta reunión”. El hombre buscó un vaso de agua, se sirvió tranquilo, a las afueras del hangar subterráneo donde se encontraba se estaba librando una batalla, y el debía discutir asuntos de tal clase en ese instante— ¿De dónde habrá sacado una copia de ese informe?— Pensó en voz alta con un toque de ira— ¡Por supuesto que sé muy bien sobre ese caso!— Precisamente su hija Grecia estaba investigando al hijo de aquel hombre que redactó tal informe, a Isaac Montreal, hijo de Charles Montreal— ¡De tal palo tal astilla, ambos problemáticos!— Buscó algo de alcohol, un buen whisky le haría sobrellevar el momento.
—¿Tu eres de un país extranjero?
—¿Por qué tan sorprendida?
—La verdad nunca me lo imaginé, tú tienes una familia aquí— Contestó la contrariada Sofía.
—Andrew es mi hermano, nos mudamos aquí a corta edad, nuestra actual madre no tiene lazos de sangre con nosotros, sin embargo le queremos como si existiesen, ha dado mucho por nosotros.
—Veo, no lo hubiera imaginado.
—Somos muy unidos en realidad.
—¿Viviste la guerra?— Preguntó la chica— Digo, porque la reconociste— Observó de reojo a Grecia quien se encontraba con el resto del grupo observando las imágenes de la ciudad.
—No directamente, y no por mucho tiempo, solo me llegó a afectar en un par de ocasiones.
—Veo…
—Oye, no te desanimes, calma por ahora busquemos de salir de este aprieto, las cosas mejoraran y ya veremos qué hacer.
—Supongo— La chica sonrió, ambos se unían al resto, la transmisión se cortaba pasando a las opiniones de los reporteros, los chicos apagaron las imágenes y se quedaron observándose entre sí, el silencio reinó unos segundos.
—Tengo miedo— Expresó la pequeña Laura abrazando a la señora Isabel.
—Tranquila, todo estará bien, viste como la defensa de la nación comenzó a actuar.
—En realidad pienso que debemos salir de aquí— Opinó Julys observando al resto.
—¿Estoy equivocado al concluir que el uso de la milicia es solo un sistema de contención ante el desastre Grecia?— El chico la miró y ella respondió con una negativa— Entonces opino igual que Julys, lo mejor será salir de aquí de inmediato.
—¿Adonde iríamos? Toda la ciudad debe estar bajo ataque— Expresó la señora Isabel.
—No solo la ciudad, el país entero, creo que la chica y mi hermano se refieren a salir del país ¿o me equivoco?— Andrew preguntó.
—¿El país? ¿Y dónde iremos?
—Pues la opciones son claras, a un país con poca fuerza robótica, un país no alineado— Isaac habló y el grupo se quedó observándose unos a otros, la señora Isabel se sentó impactada ante la noticia y observó su hogar, aquel que le costó tanto poder formar, Laura se abrazó muy fuerte ella, estaba llorando.
—Yo no me he despedido de mi familia— Expresó Julys— No es que a mi padre le importe mucho, pero de todas formas.
—¿Y mi papá?— Todos quedaron en silencio ante la pregunta de Laura, fue Isabel quien reaccionó ante el rostro de su hijo.
—Encontraremos a tu papá pronto, de seguro él es muy inteligente y también está pensando en salir de la ciudad, y si es así mi hijo Isaac se encargará de buscarlo ¿verdad?— El chico asintió— ¡Así que ya no preocupes por esa clase de cosas! Estarás bien, estás entre amigos.
—Yo les acompañaré a salir, hasta allí llega mi misión— Expresó Grecia.
—¿Y cómo saldremos de aquí? Hasta donde tengo entendido estamos encerrados— Julys se cruzaba de brazos.
—Podríamos escapar por esta zona— Apuntó Sofía, se quedaba sorprendida ante le hecho de que momentos antes inclusive llegó a cruzar palabras con aquella despreciable mujer sin recordar quién era y lo que para ella significaba, claro que en ese momento aun se encontraba conmocionada por lo sucedido, su cuerpo aun temblaba y su mente trabajaba para mantenerla viva. Marcaba una zona lateral de la reserva con sus dedos, el enemigo vendrá por este flanco y Bronx ya tiene las indicaciones que le diste, pero creo que deberíamos irnos ahora.
—Por esa zona queda el puerto marítimo de la ciudad y mi hermano y yo somos dueños de un galpón en esa zona— Apuntó Andrew.
—Entonces Genial, iremos allí de inmediato— Expresó Julys, mientras Isaac sonreía ante el hecho de poder llegar al galpón sin necesidad de engañarles de ninguna forma.
—¿Cómo conseguiremos al grupo de la rebelión?
—Seremos nosotros, luego nos iremos uniendo a más personas dispuestas a luchar— Respondió Jorge,
—¿Habrá gente dispuesta a apoyarnos?
—¡De eso estoy muy seguro, es espíritu humano es indomable, y cuando tiene frente a él una adversidad es cuando sus mejores atributos resaltan!— Salían al exterior, se observaban destellos rojos a la izquierda, un par de autos se incendiaban, habían dos cuerpos en la calle, gritos proveniente de los alrededores, y nuevamente los aviones surcando los cielos, uno de los últimos era de gran tamaño y con forma de boomerang, de el salían cientos de puntos oscuros— ¡Eso es lo que deseábamos ver!— El chico señaló el cielo y el resto le siguió— ¡Un grupo de ataque se dirige al oeste!— El chico sintió el viento, calculó el aumento debido a la altitud y señaló adonde creía era correcto— ¡Nos moveremos rápido y en silencio, debemos encontrarles ante que los robots a nosotros, necesitamos armarnos chicos!— Observó al padre y a su hijo en la parte de atrás del grupo— No necesitas venir, tienes que cuidarlo.
—Si me quedo, probablemente no tenga oportunidad de cuidarlo— La mirada del hombre era decidida— Un placer, me llamo Anton.
—Jorge, el placer es mío.
—¡Ven, tú me acompañarás!— Isaac tomaba de la mano a la pequeña Laura.
—¿Adonde van?— Preguntaron Sofía e Isabel preocupadas al unisonó, Grecia por en cambio se hallaba preocupada en una esquina recibiendo información de su superior, el rostro de su imagen se proyectaba de su muñequera y su voz llegaba a sus oídos por el interruptor insertado.
—Isaac piensa activar los robots que yo he reparado.
—¿No es eso peligroso?
—Los reprogramaré para protegernos a nosotros.
—¿Puedes hacer eso?— Preguntó Sofía intrigada.
—Eso debo verlo— Expresó Julys.
—¿Pero por qué llevas a Laura?— La mujer se encariñaba con la pequeña.
—¿Ella? Es brillante, aprendió en poco tiempo, es como mi pequeña discípulo— Caminaron por un pasillo a oscuras, Andrew se disculpó por el fallo en la iluminación alegando que su hermano debió repararlo hace mucho pero nunca contaba con tiempo para ello, comentario al cual sonrieron, la habitación de Andrew era blanca, pulcra, el aire que se respiraba era descontaminado por varios filtros y al entrar eran examinados por un escáner y un pequeño rocío les inundaba.
—¿No es un poco exagerado todo esto?— Preguntó Julys.
—Estuve muy enfermo durante un tiempo, mi sistema inmunológico era una locura, y no podía salir de la habitación— Andrew sonreía al decir esto— Aunque eso ya es pasado, una computadora sobre un escritorio, algunas piezas metálicas regadas por el suelo, un estante para libros y un robot gigante apostado
—No me digas que eso es…
—Exacto— Isaac fue a buscar a Miku quien se estaba cargando.
—¿Pero como lo metieron a este cuarto?— Sofía estaba impactada ante el tamaño del meca tanto que no se percató que a su lado había otro androide antiguo sin piel y cabeza cilíndrica.
—Lo trajimos por partes mi hermano y yo, lo encontramos en un basurero.
—Aun mas importante es como lo sacarán de aquí— Julys miraba a la bestia.
—A mi me parece un troll gigante— Laura parecía fascinada ante la maquina, obviamente le comparaba con un personaje de videojuegos.
—Si, es toda una bestia, antes era de construcción civil— Andrew sonrió— Sacarlo no es problema, hay una puerta especial allí, toda la pared se abre, era una medida de emergencia para cuando era necesario sacarme de urgencias, generalmente era imposible moverme y las patrullas medicas llegaban hasta mi habitación— Alegó el chico.
—¿De qué sufrías?— Preguntó Julys, pero en ese instante llegó Isaac con la pequeña Miku en mano, la cual movía sus piernas y saludaba con alegría, excepto al pasar frente a Andrew a quien le sacó la lengua de manera sonora.
El pequeño Andrew se colocó a trabajar sobre el androide delgado, mientras Isaac y Laura escalaban y trabajaban sobre el gigante, a su vez Julys y Sofia observaban entusiasmadas ante el trabajo de bio-ingeniería que se realizaba frente a sus ojos. Al cabo de tres minutos Isaac desconectaba a MIku y ambos robots se erguían, uno de ellos más imponente que el otro.
—Ahora si me sentiré seguro— Expresó Andrew en broma.
—No es suficiente, pero serán una buena escolta— Apuntó Isaac.
—Son increíbles— Sofía subía la cabeza.
—Debo admitir que he quedado impresionada— Julys se cruzaba de brazos admirada.
—¡Mágicos, son dos súper guardianes mágicos nya!— Las paredes se abrían ante ellos, Isaac activaba el control en una pared.
—Es hora de irnos, estamos listos— Sonrió, caminaron hasta la sala, Isabel y Grecia esperaban para salir, la primera cargaba una cartera, la segunda estaba enfadada por alguna razón, y la androide Karol tenía un par de paquetes en sus brazos.
—Señora yo podría quedarme y cuidar de la casa— Apuntó la androide Karol ante su ama quien tras dejar se casa activaba el panel de control protocolar.
—Tu misión Karol es cuidar de mi mamá— Ordenó Andrew, la señora Isabel ejecutaba órdenes en la pared la cual mostraba una imagen de computador con las funciones de la casa, cerrando el servicio de gas y electricidad y agua en ciertos sectores.
—Entendido amo— Expresó la robot.
—Esto parece el fin del mundo, aunque en cierta forma me resulta familiar— Sofía apretaba el puño derecho, el cielo estaba lleno de naves como pájaros que huyen a zonas cálidas en invierno.
Aunque las calles dentro de la reserva se hallaban calmadas caminaban sigilosamente, la tensión se mantenía en el ambiente, La madre de los chicos estaba temerosa ante la presencia del robot gigante que les seguía, cada paso era un fuerte golpe contra el concreto a sus pies, pese a todo mantenía la calma para poder tranquilizar a la pequeña Laura que sacaba su instinto maternal a flor de piel, sus hijos se encontraban allí a su lado, pero observándoles de cerca y en retrospectiva sentía cuanto habían crecido, recordaba que al conocerlos Isaac era inteligente pero muy asustadizo, temeroso a causa de ciertos traumas, Andrew por en cambio siempre calmado pero demasiado enfermo y débil como para tener una vida normal. Ahora por en cambio ambos caminaban a su lado, sin temor y afrontando la dura situación que se presentaba, recordó algo que siempre le calmaba y era un punto importante en su vida— “mi hogar es donde se encuentren mis seres queridos”— Pensó, y se sintió más tranquila.
La tensión en cambio era un factor aglutinante en Isaac, quien sacaba conclusiones de lo que pudo haber sucedido, obviamente el plan inicial se había salido de sus manos, y ahora él era un simple eslabón en una cadena de sucesos superiores a él, de alguna forma aquél robot había logrado hacerse con el poder que el ficticiamente le había otorgado, debía averiguar cómo, revertir el proceso, y maximizar las posibilidades de retomar su plan inicial. Después de todo aun tenía cartas a su favor, tenía a Miku, su hermano y las mentes brillantes más fructíferas del planeta a su disposición, además había un terminal cibernético libre y seguro esperándole a poca distancia, tan solo debía mantener la calma y llegar seguro a… Hubo una fuerte explosión en las cercanías, la piel se erizó los nervios alertaron el cuerpo y por instinto el grupo comenzó a correr, solo Grecia permaneció de pie observando la situación, percatándose de la dirección y lo cercano.
—¡Apártense todos!— Gritó la mujer, en la zona trasera aparecía un grupo conformado por tres androides al tiempo que hubo una segunda explosión, Isaac sintió la onda de choque dar contra su cuerpo, ya conocía la sensación, por instinto lanzó a su madre, Laura, Andrew y Sofía al suelo de un empujón, lo siguiente fue un intenso calor que recorrió su espalda y un fuerte golpe en su pecho.
—Tienes orden de disparar a robots y rebeldes por igual— El hombre apuntaba desde la esquina.
—Entendido señor— Respondió a la orden, algo que ya era obvio, después de todo el comandante también había dado una orden similar, pero aquel era el mismísimo ministro, su autoridad iba por encima de cualquier otro— Chicos en posiciones de disparo, avanzaremos en formación triangular, debemos barrer la zona— Tocaba su oído, allí tenía un pequeño transmisor insertado en su lóbulo.
—Pescador siete a capitán, tengo un trío de peces de sangre caliente a las tres en punto.
El hombre verificó la información, apuntó con precisión, su arma media el viento la distancia y la calibraba de manera automática, un tiro bastaba para dar en el blanco— Ok chicos tengo al sujeto de la derecha en posición, tomen a los otros dos, y en tres segundos— Sintió un fuerte golpe en su espalda, como si un vehículo antiguo cayese sobre él, luego un golpe en la cabeza.
—No son peces, son personas, y son mi equipo— Jorge observaba al hombre con repugnancia, lo único que le salvaba la vida era un traje plateado con tonalidad bronce del alta resistencia que cubría la mayor parte de su cuerpo— ¡Creo que olvidaste que la razón de la milicia es proteger a su pueblo al cual se deben!— Un golpe con la pierna de metal le dejaba inconsciente, Jorge tomaba el arma y se la entregaba a un hombre a sus espaldas— ¿Y el grupo?
—Ninguna baja señor, sus tácticas son brillantes los hombres se encontraban en las posiciones que usted imaginó.
—Y son las mismas que debemos mantener ahora nosotros, son de vital importancia y los puntos estratégicos, podemos tener el control de esta manzana entera bloqueando esos cinco puntos.
—¿Y qué haremos cuando aparezcan los androides señor? Creo que las armas no son muy efectivas contra ellos.
—las armas son solo para defensa y distracción, el trabajo lo haremos de una manera física— Jorgé sonrió— Masa por aceleración, es todo lo que necesitamos, algo con mucha masa a una gran velocidad, como por ejemplo cualquier objeto d cierto tamaño cayendo de cualquier de estos edificios, generaría una fuerza lo suficientemente potente como para aplastar cualquier robot, y los que queden podemos eliminarlos preparándoles emboscadas con agua— El tono de voz en el chico influía optimismo en los demás.
—Tenemos 37 hombres, y Josué me dijo está reclutando otros en las cercanías.
—Perfecto, todos seremos necesarios— Jorge observó la calle que se alzaba frente a él— La batalla apenas comienza.
—¡Hay que correr!— Isaac se sentó sudando frio con el recuerdo fresco en la memoria, sintió una mano sobre su pecho que lo empujó contra un colchón obligándole a acostarse, Observó el resto, era Sofía allí frente a él, a su lado Andrew estaba dormido al igual que su madre—¿Qué sucedió? ¿Dónde?— Pero se percató se hallaba en su depósito en las zonas portuaria de la ciudad.
—Saliste expulsado por la explosión un par de metros de distancia, golpeaste contra una pared y terminaste inconsciente— Explicó la chica— Tienes suerte de no tener nada grave, solo el golpe, ya te hice un chequeo completo, Andrew me facilitó un laser de bolsillo.
—Si, antes tenía que mantenerlo con el siempre, en el tiempo en que él podía lastimarse en cualquier instante.
Sintió un dolor punzante en su pecho, se revisó a tientas hallando una zona morada y negra— Aun duele.
—No conseguí nada para quitar el hematoma.
—Tranquila no es nada del otro mundo— Observó mejor su alrededor— ¿Y Julys y Grecia?
—Patrullando junto con cuatro robots, el gigante fue quien nos salvó temprano.
—¿Temprano? ¿Cuánto tiempo estuve desmayado?
—Siete horas, ya es de noche— Contestó la chica a lo cual Isaac se quedó helado e intentó levantarse de un golpe, pero el dolor y la mano de ella volvieron a empujarle a la cama.
—¡Esto no puede estar sucediendo, debe ser mentira!—— El chico llevó las manos a su rostro, acababa de cometer el peor error en su vida, por su culpa miles estaban muriendo sin sentido, y el mundo caía en un vórtice de violencia y anarquía sin control— ¡Miku! ¿Dónde está Miku?
—Está por allá en los computadores, Andrew estuvo trabajando con ella un buen rato, aunque no me dejaron ver que hacían, creo que se agotó mucho y ahora esta recargando sus baterías.
—Tendré que esperar al menos una hora.
—Isaac tengo una pregunta que hacerte— El chico la observó y asintió— ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué razón tiene desatar todo este caos?
El chico la miró sin saber que responder, mantuvo sus expresiones al mínimo, no podía denotar sorpresa, ya había entrenado para situaciones así— No sé de que hablas Sofía.
—Al igual que tu, y tu hermano soy una chica genio ¿No pensarás no notaria sus actos? La interfaz de Miku, tu antigua relación con el ataque masivo a la internet, sé bien que todo está relacionado, pero no comprendo por qué desataste tanta muerte, qué te empujó a desatar el caos.
—Te repito que no sé de qué hablas…
—¡Explicame Isaac!— La chica gritó levantándose de la orilla de la cama donde se hallaba apoyada, de inmediato se tranquilizó intentando no despertar a los demás— Quiero saber tus razones…
—El chico mantuvo silencio durante un instante, luego de pasado un minuto en el cual se percataba de la mirada penetrante en la chica terminó por hacer una mueca con el rostro— No entenderías…
—Ponme a prueba— Expresó la chica con mayor determinación.
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