5. ENTRENAMIENTO
El tiempo y su propiedad de pasar rapidamente cuando uno no lo desea, con exceso de exámenes encima y entrenamientos que te abarrotan hasta caer agotado en tu cama, estaba por caer muerto. Eso no era de alarma para Luka, pero la semana de entrenamiento estaba allí, comenzando. Él de hecho se hallaba ahora junto al equipo en el viaje en el bus. Por más de una razón su mente se hallaba en casa, con la difícil decisión de dejar a su madre sola con Dylan, quien ahora tenía problemas con el cuello.
Después del incidente se descubrió que se le empezaba a poner rígido, eso y un par de músculos de la columna. La noticia tampoco les tomaba de sorpresa, el ambiente se puso tenso dentro del hogar, y Dylan no decayó en llanto como antes gracias a Linda, quien acudía ahora a diario a verlo. También estaba Sebastian, quien iba dos o tres días a la semana a jugar y se quedaba largas horas.
Incluso Luka se había permitido un par de juegos grupales. Era increíble notar como una persona puede ser distinto en ámbitos diferentes. El único detalle era no mencionar la palabra “Valery” el nombre le colocaba obviamente de mal humor, ello lo notaba Luka mucho en los entrenamientos, Sebastian se alejaba cuando él hablaba con la chica y las situaciones eran notoriamente incomodas.
Justin fue el primero en notarlo, o quizás en decirlo. La cuestión es que había estado tosiendo cada vez que tenía a Luka o Sebastian cerca diciendo “celos”. Era un poco cómico, más por las reacciones de Sebastian, quien se molestaba y marchaba del lugar o se encerraba en la cabina. Valery se colocaba colorada y metía a la piscina.
Pero la realidad es que Luka no se sentía bien en lo absoluto. La situación con respecto a su hermano estaba peor, y Valery, sin lugar a dudas lo veía como un amigo. Conversaban todas las noches períodos corto de tiempo. Nada más. No sabía la razón, pero el no poder avanzar con ella se convertía en una especie de tortura silenciosa.
También se hallaba el asunto del colegio, había perdido una nota de matemáticas luego de que el profesor se negara a realizarle el examen por faltar. No tenía constancia médica y tampoco de entrenamiento para excusarse, lo cual bajaba su indice académico y le molestaba, en cierta forma sentía un grado de injusticia la cual no podía descargar en ningún lugar.
Por último pero no menos importante estaba el entrenamiento especial al cual se dirigían, el solo hecho de abandonar la casa le era de nervios. Dylan había prometido escribirle a cada rato. Linda se quedaría en casa, pero no era nada seguro, ¡Y si sucedía algo? ¿Y si pasaba algo y solo estaban su madre y Linda en casa? ¿Qué harían?. Un retorcijón de estomago terminó como un nudo en su garganta cuando Justin se sentó a su lado.
—No estas compartiendo mucho, no cantaste la canción.
—No me la sabía —Mintió para parecer cortes, pero Justin parecía no darse por vencido.
—Aun quedan algunos minutos de viaje.
—¿Vamos a la playa? —Reconocía el camino, había ido un par de veces pero no era el mejor en mar. Aunque en aquel tiempo no sabía nadar.
—El sitio está junto a la playa, si.
—¿Qué te pasa Luka? —Valery se hallaba de pie sujetándose con los brazos a los asientos para no caer. Justin la miró con una sonrisa, luego al chico, de nuevo a la chica y con una sonrisa muy pícara se fue hasta donde estaba Milo para quitarle la gorra y correr hasta los primeros asientos y colocarsela a Sebastian.
—Toma, un regalo.
—Es Dy, no me gustó dejarlo en casa.
—Va a estar bien, no sucederá nada.
—No se puede estar seguro.
—Dylan es fuerte Luka, debes darle una oportunidad —Valery se sentó a su lado.
—¿Tu que haces?
—Estaba viendo unos vídeos que Milo me pasó, está preocupado, hay mucha competencia en el interescolar.
—¿Los vídeos de las competencias? —La chica asintió con la cabeza —Pero no creo que debas.
—¿Vídeos de los interescolares pasados? —Christian asomó la cabeza por encima de los asientos delanteros. Melissa por su parte era un poco más recatada y lo jalaba de la camisa para que se sentará —Oye pero puede ser interesante, sabremos algo sobre nuestros adversarios.
—Aun no pasamos el entrenamiento especial —Repuso la menor de las chicas.
—Es cierto, ahora deberán concentrarse en eso.
—¿Competiremos contra los de segundo curso cierto, para ver quien entra y quien sale? —El moreno sonreía ampliamente mirando a los que se hallaban sentados detrás del autobus, Samuel, Veronica y Alberto eran los del segundo curso que no formaban parte de la selección principal. Eran los que no habían pasado el periodo de entrenamiento especial el año pasado y no se enfrentaron en los interescolares.
—Para tu información —Valery colocó una mueca —No tendrás que medirte con los de segundo. Al menos no solo con ellos.
—¿A qué te refieres?
—Vamos a competir todos —Expresó Luka, era noticia pasada, se hallaba consciente de lo que aquello implicaba.
—Así es, tendrás que competir incluso con los titulares si quieres una plaza.
—¿Es en serio Valery? —La voz de Melissa sonaba quebrada.
—Oye pero eso no es justo.
—Al contrario, significa que si nosotros no somos buenos, nos pueden sacar —Comentó Valery al muchacho.
—Como si eso fuese a suceder —Agregó Luka.
—Ya ha pasado, Justin y yo no estábamos en selección el año pasado —Agregó la chica con una sonrisa.
—Pero entonces esto no es un entrenamiento, es otra competencia —Repuso Christian —Y yo que pensaba escaparme a la playa un rato — El chico volvió a su asiento.
—Yo si quiero verlo —Luka se quedó mirando a la chica, le fascinaba su mirada y su cabello, pero ahora intentaba concentrarse en el teléfono celular de ella.
—Bien, ellos son nuestros principales contrincantes —Buscó en la lista un grupo de reproducción —Esta es Mariana, es muy buena, su inicio es impecable, toma mucha ventaja con el salto ¿Ves aquí? —Retrocedió y pausó el vídeo —Será mi contrincante si paso el entrenamiento, al menos es la más difícil de superar de quienes conocemos.
Luka asintió con la cabeza, no era necesario que pausara el vídeo, aun al normal se observaba muy bien como la chica tomaba ventaja desde el silbato, tenía unas piernas grandes y saltaba casi como una rana. Debía cubrir varios metros ese salto inicial. Además nadaba muy rápido. Notó como Valery observaba el video con algo de preocupación.
—Jennifer dijo que no será facil vencerla, y Jenni es muy buena. Pero esto no es lo que tu quieres ver. Este de ahora es Jhon.
Tampoco le hizo falta que le dijera, el cabello verde era reconocible a pesar de llevar un gorro blanco. Los competidores partieron y Jhon daba brazadas tan largas y a tan alta velocidad que parecía sus brazos iban a salir de los hombros. Cuando tocó el otro extremo antes de la primera vuelta ya llevaba unos tres cuerpos de ventaja con el segundo puesto.
—Este es el que a ti te preocupa.
—Oliver...
—Pero la grabación no es de competencia —Buscó el último vídeo y se lo mostró. Al inicio fue normal para Luka, pero luego empezó a nadar de un modo muy raro y cambió. El mar parecía obedecerle y las olas le esquivaban.
—¿Qué es eso?
—Eso es la especialidad de Oliver Luka —Contestó Valery colocando de nuevo la grabación.
—¿Pero que estilo de natación es ese?
—Ese es el detalle con Oliver, su estilo de nadar es medley y super medley.
—¿Qué? Pensé que solo habían cuatro maneras de nadar, libre, espalda, pecho y mariposa. Justin, y Milo me lo explicaron. Creo que tu también lo mencionaste.
—Si y no, la cuestión es que estos son los estilos usados oficialmente en competencia. Mira, cuando te dicen estilo libre en natación implica que puedes usar cualquier estilo, claro que todos usan el crawl o crol por ser el más rápido. Espalda, pecho y mariposa son los otros reglamentarios. Pero hay un tipo de competencia que los une todos, a esa competencia se le llama Medley, quienes nadan todos los estilos se dicen que nadan medley.
—Pero el allí nado algo raro, eso no era...
—Hay otros estilos de nado que no exactamente de velocidad, se usan en salvamento o para nadar bajo el agua. El estilo perrito que todo mundo habla, parecerá tonto pero se puede nadar muy lento con el, el estilo rana es uno de los mas usados sin equipo bajo el agua. Y ese que él está usando se llama tirabuzon.
—¿Por qué lo hace?
—Es una técnica de rescate, creo que es de río, no se bien. Pero ves como sobre pasa las olas con facilidad.
—Parece que la ola lo esquiva.
—Se movió en diagonal allí, ves —Señaló el instante en el cual el nadador realizaba un giro horizontal de todo su cuerpo, y regresaba a la brazada regular —Por eso es super medley, nada más que solo los cuatro estilos principales.
—¡Llegamos! —Jennifer anunció, Luka apenas lo escuchó, el vídeo le dejó perdido en otro planeta, era sencillamente impresionante lo que aquel chico hacía.
El lugar no lucía como algo impresionante, era un edificio pequeño de una sola planta pintado de blanco y alargado. La fachada daba la impresión de haber sido construida en otra época o por personas de otra cultura, con adoquines y formas extrañas. Al entrar descubrieron que los dueños eran musulmanes, a nadie le importó salvo por quedarse un buen rato observando las pinturas y telas que adornaban cada estancia con colores rojos azules o dorados por doquier.
—Una habitación cuádruple para las señoritas —Milo le entregó la llave a Jennifer —Tres para los chicos, una doble y dos cuádruples. Hay que decidir donde dormiremos.
—Yo quiero es ver la piscina —Comentó uno de los de segundo al cual Luka desconocía.
—Está al fondo —Contestó el líder del equipo —Recuerden que no podemos dañar nada de aquí, la institución apenas nos paga el alojamiento —Su mirada se concentró en Justin —También debemos ser respetuosos con esta gente —Volvió a mirar a Justin, quien ya se quitaba la camisa ante el rostro sonrojado de una dependienta.
—Vale papá —Se la colocó de nuevo para caminar hasta el fondo donde una cortina los separaba de la zona de la piscina.
El lugar era bastante amplio, los cuartos aun más, cada habitación era enorme y las camas tenían sábanas con los mismos adornos que las paredes en dorado y beige. No habían decoraciones excesivas en las habitaciones, solo un par de televisores, dos mesitas de noche, dos lamparas y el aire acondicionado sobre una gran ventana ahumada que daba a la zona de la piscina.
—Entonces es impresionante —Por alguna causa que Luka desconocía Christian lucía más emocionado que preocupado por la idea de competir contra aquellas personas.
—Ahora, Milo me mencionó que tu principal reto será este chico llamado Daniel —Valery buscó el tercer video de la lista.
—Pero yo quiero competir contra Oliver —Aun se impactaba al decirlo, pero era cierto, el trato a su hermano era algo que no perdonaba. Tenía esa herida lastimera en su pecho y quería cobrarse del sujeto.
—Ve el vídeo —Señaló la chica en el pasillo ante la mirada inquieta de Christian, Melissa y Luka. Esta vez la sensación al ver el vídeo fue distinta, percibió que veía una competencia normal, el chico ganó apenas por medio cuerpo del segundo puesto. Algo reñido según él.
—¿Qué es lo espectacular? —Preguntó.
Christian por su parte parecía igual de emocionado que antes —¿Es en serio? ¿Tenemos que competir contra esos monstruos? Oh Dios, me uní al equipo en el mejor momento —Dio un salto entrando en la habitación para lanzar su bolso y salir nuevamente al pasillo a ver los vídeos.
—¿No te percataste? —Preguntó Valer. Luka negó con la cabeza, Melissa parecía hallarse igual que él, sin comprender el alboroto de los otros dos —Mira mejor su respiración.
Colocó el vídeo nuevamente y Luka prestó mayor atención, el chico saltó al agua y comenzó a avanzar, en la mitad del recorrido sacó la cabeza para respirar y continuó, giró al final y siguió su camino, luego justo en la mitad de la piscina volvió a tomar aire una vez y así llegó hasta el final.
—Solo respiró dos veces...
—Exacto, su estilo de nado es semejante al tuyo, solo que perfeccionado —Comentó Valery —Ahora debemos entrar y buscar acomodarnos —Tomó a Melissa del brazo y con una sonrisa entraron a la habitación de las chicas que quedaba al frente.
—¿Emocionado? —Preguntó Christian al tiempo que Justin salía en traje de baño en carrera hasta la piscina. Milo salió detrás de él para regañarle pero sin ganas de gritar. Observó a ambos lados del pasillo, afortunadamente solo estaban los del grupo conversando y entró nuevamente a la habitación murmurando algo como “irresponsable”.
—Asustado diría yo.
—Vamos hombre, será genial competir contra todas esas personas.
—Primero debemos quedar en el equipo —Contestó Luka entrando en la habitación que compartía con Milo y Justin y Christian.
—Yo voy a quedar, lo tengo seguro. ¿Le tienes el ojo puesto al tal Oliver?
—Es una deuda pendiente, algo así.
—¿Qué sucedió? —Preguntó el moreno. Milo fingía no escuchar mientras prestaba atención a la conversación sacando sus cosas de una maleta.
—Insultó a mi hermano.
—Es personal entonces. Esas batallas son las mejores hermano, te apoyo.
El almuerzo fue servido casi una hora después de llegar. A nadie le extrañó que llegara una gran cantidad de gente pidiendo comida para llevar. La comida era muy buena: Kippe, falafel, crema de berenjena y garbanzo, tabule, pan y carne asada con ajo. Nunca había probado tal combinación, pero el resultado era más que satisfactorio.
Habían más personas hospedándose, una pareja joven que pidieron una ensalada cleopatra y yogurt. Una mujer cercana a los treinta de aspecto serio y reservado, y una familia con dos niños pequeños y una chica probablemente contemporánea con Dylan.
La comida era el punto de reunión. La mayoría se hospedaba allí por la cercanía a la playa, para la cual tan solo se debía salir y caminar un par de minutos.
Al terminar se sintió lleno pero ligero de alguna forma. El grupo se dirigió a la zona de la piscina. Eran enormes, la dependienta se explicó diciendo que para ellos el agua era muy importante, una forma de demostrar prosperidad en su cultura. La alberca principal tenía cien metros de largo y cincuenta de ancho, los azulejos estaban viejos y algunos caídos, pero nadie le dio importancia a ello, se hallaba limpia y el agua calma. La segunda era una piscina para niños, era redonda de apenas veinte metros y al fondo había una tercera, cuadrada de escasos diez metros y en el centro un lugar para sentarse tapado a la vista para brindar algo de privacidad.
—Ella es Natasha, es la hija de la encargada. Nos ayudará durante nuestros entrenamientos, será quien lleve nuestros marcadores. Debemos ser considerados, Natasha no dispone de todo el tiempo para nosotros, así que entrenaremos en las piscinas de una a cinco de la tarde durante estos tres días.
—¿Solo eso? —Preguntó Ian.
—El resto del tiempo podrán nadar pero no contará como parte del entrenamiento —Expresó Milo con determinación, detrás llegaba Jennifer con un pesado bolso el cual dejó caer con estrépito —En las mañanas a las siete tendremos entrenamiento aparte en la playa, de una a dos horas, el resto del tiempo es suyo.
—No suena mal —Comentó Justin estirando sus brazos para meterse al agua.
—¿No verdad? Ahora les explicaré en qué consistirá el entrenamiento de estos tres días —Continuó Milo. Luka prestaba atención mientras Christian le daba un codazo y alzaba las cejas emocionado —Como todos saben se decidirán los puestos para los interescolares, esto es importante, ya que de ganar podremos pasar a los nacionales o tendremos pase para otros eventos de mayor categoría como el medley y el aguas abiertas.
—El aguas abiertas —Repitió por inercia, era curioso, le daba miedo, pero en cierta forma también se sentía inspirado a continuar.
—Déjenme dejarles claro lo siguiente chicos —Milo se colocó muy serio —Nadie está exento de irse de nuestra selección, solo quienes pasen esta prueba podrán continuar, y eso va con todos, incluso Byron que es nuestro único nadador de pecho, conmigo que soy del estilo mariposa, o con Justin y Jennifer que son espalda.
Hubo un silencio grave y un par de miradas entre los presentes. Natasha veía con atención y al fondo se escuchaba la risa del par de niños en la alberca.
—Aquí hay trece personas, pero a competencia solo podemos ir diez cuando mucho, y eso si cumplimos las condiciones, en el grupo masculino hay espacio para uno en pecho, uno espalda, uno mariposa y cuatro en crol. En el femenino será un puesto espalda y dos puestos crol. Nada más teniendo en cuenta que no tenemos pecho o mariposa. Tres personas no podrán estar en el equipo al final de estos tres días.
—¿Cómo será el entrenamiento? —Preguntó Sebastian.
—Pues será de la siguiente forma, cada uno de nosotros deberá usar cuatro de estas pesas distribuidas en su cuerpo —Milo sacó unos aros de plástico, al dejarlo caer resonó fuertemente, el interior era metálico y pesado —Son tan solo doce kilos más de peso. Ustedes son libres de decidir si los colocan en brazos o piernas o ambas. Los de estilo libre además usarán estos guantes — Sacó uno para mostrárselo al grupo.
—¿Qué son esos guantes? —Le preguntó Luka a Christian preocupado.
—Son guantes de nado, con ellos puedes nadar con la mano abierta, te permite arrastrar mayor cantidad de agua y avanzar más rápido, pero también te cansan muy rápido —Explicó el chico moreno.
—Suena a una tortura —Justin sacaba las pesas y las examinaba.
—Está diseñado para que lo sea —Remarcó Milo —pero esa no es la mejor parte, deberán hacer en tres días un recorrido.
—¿Cuantos metros? —Preguntó uno de los de segundo año llamado Samuel.
—Metros no, kilómetros, deberán completar cien kilómetros en tres dias durante las horas de entrenamiento —Contestó Milo.
—¿Es en serio? —Preguntaron Byron y Sebastian.
—¿No te estas pasando? Los menores no podrán, dudo que nosotros podamos —Le preguntó a un oído Jennifer.
—La verdad no creo que los menores estén preparados para un interescolar, no espero que lo pasen, quizás y con suerte los que tienen dos años —Le contestó Milo en voz baja.
—Oye eso es demasiado —Se quejó otro de segundo año llamado Alberto.
—Quizás, pero será vuestra prueba, para bien o para mal, No bromeo con ello, tendrán los tres días para completar los cien kilómetros, no importa como lo hagan, podrán detenerse mientras naden, a mitad de camino al completar una piscina, salir y volver a entrar. Pero solo tienen tres días, quienes no logren los cien kilómetros no podrán estar en el intesrescolar, y en dado caso que todos lo logren, los últimos tampoco podrán estar.
Una tensión se apoderó del ambiente. Luka sintió el fin, Melissa lucía tan asustada como él.
—Pero cien kilómetros son como —Justin empezó a contar con los dedos —diez por cien.
—Son mil piscinas Jus —Contestó Byron.
—Bueno, dicho esto, tenemos quince minutos, ¡deben cambiarse y calentar antes de entrar a la piscina! —Milo aplaudió y todo el mundo salió directo a los dormitorios.
Luka sentía un peso enorme en la boca del estomago, podía vomitar toda la comida ahora, aquellas noticias, el entrenamiento era algo imposible. Christian por su parte se mostraba demasiado animado lo cual le desalentaba un poco. Luka buscó entre su ropa un traje de baño nuevo que su madre le regaló y había guardado para la ocasión, uno negro con lineas blancas y grises a los costados. Se lo colocó y caminó lentamente hasta la piscina donde muchos estaban trotando alrededor.
—Descuida, lo haremos —Escuchó las palabras de aliento de Valery, pero hasta ella lucía nerviosa por la noticia del reto que tenían por delante. Empezó a trotar en silencio intentando calmar ese revoltijo en el estomago y calentar lo apropiado para evitar un calambre, lo último que deseaba ahora era un calambre que lo arruinase todo.
—Son cuatro horas de entrenamiento diario, da un total de doce horas de entrenamiento en los tres días. Un treinta y cinco, treinta y cinco, y treinta debería funcionar. Dejemos lo más fácil para el último día y estaremos bien —Comentaba uno de los de segundo llamado Alberto. Su compañera Verónica asintió con la cabeza a su lado.
Luka intentó no pensar tanto ¿Qué haría él? No tenía plan alguno para atacar el problema. Melissa parecía conversar con Christian. Se apresuró un poco para alcanzarlos y escuchar, pero fue sorprendido por la sombra corpulenta de Byron a su lado.
—Calma pequeño pez, solo debes nadar constantemente, no te detengas y lo logras.
—¿No detenerme?
—Es lo que yo haré, suena difícil el entrenamiento, pero lo completaré antes de la mitad del tercer día.
Luka tragó saliva y dejó que el fortachón continuara por delante de él. Justin fue el siguiente.
—¿Ya viste como rebotan las de Jennifer? Son hermosas hombre, lastima que no le pele a nadie, claro que tu estas pendiente son las de la princesa —Valery acababa de unirse al grupo que trotaba —Tampoco digo que estén mal, pero yo las prefiero enormes, grandes, mientras más grandes mejor.
—¿Estás pensando en senos?
—Tetas. Claro que estoy pensando en tetas ¿Cómo quieres que me concentre en hacer mil piscinas sin pensar en tetas?
—¿Ese es tu secreto?
—No pensar en ello y pensar en senos, grandes y que reboten, hermosos como para hacer el botecito y prummmmm —Movió el rostro de lado a lado.
—Deja de hablar de senos Justin —Milo pasaba al lado de ellos aventajándoles —Iré a decirle a Jennifer que estás soñando con sus melones.
—¡¿QUÉ?! ¿Quieres que esa mujer me mate? —Justin siguió en carrera al capitán. Pero el momento de trotar terminó y todos se pusieron a estirar músculos.
Pronto Luka se percató en lo que hacían los demás, Byron se colocaba las cuatro pesas en los brazos. Milo por su parte era más equilibrado usando dos y dos. Justin e Ian las usaron solo en las piernas. Jennifer y Valery seguían el ejemplo de Milo.
—Tu y yo usaremos estos —Sebastian se acercó hasta Luka con un montón de pesas en las manos.
—Esas son demasiadas, son solo cuatro por persona.
—Tu y yo usaremos ocho —Sentenció con aspecto serio.
—No podemos usar ocho, es el doble de lo que usan los demás.
—¿Quieres ganarle a Oliver? Esta es la forma, Yo por mi parte quiero destrozar a Jhon. Usaré ocho, cuatro en los brazos cuatro en las piernas.
—Tu ya eres... —Tenía ganas de expresarle al tiburón que él ya era un nadador experimentado, tomar riesgos era algo sencillo para él. Pero en su interior sentía que había algo de razón en sus palabras, no podría ganarle a Oliver en su estado actual. Observó las pesas con algo de confusión y aceptando el hecho como una realidad comenzó a colocárselas. Pesaban demasiado y siquiera entraba al agua.
—El secreto de esto es que te impulses bien con las piernas al salir, si te detienes a mitad de camino las pesas no te dejarán flotar de nuevo —Expresó Sebastian.
—Osea que debo hacer una piscina cada vez.
—Descansa al llegar al final de cada una, y vuelve a hacerlo.
—¿Tu ya has hecho esto?
—Jamás, el año pasado el entrenamiento fue jalar un caucho por debajo de la piscina, pero este está bastante difícil.
—Yo apenas sé nadar.
—Pues ahora te vas a graduar en tres días. Procura hacer el mayor esfuerzo con los brazos, dudo que podamos mover mucho las piernas con esto.
—¿Tienes algún plan para los tres días? —Preguntó Luka.
—Nadar tanto como pueda en los tres días —Contestó Sebastian antes de entrar de un salto al agua y empezar a nadar.
—¿Vas a usar ocho pesas? —Preguntó Christian. Jennifer también se detuvo a observar.
—Idea de Sebastian.
—El tiburón está loco muchacho —Fueron las palabras de la chica. Luka pensó que quizás tenía algo de razón.
—A mi me parece fantástico, para bien o para mal, si logran o no el entrenamiento, serán quienes hayan logrado más después de estos tres días —Comentó Christian metiéndose también al agua —Diablos, esto pesa, se siente mucho la diferencia.
Luka tomó los guantes para las manos y se lanzó al agua. Se hundió de pie y le era casi imposible salir, debió luchar para poder alzarse y aferrarse de la orilla. Sintió miedo, el tiburón tenía razón, si se detenía en algún momento lejos de la orilla estaba tecnicamente muerto, sin contar de que sería imposible retomar esa vuelta.
Observó su alrededor. La mayoría había comenzado ya, y al otro extremo estaba sentada la hija de la dependienta en una silla con un te a su lado anotando las llegadas de cada uno.
El mayor problema para Luka es que el apenas había aprendido a nadar. Las semanas anteriores había entrenado para perfeccionar su técnica de nado, había logrado hacer varias piscinas enteras, pero lo de ahora era inaudito. Los brazos le dolían y siquiera había comenzado a nadar.
No había vuelta atrás, tomó una gran bocanada de aire, apoyó las piernas contra la pared y se lanzó a nadar. A la primera brazada se percató de lo difícil que sería, su brazo pesaba el doble y a menos que mantuviera un ritmo rápido dentro del agua su mano buscaba hundirse. Lo único bueno era que los guantes le permitían avanzar más rápido de lo usual, pero al mismo tiempo una presión enorme se daba en los músculos de sus hombros y espalda.
Sacó la cabeza para respirar al menos unas seis veces, algo muy raro en él. Pero necesitaba aire, terminó la primera piscina y comprendió que los tres días serían una tortura. Le quedaban por delante novecientas noventa y nueve piscinas y apenas podía respirar.
La segunda piscina fue tan dura como la primera, al terminar las primeras cinco se percató de que se encontraba jadeando y debió descansar unos tres minutos apoyado de la orilla observando como los demás avanzaban. Natasha se hallaba sentada anotando la cantidad de todos muy atenta, parecía un juego para ella, mientras que él estaba en el agua intentando no morir en el intento. Sebastian llevaba entonces nueve piscinas hechas y se dirigía a la décima —¿Cómo puede llevarme tanta ventaja? Acabamos de comenzar —Se quejó e impulsándose con los pies se lanzó de nuevo a nadar, debía sacar mucho la cabeza para respirar, los hombros eran una tortura, como si su cuerpo le pidiese que ya no más, que se detuviera, que llevaba un peso demasiado fuerte para él.
La peor parte fue cuando los de segundo y los mayores comenzaron a llevar ellos mismos sus cuentas en voz alta. Veinte, veintiuna, quince, diecisiete. Luka llevaba diez y con ganas de no seguir.
No era como Byron, no podía lanzarse y nadar sin parar, tampoco como Justin, pensar en senos era bueno pero no le ayudaba con el dolor en los hombros. Continuó dando una brazada más. Tampoco recordaba ninguna serie o libro sobre nadadores, quizás una película llamada guardianes de altamar, era buena, pero no le alentaba a seguir, después de todo uno de los protagonistas moría en un rescate al final.
¿Qué planeaba su capitán con ese entrenamiento? ¿Matarlos del cansancio? De pronto comenzó a entrar en una fase que desconocía de su cuerpo. Desesperación.
Había escuchado eso de los deportistas de resistencia, que el primer obstáculo era la mente. Lo comprendió, ahora su cuerpo le decía detente con todas sus fuerzas. Lo único que lograba pensar de hecho era eso. Era un zumbido que se hacía fuerte en su cabeza. Se detuvo nuevamente al llegar al final del tramo, por primera vez deseaba rendirse, terminar con eso —De todas formas no ganaré —Escuchaba los gritos “cincuenta, sesenta y siete, ochenta y tres” el apenas iba en el numero cuarenta y ya había gastado una hora de entrenamiento. Debía pensar el algo si deseaba seguir.
Las siguientes piscinas las realizó intentando tararear una canción en su mente, pero se distraía muy fácil, perdiendo el ritmo de las brazadas y con ello estuvo a pocos segundos de hundirse a mitad del nado.
—Ríndete —La voz de su interior era fuerte —No —Continuó con cierto afán y molestia interior —Ríndete Luka, esto no es lo tuyo —La voz era fuerte y su hombro empezaba a adormecerse por completo —No planeo rendirme, pasaré este día —Contestó a su voz interior —Pero siquiera tienes fuerzas para continuar ahora, no tienes porque pasar por esto —El otro hombro tampoco respondía, era como si estuvieran muertos —Quiero ver si soy capaz de más, dos vueltas más siquiera —Se contestó —No vale la pena, lo sabes, todos te llevan ventaja eres el más débil entre todos —Deseaba que su voz interior se callara.
Debió descansar más de quince minutos afuera del agua luego de llegar a la piscina ochenta, para su sorpresa la mayoría se hallaba por encima de las ciento veinte piscinas. Él era el único que no gritaba sus vueltas, estaba apenado, se sentía pequeño escueto, débil y tan poco frente a todos los demás. Incluso Melissa tenía ya ciento dos vueltas.
Lo siguiente que hizo fue dar una vuelta a la vez, se exigía una más cada vez que llegaba a la orilla, aunque su cuerpo llegaba a una nueva fase de dolor. Parecía convertirse en piedra, sus brazos sencillamente no se movían por más que lo intentaba, iba lento y a menudo olvidaba patalear un poco y sus piernas buscaban de hundirse en el agua.
Natasha tocó un pito para dar como concluidas las cuatro horas de entrenamiento. Luka amó a la chica por ello y saliendo del agua se acostó en el suelo, jadeaba, sus brazos no se movían sus piernas tampoco y tenía un fuerte dolor en su abdomen, espalda y trasero. Solo quería quitarse las pesas, pero Sebastian apareció caminando como si leyera su pensamiento.
—No te vayas a quitar las pesas.
—¿Qué? —Luka abrió los ojos sorprendido. Observó a los lados como todos dejaban las pesas en el suelo para ir a las duchas —Pero todos...
—Ni tu ni yo dejaremos las pesas, las usarás todo el día y noche hasta mañana, hazme caso —El chico se fue secando su rostro con una toalla y Luka se le quedó mirando, siquiera se percató cuando Valery se acercó a él.
—¿Cansado?
—No te imaginas.
—¿Estuviste bien?
—Muy mal de hecho —Se quejó aun tendido en el suelo.
—Estás usando el doble de peso.
—Idea de Sebastian.
—Ese imbécil es un idiota —Hubo un silencio incómodo —Pero en términos de entrenamientos él sabe mucho, si te dijo que las usaras es muy probable que tenga sus razones.
—¿Crees?
—Espero —Expresó ella.
—Las usaré todo el día.
—Eso es para que tu cuerpo se acostumbre al peso.
—¿Se puede?
—Sé que los basquetbolistas se colocan pesas en las piernas durante semanas y aumentan el peso gradualmente para luego poder saltar más — Comentó —Iré a ducharme, te veo luego.
—Vale —Se quedó acostado un rato más hasta que su cuerpo le permitió moverse. Caminar con aquellas cosas no era placentero. Milo repartía unas barras de mentol. En eso Natasha mostró los resultados del día con la cantidad de piscinas realizadas por cada uno.
Byron 397
Milo 362
Ian 357
Jennifer 350
Sebastian 323
Samuel 304
Valery 301
Justin 292
Christian 255
Alberto 247
Verónica 245
Melissa 215
Luka 189
Se sintió peor que antes, era el último en la lista ciento ochenta y nueve piscinas, lo cual indicaba le quedaban ochocientas doce por delante. Su ánimo se vino abajo y tomó la barra de mentol con una sensación incómoda en el estómago.
En realidad era un analgésico antinflamatorio mentolado especial para deportistas, él mismo Milo tenía uno en versión aereosol. Luka dudó un instante, pero después descubrió que el efecto era relajante en realidad. Sus músculos palpitaban con vida propia y después de friccionarse el mentol todo se sentía más ligero. Se duchó y cayó en la cama sin percatarse de estar dormido.
—La comida Luka —Christian lo agitaba para que despertara, habían pasado tres horas, eran ya las ocho de la noche y él no sentía haber descansado en lo absoluto. Al levantarse volvió a sentir el peso extra en su cuerpo pero dejó de prestarle atención.
La comida fue pan con carne asada y pollo en su interior y una ensalada de compañía, pero aquello no llenó a Luka. Para su sorpresa una hora después llegaron Milo, Byron y Sebastian con hamburguesas, Sebastian le lanzó dos paquetes a Luka en la cama y se fue de la habitación en silencio.
—Gracias —Pero no hubo respuesta salvo la mano derecha levantada cuando se iba.
Las hamburguesas no duraron, se las comió tan deprisa que apenas las saboreó, tenían extra de salsa y un picadillo de pollo y cerdo mezclados con una crema de aguacate magnifica. En la habitación no hubo mucha chachara, todos parecían hallarse tan cansados como él y con el único pensamiento de dormir temprano. Contestó un par de mensajes de Dylan sin decir mucho acerca de su último lugar en el primer día e intentó dormir.
El sueño le venció pronto a pesar de hallarse con una presión interna al borde del colapso en su pecho. De nuevo fue despertado, esta vez por el celular vibrando contra su rostro. Las luces de la habitación estaba apagadas, el resplandor iluminó su rostro y vio la hora, eran casi las once de la noche. El mensaje era de Valery “Estás despierto? No puedo dormir”
Cuando el sueño debate en contra del corazón, el corazón termina arrebatando la razón. Luka se sentó en la cama —“estoy despierto” “Sucede algo?” —Mintió y esperó un rato, Christian roncaba con fuerza.
—“Estoy sentada en el pasillo” —La respuesta fue instantánea. Luka se colocó una franela y salió de la habitación, la chica estaba sentada contra la pared.
—¿Qué pasa?
—Nada solo no puedo dormir —Contestó ella, pero Luka podía notar cierto grado de melancolía en su mirada.
—Algo te pasa —Tenía algunos días sin conversar en formalidad con ella, después de lo sucedido con Dylan todo había resultado confuso y rápido.
—Solo pensando tonterías.
—Sebastian, ¿Cierto? —Luka se sentó.
—Ahora tu también pareces llevarte bien con él.
No contestó aquello —Aun te afecta.
—Es difícil olvidar a alguién cuando está en todas partes que tu sueles ir —Expresó ella con cierto pesar —También me molesta no saber en que fallé, le intenté preguntar y él se molestó.
—Quizás porque no fallaste.
—¿Hablaste con él de eso? —Preguntó Valery a lo cual Luka se limitó a encogerse de hombros.
—Es solo que él siente que son distintos y bueno, eso.
—Si, eso es cierto —Hubo un silencio incómodo que se alargó durante un instante. Verla allí a su lado era magnifico, deseaba besarla, de hecho ahora su mente solo pensaba en eso por lo cual era arduo encontrar otro tema de conversación —debes mejorar tu ritmo mañana.
—Si, sobre eso, no creo que pueda lograrlo.
—¿Te vas a rendir?
—No dije eso, es solo que es...
—Si está difícil la verdad, yo también debo de buscar de mejorar mañana o tendré que hacer cuatrocientas piscinas el último día.
—Si —Sintió pesar recordando las ochocientas que le aguardaban a él.
—Hace frío, buscaré una manta —La chica se levantó a su habitación. Luka se quedó sentado subiendo y bajando las manos pesadas, desando poder sacarse esas pesas, al tiempo pensaba en Valery, era raro sentirse tan feliz junto a ella a pesar de saber que aun se sentía atraída por Sebastian. No hubo oportunidad de pensar mucho, Valery volvió con una enorme cobija rosada mullida la cual paso por sobre el cuerpo de él, y luego el suyo sentándose al lado del chico el cual sintió un escalofrío y sonrió complacido.
—Te gusta mucho el rosado.
—Mi mamá tenía un vestido rosado hermoso, siempre me acuerdo de su vestido, el color no es mi preferido, pero me recuerda a ella —Contestó con cierta nota de orgullo.
—Suena como un buen recuerdo.
—Lo es.
—¿Tu mamá está...?
—Se separó de mi padre, tengo una madrastra.
—Capto, no ha de ser lo mismo.
—Tampoco ha sido tan malo, pero si recuerdo mucho a mi mamá —Hubo un ruido en la puerta de los chicos, Valery reaccionó rápido —Hazte el dormido.
Luka se recostó sobe la cabeza de la chica y dejó un ojo entreabierto, Milo salía de la habitación y se encontraba con Jennifer. La chica les observó, pero Milo la tomó de la cintura e hizo ademán para que no les prestara atención y ambos se fueron a la zona de las piscinas. Luka podría haberse quedado así, con el arome del cabello de Valery tan cerca, pero ella se movió.
—Jennifer y Milo...
—Así parece.
—Se lo tienen bien reservado.
—No hacen mal pareja.
—No la verdad no, Pero supongo Milo tendría problemas, tiene un club de admiradoras bastante grande.
—Eso he escuchado en el instituto —Contestó, se hallaba muy cerca, casi en éxtasis con su presencia, con su encanto, con sus finos labios y el brillo en sus ojos —Valery.
—¿Si?
Tragó saliva, respiró profundo y se tomó un tiempo que parecía una eternidad, pero si no lo decía iba a explotar —Me gustas —Guardó silencio temiendo que el corazón saltaría y saldría de su pecho.
Valery se quedó observándole en silencio durante un rato —Imaginé que lo hacías —No despegaba sus ojos de él, como escudriñando sus reacciones —Eres mi amigo, yo...
No había falta de que dijera nada más, había dicho la palabra amigo, aquello era suficiente para derrumbar su mundo abajo. Todo el poco ánimo que le quedaba se destruyó al instante. Deseaba levantarse e irse a la cama, quizás llorar un instante, sacarse del pecho esa amargura que ahora le invadía. Era rabia era ira.
—Yo acabo de pasar por algunas cosas, pero, me gusta estar contigo —Se apretujó contra su brazo apoyando la cabeza en su hombro. Luka sintió un vuelco en su corazón. ¿Cómo podía amarla y odiarla al mismo tiempo? Era confuso, tenía ganas de llorar, de golpear la almohada un par de veces, de quitarse las pesas de los pies, y al tiempo de besarla y sentir su rostro contra su hombro y tenerla así de cerca —Estar contigo es tranquilo.
Estas fue todo lo que ella dijo, él no se atrevió a decir nada más, guardó silencio en la oscuridad con la confusión de sensaciones dentro y al poco rato se quedó dormido a su lado.
Despertó algo incomodo, había soñado que se hundía en el mar y que al fondo estaba una chica junto a su novio sireno, la escena le molestó. Al hallarse despierto fue igual, Valery estaba dormida sobre sus piernas y su cabello cubría su rostro de una manera bastante graciosa. Revisó el celular, la pantalla mostraba que eran las cuatro de la mañana. Habían un par de mensajes de su hermano menor, el que notó más era uno que decía “sal de la friendzone”. Debía de ser una broma de mal gusto, las palabras que la chica le dijo horas antes eran como una herida por donde se estaba desangrando. Lo peor de aquella sensación era no poder odiarla por ello.
La despertó e indicó fuese a dormir. La chica se levantó y asintiendo levemente con la cabeza se dirigió a su habitación y él a la suya.
Los gritos de Milo le despertaron faltando quince para las siete. Había dormido unos segundos, o eso le pareció. El chico pasó por las habitaciones despertando a todos, se levantó sintiendo el peso extra en su cuerpo, el sol entraba por la ventana con cortinas corridas. Tapó algunos rayos con su mano con ganas de lanzarse de nuevo a la cama y dormir unos diez días más.
El ambiente general era pesado, todos andaban lentos y en silencio. Se vistieron en diez minutos y bajaron a regañadientes hasta la playa, el sol no era fuerte pero se sentían como vampiros odiando el sol. Luka en particular no tenía ganas de nada, menos de estar allí en compañía de todos, el día anterior demostró ser un fracaso , un error para el equipo, tampoco deseaba ver a Valery a la cara ahora.
—¡Es hora de entrenar equipo! ¡Quiero dos horas de entrenamiento! —Gritó lleno de entusiasmo Christian.
—Hazme el favor de hundirlo en la tierra y callarlo —Le pidió Ian a Sebastian en voz alta con respecto al moreno.
—Húndelo y que Milo no escuche nada —Contestó Justin.
—Podríamos darle las pesas de todos y tirarlo al mar —Opinó Byron.
—Vamos chicos... no sean... —Pero Sebastian yo lo habían levantado y caminaba rumbo al agua.
—Me alegra ver que están de ánimos —Milo llegaba con una mochila llena de frascos de agua —El entrenamiento matutino será simple, quince minutos de trote de ida, quince minutos de trote de regreso.
—Eso es media hora —Señaló Ian.
—Yo digo que son quince y quince —Milo colocó una sonrisa con un tono frío y cortante. Nadie le llevo la contraría al respecto.
—El primero que llegue aquí recibirá una botella fría del energético. Los demás tomarán solo agua.
Comenzaron a trotar de inmediato y la mochila quedó en medio de la arena —Le gusta hacer las cosas interesantes siempre —Valery se colocaba a su lado, Luka se limitó a asentir con la cabeza y a soltar un sonido para asentir —¿Sigues pensando en lo de anoche? No se que decirte —Finalizó y se alejó tomando la delantera. Él agradeció que así fuera, esa sensación de quererla pero sentirse herido era corrosiva.
—Veo que te va bien con la princesa —La voz que se acercó era la de Milo.
—Yo no diría exactamente eso.
—¿Por qué? —Preguntó el mayor, Justin los pasaba en carrera siguiendo a Jennifer y Valery que tomaban la delantera del grupo.
—No creo que sea así.
—¿No quieres hablar de eso?
—No sé, creo que si y creo que no.
—Siempre es bueno hablar.
—Los vimos juntos —Señaló Luka desviando un poco la conversación e indicando con la mirada a Jennifer.
—Imaginé que no estaban dormidos —Admitió Milo —Nadie se duerme tan rápido. Te vi cuando saliste de la habitación.
—No te importa que...
—¿Qué lo sepan? Para nada, estoy orgulloso de ella. Pero sus padres aun la ven como la niña de la casa.
—Es difícil imaginarse algo así de Jennifer.
—¿En serio? Yo lo imaginé desde el principio. He aprendido que las mujeres son maquinas para aparentar lo contrario.
—¿Cómo?
—Cuando una mujer se muestra inocente y suave, debes dudar de que lo sea, lo mas probable es que sea una trampa. No conozco la primera mujer que no sea inteligente. En cambio cuando se muestran duras, recias, esas por lo usual esconden algo, tienen una parte más sensible y no dejarán que los demás lleguen a tocar esa parte de ellas.
—Tu viste eso en Jennifer.
—Me atrajo que era linda, nadie ve lo escondido en un principio. Uno primero se enamora del físico, luego de la personalidad.
—¿Eso crees?
—Creo que en la mayoría de los casos, hay excepciones para todo. Siempre —Picó un ojo.
—Entiendo.
—¿Y Valery?
—No sé, es difícil explicarlo.
—Pero es obvio que se gustan.
—No creo, me dijo me ve como un amigo.
—Eso no es malo, las mejores relaciones se dan cuando conoces lo suficiente a una persona como para considerarla primero que todo tu amigo —Byron se adelantaba, no expresó nada más y continuó su camino.
—Yo iba a decir que eso debió doler, pero él tiene razón en buena parte —Agregó Milo.
—¿Piensas tengo oportunidad?
—Ni idea, supongo que eso lo decides tu.
—¿Yo?
—Si te rindes no sucederá nada, regresarás a tu casa, te sentirás mal por unos días y luego lo olvidarás. Si sigues adelante sabrás que podría suceder.
—Pero puede no cambiar de opinión.
—Si, es muy probable de que así sea, y hay una posibilidad de que no. Todo depende en que quieras creer —Milo le dio una palmada —Yo por ejemplo creo que mi equipo tiene chance en los interescolares, y también en mi. Si gano tendré una beca universitaria asegurada.
—Pensé tu familia tenía dinero, eso comentaron en el instituto.
—Mi familia tiene, pero no me agrada depender de nadie. Quiero independizarme y una beca sería una ayuda increíble, así podría trabajar medio tiempo y cubrir todos mis gastos.
—No tenía idea.
—Todos luchamos por algo. ¿Tú por qué lo haces?
—Todos luchan por algo —Hasta ese momento no se lo había planteado, se encontraba entrenando y nadando pero no tenía fin alguno. No había un sueño detrás de ello, entró por Valery, pero no nadaba por ella de eso estaba seguro. La sensación del agua en su cuerpo era magnifica, deseaba siempre más de aquello. Entonces recordó algo que le creaba una sensación de impotencia y ganas de seguir adelante —Mi hermano menor —Contestó.
—Dylan... es una buena razón, luce bastante agradable cuando le he visto en las gradas.
—Si, lo es.
—¿Por eso llevas las pesas?
—Fue idea de Sebastian.
—Supongo tienen sus razones.
—Quiero ganarle a Oliver en los interescolares —Expresó Luka —Aunque creo que no voy a llegar allí, voy de último.
—¿Oliver? Te lo has planteado difícil desde el inicio. Ahora comprendo a Sebastian.
—¿Qué quieres decir?
—está haciendo una jugada arriesgada. Entrenar como lo están haciendo ustedes dos puede tener dos resultados. O se lesionan u obtienen un entrenamiento intensivo en poco tiempo —Hubo un silencio momentáneo, el sol ya empezaba a mostrar todos sus rayos —La primera opción es más probable.
—¿No debería usarlas?
—Depende de ti, de que tanto deseas arriesgar por vencer a Oliver. Yo te diría que te las quitaras ahora mismo.
Luka continuo corriendo al lado de Milo en silencio un instante. De verdad sentía el peso en su cuerpo, cada pisada su tobillo daba una pequeña puntada de dolor, pero la arena parecía disminuir ese efecto, el sol empezaba a dar contra su ser en todo esplendor y su cuerpo sudaba en respuesta —Creo que no me las quitaré.
—Entonces fue idea de Sebastian, pero tu estás decidido a seguirlo a pesar de que vayas perdiendo en las vueltas de la piscina.
Esas palabras fueron como un yunque para Luka, era cierto. Estaba de último, debía afrontar ese hecho —Si —Respondió con pesar bajando la vista.
—Aunque con el peso que estás llevando es casi como si hicieras el doble de vueltas que el resto —Milo empezó a tomar cierta delantera —Aunque igual deberás de completar el entrenamiento si deseas estar en el interescolar, me adelanto, las chicas se alejan —Era cierto, Valery y Jennifer parecían hallarse compitiendo y comenzaban a tomar bastante ventaja por lo cual el grupo aceleró el paso.
—¿Conversabas con el capi? —Christian y Melissa se acercaban seguidos de Sebastian que tomaba la delantera y el grupo de los de segundo, más atrás iba Ian con un trote suave y relajado.
—Si algo —Todos voltearon de pronto cuando un perrito blanco con marrón empezó a perseguirlos ladrando por la arena. El pobre estaba corriendo con la lengua afuera mientras ladraba con todas sus fuerzas, se adelantaba para detenerse, ladrar y continuar persiguiéndoles.
—Es muy lindo —Señaló Melissa, Luka también lo pensaba. El perro era juguetón y con cierto aire infantil propio del escaso tamaño que tenía. Ian en particular se mostró afectuoso haciendo muecas al can para que este ladrara, así que los próximos minutos este lo siguió dando vueltas alrededor de él.
—El grupo de nuevos —Christian fue el primero en percatarse del comentario de Samuel.
—¡Hola! —Saludó con el ánimo que le caracterizaba.
—Nos preguntábamos por qué estas con ellos —El tono fue mordaz. Luka se percató de lo que decían debido a Melissa quien jaló su camisa y le hizo una seña.
—¿A qué te refieres?
—Que eres el único que vale la pena entre ustedes tres, y el único que tiene posibilidades de llegar hasta el tercer día. Te llamas Christian ¿Me equivoco?
—Tu Samuel.
—No hemos tenido la oportunidad de presentarnos adecuadamente.
—No creo querer conocerte de todos modos —Respondió Christian de un modo cortante.
—Iluso —Comentó la chica llamada Verónica.
—¿Crees que tus amigos tienen oportunidad? —Preguntó Alberto, el tercero de los del grupo de segundo año.
—Tanto como todos los demás —Respondió Christian.
—Tus dos amigos apenas llevan doscientas vueltas, incluso si hoy pusieran todo su empeño e hicieran trescientas vueltas, lo que veo imposible. Significa que mañana tendrán que hacer quinientas para poder cumplir el desafío.
—Podrán hacerlo.
—¿Quieres apostar por ello?
—¿Qué vamos a apostar? —Christian no lo pensó, Melissa empezó a negar con la cabeza pero el moreno no le prestaba atención, Luka tampoco estaba de acuerdo aunque le molestaba también el tono de voz de aquel chico.
—Si tus dos amigos no pueden hacer trescientas vueltas hoy se retirarán. De todas formas mañana no tendrían nada que hacer.
—¡Hecho! —Sentenció Christian ante el rostro atónito de Melissa que se tapaba la boca.
—¿Qué ganamos nosotros? —Preguntó Christian.
—Si nosotros no llegamos a las trescientas también nos retiraremos ¿les parece?
—Es un trato —Contestó Christian, y con estas palabras los de segundo se alejaron tomando la delantera.
—No debiste hacer eso Chris —Comentó Melissa.
—Yo también creo que es un error, dudo mucho poder llegar a hacer trescientas vueltas el día de hoy.
—Pues tendrás que hacerlas a menos que quieras retirarte ya —Christian se adelantó un poco enojado ante la actitud de sus compañeros.
—Le dije que me gusta nadar, pero no competir —Señaló Melissa en un tono bajo. Luka volvió a quedarse pensando, el grupo comenzaba a girar para regresar trotando. Valery y Jennifer estaban compitiendo definitivamente, pasaron a gran velocidad a su lado sin voltear, no trotaban corrían. Lo que obligaba al resto del grupo a aumentar más el paso. El que no prestó atención a nada de aquello e iba a su propio ritmo mientras jugaba con el cachorro era Ian, en la retaguardia.
Valery resultó la ganadora de la bebida energética, un gran grupo de los presentes se quedaron en la playa. Luka perteneció a los que entraron de nuevo a la posada y esperaron inquietos la comida. La pregunta sobre qué hacer con el perrito surgió de inmediato. Milo se dirigió a la encargada, Natasha comentó que no sabían de donde era. Las chicas lo tomaron como un permiso expreso de jugar y quedarselo.
—Es que es muy lindo —Valery, Verónica y Melissa lo acariciaban, Jennifer prefirió mantenerse a cierta distancia pero no le quitaba los ojos de encima.
Se convertía en un habito la necesidad de comer cantidades enormes de alimento cada vez que entrenaba, ese día no era la excepción. Pero al comer notó que el resto de sus compañeros eran muy semejantes a él en dicho punto. La educación terminó en el momento en que los platos fueron servidos, los chicos atacaron como velociraptores sobre su presa. Incluso reunieron dinero para comprar algo extra y quedar satisfechos.
La mañana pasó demasiado rápido, o él lo sintió de esa manera, probablemente causado por sus nervios. Al mediodía revisó el celular encontrando varios mensajes de Luka.
—Todo bien Dy.
—Mamá te extraña bro.
—¿Mamá nada más?
—Yo tengo una mejor habitación ahora...
—No te durará mucho, pasado mañana estaré allá. Tu has estado bien?
—Algo
—Como así?
—Me da un poco de envidia, me gustaría poder ir allá. Nadar...
—Calma Dy, tampoco es de ensueño.
—No importa, igual me gustaría, daría lo que fuera por estar allá, poder hacer esas cosas.
—...
—Luego recuerdo que tengo novia y tu no y se me pasa.
—¿Cómo está Linda?
—Hermosa como su novio. Ayer estuvo acá, hoy vendrá en la tarde.
—Suena bien.
—Si, no está mal.
—Yo no tuve tanta suerte, lo arruiné con Val.
—¿Si? ¿Qué tan profundo?
—Unos siete metros.
—Estás muerto entonces.
—La verdad creo que si, este entrenamiento mata. ¿Como está el cuello?
—Tieso. Intento mantenerlo recto, no me quiero parecer a Hawkins, pero si intentó moverlo mucho me duele, siento como un ligamento que no me deja.
No supo que decir, la respuesta le produjo ese retorcijón en el estomago que siempre le daba entrar en la realidad de su hermano. Dylan mandó otro mensaje.
—¿Has ido a la playa?
—Temprano estuvimos corriendo allí, pero no me provocó meterme al agua.
—¿Por qué?
—Por el hecho de que tengo 24 kilos demás en el cuerpo.
—¿Es mucho?
—Me pesa hasta levantar el brazo para mandar un jodido mensaje.
—Con eso hacer una manuela es un ejercicio extremo.
—Dy...
—¿Qué? Mándame un vídeo, quiero ver lo que hacen.
—Hecho.
Hablar con su hermano le llenaba de cierta forma, algo que necesitaba con urgencia luego de todo lo ocurrido. Desde el pasillo se escuchaba la voz de Justin gritando junto a los hijos de la familia que también se hospedaba en el lugar. Luka se cambió y comenzó a grabar camino a la zona de las piscinas, la mayoría ya se encontraba allí, incluso Natasha quien conversaba con Valery cerca de una esquina. Byron realizaba flexiones y Sebastian unos abdominales y estiramientos. Los demás estaban solo relajados conversando esperando el momento de entrar al agua.
—Hola Natasha, me llamo Justin —La voz resonó en el lugar y Valery apartó la mirada para reír un poco.
—Lo sé, anoté tus vueltas ayer.
—Me preguntaba si gustarías salir un día de estos, ya sabes, el cine o algo más romántico, comer quizás...
—Si Milo te escucha te va a ahogar —Ian pasó por el lugar.
—Pero no está escuchando, esa es mi ventaja. Dime Natasha.
—Pues...
—Soy un chico encantador en todos los sentidos, te lo aseguro —Justin se acercaba con una sonrisa a la chica y Valery a un lado se tapaba la boca para no soltar la risa.
—Quizás, dejémoslo en quizás —Comentó la aludida.
—¡Bien chicos comencemos con el entrenamiento! —Milo llegaba de nuevo con las pesas de la mayoría, solo el tiburón y el pez tenían las suyas colocadas.
Entró al agua con más miedo que el día anterior, solo había algo distinto este día. Además del miedo tenía algo por dentro, una molestia enorme que iba creciendo. Provenía de todo lo sucedido, su último puesto, el rechazo de Valery a sus palabras y esa sensación que le provocaba aun así su compañía, las palabras del chico de segundo año, y por sobre todo, la mirada de un Oliver despreciando a Dylan, esas palabras en aquel mensaje de texto... “Daría lo que fuera por estar allá”
Comenzó a nadar con esa emoción fuerte sobre su pecho, brazada tras brazada sin detenerse, sin pensar en nada más, solo el deseo de borrar todo aquello. Estaba más que molesto, estaba harto de la realidad. Llegó a la pared y regresó. Era frustrante en gran manera, deseaba era gritar... “Por poder hacer esas cosas” —Maldita sea —Pensó mientras tomaba aire y aumentó un poco el ritmo, llego a la pared nuevamente y continuó nadando.
Lo Más fuerte sobre todo, lo que le molestaba más, es que a pesar de hallarse con aquella rabia y tristeza interna, aun así no podía sentir lastima de si mismo, siquiera melancolía porque siempre que esa emoción aparecía. Estaba el recuerdo de su hermano Dylan frente a él, siempre queriendo tener una vida normal y no se podría, lo único que ahora Luka podía hacer era nadar, nadar hasta agotarse. Hasta quedarse sin fuerzas y aun así continuar nadando.
Los músculos de su espalda y hombros empezaron a molestar con fuertes puntadas a cada brazada, su mente comenzó a jugarle sucio dictándole debía detenerse y dejar aquello. Pero por otra parte tenía ese deseo reprimido de gritar, de continuar hasta más no poder.
Después de la primera hora llevaba ciento veintitres vueltas según Natasha, un número que él mismo no podía creer. Debió descansar quince minutos antes de reanudar el nado, descansando cada media hora. En la tercera hora apenas podía avanzar, debía detenerse cada dos vueltas, no podía sentir sus hombros, el abdomen le daba puntadas y perdía la respiración con tanta facilidad que pensaba se hundiría y ahogaría a mitad de la piscina.
Terminó con la piscina número trescientos faltando quince minutos para terminar el entrenamiento. Salió de la piscina y acostándose en el suelo no se movió por los siguientes veinte minutos, apenas podía respirar y agradecía el calor de la tarde sobre sus músculos. Descubrió entonces una nueva sensación sin experimentar antes. Victoria.
Samuel se retiró en silencio a su recamara mientras Christian se mostraba alegre e intentaba animar a Melissa quien llego a los doscientas cincuenta y lloraba sentada en la orilla de la piscina.
Luka sintió ganas también de llorar, en parte de miedo, apenas tenia cuarenta y ocho kilómetros de cien, pero ese día había triunfado, había logrado la meta, se superó por encima de lo que él mismo había imaginado. Trescientas piscinas de cien metros era algo que siquiera en su mente habría imaginado. La sensación le embargó y sonrió un buen rato tendido en el suelo observando a Valery, Milo, Sebastian y el resto pasar cerca de él camino a las habitaciones.
Natasha anotó los resultados en un pequeño pizarrón blanco pegado en la pared. El resultado era la suma de las vueltas del día anterior y el reciente.
Byron 780
Milo 743
Ian 690
Sebastian 670
Jennifer 652
Valery 630
Justin 625
Christian 555
Samuel 550
Alberto 490
Luka 489
Verónica 470
Melissa 465
Luka observó el tablero durante un largo rato, estaba orgulloso de si mismo, aunque eso solo le hubiese permitido subir dos peldaños en la lista. Esta también le demostraba cuan impresionantes eran los demás. Byron le llevaba trescientas piscinas adelante, era como todo un día más de entrenamiento. Esa era el margen de diferencia tan abismal entre él y los demás.
Christian pasó dándole una palmada en el hombro que le ardió pero con una sensación agradable de haber logrado su cometido. Podría entrenar otro día más y esperar un milagro.
Melissa no era la única que lloraba, Verónica se enjuagaba las lágrimas en el pasillo mientras Alberto se mostraba callado pero era obvio el pesar que llevaba por dentro.
—Aun queda otro día de entrenamiento —Les dijo al pasar sin saber que efecto estas palabras tendrían, si las tomarían a bien o mal. Al menos pudo notar la expresión de asombro de Verónica ante aquello.
La habitación estaba desordenada y todos tirados en su cama mientras se escuchaba una música ligera. Cayó en la cama dormido de inmediato, sin siquiera haberse cambiado. Se hundió en los sueños aun con los veinticuatro kilos sobre sus brazos y piernas.
Se hallaba en un pasillo muy nervioso, al fondo se observaba una luz fuerte. A su lado el resto del equipo de natación le acompañaba cuando alguien les indicó que caminaran. El grupo entero marchó a paso firme y un grupo de luces les recibió al entrar al área de una piscina, desde las gradas se podía sentir los gritos de un centenar al unísono, aplausos y vitores en el aire. La mejor parte fue observar el rostro de felicidad de su hermano y su madre observando desde unos asientos en la zona delantera, él alzando sus brazos y ella arrojándole besos.
Se llenó de cierto orgullo, sacó su pecho y por alguna razón ya se encontraba en el agua nadando, pero sus brazos pesaban mucho y costaba moverlos hacía adelante.
—¿De quien es ese teléfono? ¿De quien es ese teléfono? —Christian hablaba y Luka despertó notando que su celular cantaba una penosa canción sobre su mochila. Despertó y revisó la llamada de su madre, salió de la habitación y atendió.
—¿Cómo te va tesoro?
—Bien mamá.
—¿Por qué no atendiste antes? te estuve llamando casi toda la tarde.
—Estaba entrenando y luego me quedé dormido.
—Bueno, ¿Y ya comiste?
—No ¿Qué hora es?
—Ya son las ocho y media amor, deberías comer algo.
—Si, de seguro la comida ya está lista, es solo que me quedé dormido —Contestó caminando por el pasillo notando las voces de los demás cerca del área del comedor.
—No puedes dejar de comer durante un entrenamiento.
—Lo sé mamá ¿Y Dy?
—Tu hermano está bien, aquí está su novia, esos dos no se despegan ni un segundo.
—Están enamorados.
—Cosas de muchachos, ahora entiendo cuando mi mamá me regañaba a su... bueno, me doy cuenta como son las cosas en realidad.
—¿A qué te refieres?
—Solo espero que esa chica no esté jugando con...
—No creo mamá, Dylan no es Brad Pitt sobre ruedas.
—Tu hermano es apuesto.
—Por Dios mamá...
—Bueno, toda madre ve hermosos a sus hijos ¿te has divertido por allá?
—Si diversión llamas morirme del cansancio.
—No pueden entrenar todo el día chicos, dile al capitan que eso también es contraproducente.
—Lo sabe mamá, no entrenamos todo el día —Pensé en el peso extra de sus pesas y decidió que o diría una sola palabra al respecto —Pero cuando no entrenamos estamos comiendo o durmiendo, es bastante fuerte, aunque si fuimos a la playa.
—Bien, eso me agrada, bueno tesoro solo quería saber de ti un beso.
—Bendición mamá.
—Dios te bendiga —La comunicación terminó y el aroma de la comida llegaba hasta él. Eran las ocho con veinte de la noche. Fue a la habitación a despertar a Christian, cambiarse y salir a comer.
La comida fue abundante, entre todos compraron raciones extras para compensar la perdida al nadar. Natasha compartió junto al equipo en la comida charlando con Valery y Jennifer mientras recibía piropos de Justin y este malas miradas de la encargada del lugar.
Brown recibió también un poco de comida. Este fue el nombre que entre todos terminaron poniéndole al cachorro que se mantenía en la puerta de la posada. Por alguna extraña causa se mostraba más emocionado ante la presencia de Ian quien continuaba con su mirada inexpresiva pero sin molestarse por las vueltas del pequeño.
—¿Te acostarás temprano? —Valery se acercó a él cuando ya todos se metían a la casa para descansar.
—No, no creo, estuve dormido hasta hace poco —Contestó desviando un poco la mirada, aun le dolían las palabras del día anterior, pero su compañía era tan... A pesar de hallarse a medio metro de distancia podía sentir su aroma cautivador inundándolo todo a su alrededor.
—Quiero caminar un poco ¿Me acompañas?
—Vale —Contestó él bajando junto a ella hasta la playa donde Brown les siguió en silencio.
—Hoy estuviste muy bien.
—Bueno al menos mejor que ayer, pero aun me falta mucho.
—A mi también. Jennifer y yo tenemos una apuesta a ver cual de las dos gana.
—¿Qué van a ganar?
—Una torta de chocolate, cosa de chicas —Rió ella al confesar el hecho.
—¿Por eso corrían como locas hoy temprano?
—¿Lo notaste?
—Todos lo notamos.
—Que pena, pero la torta valdrá la pena.
—¿Milo les prohibe comer torta?
—¿Milo? Para nada, es solo que nosotras las chicas a veces nos recortamos esos gustos.
—¿Por qué?
—Pues primero son demasiado adictivos, ya yo como mucha nutella en mi casa, ¿te imaginas como me pondría si también me paso con la torta? Estaría gordisima en un mes. Lo segundo son los entrenamientos, una intenta comer lo adecuado.
—Pero Milo e Ian me explicaron que el azucar tiene energías, que era bueno para nadar.
—Si, es energía explosiva, pero tampoco puedes abusar de ella. Es complicado.
—Y tu quieres abusar.
—Luka toda chica ama los dulces, está en nuestra naturaleza.
—Vale lo pillo —Contestó él. Daban la vuelta por la arena hasta una roca y ahora regresaban, Valery se dirigía de nuevo a la posada y él tan solo le seguía. La arena se hallaba increiblemente fría y Brown jugaba con el oleaje, acercándose cuando el agua retrocedía y huyendo cuando el espumaje se avecinaba.
—Los chicos parece que salieron, de seguro fueron a comer algo —Señaló ella ante la ausencia del autobus en el cual habían llegado. En efecto en el lugar Alberto entraba a su habitación informando que Sebastian, Ian, Justin y Samuel se habían fugado a buscar más comida —Ustedes nunca dejan de comer.
—Está en nuestra naturaleza —Contestó Luka al tiempo que le enviaba un mensaje al tiburón “compra hamburguesas, yo te las pago”. Notó que quedaría sin un centavo de dinero, pero en verdad el hambre causaba estragos en su cuerpo.
—Mañana será un desastre.
—¿Por qué?
—El tercer día siempre es el más difícil, estaremos demás de cansados pero es cuando debemos hacer mayor cantidad de vueltas, empezaremos a competir como bestias, ya verás, además aquí cada quien quiere ser regular.
—Ustedes ya lo son, digo los que van mejor.
—Pero podría cambiar, el tercer día es cuando se decide todo, además, si todos llegamos a los cien kilómetros ganarán serán quienes lo hagan en menor cantidad de tiempo.
—Tu no tienes mucha competencia.
—Es cierto, entre las chicas es más fácil, pero ya estoy en mi límite, mañana será un infierno lograr llegar a la meta. ¿Y cual es tu plan de acción?
—¿Plan?
—Para completarlo todo mañana.
—¿Nadar hasta morir?
—Lo digo en serio.
—Yo también —se excusó él —Entraban al pasillo que daba a la zona de las piscinas —La verdad no tengo plan.
—Bueno. ¿Te parece meternos a la piscina? —Se hallaba cansado, pero su mente dio un salto al igual que su corazón, por alguna razón la invitación de ella le era especial y las ganas de entrar al agua nuevamente le llenaron.
Entró a su habitación a cambiarse, notaba aun el peso en sus brazos y piernas pero no tanto como el día anterior. De alguna forma su cuerpo se acostumbraba a llevar el extra en sus extremidades. Estuvo listo muy rápido y salió al pasillo a esperar a Valery. Al cabo de un rato la chica salió con su traje de baño puesto y una sonrisa. Se dirigieron en silencio hasta la zona de las piscinas y se lanzaron al agua.
—No puedo competir contigo a aguantar bajo el agua —Se quejó Valery después del tercer intento consecutivo de ganarle al chico.
—Una de velocidad.
—No quiero, déjame nadar relajado —Contestó él.
—Cierto, ya bastante tenemos con Milo poniendo su cara seria y sin cien kilómetros. Está loco.
—A mi me agrada.
—Pero no quita el hecho de que está loco, esta vez se pasó y por mucho en los entrenamientos.
—Bueno... No me quejo, al menos estamos lejos de los estudios. Creo que bajé mis notas de matemáticas.
—Procura no bajarlas mucho, a los deportistas igualmente les exigen mantener cierto promedio de notas.
—¿En serio?
—Bueno, no en todos los lugares, pero algunas instituciones son bastantes estrictas en eso —Valery se acostaba en el agua para flotar. Luka se quedó un rato en silencio observando la suavidad de su piel y sintiendo el frío fuerte de la brisa contra su rostro.
—Eso es un alivio para mi mamá, estará feliz de que el instituto me exija notas altas.
—¿Tu mamá es estricta?
—No tanto, pero intenta a veces.
—Tienes suerte entonces.
—¿Por tu papá?
—Es estresante vivir con un papá militar.
—¿Muchas reglas? —Preguntó Luka.
—No es tanto las reglas, es la visión de que él es superior, de que él siempre tiene la razón y los demás no, de que su visión del mundo es la más correcta y exacta y todos deberían seguir ese patrón...
—Ya capto tu idea.
—Es obsesivo, incluso con la limpieza.
—¿Eres desordenada?
—Un poquito —Luka entendió de inmediato que significaba “si y mucho” —Pero él es extremista con eso de que todo debe hallarse en su lugar pues es la única manera de encontrarlo todo cuando uno lo está buscando y...
—Shhh —Luka le hizo señas con la mano intentando prestar atención a un sonido suave en el aire.
Valery se quedó en silencio e intentó escuchar también, al cabo de un rato lo obtuvo y abrió muchos los ojos y tomando de la mano a Luka le guió muy lento hasta el oro extremo de la piscina. Salieron de la misma a gatas y así andaron hasta la última de las tres piscinas. Se metieron con calma, esta era mucho menos honda que la primera pero más que la infantil, perfecta para estar de pie en ella.
El sonido entonces era más fuerte y audible. Luka y Valery se miraron uno al otro comprendiendo, pero como si fuese una fuerza magnética continuaron adelante, avanzaron hasta la isla que estaba al frente, entraron en la misma y con sumo cuidado se asomaron por encima de la pequeña pared que cubría a esta hacia la zona posterior de la piscina cuadrada.
El cuerpo de Jennifer rebotaba desnudo en el agua y el rostro de Milo se hundía en su cuello mientras sus brazos la rodeaban y su mano hundida en el agua terminaba en algún lugar de su trasero. Luka bajó hasta el suelo de la pequeña isla seguido de una muy roja Valery de ojos enormes y boca abierta.
Salieron de allí al igual que como entraron, intentando ser lo mas lento y calmados posibles. Pero ya al llegar al pasillo sus risas eran evidentes y corrían por el mismo.
—¡Estaban! ¡Estaban...!
—Shhh —Señaló Valery con las mejillas como tomates —Si me fijé, y esos sonidos...
—Al menos sabemos a qué salieron anoche —Contestó Luka.
—¡Por Dios Luka! Que verguenza...
—¿Verguenza?
—No debimos asomarnos.
—Cuando escuché el sonido de ella me imaginé que era algo así lo que veríamos —Señaló el chico.
—Bueno, yo también, me pasé de curiosa —Por alguna extraña razón se estaban riendo sin parar en aquel pasillo, la sensación era un poco excitante pero a su vez muy semejante a una travesura realizada.
—No podremos decir nada.
—¡No! Si Milo se entera nos hace nadar quinientos kilómetros más —Valery se tapó la boca con la mano y se metió a su habitación justo cuando llegaban Ian, Sebastian, Justin Y Samuel con tremendo alboroto y comida.
—¿Se metió por mí? —Preguntó Sebastian acercándose.
—No, fue otra cosa... no lo entenderías —Contestó Luka.
—Bueno, no importa, ven con nosotros, te enseñaré algo —Sebastian le tomó por el hombro y llevó hasta el grupo de chicos que salía de la posada rumbo a la playa.
Por alguna razón se mostraban alegres, incluso Samuel compartía junto al resto, llegaron hasta el mar y Sebastian le presentó el paquete de provisiones del cual disponían sumado a una botella de ron enterrada en la fría arena.
—¿Es en serio? —Preguntó Luka mirándolos.
—Muy en serio —Repuso Samuel abriéndola para servirse un poco en un vaso de plástico.
—Pero estamos en pleno entrenamiento —Comentó el menor observando a los demás, or su mente pasaban malos recuerdos con el alcohol, en primer término no le agradaba, en segundo una vez en navidad terminó muy mareado a costa de una sidra.
—Y entrenaremos de hecho —Respondió Ian. Luka se sorprendió, de entre todos Ian era a quien creía más responsable, siempre con su mirada y aspecto serio.
—Primero comeré...
—No, primero entraremos al agua, te mostraré algo —Agregó Sebastian —Pero tendrás que quitarte las pesas, todas —El mismo tiburón empezaba a retirar las suyas de las piernas y brazos y Luka sintió que algo no estaba bien —No te mantengas muy alejado de mi.
—Ok.
—Nadaremos en linea recta, recuérdalo.
—Bien —Al minuto siguiente entraban al agua. El liquido estaba gélido, el contacto con la piel producía cierto escozor. El agua estaba completamente negra y a medida que avanzaban un temor empezó a invadir el cuerpo del chico.
—Deberás nadar con la cabeza afuera —Expresó el tiburón.
—¿Por qué?
—No podrás guiarte bajo el agua.
Era obvio, aquello era la oscuridad total, Luka volteó para ver como se alejaban de la orilla cuando comenzó a nadar detrás de Sebastian, la sensación de que algo malo ocurría y el frío le embargaban. Lo primero que tuvieron que pasar fue atravesar un grupo de fuertes olas, después de eso Luka supo que se hallaban en una zona donde sus pies no alcanzaban tierra y solo quedaba usar los brazos.
Lo obvio se hizo evidente para él cuando dio dos brazadas y cuando debió avanzar solo cinco metros avanzó unos diez, para mayor sorpresa Sebastian se hallaba muy lejos y debió poner mayor empeño para poder alcanzarlo. A cada rato iba volteando y la posada desaparecía de la vista y todo fue oscuridad. Aun podía ver al tiburón nadando, pero ya era indudable, tenía miedo, todo lo que le rodeaba era totalmente negro y debajo del agua se escuchaba un chasquido que le ponía los nervios de punta.
—¡Aquí está bien!
—¿Qué pasó? —Llegó preguntando al lado del otro.
—¿Puedes sentirlo?
—¿El agua o el frío?
—La marea, nos está jalando más y más a lo profundo.
—¡¿QUÉ?! —Abrió los ojos como platos.
—Esto será lo difícil, tenemos que regresar.
Estaba feliz de escuchar esas palabras y dando media vuelta siguió a Sebastian, pero apenas comenzó a intentarlo se percató de que algo no estaba nada bien. Era como si el mar le succionase, no podía avanzar ni un centímetro y eso que estaba intentando nadar con casi todas sus fuerzas.
—¿Ahora si lo sientes? El mar intenta tragarnos.
—¿Cómo?
—Nada Luka, ¡Nada como nunca!
No tenía que decírselo, el terror se apoderó de su cuerpo, y todo lo que podía hacer era nadar. Podía sentir el agua jalando detrás, arrastrando su cuerpo como si tirara de sus pies. Entonces se percató de que casi no los estaba moviendo, y empezó a patalear cuanto podía. Se movía, podía seguir a Sebastian rumbo a la orilla. Pronto pudo observar la luz de la posada a lo lejos y su corazón dio un vuelco y continuó nadando. En ese instante nada más importaba, pataleaba con todas sus fuerzas y atacaba el agua con brazadas fuertes una tras otra, lo único que deseaba era llegar con vida a la orilla.
Le tomó cerca de diez minutos llegar a tierra y cuando lo hizo el tiburón le ayudó a salir. Botando agua por la boca se lanzó en la arena con frío, pero feliz de poder respirar y hallarse en tierra firme.
—¿Qué... —No podía siquiera hablar, las fuerzas le fallaban y sentía un desvanecimiento de su cuerpo.
—Ahora si lo necesita.
Luka sintió como un cuarto de vaso del liquido paso por su garganta, esta le quemó y tosió por instinto ahogándose. Pero de pronto, el cansancio y el frío eran más suave y cierto calor llenó su cuerpo.
—Te lo dije, se puede usar para entrenar —Ian mostraba una sonrisa y ofrecía otro trago al chico el cual lo tomó con ambas manos y lo bebió de un solo empujón. Odiaba la sensación en su garganta, pero su cuerpo recuperaba fuerzas de algún modo.
Natasha ahora se hallaba con ellos, pero era entretenida por Justin unos cuantos pasos aparte del resto, aparentemente no se hallaba cohibida ni nada por su presencia y cercanía.
—Dale comida o le dará algo —Comentó Samuel acercando los rollos de hamburguesas —Ahora vamos nosotros —Y con estas palabras Ian y Samuel se lanzaron al agua para alejarse en la oscuridad del mar. A Luka le llevó un largo rato recuperar la sensibilidad y el aire como para hablar.
—¿Por qué me llevaste allá? Tan a lo profundo.
—Nosotros entrenamos en piscina Luka, sin oleaje. No tenemos que nadar contra cosas como el oleaje, mucho menos contra la corriente del agua. No estamos preparados para eso, somos rápidos en una piscina, pero casi inútiles en el mar abierto.
—Fue aterrador.
—Y tu quieres competir contra Oliver en mar abierto.
La realidad impactó contra su rostro muy fuerte. Era cierto, él esperaba poder nadar contra Oliver en el mar abierto, incluso soñaba con ganarle, era eso lo que le estaba llenando de ánimos los últimos días —Es imposible —Concluyó mordiendo la hamburguesa.
—No, no es imposible, es solo cuestión de acostumbrarse. Para eso Milo nos está haciendo usar las pesas, para que tengamos que hacer mayor esfuerzo, eso nos da una fuerza mayor en los músculos, intenta simular lo que es la corriente del mar.
—Pero...
—¿Lo notaste?
—Necesitaríamos usar unas treinta pesas cada uno para poder simular eso... es, aterrador.
—No en todas partes hay tanta corriente, y eso es lo peor, hay zonas donde el agua puede ser calma y otras donde te arrastra con toda la fuerza.
—¿Cómo lo identificas?
—Solo lo sientes y reaccionas a ello.
—No será nada fácil.
—¿No será? —Esta vez fue Sebastian el sorprendido —¿No te vas a rendir?
—Odio la risa de Oliver en mi cabeza.
—Bien dicho —El tiburón tomó una hamburguesa también para él.
—Sabes bastante de estas cosas.
—Pero solo sé de esto, si me preguntas algo de castellano, matemáticas, física o química estoy muerto —Contestó este dando una gran mordida a su trozo de comida.
—Te ayudaré con las clases, a cambio quiero mejorar en natación.
—Ya lo estás haciendo.
—Solo me has puesto a nadar con más pesas que a los demás.
—Y eso es bastante, pero mañana tendrás que nadar sin las pesas extras.
—¿Solo con cuatro? —Preguntó Luka a lo cual el otro asintió con la cabeza.
—Pásame algo de ron, tengo frío. Allí vienen esos dos, estarán muertos.
—¡Allí regresan! —Luka y Sebastian voltearon notando que Justin les alzaba uno de los brazos mientras el otro rodeaba a Natasha.
—Ya la tiene —Comentó el mayor con una leve sonrisa.
—Lo del mar ¿Nos ayudará con lo de mañana?
—No, para nada, pero yo no estoy pensando en los interescolares, estoy buscando de entrenar al igual que tu para esa competencia a mar abierto —Sebastian se levantó para recibir al par de amigos que llegaban.
Tuvo razón, tanto Ian como Samuel se tiraron en la arena, Ian se levantó un momento después, pero Samuel necesitó del mismo tratamiento de licor que Luka, con lo cual se sintió mejor para comer. Después de esa noche pudo notar que a pesar de hallarse compitiendo, todos estaban allí por la misma causa, querían ser mejores y eso incluía a Samuel. Brown se acercó ladrando para lanzarse sobre Ian y este le brindó un poco de comida.
La mañana llegó de forma súbita, no había dormido nada, apenas tuvo tiempo de pegar los ojos. El sol, el condenado sol daba contra su rostro y un pequeño dolor de cabeza neutralizaba el trabajo de sus neuronas. Le tomó unos veinte minutos cambiarse y hallar el camino hasta la playa para entrenar. Tenía las pesas aun sobre sus miembros y su andar era lento. Pudo notar como Sebastian y Samuel también se mostraban cansados, en Ian era imposible notar la diferencia, iba al mismo ritmo suave que el día anterior. Incluso Brown se mostraba más lento que el día anterior y casi caminaba por la arena siguiendo sus pasos.
Valery tomó la delantera seguida de Christian quien se mostraba de un excelente ánimo para correr ese día. Milo iba a cierta distancia conversando con Justin y Melissa quien se hallaba más reconfortada para nadar. Luka notó que Jennifer no competía ya con Valery y de hecho sus piernas parecían fallar por momentos. Reprimió una risa y continuó el camino.
La noche anterior terminó nadando en la oscuridad del mar unas tres veces, cada una de ellas tan aterradora como la primera. Y después de cada una necesitó otro trago de licor para quitar el frío del cuerpo.
Lo mejor del día y de la posada era sin duda la comida, de nuevo pudieron probar la carne asada con ajo que preparaba la dependienta madre de Natasha. Por alguna causa esta le sirvió a Justin con una agradable sonrisa cómplice, todos lo notaron pero nadie expresó nada al respecto, se dejó en una risa general algo disimulada.
La familia se hallaba en la piscina cuando llegó e grupo para entrenar. Natasha también usaba un traje de baño a pesar de no hallarse dentro del agua.
Luka por su parte era un mar de pensamientos. Tenía al frente una meta imposible, pero antes que nada había una parte buena, este día podría usar solo cuatro pesas al igual que el resto de los presentes, Sebastian también usaba ahora solo cuatro de ellas. Quizás así podía hacer unas trescientas y quedar mejor parado de lo que imaginó al principio. Unos setenta kilómetros en tres días era una marca bastante respetable y aceptable.
—¡Hoy decidiremos los lugares en los interescolares chicos, los mejores tiempos serán quienes estarán en la competencia. Recuerden, somos la excelencia! —No supo por qué, pero sintió cierto orgullo de pertenecer a ese selecto grupo de chicos.
Christian mostraba una sonrisa contagiosa corriendo junto a Jennifer quien daba palmadas en sus muslos. Byron se regodeaba de tener el mejor tiempo, Ian se mostraba tan calmado como siempre, Sebastian estiraba de un lado a otro, Valery movía el cuello conversando con Natasha, esta última observaba a Justin, quien arrojaba un beso al aire y movía la pelvis como si hiciera un estriper. Melissa le observaba muy apenada y con el rostro sonrojado, Samuel se reía abiertamente junto con Albert y Verónica, él. Luka les observó con cierto cariño a todos, seguro de que resultara lo que resultara jamás olvidaría ese día. Se recordó que su meta no eran los interescolares sino la competencia en mar abierto y se sintió mas calmado de no poder lograr la meta de los cien kilómetros.
—¡Es hora de lograr lo que vinimos a hacer! ¡Tiempo! —Milo, Byron y Sebastian se lanzaron de clavado al agua nadando como bestias, los demás se mostraron más calmados. Luka entró al agua con tranquilidad, estaba feliz de que no fuese un tempano de hielo como la de la playa la noche anterior ya que no tenía nada de licor consigo y dudaba que Milo aceptara eso. Observó sus cuatro pesas distribuidas y sintió la falta de peso de las restantes.
Apoyó los pies contra la pared y con un fuerte impulso empezó a nadar a más no poder. Pero... ¿Qué rayos sucedía? ¿Desde cuando el agua era tan líquida? ¿Desde cuando sus brazos y su cuerpo pesaban tan poco? Avanzaba demasiado a cada brazada, más de cinco metros con cada una de ellas. Llegó de pronto a la pared y una euforia le llenó, aquello no era difícil en lo absoluto, siquiera había usado algo de fuerza. Incluso podía hacerlo sin salir a respirar, volvió a partir, una y otra vez, y a la décima vuelta se percató de que podía ir incluso más rápido, tal como la noche anterior, tan solo debía pedalear con todas sus fuerzas.
El ambiente en la piscina de pronto se llenó de una tensión sin precedentes. Nunca había experimentado algo así en el agua, la familia, la mujer mayor e incluso la dependienta se hallaban afuera del agua observando. El niño pequeño corría de un lado a otro gritando algo que él no comprendía.
Si, deseaba más, mucho más. Sus brazos no estaban siquiera agotados, podía dar más, podía hacerlo con más fuerza. Al llegar a la pared apenas tomaba una bocanada de aire para continuar a toda máquina.
Lo impresionante sucedió al cabo de una hora y media cuando el primero en terminar son cien kilómetros era Sebastian, seguidos tres minutos después por Byron, y otros cinco por Milo. Paso mas de una hora para que Jennifer, Valery y Justin terminaran su reto.
Luka, más allá de todo pronostico terminó los cien kilómetros faltando cinco minutos para las cinco de la tarde, el último en completar el trecho fue Christian, quien se excedió por cinco minutos de la hora, pero nadie comentó ni se quejó al respecto. Samuel, Alberto, Verónica y Melissa se habían rendido en el camino.
Salir de la piscina luego de los cien kilómetros fue la sensación más maravillosa que pudo haber vivido jamás. Christian gritaba de felicidad y Justin realizaba un baile muy loco en la orilla antes de lanzarse al agua. Pasaron el resto de la tarde allí, en la piscina, Natasha se bañó y compartió con ellos al igual que los hijos de la familia que allí se hospedaba.
—Bien, ya tenemos al equipo para el interescolar, y debemos felicitar a los dos nuevos integrantes, creo que han logrado mucho más de lo que esperábamos todos —señaló Milo y Luka sintió como el grupo de chico se lanzó sobre su espalda hundiéndolo un buen rato —Quiero que sepan los demás que no deben estar tristes, creo que lo hicieron magnífico, la verdad diseñé esta prueba para que casi nadie la pudiera superar. Y eso incluía a personas que ya estaban en el equipo de regulares, han llegado al último día de entrenamiento y han dado lo mejor de si, además habrán otras competencias en las cuales podrán participar.
—Yo pensé que el capitán nos quería matar —Comentó Justin.
—Quizás debí ponerte más peso a ti Jus —Señaló Milo ante la risa general.
—Hoy procuren dormir todos, mañana saldremos temprano en el bus de regreso —Expresó Jennifer y todos asintieron con la cabeza.
Luka y Valery se miraron un instante riendo ante aquellas palabras, era cómico que ella hablara sobre dormir... La tarde dio paso a la hora de comer y luego de eso Val y Luka se perdieron a caminar por la playa, Brown esta vez no les seguía, probablemente se encontraba con Ian en algún lugar.
Valery le hablaba sobre algo, pero él no podía escucharla, sus pensamientos ahora volaban llenos de euforia y emoción. De alguna forma había superado ese día, sin saber cómo logró la meta y ahora se hallaba en el equipo de regulares y competiría en los interescolares. Podía imaginar la felicidad de llegar a casa y contarles.
Se hallaban algo alejados de la posada, apenas podía ver las luces desde allí y recordó la nadada nocturna del día anterior. También había logrado eso. Su corazón de alguna forma no aguantaba tanta alegría, y allí estaba ella a su lado, hermosa, con su cabello tan suave como el primer día que la vio, con esa misma mirada suave con cierto brillo y esos labios rosados y suaves.
—Y la película es bastante cursi en ese sentido, pero ...
Fue un impulso. Luka la tomó de ambos brazos y la besó. De la nada de improvisto, el calor de aquellos labios, la suavidad, eran tiernos al simple contacto, tan húmedos que le brindaban un estado de éxtasis y ... El brazo de Valery cruzó el aire y una cachetada impactó en el rostro de Luka, el cual se quedó de pie, petrificado, pálido sin comprender qué había pasado.
—¿Qué crees que haces? —Gritó Valery a todo pulmón, no supo que responder —Somos amigos ¡te lo dije!
—¡No quiero ser tu amigo! —Las palabras salieron de su boca sin aviso, sin pensarlas.
—¡Idiota! —Valery arrancó a correr de regreso por la arena y Luka cayó sentado en la arena, de nuevo sin energías y con unas inmensas ganas de llorar.
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