3. MOMENTOS
—Ahogarte con un hueso de pollo es la mejor forma para atraer la atención y cortar la tensión en una cena.
—Cállate Dy —Luka intentaba superar el hecho de lo sucedido, Valery parecía divertirse y reía del incidente.
—OK, si eso no funciona levantarte alzando los brazos como gallina definitivamente si lo es.
—Por dios santo Dylan —El hermano menor se largó con una sonrisa amplia en el rostro.
—No estuvo tan mal, yo me reí bastante —Comentó la chica.
—Claro, cualquiera rie cuando una persona se está ahogando con un hueso de pollo.
—Y si eso no funciona hacer como gallina también es divertido —Valery soltó la carcajada sobre el mueble.
—Fantástico, tu también.
—Lo siento Luka, pero es que estuvo buenísimo.
—Recuérdame no juntar nunca a Dylan contigo.
—Podríamos hacer un buen equipo.
—En mi contra, eso es lo que no me agrada del asunto.
—¿Cuanto tiempo tiene él así?
—¿Enfermo? Es de nacimiento.
—Me refiero a —La chica realizó el ademán de la silla de ruedas.
—Dos años , ya va para tres, en un principio fue difícil, lloraba todas las noches, no quería ver a nadie.
—Lo puedo imaginar.
—No tuvo pena contigo de hecho.
—No, ninguna creo yo.
—Le conviene, seré yo la que le buscaré para llevarle al club por las tardes.
—Te debo unas gracias enormes, mi mamá aceptó gracias a ti.
—Entre mujeres nos entendemos.
—¿Por qué? —Preguntó Luka.
—Quizás es la coincidencia de hormonas..
—No vale, me refiero a ¿Por qué haces esto?
—No sé.
—¿Solo invitas a la gente así como así al club de natación? —preguntó tomando un malvavisco de la bandeja frente a ellos.
—No, lo de invitarte fue por como corrías, no respirabas mientras lo hacías, es algo muy raro y difícil, por lo general uno busca de respirar más.
—¿Solo por eso?
—Si, soy así de rara —Rieron.
—¿Y por qué viniste?
—¿Es raro?
—Estuve pensándolo en la tarde, y si, creo, llevamos solo dos días de conocernos.
—Por el tiburón.
—¿Sebastian?
—Le ganaste, la verdad fue una locura lo que dije sobre la prueba entre ustedes dos, cuando salí de la cabina me di cuenta que era una locura, estaba molesta por todo lo sucedido. Me desquité de cierta forma. Y de pronto tu le ganaste en aguantar la respiración, quizás pienses que es tonto, pero fue agradable verle la cara de tonto, es algo que yo no logré, es como...
—Una venganza por lo de haber roto.
—¿Lo sabes? Bueno, todo el mundo lo sabe —Soltó ella recostándose en el mueble.
—Entonces, me quieres en el club porque yo recuerdo que Sebastian perdió.
—No solo es eso, estuve hablando con Milo, tu necesitas entrenar mucho, pero podríamos usarte en los interescolares que tenemos encima. Claro que primero tendrías que pasar el entrenamiento especial.
—¿Pasarlo?
—Si, es que allí competimos para ver quien representa en los interescolares. Milo, Jennifer y Sebastian van al último año, esta es su última oportunidad, luego estamos Ian, Byron y yo, Justin va a tercero, como tú. Pero el año pasado hubieron otros novatos juntos que Justin que no se convirtieron en regulares, ellos tambien competirán por ser regulares.
—¿Osea que el campamento en realidad es una competencia?
—Es un entrenamiento intensivo en el cual nos clasificamos. Si.
—Suena mas como a una competencia muy larga.
—Milo y Sebastian tienen oportunidad de entrar a las nacionales, aunque quieren entrar a la carrera que hay en mar abierto.
—¿Hay nadadores que hacen mar abierto?
—Es difícil, peligroso, pero si.
—No haría jamás eso, pero supongo que puedo ir al campamento, pero no prometo nada sobre el interescolar. La sola idea me da algo de temor —Agregó él.
—El temor es normal, deberías sentir la adrenalina cuando se está allí, todo iluminado y todos viéndote.
—Esa parte es la que me da más miedo a mi.
El silencio se apoderó de la sala durante un rato, los malvaviscos bajaron en el tazón. Era descortés preguntar sobre Sebastian, tampoco le apetecía indagar más sobre el club y el entrenamiento, le ponía nervioso y no deseaba ahogarse con un malvavisco.
—Pasado mañana saldremos, recuérdalo, podemos vernos a eso de las dos o tres.
—Ese día Dylan tiene una cita, y ya sabes, debo acompañarlo. Olvidé decirte.
—¿En serio? ¿Una cita?
—Tiene una novia muy reciente, va a conocerla.
—¿Por internet?
—Si, se verán en el parque del este.
—Podríamos ir a la tienda después de eso —Agregó Valery.
—Bueno, no estaría mal, supongo.
—¿Donde nos vemos?
—Aun no sé donde será lo de Dy, solo sé que estaremos a eso de la una o dos de la tarde en el parque.
—Anota mi número entonces y avísame ¿Si?
—Ok.
No pudieron conversar mucho pues su padre llegó antes de lo esperado a recogerla, pero fue divertido, y la mejor parte es que ya era sábado y volvería a verla. El día día anterior no fue a clases debido a un dolor que Dylan tuvo en la zona del pecho y cuello que les mantuvo atentos toda la madrugada. Afortunadamente nada sucedió y solo fue una falsa alarma.
Fue raro darse cuenta que tenía el número telefónico de Valery en su celular el día anterior. Casi cae en asombro, aún no se había atrevido a escribirle, pero tendría que hacerlo ese día, de alguna forma tendría. Por ello se hallaba sentado en la sala con el celular sobre la mesita pensando qué decir.
La cita de Dylan seria a las dos de la tarde en el parque, aunque antes pasarían por una tienda cercana a comprar algo para comer. Se decidió tomando el celular.
“Buenos días Val...” No, Val era tutear, mejor algo más formal.
“Buenos días Valery. Dylan y yo estaremos en la esquina de la quinta con cuarta a eso de la una y media, compraremos algo de comer y estaremos en el parque a las dos”
—Saca la basura Luka —Su madre estaba lavando. Los sábados eran días de oficios en la casa por lo general, de recoger todo el desastre, ordenar las habitaciones. Lo peor es que ese día no sería la excepción pero contaban con menos tiempo para hacerlo. No obstante ni Luka ni Dylan iban a quejarse por ello.
No esperaba una respuesta, eran apenas las ocho de la mañana, por lo cual se levantó a buscar la basura, en el fondo se podía escuchar la televisión con south park en ella. Él mismo lo había grabado, pero Dylan pensaba estrenar el videojuego que pidió por correo.
Recogió la basura del baño, la cocina, las sobras que normalmente habían de la comida preparada durante la semana y juntando todo salió con una enorme bolsa negra de basura. Su sorpresa fue encontrar una mano que le tomó del cuello alzándole un par de centímetros del suelo para estrellarle contra la pared.
—¿Qué mierdas tienes tu con Valery?
Tardó un poco en reaccionar para observar el rostro de Sebastian como su agresor. Intentó zafarse, pero era imposible, el otro tardo un instante en percatarse que no podía hablar así antes de soltarle. Luka cayó al sobre la bolsa de basura.
—No tengo nada con Valery —Estoy en la friendzone, deseó agregar, pero aquellas palabras le dolían tanto como el cuello en ese momento. Se levantó embarazado y con mal olor.
—¿Qué hacía Valery anoche en tu casa?
—¿Con quién... ? —Su madre acababa de salir de la casa encontrándoles —¿Quién eres? —Preguntó en mal tono a lo cual Sebastian abrió la boca, pero Luka fue quien contestó.
—Un compañero de natación, me sorprendió verlo. Es todo.
—Si, no tenía idea de que Luka viviera por aquí, andaba en la moto cuando le vi salir y bueno... —Contestó este observando al otro sin comprender del todo.
—Bueno, ¿Por qué no pasas y tomas algo? —Gabriela lo invitó tomando su hombro, empujándole dentro de la casa. Luka se quedó treinta segundos afuera intentando razonar por un instante lo sucedido. Colocó la basura en su lugar y regresó con el pensamiento de no captar todo aún.
Sebastian estaba sentado en el sillón de la sala, Luka lo primero que vio fue la luz verde del celular ¡Valery contestó!. Tomó el aparato con lentitud intentando no armar ninguna sospecha, pero Sebastian lo observaba en todo instante.
—¿Quieres jugo?
—Si, gracias.
—Y ¿Cómo te llamas?
—Sebastian.
Luka caminó alrededor de la sala sin quitarle la mirada y él otro también —¿Por qué entraste? —Susurró.
—¿Por qué dijiste que era del club? —Contestó este.
—¿Le decía que viniste a golpearme? —Expresó Luka casi sin emitir sonidos.
—En estos días vino una compañera del club de natación también, se llama Valery ¿La conoces? —Preguntó la mujer.
—Si —Sebastian fulminó con la mirada a Luka —La conozco.
—Es bastante amigable —Gabriela llegó con un vaso de jugo para el chico —Tu luces mayor, ¿Que edad tienes?
En medio de aquello y con la pantalla donde solo él podía ver, revisó el mensaje de Valery. “Ok, genial, los veré a la una y media entonces, iré en el carro por si Dylan necesita. ¿Como va todo por allá?”. Tragó saliva, ¿Qué debía contestar? “Genial, exceptuando porque tu ex casi me golpea y está ahora sentado en la sala de mi casa” “Todo bien, con Sebastian justo al frente” o “A punto de ser comido por un tiburón”. Se limitó a responder “Bien y tu?”
—Dieciocho, los cumplí hace un mes —Contestó Sebastian a su madre.
—Veo, lo que tienes es altura.
—Es por la natación —Contestó este tomando un sorbo de jugo.
—Si claro, eso me han dicho, que la natación ayuda a estirarse. Supongo a Luka le hará bien. Valery precisamente vino a eso, me convenció de darle permiso para estar en el club —Aclaró su madre, por lo menos aquello le salvaba de un par de golpes. Pero definitivamente no mostraría su celular.
—¿Con quien hablan? —Dylan llegó a la sala comiendo las ruedas de la silla.
—Hola —Contestó Sebastian observándole.
—Hey.
—Un compañero de natación, Sebastian; Sebastian, él es Dylan, mi hermano.
—No sabía que todo el equipo iba a venir.
El muchacho observaba a Luka con curiosidad, intrigado al tiempo que saludó dándole la mano a Dylan —Yo solo pasé y me lo encontré por el camino, solo eso... Lo mejor sería irme.
—Bromeaba —Se explicó el menor —Ya puse Ghoul en la consola ¿Vas a jugar? —Se dirigió a su hermano.
—¿Ghoul? ¿El juego? —Preguntó Sebastian.
—Si, el juego, lo recibí hoy.
—Nadie lo tiene, aquí no se consigue.
—Lo aparté como si viviésemos en otro lugar y luego pedí un envío, es sencillo.
—¿Se puede hacer eso? —Preguntó el alto.
—Claro, si has vivido en varios lugares sabes que se puede ¿Juegas? —preguntó Dylan, a lo cual el alto asintió y los dos terminaron en la habitación jugando.
Luka necesito sentarse, sudando a pensar detenidamente. El celular había recibido otro mensaje “Muero de sueño no me quiero levantar” Acompañado de un par de caritas de ojos cerrados.
Sebastian estaba en su casa, jugando con Dylan, él debía de limpiar y hacer de cuenta que no ocurría nada mientras en cuatro horas y medía saldría junto con Valery, Dylan y su novia.
—¿Por que no me morí el martes en la piscina? —Resopló antes de colocarse a fregar los platos.
—Pensé usarías una camisa manga larga —Comentó Dylan bajando del taxi con ayuda de su hermano. Luka lo colocó sobre la silla de ruedas y pagó, el hombre parecía disgustado por la espera. Él ya se encontraba acostumbrado a dichas actitudes, al momento de salir siempre habían dos formas en la cual todos reaccionaban, o se molestaban como si Dylan fuese parte de una molesta escoria en la sociedad, o se mostraban exageradamente condescendientes, dándole a entender al chico que le tenían lastima. Dylan últimamente optaba por obviar ambas actitudes.
—mamá me dijo que la franela luciría mejor —Señaló Luka observando la franela gris oscuro con un mensaje en letras negras opacas.
—No luces como viejo.
—Este viejo está por abandonarte aquí en la tienda —Susurró Luka llevando la silla de ruedas por la acera frente al establecimiento, el reloj marcaba la una con veinte y se encontraban en el sitio indicado. Luka y Dylan eran bastante semejantes, el mayor apenas le llevaba al otro un par de centímetros de altura que se habrían notado de no encontrarse en silla de ruedas el menor. Dylan lucía unos jean negros zapatos deportivos, una franela amarilla de Jake y una chaqueta oscura sobre esta.
—Bro —El tono jovial de Dylan desapareció.
—¿Que pasa?
—No siento bien el brazo, está como dormido.
—¿Seguro Dy? —Luka se detuvo a mitad de la calle, era preocupante, la distrofia muscular de Duchenne era algo que atacaba progresivamente, entumeciendo los músculos hasta que estos estaban rígidos.
—Me da miedo ¿Crees que...?
—¿Cual de los dos brazos?
—El izquierdo, lo siento duro, la mano apenas puedo cerrarla es como si se fuese a poner tieso, como ...
—¿Cómo que?
—Como las piernas bro, mejor vámonos, vámonos a casa ahora.
—¿Qué?
—¡Vámonos! Si me pongo tieso, si el brazo... No quiero estar en la calle, vámonos ahora, podemos tomar un taxi e irnos.
—¡Hey Dylan! —Luka se agachó frente a su hermano —Mírame, mírame a los ojos, es normal que estés así, son los nervios —Intentó calmarlo a pesar de que el también sentía miedo de que algo así sucediera.
—Yo...
—Son los nervios, los nervios Dy. Dame la mano —Tomó el brazo y comenzó a moverle, flexionándolo y apretando la mano como si fuese un ejercicio. Un par de chicos y una señora pasaron a su lado observándoles mientras que Dylan bajaba el rostro escondiendo la pena y ganas de llorar —¿Y ahora?
—Mejor, creo.
—Te lo dije, son los nervios.
—¿Y si no pasa?
Luka guardó silencio un momento levantándose para mover la silla de ruedas —Vas a ver a Linda, sería bueno que quitaras esa cara de gafo que tienes ahora, estás nervioso, tienes novia. Yo que tu me preocupo más por comprar algo de comer en el parque.
—Le gustan los tostones y el té de limón.
—Entonces hay que comprar de ambos —Luka recibió un mensaje de Valery al entrar al establecimiento, “estoy llegando” a lo cual respondió “estamos adentro comprando”. El lugar no era tan grande como para perderse, apenas unas siete u ocho lineas llenas de productos, en la del final se hallaban los jugos y gaseosas, en la penúltima los dulces. Luka se hallaba indeciso si tomar un sobre con pequeños chocolates o una barra. Dylan por su parte llevaba papitas, tostones, chocolate, té y goma de mascar. Discutieron la idea del helado, pero a la final concluyeron que terminaría derretido.
—Pero si se trata del pez del “Agustín” —Luka no reconoció la voz, pero si la referencia, volteó por instinto. Un chico alto, delgado y de cabello corto color verde esmeralda se hallaba junto a un amigo señalándole.
—¿Ese pequeño? —Contestó el otro, este a diferencia del primero tenía una espalda muy ancha, se podía notar a simple vista, se hallaba algo encorvado y mostraba una boca inusualmente ancha con una sonrisa hipócrita en ella.
—Te dije que era pequeño.
—Patético —Comentó haciendo un sonido con la boca semejante a un silbido.
Dylan observó a su hermano mayor mientras Luka quedaba en silencio —¿Tú eres el pez de esa escuela, no es así? —Preguntó el chico de cabello pintado.
—Si.
—¿En serio metieron a una cosa como tú al club de natación? —Se burló el otro.
—Tiene buena capacidad pulmonar, pero no sabe nadar como tal, quizás en un par de años, será un buen rival.
—¡Cállense! —Exclamó Dylan —Mi hermano entró al club de natación limpiamente —El mayor le calmó con la mano en el hombro.
—Vámonos —Exclamó el de cabello verde, pero el otro se acercó a Dylan con los brazos en los bolsillos.
—Uno que no sabe nadar y otro que no sabe caminar, dime niño ¿Quieres que te de un paseo? —Mostró de nuevo aquella sonrisa despectiva.
—No te acerques a mi hermano —Luka sostenía un recipiente de chocolate derretido en una gran jarra de vidrio. Estaba listo para rompérsela en el cráneo si era necesario. No era el más valiente, pero cuando alguien se metía con Dylan le era imposible no sentir una ira enorme por las venas.
—Patético —Contestó el de espalda ancha haciendo el mismo silbido entre los dientes.
—¡Llévate a tu amigo psicópata contigo Jhon! —Valery se hallaba en la parte de atrás del pasillo. Jhon con su cabello verde realizó un saludo con la mano, jaló de la camisa a su compañero para salir.
—¿Sabías princesita? El tercer lugar es el segundo perdedor en una carrera, tan patético —Comentó el otro de sonrisa silbante cuando su amigo le sacó.
Un guardia de seguridad se mostró alerta ante la situación, la normalidad retornó al lugar y Dylan saludó a la chica, mientras que Luka se quedó de pie sin decir nada durante un instante, para luego terminar dejando el pote de chocolate en la repisa.
—No, déjame ese a mi, amo la Nutella. Hola Luka —Le saludó con un beso en la mejilla, al igual que a Dylan, y normalmente aquello le habría sonrojado y quizás hasta puesto nervioso, pero ahora intentaba controlar una clase de furia en su interior. Quería golpear a aquel chico a como diera lugar, sin importar que de seguro le ganaría, deseaba incrustar un puño justo en el medio de su rostro y destrozarle la sonrisa.
—Hola Valery, creo que estamos retrasados.
—Hola —Contestó Luka sin terminar de salir de su trance —Estamos bien de tiempo, descuida.
—Son los tontos de la escuela Benedictina, se hacen llamar las pirañas.
—¿Por los dientes del chico ese? —Preguntó Dylan mientras su hermano pagaba las compras.
—No, el nombre es de mucho antes, no sé en realidad por qué. ¿estás nervioso Dylan?
—¿Se nota?
—Estas sudando —Señaló Valery.
—¡Ah claro! ¡Que sea casi mediodía y estemos casi en treinta grados no tiene nada que ver.
—¿A veces provoca dejar que la silla corra por todo el medio de la calle verdad? —Bromeó Luka uniéndose.
—Tiene suerte de que acabo de comprar nutella y nada de lo que diga me importa.
—¿Y si te dijera algo pervertido?
—Las silla de rueda no flota.
—¿Donde le dijiste a Linda que la encontrarías?
—En la entrada de parque en unos diez minutos.
—Si deberíamos apresurarnos.
—¿Le preguntaste como irá vestida? Para reconocerla.
—Yo la reconozco bro —Contestó Luka.
—Nosotros los acompañaremos un rato, si todo va bien de seguro salimos un rato por aquí mismo a comprar lo de Valery ¿Si? —Valery asintió con la cabeza destapando el frasco de nutella para olerlo con rostro de orgasmo.
—¿Alguna recomendación que me quieras hacer Valery? —Preguntó el menor.
—No hables por nada del mundo, sonríe y finge demencia.
—Jaja, muy graciosa.
—Tu hiciste una pregunta y yo respondí.
—¡Esa es Linda! —Señaló Dylan con la mano antes de saludar con el brazo, la chica se hallaba sentada en la orilla de las ventanas del parque con un libro entre las manos. A pesar de hallarse bastante entretenida sumida en su lectura llamaba la atención de todos quienes pasaban el lugar. La razón de aquello era su ropa, llevaba un short azul oscuro, una franela azul mas clara, una mochila verde y una capucha blanca. Era un cosplay de Finn de hora de aventuras.
—Esta loca —Estuvieron de acuerdo Luka y y Valery en sus pensamientos.
La chica se acercó cerrando el libro entre sus manos para guardarlo en su mochila —Hola Luka —Depositó un sonoro beso cerca de sus labios frente al resto —Tu debes ser su hermano y la chica que lo friendzonea, es un placer, yo soy Linda.
—Son tal para cual —Soltó en voz baja Valery, Luka sonrió y estrechó la mano de la chica.
—El placer es nuestro. Eres bastante agradable por lo que veo ¿Entramos? —Agregó Luka.
—Compre plátanos de los que te gustan.
—Genial. ¿Podría yo llevar a Dylan? —Preguntó, Luka se mostró sorprendido pero asintió.
—¿Llevabas rato esperándonos?
—No, pasa que mi mamá tenía que salir y me dejó aquí hace unos diez minutos, pero no fue tanto, estaba entretenida.
—¿Ese es el libro de...? —Se adelantaron en la caminata dejando a Luka y Valery atrás, ambos un poco sorprendidos.
—Vamos, entremos nosotros también.
—Pero no nos sentemos muy cerca de esos dos, presiento que son capaces de destruir todo lo que ven —Comentó la chica.
—Yo también lo pensé, ella es bastante...
—Como Dylan.
—Yo iba a decir directa.
—Tu hermano también lo es.
—Es su forma de hacer comedia.
—Se van a llevar de lo mejor creo yo.
—Me sorprendió que es bastante bonita.
—Si, cierto, aunque no dejaba ver mucho del rostro con la capucha —Respondió Valery.
—Dylan lleva la franela de Jake, asi que...
—Bueno, en cierta forma es algo bastante interesante, quizás lo planearon.
—¿Tu crees?
—Bueno es una forma de llamar la atención mas fuerte que ir en silla de ruedas —Comentó la chica, a lo cual Luka se sorprendió y asintió con la cabeza.
—Si, bien pensado.
—Por cierto, disculpa por lo de antes.
—¿Por?
—Los chicos de la Benedictina, es que entre nuestras escuelas hay mucha rivalidad de clubes.
—No tienes la culpa, aunque no sé como sabían de mi.
—Bueno, no es extraño, se acercan los interescolares y es muy común que las escuelas espíen a sus adversarios.
—¿No es un poco exagerado?
—Lo entiendo, para muchos nadar significa mucho, incluyéndome. Para otros significa la entrada asegurada a una universidad, becas y cosas así.
—Veo.
—Aunque si es extraño que te conocieran, pero también es bueno.
—¿Por qué?
—Significa que te toman en cuenta Luka.
—¿Los has visto competir a ellos?
—Fueron los que nos ganaron en los interescolares del año pasado. En la cabina tenemos un par de videos de ellos. El de cabello verde es Jhon, lo llaman el pez espada y es el enemigo de Sebastian, de hecho le ganó el año pasado.
—¿Y el otro? El encorvado con la sonrisa rara.
—Ese es Oliver...
—¿No sabes nada de él? —Preguntó Luka mientras caminaban.
—Jhon es un nadador de velocidad, pocos metros, cien, doscientos, igual que el tiburón. Oliver en cambio es un nadador de resistencia, se especializa en grandes distancias, cinco, ocho kilómetros. Lo interesante es que es un genio nato para la natación, siempre gana, sin importar en que renglón quiera competir.
—¿Eso se puede?
—Hay personas que nacen con la habilidad al parecer —Se limitó a encogerse de hombros la chica.
—Interesante —Contestó Luka en voz alta, pero por dentro la sensación de ira se hallaba intacta —No voy a descansar hasta ganarle al tal Oliver. —Declaró en el silencio de sus pensamientos con la mayor determinación.
—Podríamos ir a otro lugar.
—¿Por qué? ¿Sucede algo?
—No, es solo que presiento que ellos dos quieren estar un poco solos un rato — Aseguró Valery señalando a Dylan y Linda quienes se hallaban a unos treinta metros de distancia.
—Quería vigilarlo.
—Está bien, míralo —Era cierto, Linda le conducía hasta un apartado donde se hallaba un árbol, parecían estar conversando mientras ella le llevaba de la silla.
—Si ¿Aprovechamos y vamos a lo tuyo?
—Tendremos que salir del parque —Contestó Valery.
—Lo sé.
—En el centro comercial que está a unos quince minutos hay una buena tienda.
—¿Qué piensas comprar?
—Un nuevo bañador para los entrenamientos.
Luka se quedó en silencio un segundo. ¿Había escuchado bien? ¿Un bañador? ¿Ella? ¿Qué iba a pasar con el blanco? Él amaba como lucía en su cuerpo —Está bien.
—Te preocupas bastante por tu hermano.
—No sabía como sería el día de hoy para Dylan.
—¿Por qué?
—Hace dos años fuimos con Dylan a un parque.
—¿Qué paso?
—Dylan comenzó a llorar, no quería que nadie lo viese, no fue muy agradable en realidad, después de eso se encerró en la casa y no fue más al colegio.
—Fue duro.
—Un poco, pero tampoco es que él se la pasa llorando siempre sabes. Solo lo normal.
—Me da un poco de envidia.
—¿No tienes hermanos?
—Una prima vive conmigo desde pequeña, somos contemporáneas, pero no somos así.
—¿Cómo son?
—Es más una batalla constante.
—¿Por qué?
—Casi por todo, por ropa, maquillaje, zapatos, el baño. Creo que en ciertos momentos es divertidos, en otros no tanto.
—¿Cómo así?
—Está saliendo con Sebastian.
—¿Qué? —Se detuvo casi al instante algo impactado, luego continuó caminando por instinto, pero la información le fue algo abrupta, también incomprensible del todo.
—Yo también reaccioné así, me sorprendió bastante.
—No es para menos.
—Es incómodo estar en casa así.
—Por eso me dijiste para salir.
—No, en realidad me gusta estar afuera algunas veces, no salgo mucho, cuando no estoy entrenando estoy leyendo, pero a veces extraño sentir el sol y ver a las personas, me olvido de que estoy en una ciudad.
—Veo, yo aun no me acostumbro a estar aquí.
—¿Cuanto tiempo llevan?
—¿Mudados? Apenas un par de meses, en el último cuarto de la casa aun hay cajas con ropa y cosas sin sacar, creo que nunca las sacaremos de hecho.
—Una casa no está completa sin un cuarto lleno de cosas locas —Rieron acercándose al centro comercial.
—¿Tu prima va al instituto?
—No. Va al Beneictino desde pequeña, creo que allí fue donde conoció a Sebastian.
—¿Sebastian iba allí?
—Si, fue allí donde le dieron su apodo del tiburón, además tengo entendido era amigo de Jhon.
Luka intentó imaginarse a aquellos dos juntos, sin duda una idea nada alentadora. Probablemente debía decirle a Dylan que no era buena idea el entablar amistad con el tiburón, pero ya era tarde, habían pautado para jugar juntos la tarde del miércoles en la casa. Quizás si le comentaba lo de su antigua amistad. Pero era eso, una vieja amistad, por algo ahora eran rivales de competencia, probablemente por algo mas que ganas de vencer sanamente.
¿Para qué habrá ido Sebastian a mi casa si sale con la prima? La pregunta rondó la cabeza del chico mientras asintió con la cabeza y entraban en el amplio centro comercial con luces doradas por doquier —Me gustaría ver los vídeos de la competencia del año pasado.
—¿Los interescolares?
—Si.
—Ok, mira allá está la tienda —Valery señaló el tercer piso justo en una redoma donde se hallaban los ascensores y una gran fuente en el medio. Fue cuando Luka notó la figura de un chico conocido que se hallaba encapuchado con lentes de sol que tapaban medio rostro. Milo realizó una señal de silencio cuando se montaba en un ascensor antes que ellos.
Luka asintió en silencio cuando este se largaba con una sonrisa, tardó un instante en percatarse los había visto juntos. Valery no le notó pues se hallaba observando unos vestidos en las vidrieras de una tienda. Un arrebato de locura momentánea pasó por su cabeza, un flash de cientos de momentos locos y comentarios que podrían surgir en el club el lunes si Milo decía aquello.
¿Son novios? ¿Están saliendo juntos? ¿Tan rápido? ¿No me habías dicho que no eran nada pez? Esta última pregunta iba con el tono áspero del tiburón. ¿Los vieron juntos? Esta otra en el tono juguetón de Justin. En todo caso la situación o era demasiado buena o demasiado mala, y su cabeza era un alboroto de ideas y pensamientos cuando notó que Valery le hablaba.
—...Esta en cambio es como más elegante.
—Si claro —Contestó para salir del paso. La verdad no tenía la menor idea de lo que ella hablaba, pero no iba a contarle, lo mejor era prestar más atención y seguir con el recorrido, era obvio que la presencia de Milo era una total coincidencia, además él no se mostró interesado en ellos, por algo abordó el ascensor antes.
—He venido algunas veces a esta tienda —Comentó Valery entrando al establecimiento.
—¿Mucho tiempo?
—Desde que era niña.
—Si claro, algunas veces nada más —Expresó Luka en voz baja. Las estanterías estaban llenas de trajes de baño, lentes para ver debajo del agua de distintos colores y diseños modernos de aspecto cool, tapones para oídos, chapaletas, un traje de buceo, tanques, un arpón al fondo sobre la pared, cañas de pescar en un extremo y una enorme pecera al frente.
Dos hombres observaban las cañas y una niña de escasos 5 años veía los peces deslizando sus dedos por el vidrio. Luka sintió ganas de quedarse al igual que la pequeña observando la pecera, pero Valery ya se encontraba observando los trajes de baño y él le siguió.
—Este es lindo ¿No te parece? —Comentaba sobre uno azul marino al cual él no le veía nada de especial, no supo que contestar —Cierto, es muy normal.
—¿Qué colores te gustan?
—Los rosas, azules, a veces el beige y blanco.
—Allí hay uno blanco como con dorado.
—Ocre, eso es ocre, si está muy genial —Lo tomó en la mano para detallarlo, era un traje completo, mostraba dos largas franjas doradas a lo largo del pecho, una se movía a la espalda a la altura del pecho y otra en la cintura —Me la probaré al igual que esta —La chica sostenía una rosada con lineas negras y uno azul de cuerpo entero. Entró al probador y Luka se quedó afuera observando lentes y los peces, hasta sentir el siseo y reconocer el rostro de Milo afuera de la tienda.
—¿Qué paso?
—Eso te pregunto yo a ti novato ¿Qué hacen aquí ustedes?
—Valery se quería comprar un traje nuevo...
—Bien, eso es bueno, muy bueno.
—¿A qué te refieres?
—Mi trabajo como entrenador del equipo no solo comprende que los chicos den sus resultados en el agua, sino que sean emocionalmente estables, ya sabes, que se encuentren psicológicamente motivados, y bueno Valery me preocupaba un poco, no es la que más me preocupaba, pero si estaba pendiente, pero si ustedes dos están saliendo significa que lo superó bastante rápido.
—No estamos saliendo.
—Yo veo esto como una cita en toda regla.
—Supuse que dirías algo como eso ¿Entonces nos vigilabas?
—¿Qué? ¿A ustedes? No, es casualidad.
—¿Y por qué estás así? Con la capucha y todo eso.
—No deben verme, muchas chic... personas me reconocen, y bueno sería un problema, por ahora estoy ocupado vig... observando algo. Me da gusto verte con Valery. Chao —Se largó tan rápido como llegó. Luka entró al notar que Valery salía con el traje de baño azul primero. No le gustaba, era simple, pero el cuerpo de la chica lucía con cualquier prenda.
—¿Cómo me veo?
—Bien.
—Voy por el otro —Volvió a meterse en el cambiaropa. Luka quedó pensativo en el raro actuar de Milo. La dependienta ahora le miraba fijamente mientras él no hacía nada más que esperar.
—¿Y ahora? —Salió bastante rápido con el rosado y negro.
—Ese te queda aun mejor —Lo dijo en serio, ella dio una pequeña vuelta sobre sus pies y notó la forma de su trasero delineado por el traje. Se metió de inmediato y él quedó de nuevo en silencio. ¿Qué estaría haciendo su hermano? ¿Estaba disfrutando tanto como él? La forma del trasero de Valery quedó grabada en su cabeza como una fotografía que se repetía y repetía infinitas veces al punto de nublar el resto de sus pensamientos. Estaba seguro, durante los siguientes tres días no habría en su mente más pensamiento que la silueta de su trasero.
—¿Y? —Salió nuevamente, esta vez era radiante, en blanco con dorado le sentaba, parecía alguna clase de estrella, su cabello caía como par del traje.
—Te ves fantástica.
—A mi también me gusta, aunque me preocupa la talla —La talla, ese enemigo oculto de las mujeres, lo sabía muy bien por su propia madre, quien luchaba contra dicho opresor femenino desde que él tenía consciencia.
—A mi me parece que te ves bien.
—¿De verdad? —Se metió de nuevo para cambiarse, pero cuando pasó frente a él pudo notar la forma exacta de sus senos. Si aquello no era el cielo, no sabía lo que era. Tenía ganas de acercarse a la dependienta y darle las gracias por tan hermosa y majestuosa tienda. No eran demasiado grandes, tampoco muy chicos, tan solo perfectos para tenerlos en la mano, incluso podía imaginar lo esponjosos que...
—Lista, compraré el dorado y el rosa —Salió rumbo al mostrador y él no pudo más que mostrar una sonrisa amplia ante el hecho. Quizás la dependienta notó su sonrisa pues no se mostró muy feliz ante él.
—¿Tu no comprarás nada?
—No —Respondió él a la chica sin mostrar animo. La verdad si deseaba un par de cosas, empezando por un nuevo traje de baño y un par de lentes, pero no tenía dinero como para ello. Era lo malo de nacer siendo pobre, que tus limitaciones económicas siempre salían a la luz en la calle. Pero tampoco se mostraba triste sobre ello, era usual y algo insignificante para él.
El teléfono vibró con un mensaje en su bolsillo, era Dylan “besa muy rico bro”. Luka no pudo más que responder con “ai jeit yu”. La contrarespuesta fue “:)” una carita sonriente con un tono de burla tan grande que Luka no pudo más que retener la risa por dentro.
Salieron de la tienda conversando sobre la tela de todos los trajes, Valery era quién respondía —Es que el espandex se ajusta al cuerpo, eso lo hace mas hidrodinámico.
—Parece traje de superheroe.
—Los hacen de lo mismo.
—Lo que nos falta es la ropa interior por afuera, en serio —Contestó él, lo que menos se esperaba fue encontrarse con aquella persona.
Byron les miró extrañado, su acompañante también a ellos, captando que Byron les conocía de algún lugar.
—¿Qué hacen ustedes aquí? —Preguntó el grande y corpulento miembro del club de natación.
—Hola —saludo Valery de la nada, pero Luka había notado algo que lo dejó fuera de base, Byron y el chico a su lado iban tomados de la mano.
—Valery, Luka, él es... Louis, él es...
—Soy su novio —Se presentó el chico alto y delgado de cabello negro estrechando las manos.
—Hola —Respondió Luka terminando por sonreír.
—Si, los vi el otro día saliendo del instituto —Remarcó Valery.
—¿Lo sabías?
—Aja.
—No dijiste nada.
—¿Y para qué? —Contestó esta con naturalidad.
—¿Y tú Luka?
—¿Yo?
—No puedes decir nada en el instituto.
—No hay problema por eso —Contestó de manera sincera. En realidad no le importaba, solo le había sorprendido, Byron era el chico corpulento, de voz gruesa y seria, no lo habría imaginado, tampoco daba a entender nada como eso. Se despidieron luego de conversar un par de minutos y cada uno siguió su camino.
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