2. CENA
—No.
—¡Pero es el equipo de natación!
—No hay dinero como para eso Luka. Lo siento.
—No tiene gasto, no tengo que pagar allí, es en el mismo instituto allí está el club.
—Voy retrasada cariño, estoy un poco apurada ahora. Las comidas están listas, recuerda las etiquetas —Comentó la mujer enrollándose el cabello y terminando de colocarse el tacón derecho.
—Pero mamá, me aceptaron, y hoy fue...
—Llegaste media hora tarde y estoy retrasada, además no tendrás tiempo.
—Podría ir en las tardes.
—¿Y quien se quedará con tu hermano? —La pregunta quedó en el aire al ella retirarse a trabajar. Luka quedó en silencio, no había pensado en Dylan, tomó la comida con algo de desanimo, tenía demasiada hambre, una anormal, pero aquella negativa había derrumbado todos sus ánimos y pensamientos positivos.
Tampoco podía quejarse, el día había sido genial, pudo conversar con Valery y Justin quienes lucían bastante agradables, practicó durante un rato, incluso rellenó el papel de ingreso antes de irse. Sería vergonzoso tener que retractarse al día siguiente.
Pero no había que hacer, su madre tenía toda la razón, Dylan no podía quedarse solo por las tardes. Tomó ora porción de arroz y terminó de comer en silencio.
Dylan se hallaba acostado, la televisión encendida pero este no la veía, en cambio se hallaba entretenido con el celular.
—Hola Dy.
—Hola ¿Que tal todo?
—Fue un día raro —Contestó Luka sentándose en la cama.
—¿El tuyo también? —Dylan sonreía, de alguna forma esa energía positiva era contagiosa, Luka lo sabía desde hace mucho, no era la primera vez que terminaba sonriendo solo con verle.
—Si, me aceptaron en el equipo de natación del instituto.
—¡Eso es genial! —El chico realizó un esfuerzo con los brazos para sentarse. La pierna izquierda a veces era más fácil de mover, pero la derecha... Era peso muerto —Es cool ¿Tu sabes nadar?
—No, pero estuve practicando hoy. De todas formas no importa, mamá dijo que no podre estar allí.
—¿Por qué?
—Las practicas son en la mañana y en la tarde, yo tendría que tomar las de la tarde.
—Por mi...
—No puedes quedarte solo Dy.
—Estoy bastante grande, sé hacer todo lo básico por mi, no es como si me fuese a morir de hambre por estar un par de horas solo.
—Igual sabes a lo que me refiero y como son las cosas —Hubo un silencio incomodo, el teléfono vibró y una luz roja titiló, Dylan contestó el mensaje.
—Yo también tengo algo que contarte.
—¿Qué paso? —Preguntó Luka.
—¿Recuerdas la chica que te comenté la semana pasada?
—¿Cual?
—Con la que jugué lol.
—No me acuerdo, ¿Qué paso?
—Somos novios.
—¿Qué?
—Somos novios
—¿Es en serio Dy?
—Si, desde anoche, amanecimos hablando, estuvimos como hasta las cuatro de la madrugada y fue, wow, y...
—Dy ¿Ella sabe...? —la pregunta incomoda que no deseaba hacer pero que era necesaria, laque causaba una tensión fea e incomoda.
—Si, lo sabe. No le prestó mucha atención en realidad, ella sufre de falla en los riñones, ha estado hospitalizada varias veces, dijo estar familiarizada, saber lo que se siente ser apartado.
—Bueno, yo me alegro, ¿Qué te puedo decir? Me parece excelente ¿Cómo es ella?
—Es normal, me refiero a —el muchacho colocó sus manos en el pecho para señalar senos un poco pequeños —No es la mas hermosa, usa lentes, pero es linda y bastante lista y le gusta jugar.
—Te gusta bastante —Señaló Luka.
—¿No es obvio?
—Tendrás que presentármela.
—Te quería pedir un favor de hecho.
—¿Qué?
—Si podemos cambiar de habitación por hoy, es que vamos a hablar por skype en la noche y tu sabes, los aparatos y todo, quería que viera...
—¿Algo más normal? Mi habitación es aburrida Dy, tiene los afiches de anime, la tuya tiene el de halo.
—Por favor Lu...
—Por mi no hay problema, descuida.
—¿En serio?
—Si —Señaló Lukas, Dylan se movió en la cama arrastrando las piernas entre las sabanas con sus manos para sentarse en la orilla.
—Estoy nervioso, no sé que hacer.
—Pues no sé, relájate un poco, báñate —El hermano mayor se rió —Intenta no hablar tantas locuras ni cosas de videojuegos.
—¿Crees que eso le moleste? Anoche estuvimos hablando de lol por mucho rato ¿Estuvo mal?
—¿De verdad? —Se mostró extrañado —Bueno quizás no, no se la verdad Dy, no tengo mucha experiencia en el tema, solo he invitado a una chica a salir y no resultó muy bien que digamos.
—¿La chica que se ahogó comiendo en sexto?
—No me lo recuerdes, lo que me refiero es que quizás con ella eso funcione, no sé, solo habla de algo que sea a gusto para los dos.
—Le diré para salir el sábado.
—¿Este sábado? ¿Es de aquí? ¿Adonde?
—Pues pensé en el parque, o al cine. Aunque me tendrías que acompañar —Colocó cara de no saber si Luka aceptaría pero continuó —Y si, vive a media hora de aquí, no es tan lejos.
—Bien podría ser algo interesante ¿Ya le contaste a mamá?
—¿No crees que diga algo?
—Lo más probable es que se alegre. Iré a ducharme y déjame la cama, quiero ver algo de televisión, dormir un poco quizás.
—Iré a mi nuevo cuarto entonces —Comentó con sorna el menor.
Tomó una ducha y colocó un programa grabado, se recostó pero terminó dormido, despertó con la alarma del reloj a las seis y media, casi justo para tener que ir a entregar las comidas. Dylan se hallaba frente a la consola al salir, repartió lo debido y regresó pensando en el examen de matemáticas del día siguiente y en lo sucedido en horas de la mañana. Era inevitable pensar en Valery, en lo castaño de su cabello, en esa sonrisa amable y juguetona, luego pensó en “el tiburón” y todos los ánimos se vinieron abajo. No había nada que hacer cuando su ex novio, si es que se le podía llamar así, era un chico guapo de casi dos metros de alto y uno de los mejores nadadores del instituto.
Además Justin mencionó que Sebastian aun sentía algo por ella, por lo tanto lo más natural era que regresaran. Con este pensamiento se atormentó a si mismo y giró en su cama, o la del hermano en realidad. El afiche de halo se hallaba justo frente a él, provocaba arrancarlo, era fuerte, con una pistola enorme dando la apariencia de un ser desalmado aventurero y conquistador. Luka no era nada de eso.
Escuchó levemente a su hermano conversar y la vos de una chica durante un instante antes de caer dormido nuevamente, cuando abrió los ojos su madre estaba a un lado de la cama moviéndole por el brazo.
—¿Todo bien?
—Dylan está hablando con la novia en mi cuarto.
—Si, ya sé, parece que tenemos un don juan después de todo —La mujer sonrió —¿Cómo te fue con las entregas?
—Normal, el señor Perez aun te debe tres comidas.
—Descuida, conozco a la esposa, ella sabe presionarlo.
—Veo.
—Quería disculparme por lo del mediodía, quiero que entiendas mi posición Luka.
—Lo sé mamá, descuida, mañana iré a decir que no al club.
—¿Seguro?
—Si, tampoco es como que yo sepa nadar, solo fue una cosa del momento, me llamó la atención.
—Podríamos ir a la piscina del club que está como a cuarenta minutos de aquí, el sábado o el domingo.
—El sábado acompañaré a Dy que tendrá una cita con la chica.
—¿En serio? —La mujer volteó en dirección a la otra habitación aunque desde allí estaba bloqueada por la pared —Va como volando el chico ¿sabes como se llama?
—No, olvidé preguntarle.
—Ya mañana es jueves, supongo que mejor le lavo algo de ropa decente si va a salir con la chica —Gabriela se levantó —En serio siento lo del club amor, si pudiera ser de otra forma, a sabes, te dejaría, en verdad me gustaría verte haciendo otras cosas.
—No te preocupes mamá —Se giró en la cama y apagó la televisión para dormir.
Despertó tarde como siempre, tomó los cuadernos y recordó haber estudiado para el examen, el cansancio le consumió de alguna forma, lavó el rostro cambió de ropa, armó un sandwich y corrió a toda prisa hasta el instituto, quedaban menos de tres minutos cuando una mano le alcanzó por la espalda frente al salón.
—Pareces apurado pez.
—Prefiero Luka Valery.
—Ok Luka como sea, ayer no te despediste.
—No te vi después de cambiarme, pensé te habías ido.
—No, tuve una pequeña discusión en la cabina. Nada que ver contigo no te preocupes, fue algo distinto —La sonrisa fingida le dio una idea a Luka de que se trataba aquello, pero no deseaba ahondar en el tema, tampoco especificar como se había enterado.
—Pensé ya no estabas y bueno, me fui a casa, estaba muerto de hambre en realidad.
—Claro, es lo normal, nadar deja agotado todo el cuerpo, uno sale de la piscina con un hambre atroz, no te imaginas las cantidades que he llegado yo a comer después de los entrenamientos o las competencias. Lo bueno es que nadar hace que no engordes.
—No tenía idea.
—¿Qué te pareció el club y la piscina?
—Fue genial, digo ustedes son geniales, y la sensación debajo del agua fue fantástica, el silencio, la suavidad del agua pasando por tu cuerpo, rodeándote, el frío que despierta todo tu ser.
—¡Exacto! ¿A qué horas iras a practicar hoy? Yo iré a eso de las diez y media, un poco temprano, me saltaré un examen que presentaré el lunes.
—Sobre eso quería hablarte, no voy a poder estar en el club.
—¿Por qué? —Preguntó esta extrañada —Fue difícil hacer que te aceptaran.
—Lo sé, y la verdad me da bastante pena tener que decirte que no.
—¿Van a entrar? —El profesor Briceño de ciencias les observó.
—Denos un minuto profesor, él es el nuevo miembro del club de natación y estamos cuadrándole el horario de practicas —Valery sonrió apartando al chico un poco.
—Cinco minutos muchachos cinco minutos nada más, la clase de hoy será interesante.
—Claro — Agregó Luka.
—¿Por qué no vas a ir al club? ¿Qué pasó?
—Es un problema familiar Valery, de verdad lo siento, yo...
—¡Vamos cuéntame! ¿Quien se opone? ¿No les gusta que practiques un deporte?
—No es eso, es mi hermano menor, se llama Dylan, sufre de distrofia muscular.
—¿Cómo es eso?
—Está en silla de ruedas, la cosa es que tengo que cuidarlo en las tardes mientras mi mamá trabaja.
—¿Y tú papá?
—Mi papá murió hace años.
—Lo siento.
—Calma, no es algo que cause trauma ni nada por el estilo, pero es eso, no puedo quedarme en el club.
—Y tu hermano ¿Qué edad tiene?
—Trece ¿Por qué?
—Una idea, pero me deberás algo por hacerte el favor.
—¿Qué favor?
—Iré a cenar hoy a tu casa.
—¿Qué?
—Te sacaré permiso es obvio, pero tendrás que acompañarme el sábado a comprar algo a cambio.
—¿Estás bromeando?
—Para nada, te veo a las diez y media en natación.
—A esa hora tengo examen de matemáticas.
—Puedes faltar y pedirle a Milo una constancia de estar practicando, así te hacen el examen en otra hora —Valery se marchó corriendo por el pasillo vacío y él se quedó parado, sin saber qué hacer hasta que Briceño salió para que entrar al salón.
¿Había escuchado bien? ¿Ella acababa de auto-invitarse a cenar en su casa? ¿pero qué rayos estaba pensando esa chica? Tomar decisiones así, a la ligera, de la nada. No podía negar que le agradaba y nuevamente le dejaba pensando en ella mientras la clase avanzaba. ¿Siempre era tan impulsiva?
Su madre de seguro llegaba a eso de las nueve ¿Y Dylan? Era penoso con la gente extraña, la casa también estaba desastrosa, no limpiaba desde el domingo en la tarde.
En momentos como ese estaba a gusto con ser el excluido del salón, tener paz y tranquilidad en el fondo del aula donde las miradas no le molestaban y nadie prestaba atención a su presencia y preocupación por la cena.
¿Que iba a preparar? Sabía cocinar, pero apenas algo básico para no morir de hambre ni él ni Dylan, nada sofisticado y menos para una cena familiar con una chica. ¿Y si Sebastian se enteraba? “El pez comido por el tiburón” era un lindo título para los tabloides del día siguiente.
Suspiró profundo lanzando la cabeza sobe el cuaderno de apuntes... “Tendrás que acompañarme el sábado a comprar algo a cambio...” ¿El sábado? Ese día era la cita de Dylan, ¡No podía faltar!.
Un papel dio contra su cabeza, alzó la vista un poco contrariado. Briceño anotaba en la pizarra la nomenclatura de los óxidos. Abrió el pedazo arrugado de textil para encontrar una nota “Hoy tu comprarás mi almuerzo PEZ” Volteó para observar a Claude desde el otro extremo saludándole con una sonrisa hipócrita. ¿Cómo se enteró de lo del pez? Daba igual. Guardó el pedazo arrugado en un bolsillo y no contestó, no tenía muchas opciones. Tenía que negarse, no por valentía, sino que nunca llevaba mucho dinero. Apenas para comer alguna tontería, asi fue desde pequeño. La situación económica le pegaba al igual que el resto. Ahora tendría que aguantar la respuesta de Claude, golpes lo más seguro.
A menos que... No importa que tan buen estudiante seas, sino has estudiado para un examen y existe la posibilidad de saltarlo y presentarlo en otro momento, la tomas. No es necesario pensar mucho en ello. Aquello podría ser llamado reflejo instintivo de supervivencia del estudiante. Él no iba a contrariar su instinto, de hecho eso de seguro le alejaba de Claude.
Anotó la clase, la nomenclatura no era difícil en exceso, necesitaba algo de atención, pero nada más.
Decidió pasar un mensaje de texto a su madre con respecto a la cena, después de todo preparar pasta con queso no era una destreza digna de mostrar en la primera cena. Espero un rato pero no hubo respuesta hasta pasados veinte minutos de clase. Con el celular tapado por la espalda del chico frente a él leyó, el remitente era Dylan.
—Viene una chica a casa? Belinda?
—No, es una compañera del club de natación
—Entonces me harás la competencia...
—No, después te cuento.
—Cómo es ella?
—La verás Dy
—Buen tren delantero?
—Déjalo Dy.
—Entonces sin frente delantero, y trasero?
—Es bonita.
—Bonita como wow, o bonita como bue...
—...
—Bonita como latias o bonita como bulbasaur? Bonita como MF o como Sorraka?
Era mejor no responderle, si en algo era especialista Dylan era en encontrarle el lado divertido a todo y en la capacidad de usar todo suceso para burla y risa. Esta no era la excepción, lo sabía.
El resto de la hora pasó bastante rápido, cuando la campana sonó tomó todo y salió lo más apresurado posible. Escapar de Claude resultó bastante simple entre el montón de personas saliendo de sus aulas llenando los pasillos.
Sebastian se hallaba en la puerta de la zona de natación, estaba notoriamente molesto. Eso se reflejó en una mirada para él a lo cual respondió con un ademán de saludo con la mano. Pasó lo más aprisa a la zona de la piscina.
Valery ya estaba nadando, reconocía el traje de baño blanco y la silueta de su cuerpo contra el agua. En el carril a un lado de este se hallaba Byron, nadando de una manera bastante rara semejante a una rana. Ian se movía de la misma manera a un lado.
—Mira es el pescadito —Luka escuchó la voz de un chico a su espalda.
—Yo lo habría llamado la estrella de mar, no se movía y se hunde apenas toca el agua —Otro le contestó.
—¿Qué haces aquí pez tonto? —Era un par de los nuevos que salían de las duchas de cambiarse, portando sus trajes de baño ajustados.
—Me inscribí en el club —Balbuceó algo bajo.
—No, verás, las inscripciones fueron hace tres semanas y debimos pasar una prueba de cien metros para entrar al club. Tu ayer llegaste de la nada y sin saber nadar y te inscribieron porque fue el capricho de la tonta princesa.
—Yo...
—Vamos a ponértelo en claro “pez” — El otro chico se acercó —Milo, el tiburon, Byron, Jennifer, Ian, Justin y Valery son regulares, ahorita vienen los interescolares y pasarán a ser selección para los nacionales. Mi amigo y yo seremos regulares para entonces, tú, tu sobras amigo, incluso los otros son mejores que tú —El chico señaló a un muchacho moreno oscuro de cabello corto y una chica que se hallaba sentada en la orilla de la piscina.
—¿Llegaron todos los nuevos? —Jennifer salió de la cabina principal, Justin quien calentaba los músculos a un lado de la piscina se limitó a señalarles con la mano —Bien, Milo no está hoy, pero haremos de igual forma lo que estaba pautado para hoy, la prueba de resistencia, veremos quienes irán al entrenamiento y quienes no. ¿Qué esperan? ¡Prepárense y calienten un poco antes de entrar al agua! —Miró a Luka un momento —¡Los cinco! —La chica entró nuevamente a la cabina y Luka sintió que la sangre se le heló. Nadie le mencionó una prueba de resistencia.
—Te lo dije pecesito, terminarás ahogandote antes de tiempo, esto no es territorio para ti —Se marchó el par dejándole un tremendo nudo en la garganta.
—No te preocupes, estas pruebas son fáciles —El chico moreno avanzaba dándole ánimos a la chica novata también, estaba notablemente nerviosa, sus piernas temblaban. Luka no quiso ver sus piernas, de seguro eran gelatina y él aun no se daba cuenta.
—¿Tú también eres de los nuevos, no? Me llamo Christian, un placer —extendió su mano, era el chico moreno que se dirigía también a cambiarse.
—Luka.
—Te vi ayer ganarle al tiburón, fue genial.
—¿Si?
—Bastante, venciste al fanfarrón.
—Él ganó luego con los regulares.
—Por algo es el tiburón, se dice que en el agua él devora a las presas. Eso quiere decir todos los demás.
—Vaya —de cierta manera eso no le era del todo agradable de saber en ese momento, menos con la idea de Valery en su casa. Comenzó a cambiarse, el traje de baño que uso el día anterior lo sacó de la bolsa y colocó antes de entrar en la ducha.
—¡Será una prueba interesante! ¿No crees?
—Tengo demasiados nervios.
—Es normal, los nervios son lo único que te mantendrán vivo — Contestó el chico moreno.
—¿Tú sabes nadar?
—Practiqué natación un par de meses, me dijeron que tenía potencial, pero me mudé, y bueno, aquí estoy —Luka no podía verlo, pero se escuchaba bastante seguro de si mismo.
—¿Y los demás?
—Melissa es tímida, pero tiene lo suyo, los otros dos, Gregorio y Sanchez, pertenecían al club de Voley, Gregorio se dice que era muy bueno, supongo que creen que es lo mismo.
—¿No lo es?
—Para nada amigo, la natación es un deporte distinto a los demás, nada semejante. Allí en la piscina, solo sobrevive el que sabe amar el agua.
Luka salió de las duchas, pensando si el amaba el agua o no, como fuera la cosa era simple, debía competir para poder estar en el equipo, tendría que nadar, como si ya no tuviese suficientes preocupaciones en la cabeza gracias a Valery.
Los nervios le recorrían de pies a cabeza al salir de las duchas ¿desde cuando no había estado así de asustado? ¡Ah! Cierto, desde ayer. Christian por su parte se mostraba tranquilo y confiado, se estiraba afuera pasando el pórtico de la zona de las duchas a la piscina. Luka decidió imitarle, si él lo hacía no debía de ser malo, la chica llamada Melissa se acerco a estirarse también, se mostraba callada pero agradable con una sonrisa.
—¡Hola Ian! ¿cómo estuvo el entrenamiento hoy? —Christian hablaba fuerte incluso podría decirse que algo ruidoso. Ian tampoco lucía como el mas conversador, llevaba un bolso grande a las duchas para cambiarse. Se detuvo un segundo, como si pensara antes de hablar.
—Tres mil pecho, debo irme, tengo clase —Se retiró sin mediar más palabras.
—¿Tres? ¡Si claro! Tres mil metros de pecho, lo mejor para comenzar el día —Contestó Chris a la nada con una sonrisa tocando sus pies con las manos.
—¡Hey! Nuevo... tú, el pez —Luka volteó, Sebastian se hallaba después de la puerta de entrada pero sin llegar a la zona de las duchas, en el espacio que era ese pequeño pasillo.
—¿Conmigo?
—Claro que es contigo.
—Soy Luka.
—Lukas claro.
—Luka —Repitió este.
—Eso... Oye ¿Allí está Valery?
—Si ¿Por qué?
—Diablos, no es por nada...
—¿Ustedes dos pelearon o algo?
—¿Qué? ¿Tú sabes que ella y yo...? ¿Te dijo algo acaso? —Preguntó el chico alto con tono de voz ronca.
—No, Justin lo mencionó y bueno...
—No, no hemos peleado, bueno algo así, no lo entenderías.
Luka sintió que aquel chico lo veía como a un niño de primaria, quizás era por la diferencia de casi diez centímetros de estatura —Ok.
—¿Milo está?
—No.
—¿Y Jennifer?
—En la cabina, nos mandó a preparar para una prueba.
—Ah, la prueba de resistencia, la hacen cada año a los nuevos.
—¿Tú la hiciste?
—Claro, hace tiempo, fui el primero.
—¿Cómo es?
—Tendrán que nadar mil metros no importa el estilo, no importa el tiempo que les tome, el primero gana.
—¿Dos mil? Aquello era un baño de agua fría para Luka, sintió las piernas de gelatina y ganas de caer al suelo, o de correr, ambas opciones eran viables —Yo no sé nadar aún...
—Vaya problema, oye en verdad no tengo tiempo, y necesito un favor, no quiero encontrarme con Valery ¡será que echas una vista mientras yo llego a la cabina?
—¿Qué? Ah, supongo, no sé, déjame ver —Luka caminó por el pasillo hasta la piscina, era inmensamente largo y la piscina daba un aspecto de ser más profunda y grande de lo normal. Tendría que recorrerla veinte veces. No estaba seguro ni del primer metro, su avance hasta el día anterior fue solamente patalear mientras se sujetaba de la orilla, y consideraba que era un paso enorme para si mismo.
Iba a morir, si el día anterior no lo logró, en definitiva este si. Observó la zona de nado, Valery atravesaba el agua en ida, hizo un ademán para que Sebastian se acercara y pasara hasta la cabina, el muchacho recorrió el espacio en carrera. Luka le siguió, debía hablar con Jennifer.
—¡Llegas tarde! —Fue la bienvenida de Jennifer al tiburón.
—Un contratiempo.
—Valery es tu contratiempo, eso o los videojuegos holgazán, ahora prepárate a entrenar.
—Quizás mañana Jenni, necesito una salida —Expresó este, la chica le dedicó una mirada de arriba a abajo inspeccionando si era cierto o no.
—¿Y tú que haces aquí? —Se dirigió a Luka.
—No puedo hacer esa prueba Jennifer, aun no sé nadar, me voy a morir allí.
—Son solo mil metros chico.
—No sé nadar, es en serio —Se disculpó bajando la vista.
—Pues simple, te metes al agua y esperas en la orilla a que los demás terminen el recorrido, y te marcaré que llegaste de último y fin del asunto.
—¿Me sacarán del equipo por eso?
—En primera instancia nunca estuve de acuerdo con que te dejaran entrar, me parece una tontería, pero la decisión recae en Milo, no mía. No te sacarán por eso, solo no podrás ir al entrenamiento especial que tendremos los regulares.
—¿Un entrenamiento especial?
—Si, será un par de días para decidir como serán las formaciones en el interescolar.
Le dio la impresión de haber escuchado hablar de eso a Valery, no estaba seguro, muy probablemente era su imaginación, de igual forma la idea de un viaje en grupo era genial, pero él se lo perdería —Bien —Contestó con resignación. Jennifer salió del lugar no sin antes hacerle una seña a Sebastian para que esperase.
—Te rindes fácil pez ¿Por qué no te rendiste ayer así bajo el agua?
—¿Bajo el agua? No sé, no parecía tan malo estar allí.
—¿Por qué no compites?
—No sé nadar —¿Acaso nadie prestaba atención a sus palabras? ¿Era tan difícil de pensarlo?
—No tiene ciencia, solo debes colocar el brazo así frente a su cabeza, y arrastrar el agua debajo de su cuerpo con la mano —Sebastian colocó el brazo recto frente a él y luego lo dejó caer hasta sus piernas y volvió a sacarlo por encima de su hombro hasta el frente. Después de eso se levantó del escritorio y buscó en la pequeña nevera algo para tomar.
—¿Eso nada más? —No era el más amigable, pero era indudable que en cuestiones de nadar él sabía de lo que hablaba —¿Y si me hundo?
—Siempre y cuando patalees no te hundes, patalear es para no hundirse, los brazos son solo para avanzar.
—¿Y si no avanzo y siento que me hundo?
—Pues dale más fuerte a los brazos, cuando todo falla solo tienes que hacerlo más fuerte, golpear el agua si es necesario —El tono que el tiburón usó fue arrogante y hasta pretencioso, pero sonaba como una lección importante y certera para Luka, lo más apropiado para él en ese momento.
Jennifer apareció en la puerta —Quédate aquí Sebas, comenzará la prueba de los chicos y vendré a conversar contigo, quiero que me cuentes. Vamos tu.
—Luka —Volvió a repetir mientras salía de la cabina.
—¿Listo para la burla? —Gregorio sonreía junto a Sanchez.
—Tu calma, ya comenzó la carrera —Christian se acercaba junto a Melissa.
—¿A qué te refieres? —Preguntó Luka.
—Le dijeron cosas a Melissa también, y se lo estaba diciendo yo ahora, la competencia ya empezó. Intenta afectarlos emocionalmente.
—¿Cómo? — Luka se mostró contrariado. Estaba sudando frío sentía que se desmayaría de un segundo a otro.
—Es una prueba de resistencia, lo que quiere decir que la verdadera prueba está aquí —Señaló su cabeza golpeándola como si fuese madera —Si nos rendimos ellos ganan, cuando uno se cansa el cerebro te dice que pares, ese es el momento donde debes sobreponerte y seguir. Por eso dice lo que dice, es una manera de vencerlos antes de que comience todo, el momento inicial es parte de la competencia.
—Yo sigo pensando en que no sé nadar —Expresó Luka con mala cara.
—No tienes que preocuparte, los cuerpos flotan naturalmente —Christian intentó ser cómico, pero Luka no le encontró la gracia —Mira, coloca siempre tus manos así, como si fuesen una pala ¿Ves? —El moreno realizó una curvatura con su mano dejando un pequeño vacío en ella —Eso es todo lo que tienes que hacer, eso y seguir adelante.
—¡Bien novatos! —Jennifer se hizo oír entre los demás —¡Hoy será su prueba de resistencia, deberán nadar mil metros, lo que es igual a recorrer la piscina unas veinte veces. Esta no es una competencia de velocidad, esto es de resistencia! Quiero que cada uno de ustedes ocupe un carril en la piscina y cuando toque el silbato partirán, no importa el estilo de nado que usen, aunque recomiendo el libre claro está. Eso es todo.
Luka entró al agua y se aferró a la orilla con sus manos, su mente se hallaba nublada ¿qué debía hacer? La piscina se veía enorme, gigantesca de hecho, el final de la misma se hallaba extraordinariamente lejos, el corazón iba a mil por hora, el miedo le recorría. Volteó a los lados, Christian se hallaba a un lado, más allá estaba Sanchez con lentes en los ojos. Él no tenía lentes. Gregorio debía hallarse otro carril más allá pero no llegó a verle, a quien si vio fue a Valery, se hallaba sentada en el borde de la piscina hablando con Byron. Tragó saliva, Valery lo saludó con la mano, él devolvió el gesto con una torcedura en la boca que intentaba ser una sonrisa constipada por los nervios.
El pito sonó y él quedó petrificado, Christian se lanzó al agua empujándose de la pared, él no se atrevió a moverse, tenía miedo. Algunas imágenes saltaron a su cabeza, la primera de ellas era la de estar en aquel entrenamiento, con Valery. La segunda eran las palabras de su hermano Dylan, quien aseguraba que prefería ser golpeado si pudiera ir al instituto a quedarse en casa, y la tercera...
Se hallaba impulsándose con la pared y colocando un brazo frente a otro, no estaba del todo seguro si avanzaba, pero frente a todo pataleó como el tiburón le dijo. La tercera... ¿Cual era la tercera razón? Colocó otra vez la mano frente a él e intentó arrastrar cuanta agua podía, otra, y otra, y otra vez. Había olvidado la tercera imagen, o la tercera razón para avanzar, intentó recordarla a medida que daba con los pies y colocaba una mano frente a otra.
Cierto, la tercera razón era la negativa de su madre, de todas formas iba a dejar el club ese mismo día ¿Qué podía... Su mano rozó una superficie rara, era la corchera flotante del carril, no le importó y continuó nadando, lanzando una mano frente a la otra una y otra vez hasta que sintió la necesidad de respirar y sacó la cabeza, la metió y siguió, no pudo observar nada.
¿Qué podía perder con intentar... Golpeó la cabeza contra la pared. Se retorció de dolor un segundo y se percató de haber llegado al otro extremo. Alzó la vista, Christian iba delante de él, no estaba tan lejos, lo mejor era seguirlo, volvió a impulsarse con los pies contra la pared y a dar todo lo que podía.
—¿Qué rayos está haciendo? —Preguntó Jennifer a un Milo que llegaba con rostro jovial comiendo algo de chicle —Le dije que se quedara en la orilla ¿Qué rayos cree que hace ese chico?
—Pues a mi me parece que lo está intentando —Milo sonrió sentándose en una de las plataformas de salto.
—Está pegado del carril, mira eso, va casi que en zig zag. Y no está...
—No está sacando la cabeza para respirar, la ha sacado solo una vez ¿Te diste cuenta? —Milo hizo una pequeña bomba de chicle y la estallo para volver a mascar.
—De igual forma no tiene técnica, está básicamente golpeando el agua y se mueve de un lado a otro, no sabe lo que está haciendo —Jennifer señaló refiriéndose a Luka.
—¡Me encanta ver a los novatos! —Señaló Byron acercándose.
—No tiene técnica ni estilo, no sabe lo qué esta haciendo, y aun así va de tercero —Puntualizó Milo —Iré a cambiarme rápido, quiero ver como termina esto.
—Se ve bastante cómico, pero está avanzando — Expresó Byron.
—Quiere morirse creo yo —Aseguró Jennifer observando al chico cuando llegaba de nuevo a la pared e iba en camino al tercer recorrido.
—¿Por qué lo dejaste nadar? Él dijo que no sabía ayer —Valery se acercó hasta ellos observando también.
—¿No sabía nadar? ¿Aprendió ayer? —Preguntó Byron.
—No sabe nadar, aun no ha aprendido nada —Valery se mostró algo molesta. Byron observó con mayor cuidado.
—¿Lo saco antes de que se ahogue? —Preguntó.
—Déjalo, parece que está aprendiendo por si mismo —Contestó la chica.
—¿Quién es el moreno?
—Se llama Christian, tengo entendido nadaba en otro equipo —Expresó Jennifer.
—Tiene buena técnica, brazadas largas y pocas, está de primero. ¿Y aquél?
—Sanchez, parece que tiene problemas.
—Si se hunde lo saco —Comentó Byron sonriendo —¿Qué pensabas cuando trajiste a ese chico princesa?
—¿La verdad? Cuando lo ves respirar sabes que tiene potencial —Señal{o la chica, señalando al chico el cual iba pegado a las corcheras del lado derecho —Eso y es divertido tener a alguien aquí que no tiene los humos arriba. Byron volteó y ella picó un ojo, el mayor y musculoso no pudo evitar sonreír pensando en lo que se refería.
Luka intentaba mantener el ritmo, sacó la cabeza nuevamente para respirar, por un instante volvió a ver en su mente a Valery en la orilla de la piscina. ¿Qué pensaría ella si lo veía hundirse? Pedaleó con mayor fuerza, sintió con la mano la pared y se detuvo antes de chocar, sacó la cabeza y observó a Melissa, se hallaba un poco detrás de él, estaba llegando también. Impulsó su cuerpo con las piernas contra la pared y comenzó a nadar nuevamente, debía intentarlo, al menos no se estaba muriendo como pensaba.
El agua en cierta forma le tranquilizaba, si alguien estaba gritando o burlándose, no podía sentirlo. Tomó otra bocanada de aire. Allí abajo solo estaba él y el silencio del agua, no obstante sentía su propio chapotear y el de sus compañeros, el agua de alguna forma se movía debajo de él. Arrastrar el agua era difícil, los hombros empezaban a ponerse pesados, era como aquellas veces que debía cargar a Dylan de un lado a otro en la casa previo a la silla de rueda. Cuando era así solo debía respirar profundo e ir más lento, pero no podía debajo del agua ¿o si? Tomó otra bocanada de aire, sintió que un chorrito de agua se depositó en su boca, intentó no ir tan apresurado con los brazos, quizás si lo hacía más como el tiburón le había indicado.
El hombro estaba chocando con la baranda derecha, lo sentía, raspándole a cada brazada. Mantenía los ojos cerrados, volvió a sentir la pared. Salió, tomó aire y continuó ¿Cómo lo estaría haciendo? Lo más seguro es que los demás le llevaran mucha ventaja, el tal Gregorio debía e hallarse una quizás dos vueltas por delante. Una punzada de temor le recorrió ¿Qué pasaba si perdía? Posiblemente Valery no iría a su casa. Con este pensamiento subió un poco el ritmo, definitivamente quería aquella cena, a pesar de que no significara nada, podría verla de nuevo.
—Sácalo —Señaló Jennifer, Byron se lanzó al agua de inmediato, y como si se tratase de un submarino llegó hasta el muchacho para levantarlo y sacarle. Sanchez tomó aire asustado cuando Byron lo colocó en la orilla con un solo brazo —Y este otro... Dios —Se refirió a Luka, quien curvaba los corchos ampliando su carril pero achicando el de Christian.
—Déjalo que llegue —Señaló valery, esperando que el chico se acercase lo suficiente.
—¿Está bien ese? —Milo llegaba bastante relajado.
—Solo necesita aire —Señaló Byron caminando alrededor de la piscina.
—Ya se comienza a ver la diferencia en el desempeño —Señaló Jennifer ante la notoria ventaja de Christian por casi media piscina frente a los otros dos que le seguían.
La princesa se agachó al borde del agua—Abre los ojos y sigue la linea —Dijo para luego levantarse.
Luka escuchó las palabras cuando tocó la pared y tomaba aire para seguir. ¿Abrir los ojos? ¿No le arderían? Lo intentó con duda y recelo, el azul era tan hermoso como lo recordaba del día anterior. A pesar de hallarse avanzando no le ardía la vista en lo absoluto. Divisó una linea a su izquierda, escuchó unas palabras algo tontas en su cabeza —Quizás si sigues la linea... — Eran tontas, debió imaginarse que para eso se hallaba aquella linea allí, se inclinó un poco y comenzó a seguirla, era difícil, con cada brazada se iba a un lado o al otro. Debía moverse como un loco para poder seguirla, además de eso intentaba concentrarse en colocar la mano como pala tal cual le indicó Christian y arrastrar según Sebastian. Tomó otra bocanada de aire, por alguna razón sentía que necesitaba más aire, los brazos se estaban volviendo increíblemente pesados.
Recordó una ocasión en especial, Dylan debió de tener dos años menos, apenas empezaba a usar la silla de ruedas, pero le era trabajoso pasar de la cama a la silla. Aquella mañana en la casa despertaron con la voz de Dylan llorando en su habitación, su madre corrió a toda prisa, se hallaba en el suelo sin poder recuperarse y se había golpeado en el cuello y hombro. Su madre corrió hasta la calle llamando a un taxi cuando eran las cinco de la mañana mientras él lo cargaba desde la habitación hasta la calle para ir al hospital. Se sentía igual, entonces no hubo opción de descansar, tampoco ahora.
Continuó avanzando con todo su ser, si no se hallaran en el agua habrían notado que lloraba, o así se sentía por dentro, estaba avanzando, estaba nadando. ¿Qué sucede si pierdes? La ilusión de la natación era cosa de apenas un día, pero era fuerte, no recordaba la última vez de sentirse así, lleno de cierta energía. Un pensamiento fugaz vino a él ¿Qué pasa si ganas? Era imposible, pero aun así el pensamiento necio se apoderaba de su ser. Tomó aire nuevamente, ¿Acababa de ver a Christian cerca? Debía de ser buena señal.
—Sácalo del agua, se va a morir ahogado —Señaló Jennifer a Byron, Milo por su parte se mostraba relajado. Nuevamente el musculoso entró al agua y nadando por debajo de esta llegó hasta el chico, lo alzó y llevó a la orilla. Gregorio era eliminado.
—¿Cuantas llevan? —Preguntó Milo estirando las piernas.
—Diecisiete, el moreno está llegando a la dieciocho ya.
—La chica no nada mal, anótala para el intensivo —Expresó este.
—Aún podría rendirse.
—Anótala de todas formas, mira a esos otros dos.
—No están haciendo una carrera de resistencia —Señaló Jennifer.
—¡Así es ganen sus puestos! —Byron dio un grito que resonó hasta las gradas.
—¿Le enseñaste a nadar Val? —Preguntó el jefe del equipo.
—Para nada, no le veo desde ayer, nisiquiera llegamos a despedirnos.
—Llegó diciendo que no podía competir, que no sabía nadar, y aun así...
—Aun así esos dos están haciendo una carrera de velocidad.
—Ese chico moreno es bueno, ganará, estuvo reservando energías durante todo el recorrido —Señaló Byron.
—Pero el pez parece que no quiere rendirse, se me hace que va impulsado por algo más —Estiró los hombros.
—¿A qué te refieres? —Preguntó Jennifer.
—No sé, tonterías mías, a un ideal ¿Quizás?
—El moreno está acelerando —Señaló Byron, y de hecho así era, Christian comenzaba a dar brazadas rápidas.
—Ese ritmo...
—No es ningún novato, eso es un ritmo compuesto, aumenta la intensidad unas cuatro brazadas y luego la reduce brevemente mientras toma aire, esta permite sacar más la cabeza y obtener mayor cantidad de aire. Es raro verla —Milo sonaba algo emocionado.
—El pez, ¿está acelerando? ¿Lo está siguiendo?
Luka intentaba mantener la concentración, los brazos comenzaban a pedir descanso a gritos y debía sacar la cabeza cada vez más para tomar aire. Pero por un instante, justo en el momento en el cual tocó la pared y se preparó para regresar, en ese instante antes, vio las piernas de Christian contra el agua. Aquello fue el impulso para aumentar el ritmo, se empujó con la pared e intentó ir un poco más aprisa pateando un poco más rápido el agua, poco a poco. Tomó una nueva bocanada de aire, podía escucharlo, el pedalear del otro, observó por debajo del agua hacia adelante, podía verlo, se hallaba muy cerca, si tan solo lo alcanzaba, si tan solo llegaba a su lado.
Aire de nuevo, se curvó un poco e intentó mantener la posición recta observando la linea. Respiró nuevamente, era difícil concentrarse en todo, pero sentía cierta emoción, estaba cerca de alcanzarle, no era tan descabellado, de seguro iban en último lugar, pero ¿Qué importaba ahora? Quería alcanzarlo, quería repasarlo. Una excitación llenó su pecho cuando sacó la cabeza para respirar nuevamente, había cierto tono en el ambiente, habría jurado haber escuchado gritos.
Quería pasarlo, algo dentro de su cuerpo le impulsaba a hacerlo, a ir más allá, más rápido, más fuerte. Por momentos parecía alejarse, en otros acercarse. Llegaron a la pared nuevamente, se impulsó tomando aire, y siguió, esta vez estaba seguro de haber escuchado gritos afuera del agua, no gritos desesperados, sino como ovaciones ¿Era posible? ¿Alguien estaba animándoles? ¿A los novatos? No importaba, ahora su meta era él, Christian se hallaba tan cerca, tan solo debía patear un poco más, un poco.
Tomó aire nuevamente y dio todo lo que podía de sus piernas, al punto de mover casi solo los pies, muy fuerte y a un ritmo descontrolado, pero eso era, los pies de Christian ya no estaban, ahora podía ver su brazada, larga, el brazo extendido por completo cuando arrastraba el agua. No como él que los recogía un poco flexionando el codo.
Estaban igualados, necesitó aire nuevamente, una euforia le llenó, deseaba pasarle, deseaba ir más allá, superarle ¿Acaso podría? Tomó otra bocanada de oxigeno e intentó hacer lo de los brazos extendidos. Pesaban demasiado, era como arrastrar a diez personas solo con la palma de la mano, el hombro daba una punzada de dolor y se adormecía, pero ¿Qué importaba? Otras dos, tres, cuatro brazadas. Aire nuevamente ¡Más! ¡Más! ¡Más! ¿Qué demonios era esa sensación de felicidad y poder en su pecho?
Llegó a la pared, media vuelta y continuó ¡Más! Su mente se lo exigía, su corazón también, Oxigeno, quería más, ya casi no sentía los hombros, dos brazadas más, movió las piernas y entonces el dolor. Fue como si alguien tomara su pierna y lanzara un yunque sobre esta. Un calambre en la zona superior, su cuerpo se paralizó de dolor un instante, botó todo el aire de sus pulmones en un grito de dolor. El agua tapó el llanto, se había detenido, se hundía de pronto.
¿Qué era lo que había dicho el tiburón en caso de ahogarse? Cierto, dar más brazadas y golpear el agua si era necesario, lo intentó, pero nada en su cuerpo se movía, los brazos no respondían. El azul era tan lindo allí bajo el agua, no había ruido, gritos, todo se iba, incluso el dolor...
—¡Sácalo! —Gritó Valery junto a Jennifer. Byron obedeció lanzándose al agua de inmediato. Milo por su parte no aguantaba la risa y golpeaba la plataforma de salto con los puños casi llorando de las carcajadas.
—¡Patético! Ahogarse faltando quince metros para llegar de primero... Jennifer se retiró viendo como Christian alcanzaba el primer lugar, Melissa todavía tenía toda una piscina por delante pero iba a buen ritmo.
Byron lo alzó fuera de la piscina. El sol dio contra su pecho, soltaba agua hasta de lugares de donde no sabía podía soltar, escupió y respiró nuevamente. Luka sintió que todo su cuerpo era de plomo, no podía moverse de la orilla donde estaba.
—Estoy muerto — Su voz fue débil y quejumbrosa.
—No, pero casi lo logras —Señaló Byron con una sonrisa saliendo del agua, Valery llegaba a su lado también.
—Por poco gana —Exclamó esta.
—Por poco se muere también.
—¿Si estoy muerto? —Volvió a preguntar, apenas lograba ver la piscina y el sol brillante, los brazos iban reaccionando un poco, pero las piernas, las piernas eran como un pudin derretido, estaban y no estaban, temblaban con espasmos, pero al menos podía sentir el aire en los pulmones.
Paso al menos unos dos minutos para poder caer en cuenta de la presencia de Valery, Milo y Byron otros tres para poder levantarse hasta la cabina.
—¡No debías participar! ¡No sabías nadar! ¡Mira la tontería que has hecho! ¿pensabas matarte? ¡Se supone que hoy hablaré con tu mamá!... —Los gritos de los reclamos de Valery eran algo distante, pero podía notarla claramente enojada. Su rostro cambió cuando vio al tiburón salir de la cabina principal, no obstante no hubo palabra alguna, solo la palidez en su rostro. Para Luka aquello era como un golpe bajo, esa palidez momentánea significaba mucho, implicaba más de lo que toda una carrera podría implicar.
Lo sentaron en el sillón y dieron de beber una bebida energética. Gregorio se hallaba a escasos metros, lo miró con apatía antes de salir de la estancia.
—¿Me ahogué?
—Si — Contestó Milo —Y lo hiciste con el mayor de los estilos —Aún se reía.
—Fue muy irresponsable Luka —Valery se quejaba en voz baja.
—Pero lograste entrar entro los primeros tres,por lo tanto, aquí tienes —Milo arrancó un pedazo de papel rosado y se lo pasó al chico.
—¿Qué es eso?
—Necesito autorización paterna para el entrenamiento intensivo en dos semanas, asegúrate de dármelo la semana que viene, necesito pasarlo a la directiva para el miércoles —Señaló Milo, a lo cual Luka tan solo observó a Valery y asintió con la cabeza tragando más de la bebida sin más que decir.
Se cambió nuevamente y sostuvo la autorización en sus manos el hambre comenzaba a causar estragos en su organismo. Sentía que de no comer en los próximos minutos se convertiría en zombie devorador de carne humana, o de cualquier tipo de carne. Salió de las duchas lentamente, Valery se dirigía a cambiarse.
—¿A qué hora paso por tu casa?
—Siete, ocho esta bien ¿En serio piensas ir a mi casa? No me has preguntado siquiera donde vivo.
—A cenar y conversar con tu mamá, obviamente, y vi cuando salías de tu casa el día de ayer, no hay problema.
—Tu, claro... te dije el porqué, mi hermano Dylan es además algo penoso con los extraños.
—¿No te gusta el club? — Luka guardó silencio —Eso pensé, además vale la pena intentarlo, estaré libre y saldré en la noche, no está tan mal.
—Esta bien, de todas formas ya avisé que irías.
—¿Entonces por qué peleas? Estaré allí a eso de siete y media, mi papá me llevará.
—¿Tu papá? — La palabra se repitió en su mente. Su papá, su papá, su papá, su papá, su papá, su papá, su papá, ¡su papá!
—Si, suele estar a esa hora ya en casa.
—¿En que trabaja?
—Es militar.
—Ah, militar —Es militar, es militar, es militar, es militar, es militar, es militar, es militar, es militar, es un jodido ¡MILITAAAARRRRR!
Valery se despidió camino a las duchas y él se dirigió a comer, una clase más y de regreso a su casa, donde todo fue bastante confuso.
—¿Sabes que muchos militares guardan armas en su casa?
—¿A que viene ese comentario Dy? Y lo hacen por su propia seguridad.
—Y por la seguridad de sus seres queridos.
—No jodas Dy —Exclamó Luka cambiándose, probando la camisa frente al espejo.
—Yo solo deseaba hacer el comentario, es un comentario inofensivo, por cierto ¿No quieres jugar Gear of wars mientras esperamos?
—No...
—No importa, igual eres noob —El menor se marchaba riendo en la silla de ruedas.
—Dylan te escuché...
—Igual es verdad mamá —Contestó este entrando en su habitación.
Gabriela se acercó hasta la habitación para observar a su hijo al tiempo que se enrollaba un poco el cabello —¿Nervioso? Debes revisar el pollo.
—Cierto —Luka recordó que debía estar pendiente de la comida en el horno.
—¿Es linda?
—Si.
—¿Te gusta?
—Mamá yo...
—¿Qué? ¿Crees que no tuve esa edad? Yo tuve varios novios antes de tu padre sabes.
—Una vez comentaste algo así.
—Había uno que era ¡Oh Dios! Un muñeco de torta.
—Y terminaste con papá.
—Su padre me hacía reír, y eso le encanta a una mujer, eso y estar bien perfumado, así que rocíate algo ¡Anda! Yo iré a ver el pollo.
—OK — Agarró uno de los perfumes, pero no sabía cual echarse, tampoco iba a hacer la estupidez de echarse todos, ya lo había intentado una tarde, el resultado fue un olor tan fuerte que él mismo no soportaba y tres baños no lograron desaparecer por completo.
—Hola Valery, ¿Te gustó la comida? Sobre lo del sábado ¿Adonde te gustaría ir? —Practicaba frente al espejo, pero era algo frustrante, nada lucía bien, nada sonaba bien, otras sonaban excesivamente bien, lo cual no podía ser bueno —Hola, que tal todo ¿Quieres hablar de algo? —Pero ¿qué le gustaba a ella? Además de natación claro estaba —¿Cómo comenzaste en el club? —Claro, esa podría ser una buena pregunta —¿hay tiendas de natación en la ciudad? ¿Cuanto sueles practicar Valery?
—No sé Luka ¿Por qué no vienes y me das un tierno beso?
—¡Dylan! —El menor escapaba en la silla de ruedas de la puerta de la habitación, el otro quedaba ruborizado al tiempo que una corneta sonaba al frente de la casa. Saltó la cama, se golpeó los dedos con la puerta, ahogó un pequeño grito de dolor y corrió por el pasillo para frenar al final e intentar mostrarse lo más natural posible.
Su madre alborotó un poco su cabello, Luka la miró extrañado —Confía en mi.
Tomó el pomo de la puerta del frente —¿Por qué no me ahogué en la piscina? ¡Estoy sudando como tocino al vapor! —Terminó de abrir, y allí estaba Valery, bajándose de una flamante camioneta gris y la sombra de su padre. Lucía un jean ajustado y una blusa blanco con rosa de mangas descolgadas, era totalmente ligero, deportivo pero formal. Él se empeñó en colocarse una camisa manga larga y se arrepintió de inmediato de ello.
—Luces bien —Comentó al tenerla frente a frente.
—Tu también.
—Ella es mi mamá, Gabriela y mi germa... mi hermano Dylan.
—Un placer —Saludó con la mano abierta —Luka, una cosa, ¿Será que te acercas al auto? Mi papá dijo que quería hablar un momento contigo.
—Con... ¿Conmigo? —Sudó frío.
—Si, de seguro alguna tontería.
—Ah, claro —¿Tontería? ¿Ella había dicho tontería? No llevaba ni cinco minutos en su casa y ya su padre quería hablar con él. Avanzó el par de pasos que le separaba de la calle, el señor saludó desde lejos a la madre de Luka —Señor —Estaba cerca de la ventanilla del auto, el padre de Valery era un hombre algo relleno, de entradas pronunciadas en la cabeza cabello negro algo canoso.
—Pasa hijo, siéntate un momento —Las peores palabras que Luka había escuchado, abrió la puerta de la camioneta y entró un instante.
—Es un placer, entonces usted es la mamá de Luka.
—Y tu debes ser Valery.
—Y tu debes ser Dylan, tu hermano me habló de ti, me dijo que eras algo tímido con la gente extraña —Señaló la chica, Dylan en respuesta la observó, observó a su madre y habló.
—¿Hermano tímido? Voy a matarlo ¿Tu eres su novia? ¿prometida? ¿Peor es nada? ¿Amante? ¿Futura esposa? ¿Amiga con derecho?
—¡Dylan! — Le regañó su mamá.
—Soy su amiga, bueno más que todo su compañera en el club de natación.
—¿Qué? Yo solo quería aclarar la situación, entonces mi hermano está en la friendzone.
—Dylan...
—Ok, estaré adentro esperando para comer.
—Entonces no es tímido.
—Lo era, pero está cambiando, ahora intenta mostrarse algo más rebelde, se cree el gracioso —Comentó su madre.
—Ya entiendo.
—¿Estudias con Luka?
—No, solo compartimos en el club de hecho, lo conozco desde ayer.
—¿Y viniste aquí?
—Luka es muy bueno para el club.
—Mi hijo no sabe nadar.
—El día de hoy estuvo por ser el primero entre los novatos en la competencia de mil metros libre.
—¿Luka? ¿Sabe nadar?
—Bueno, yo no diría que sabe nadar exactamente, pero tiene mucha capacidad pulmonar.
—Y eso es bueno.
—En natación es excelente.
—¿Por qué la necesidad de insistir en que él esté en el club?
—Pronto iremos a los interescolares, y creo que necesitamos a alguien como él en el equipo.
—Suena bastante genial, y normalmente diría que si —La madre dejó la puerta abierta y entró junto a la chica a la sala —De hecho me gustaría, Luka parece estar emocionado por eso, pero el detalle está en Dylan, verás el sufre de...
—Distrofia muscular.
—¿Te lo contó?
—Lo mencionó Luka, si.
—Bien, y pues es algo de cuidado, y con ello me refiero a que puede hallarse bien ahorita y fastidiar, pero puede tener una desmejora en cualquier momento, ya ha tenido momentos en los cuales le falla un brazo y fallas respiratorias. Dejarlo solo en las tardes es un peligro.
—¿Y si le dijera que puedo llevar a Dylan con nosotros al área de entrenamiento en las tardes?
—¿Cómo?
—Hablé con mi papá, hace semanas me regaló un auto, y yo la verdad no lo he usado mucho, pero podría usarlo en las tardes solo para eso.
—¿Todo eso para que Luka practique natación?
—Usted no lo entiende, yo amo nadar, el año pasado debimos llegar a nacionales, debimos estar en la competencia de mar abierto, pero en los interescolares hubo un equipo que nos hizo pedazos, se llaman “La ola”.
—¿Son muy buenos?
—Excepcionales, Hay uno que tiene capacidad de brazada más rápida que nadie, uno al que llaman el pez espada por tener una salida demasiado rápida que siempre le da ventaja, y hay uno el cual no necesita respirar mucho, quizás dos o tres veces al recorrer la piscina.
—¿Qué tiene que ver Luka?
—Creo que si su hijo entrena estos dos meses que quedan para el interescolar, puede ser mejor que ellos, en especial mucho mejor que el último —Hubo un silencio inquietante en el cual la madre de Luka se levantó a revisar la comida y sacarla del horno —Deberé preguntarle a Dylan si desea ir allá con ustedes.
—¿Hay wifi allá? —El chico se acercó en la silla de ruedas.
—Si, puedo conseguirte la clave.
—Perfecto entonces, no tengo problema.
—Carlos.
—Un placer señor, yo soy Luka.
—Si, mi hija me comentó ayer sobre ti.
—Entiendo.
—Yo, quería dejarte en claro ciertas cosas, cosas que uno como padre tiende a preocuparse, ya sabes lo usual. Pero ahorita por ejemplo mi Valery está pasando por un momento algo difícil, rompió con su novio recientemente según me comentó su madre.
—Si, me comentaron que rompió con Sebastian.
—¿Lo conoces?
—Es un compañero de natación, está en el equipo.
—Cierto, cierto en el equipo, bueno, y ha sido un poco difícil, solo espero que no busques de aprovecharte de eso.
—¿Qué? No señor.
—Bien, porque ella no está para tonterías con otros ahora, y la verdad esto de venir a tu casa me sonó bastante extraño.
—Lo comprendo señor, a mi tamb...
—¿Quién más está allí en tu casa chico?
—Mi mamá y mi hermano señor.
—Y ese hermano tuyo ¿es mayor o menor?
—Menor señor, es Dylan.
—¿Va también al mismo instituto?
—No señor, sufre de Duchenne, distrofia muscular, esta en silla de ruedas señor.
—¡Oh! —La expresión del hombre cambió y pasó la mano por su cara —¿Hace cuanto que se mudaron acá?
—Hace un par de meses, pero conozco a Valery solo desde ayer en la mañana.
—Si, ella me comentó lo mismo, un par de meses veo. ¿De donde eran? —Preguntó viendo la zona pobre alrededor y la pequeña casa por entre las ventanillas.
—De Mérida.
—Mérida, ya veo — Carraspeó su garganta —Bien chico, solo quiero que sepas que siempre vigilo bastante a mi hija, y que no me gusta que nadie se meta con ella.
—Lo entiendo señor.
—¿Dijiste estás en el equipo de natación?
—Si señor.
—Valery está loca con todo lo que tiene que ver con natación —Comentó en voz más baja pero audible —vendré a recogerla a eso de las nueve y media, que tengan una buena cena, de todas formas me gustaría que me dieras tu número chico.
—¿Mi número?
—Claro, por cualquier cosa.
—Si señor —Contestó dándole la cifra para después bajar del auto sin saber qué había sucedido, preguntándose qué clase de interrogatorio fue aquél y que estaría pasando adentro.
En la esquina de la calle Sebastian se hallaba sentado sobe la moto comiendo una hamburguesa doble con queso mientras contestaba un par de mensajes de texto. No muy contento y definitivamente no muy seguro de donde se encontraba. Arrancó la moto y se largó de aquel lugar con la certeza de que mañana “hablaría” seriamente con el pequeño pez.
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