
GRITO DE MUERTE
Han pasado 72 días desde que la gente empezó a levantarse después de morir. Alejandro sigue vivo por una razón simple: piensa antes de moverse. Cuenta balas, mide rutas, evita errores estúpidos. No es valiente, no es fuerte, no es un héroe. Solo es cuidadoso. Y en este mundo, eso marca la diferencia entre seguir respirando o terminar devorado. Los muertos son un problema constante, pero predecible. Los vivos no. Hay grupos que cazan territorio como si esto fuera un juego nuevo, gente capaz de matar por comida, por control o simplemente por no quedarse atrás. Alejandro evita a todos. No quiere volver a perder a nadie. Ya lo hizo una vez. Karla era su mejor amiga, aunque quizás era algo más que eso, pero ya no se puede volver atrás... Alicia aparece en el peor momento posible. Cree en Dios. Cree que todo esto tiene un sentido. Cree cosas que Alejandro no puede permitirse creer, sobre todo cuando carga con recuerdos que no terminan de quedarse quietos. Aun así, allí está ella. En este mundo a veces hay malas elecciones y se debe vivir con eso.